El valle del asombro, de Amy Tan

6/27/2014 4 Comments

Descubrí a Amy Tan, escritora norteamericana hija de emigrantes chinos, con El Club de la Buena Estrella, donde nos sumergía con curiosa naturalidad en la vida de esta primera generación de nacidos de la inmigración china, la mezcla de tradición y rebeldía de las mujeres chinas que se instalaron con sus familias en Estados Unidos y las claves para entender su compleja realidad me resultó muy atrayente, así que cuando salió El valle del asombro no me paré gran cosa en el resumen que luce la contraportada, y quizás debí hacerlo.

En El valle del asombro volvemos a tropezarnos con la mezcla cultural asioamericana, con las complejas relaciones madre e hija que tan poco tienen que ver con el lugar del mundo en que nacemos y tanto con la imperiosa necesidad que tenemos que crecer normalmente "contra", pero casi desde el principio lo que encuentras es otra cosa, algo así como la versión porno de Memorias de una geisha, porque una cortesana china incluso en Shanghai es exactamente lo que uno cree que es, y en su documentada novela, Amy nos cuenta todo al respecto de su formación, rituales, nivel de vida, régimen económico y escaso futuro más allá de los veintipocos años.

La historia comienza en 1912 en Shanghai, donde conocemos a Lulú, la propietaria de un local dual, por una parte Club de caballeros occidentales y por otra casa de cortesanas de uso exclusivo para los chinos, sin embargo es su hija Violeta la principal protagonista. Abandonada por su madre que regresa a Estados Unidos, Violeta dejará de ser una niña rica y mimada para tener que ganarse la vida como cortesana. Desfilan a lo largo de la extensa novela, de casi 800 páginas, múltiples personajes que ganan y pierden en la vida en virtud de sus decisiones muchas veces marcadas por el amor y el miedo.

La descripción de los ambientes del  Shanghai colonial, las complejas relaciones de poder entre las mujeres, y las relaciones, de nuevo, entre madres e hijas, son el armazón de esta novela, que según su autora supone un homenaje a una de sus abuelas, pero que en demasiadas ocasiones carece del ritmo que precisa un "tocho" de este calibre, así que realmente no es un libro que recomendaría a muchas personas; quizás a lectoras interesadas en lo oriental y a las que un libro inmenso les resulte un reto, sobre todo si tiene cierto sabor a saga.

Publicado por Pilar Vaquero   

Inés y la alegría, de Almudena Grandes

6/26/2014 Comenta

Lo primero que pensé al cerrar este libro tras pasar unas horas de mi vida con él fue ¿Y cómo resumo y reseño yo estas 700 páginas con tantísimos personajes y tantos matices? He de reconocer que esta tarea me asusta un poco y he dejado pasar unos días para poder asimilar todo lo que he leído y sentido con esta novela.

Almudena Grandes nos presenta un retrato de las dos Españas a través de los ojos de Inés. Inés es hija de una familia de bien, acostumbrada a la vida fácil, sin preocupaciones. Cuando comienza la Guerra Civil, se ve atrapada sola en Madrid. Lejos de amedrentarse ante esta situación bélica, decide tomar partido por aquellos que ella siente como suyos: los republicanos. Tras una serie de desengaños (amorosos y no amorosos), su paso por una cárcel de mujeres y un convento, acaba en casa de su hermano, notable y respetado personaje en el nuevo régimen dictatorial instaurado después de la derrota de los republicanos en la Guerra Civil. Allí también vive prisionera de los desdenes de su hermano y de las presiones de uno de los amigos falangistas de éste.

Huyendo de esa opresión llega hasta Bosots, en el Valle de Arán, donde un escaso grupo de antiguos luchadores por la república venidos de Tolouse, Francia, intentan ir recuperando terreno para ir derrotando al ejército de Franco. Allí conoce a quien será su amor de por vida, Galán, y luchará a su lado también de por vida. 

No os quiero contar más del argumento, no quiero estropearos el momento de conocer al Comprendes, al Zurdo, al Lobo, al Botafumeiro, al Sacristán, al Cabrero, al Bocas, a Montse, a Angelita, a Lola… a tantos y tantos personajes llenos de ternura, esperanza y alegría… mucha alegría. Una alegría, que incluso en momentos de absoluta desesperación, les saca a flote y les hace luchar en un día a día complicado. Una alegría que transforma las lágrimas en excelentes platos de comida que les hacen coger fuerzas para seguir mirando al futuro a pesar de los desastres personales. Porque la alegría y la comida van de la mano en esta novela histórica, ya que a través de la comida y de su sonrisa, Inés consigue llegar a todos los corazones que la rodean.

Sin embargo, en todo libro hay una pega, y en este, a mi modo de ver y con algo de vergüenza lo digo, los capítulos en los que Almudena Grandes narra todos los aspectos políticos e históricos en los que va basando su novela se me hacen arduos, pesados y difíciles de masticar. Condensa demasiados datos en pocas páginas. Como justificación encuentro el hecho de que fueron demasiados sucesos los que tuvieron lugar y sin ellos sería difícil entender en su plenitud la historia de Inés: Madrid, Pont de Suert, Bosost, Viella, Toulouse, la Unión Nacional Española, la operación Reconquista de España, la Radio Pirenaica, la historia de amor y desamor de Carmen de Pedro y Jesús Monzón Repáraz, la de Dolores Ibárruri y Francisco Antón.

Es difícil comprimir tantas historias, tantos escenarios, tantos personajes, en algo más de 700 páginas. Pero lo que más me ha cautivado y que os cautivará a vosotros es Inés, su alegría, su dulzura y su capacidad de superación.

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Publicado por Ana Gigante   

Kassel no invita a la lógica, de Enrique Vila-Matas

6/24/2014 Comenta

Siempre he dado por hecho que los protagonistas de las novelas de Vila-Matas son su alter ego; su sí mismo más depurado. Y en Kassel no invita a la lógica podría afirmar que este rasgo es absolutamente definitorio. Un escritor catalán es invitado a la Documenta de Kassel, para participar en una performance y dar una conferencia. Poco a poco, y gracias a la propia lógica irracional de la vanguardia, consigue amainar su angustia existencial; ésa que cada atardecer le recordaba tempus fugit y le apartaba de la vida, como a alguien indigno para vivirla. 

El juego que Vila-Matas consigue con esta obra es la propia ejecución del arte de vanguardia, sin la necesidad de transformar el libro en un poema dadá o en un caligrama. Aún contando con una estructura al uso en literatura, de trama con inicio, nudo y desenlace, la manera en que el protagonista se cuenta su paso por la Documenta, a la vez que lo vertebra en sus crisis de angustia, hace que la propia historia sea la obra de arte vanguardista: la deconstrucción de la propia personalidad del autor, tratando de vaciarse de sentido, para que la propia irracionalidad del lugar y de las instalaciones que allí ve, le muestren el posible sentido que el arte, y en general la vida, tiene. Plagado de referencias literarias y de los clásicos topos que en otras de sus obras han sido los pilares fundamentales –el chino de vuelta a casa; la entrevista a Dalí–, Kassel no invita a la lógica podría entenderse como la pista necesaria para situarnos de frente ante el chillido primitivo de la vida y saber que la única respuesta posible no es el miedo, o la sorpresa, sino la risa. 

En una concatenación de protagonistas que pasan por todos los humores clásicos del temperamento, Vila-Matas parece escribir una Divina Comedia a la inversa: el descenso a los infiernos se convierte en salida triunfante, no hacia un paraíso, pero sí hacia un camino alejado de verticalidades, en la horizontalidad que proporciona la alegría. 

Se convierte así esta última obra del fabuloso autor catalán en un mcguffin en sí misma, en una salida de tono que, en su propia irracionalidad, asienta pilares de sentido.


     CHARO BEJARANO
                                                               

El Nicho de la Vergüenza, de Ismaíl Kadaré

6/20/2014 2 Comments

Ismaíl Kadaré conoce de primera mano la dictadura y la opresión de un gobierno. Por eso, aunque ama profundamente su Albania natal, se vio obligado a exiliarse a Francia cuando el régimen comunista que imperó en Albania tras la Segunda Guerra Mundial ofrecía pocas libertades para su escritura. Entendió que las dictaduras y la literatura no congeniaban bien.

Desde luego que, a través de su literatura, Kadaré nos ofrece una visión del Mundo que anhela la libertad, que en aquellas zonas donde no la hay, impera un aire ceniciento, carente de ilusión, gris hasta la profundidad. 'El Nicho de la Vergüenza' es el ejemplo de cómo el Estado autoritario, encarnado en el Imperio Otomano, es capaz de alterar las tradiciones, la lengua, la Historia... la vida normal de un pueblo, para sustituir la cultura nativa de ese territorio por la "oficial" del Estado.

Albania, situada en el extremo oeste de los Balcanes, justo al norte de Grecia, ha tenido una Historia marcada por las guerras y la sumisión a diferentes imperios. Sin duda el imperio que más trató de desmontar el edificio de la nación albanesa fue el de los turcos otomanos. 'El Nicho de la Vergüenza' relata de la forma más cruda y real posible uno de los instrumentos más feroces utilizados por el Imperio Otomano para desnacionalizar un territorio: el Cra-Cra. Un método exhaustivo, profesionalizado e integrado en la estructura del Estado que pretende la total eliminación de cualquier característica exclusiva de un territorio que no fueran las puramente musulmanas. 

Esa política del Cra-Cra era la imperante en aquellos territorios especialmente levantiscos, caso de Albania. Desde el siglo XIV (la novela se sitúa cronológicamente en la primera mitad del siglo XIX) cuando Skanderberg había protagonizado la más larga y conflictiva rebelión contra el Imperio, Albania era considerada una región problemática desde Estambul (capital del Imperio Otomano, antigua Constantinopla y Bizancio). Por eso era seguida con especial interés en la capital la revuelta que el bajá Ali de Tepelena, enviado por el Imperio para gobernar aquella región, estaba protagonizando durante el periodo que abarca la novela. Una revuelta egoísta en la que Alí solo pretendía demostrar su superioridad frente a Estambul, pero que apenas contó con el apoyo de la población albanesa, cansada de Cra-Cra y de años de continuas guerras.

En Estambul no solo las altas jerarquías del Estado estaban pendientes de lo que ocurriera en la lejana Shqipëria (en albanés), sino que la gran masa de población de la capital vivía pendiente del nicho de la vergüenza: un receptáculo público, situado en la plaza de la Media Luna rodeada de otros monumentos, cercana a otros edificios estatales importantes. La plaza del nicho de la vergüenza era un lugar de tránsito para turistas y lugareños, un trasiego de gente constante que Abdulla, guardián del nicho, nos cuenta en primera persona como un espectador más de aquella vorágine de gente engullida por la plaza, atraída por el magnetismo de ver en aquel nicho la cabeza del próximo que había osado contravenir las órdenes de la Sublime Puerta (la más alta jerarquía del estado: el sultán-emperador).

A través de "firmanes", el sultán-emperador sancionaba a aquellos altos representantes del Estado que incumplían su misión, o que defraudaban al Estado... o simplemente caían en desgracia. Aquí entra en escena el mensajero imperial encarnado por Tunxh Hata. Kadaré lo describe de forma siniestra, vestido de negro y con la barba teñida de alheña. Un autómata, la más pura encarnación del funcionario imperial que cumple con su cometido de forma expeditiva: cortar la cabeza de aquél que había recibido el "último firmán", y trasladarla en óptimas condiciones a la capital para ser expuesto en el nicho de la vergüenza.

A mi entender, Tunxh Hata es el personaje más aterrador de la novela. No solo por la imagen que construyes de la descripción del autor, sino también por el perfil psicológico que se ofrece. Un perfil marcado por la obsesión de cumplir su cometido que le lleva a entrar en estados de trance casi sexual. Unas crisis de desdoble de personalidad que sufre en la carroza que lo traslada junto con la cabeza.

La cuestión del lenguaje es algo que preocupa sobremanera a Kadaré. Como resultado del Cra-Cra, los pueblos desnacionalizados han perdido todo vestigio de su antigua cultura pero también de su lengua. En 'El Nicho de la Vergüenza' encontramos el testimonio de cómo un grupo de funcionarios del Estado se encargaba de la tarea de suprimir, una a una, todas las palabras que contenían el idioma del pueblo sometido. Una a una hasta reducir su lenguaje a un mero vestigio que con el tiempo se olvidará. El autor deja claro que esa perdida es insustituible. Perder el lenguaje para una nación es perder toda su cultura, historia, sabiduría... todo. En su lugar, un idioma "standard" reducido a unas pocas palabras sustituirá poco a poco el lenguaje y culminará de esa forma una extraordinaria tarea de borrado, de "reseteo" de naciones enteras.

Por la Historia sabemos que tras las Guerras de los Balcanes (entre 1912-1913) Albania se convirtió en una nación independiente, pero la novela no atisba nada de eso. Kadaré no quiere hacer una historia de Albania, sino bucear en sus orígenes para entender mejor el presente que le tocó vivir. Quiere resaltar que el lenguaje es el más perfecto reflejo de la existencia de una nación, de su vida y evolución, de sus luchas y amistades con naciones vecinas. 

'El Nicho de la Vergüenza' no es solo un lugar físico donde exponer las cabezas de aquellos que han sido condenados a la ignominia. Ese nicho se encuentra en todas y cada una de las acciones que coartan la libertad y abusan del autoritarismo. O así lo entiendo yo. 

El Nicho de la Vergüenza. Ismaíl Kadaré. Alianza Editorial. ISBN: 978-84-206-7257-1. España, 2009. 192 páginas. 8,95 euros. COMPRAR 'El Nicho de la Vergüenza' en Amazon.

El buen hijo, de Ángeles González-Sinde

6/19/2014 Comenta

El buen hijo es una historia protagonizada y contada en primera persona por Vicente, un hombre de 37 años que vive con su madre con la que trabaja además, en el negocio familiar. Una noche, recibe entre sueños a su difunto padre con el que entabla una productiva conversación. Aquella inesperada visita, enciende las alarmas de este buen hombre que se da cuenta, de que lo único que ha cambiado en su existencia desde el fallecimiento de su progenitor, es la potencia de su antiguo ordenador y el nombre de su nuevo perro. El resto de las parcelas continúan intactas, a la espera de que el destino le ofrezca un cambio en su previsible rumbo.

Un buen día, o mejor dicho, uno malo, su madre tiene un accidente doméstico y Vicente decide contratar a Corina para que le ayude con las tareas del hogar. Con el germen de un futuro diferente instalado en su subconsciente, Vicente decide subirse al último tren enamorándose de Corina con la que, por fin, espera hallar su lugar en este mundo. 

El lector tiene ante sus ojos a un hombre sumergido en las profundidades de una vida tranquila, cómoda, pero también carente de emociones. Un hombre cuya sensatez, lealtad y sentido de la responsabilidad le impiden volar en busca de los sueños que un día dejó aparcadados tras la muerte de su padre. Instalado en su zona de confort observa, cómo su amigo José Carlos, pese a depender de una silla de ruedas, disfruta de una gran éxito con las mujeres y saborea intensamente la vida. En completa disparidad con la personalidad de Vicente, pese a ser parte de familia, se encuentra Nuria, la hermana rebelde que tiene tres hijos de diferentes parejas y muchas ganas de seguir dando guerra. Para comprenderles y apoyarles a todos siempre estará disponible el hombro de Vicente, el buen hijo, el amigo atento, el hermano comprensivo y protector.

El libro dibuja a un protagonista emocionado ante la onda expansiva de un beso, tremendamente reflexivo en el origen de lo que podría ser el comienzo de una relación, angustiado en la ausencia y desorientado en lo que se refiere a su futuro profesional. Esta es una historia de un hombre parapetado tras el mostrador de una papelería al que le ha pasado factura haber hecho siempre lo correcto en la vida. Como resultado, la novela presenta a un ser que se preocupa por el paso del tiempo y se asusta ante la perspectiva de no encontrar a una mujer, elemento que él cree indispensable, para encauzar su existencia. 

"Yo quería que las cosas cambiasen y una de las cosas que tenía que cambiar era mi vida social. Debía enriquecerla. Ampliarla. Profundizar en ella. Debía vivir con más ligereza. ¿No opinaban mis amigos que necesitaba echarme una novia, porque solo con una relación de pareja arranca de verdad la vida?"

Aunque estamos ante un libro escrito de forma correcta, y con un argumento con el que muchos lectores se identificarán facilmente, las reflexiones de Vicente en ocasiones resultan reiterativas e interminables, por lo que este título resulta en algún punto algo aburrido, quizá por la ausencia de acontecimientos. Vuelan las páginas y se echa de menos algún hecho decisivo que modifique el ritmo monótono que caracteriza a esta narración. 

Destacar, para quienes estén interesados en su lectura, el tono melancólico que desprende la historia pese a que reza en su contraportada: "Una novela de perplejidades vitales construida con tanto sentido del humor como verdad". Y aquí reside en mi modesta opinión, el principal escollo de El buen hijo. Si su autora perseguía dotar a la historia de un toque divertido o cómico, desde luego no se ha apreciado. No se lleven a engaño porque esta novela desprende un sabor más agrio que dulce. 

Quizás hubiera sido más razonable comenzar señalando a Ángeles González-Sinde como autora de la obra, con la que además consiguió ser finalista Premio Planeta 2013. La polémica generada fue tal, que me ha parecido más justo valorar esta novela por su contenido, independientemente de que haya sido escrita por una exministra de cultura y galardonada con un premio, que a mi juicio, no se merece.

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Publicado por Aroa Parras   

Discurso sobre la servidumbre voluntaria, de Étienne de la Boétie

6/18/2014 Comenta

Etienne de la Boètie escribe este Discurso sobre la servidumbre voluntaria en su juventud, cuando tiene entre 16 y 18 años. El autor vive en un momento histórico complejo en Francia, mediados del siglo XVII, y tal vez su ensayo habría quedado en el olvido de no haber conocido a Michel de Montaigne y de que éste lo publicara una vez muerto el autor. Grandes amigos, inseparables compañeros, Montaigne no puede dejar ignoradas la lucidez y la profundidad que destila este breve ensayo sobre la libertad del hombre a través de una disección de su contrario, la servidumbre. 

El libro es corto, una treintena de páginas, suficientes para hacernos comprender la claridad y la contundencia de su tesis, y de ilustrarla con pasajes de la historia clásica. También toma algunos ejemplos de la naturaleza de los animales, algunas no muy afortunadas (cuando nos dice que el pez que es sacado del agua muere por falta de libertad, y no simplemente de oxígeno), pero otras muy convincentes.

De la Boètie nos dice que la servidumbre es voluntaria. Hay un consentimiento, la tiranía nace de la voluntad de servir, la opresión es engendrada por los propios oprimidos que terminan por acostumbrarse a vivir sin libertad. La idea del confort que tiene obedecer órdenes, vivir entre lo conocido, la falsa seguridad y la ausencia de riesgo del que vive sometido a otro, está en el origen de la servidumbre. “El que no ha gozado nunca de la libertad, no la añora.”

La primera razón por la que hay siervos es porque nacen y se les educa como tales. Dice el autor “la naturaleza tiene menos poder sobre nosotros que la costumbre”, y por bueno que sea aquello que sea natural, se pierde si no se mantiene. Y es que el estado natural del hombre es la libertad, y lo que nos diferencia de los animales es que nos convirtamos en siervos.

¿Y cómo nos convertimos en siervos? Pues para eso es necesario que se nos obligue o que se nos engañe. Y es que hay tres tipos de tiranos, nos dice De la Boètie: unos lo son por nacimiento, otros por conquista y finalmente otros por la elección del pueblo. Y unos tratan a sus siervos como esclavos, otros como presas, y los últimos como toros a los que hay que amansar. Y nos recuerda la historia de Ciro y los lidios, a quienes subyugó a base de proporcionarles burdeles, tabernas y juegos públicos. También recuerda un episodio tal vez más conocido, como es el disgusto, seguido de riguroso luto, que el pueblo romano llevó por la muerte de Nerón, que era un tirano de manual.

Tiene palabras para esos cuatro o cinco hombres que rodean al tirano, y que a su vez están rodeados de otros tantos, hasta completar el grupillo que sostiene cualquier tiranía. Tratan de buscar su favor, pero ni siquiera tienen la lucidez suficiente como para comprender que ellos serán los primeros en caer y en ser aplastados por la tiranía.

Este libro se acomoda a cualquier época y a cualquier ideología. O tal vez no, porque nos habla de la libertad pero sin adular al siervo, sin idealizarlo, sin presentarlo como una víctima, o al menos no tanto una víctimas de otros como de sí mismos (cuidado con los caudillos salvapatrias y los aduladores, porque suelen esconder a un tirano). Y no es sólo un tratado político. Cualquiera puede pensar en su entorno de trabajo, en esos pobres diablos que nos dicen con una sonrisa “yo soy un mandado” y que las preguntas complejas las resuelven con un “porque lo dice el jefe”. Y es que no hay nada más cómodo y sencillo que obedecer.

Al fondo, la libertad que hay que cuidar y alimentar. A través de la educación, y a través del ejemplo de nuestros mayores y del que les legaremos a nuestros hijos. Nos habla de la resistencia pasiva, de la no obediencia, del no acatamiento, como vía para librarnos de la servidumbre.

Ay, si no fuera por los inspectores de Hacienda...


     CARMEN J.
                                                               

El pony colorado, de John Steinbeck

6/17/2014 5 Comments

Empiezo esta reseña declarando mi absoluta admiración por la escritura de John Steinbeck. No pretendo ser imparcial ni objetiva, sino convencer a cualquiera que no lo haya leído de la absoluta necesidad de salir corriendo a su biblioteca o a su librería para hacerse con uno de sus libros y empezar a disfrutarlo. (Desaconsejo mucho 'La perla', o, al menos, que este libro sea la primera aproximación a Steinbeck, aunque tenga tanta fama... Pero ese es otro tema). Steinbeck es un dios de la escritura.

Describe un paisaje y no te lo imaginas, no lo ves en tu cabeza, Steinbeck consigue transportarte allí, al universo de su infancia en este caso. Ves las montañas, escuchas el viento, sientes el frío, te mojas con la lluvia, tragas el polvo y sientes el pesado calor del verano californiano.

Steinbeck no crea personajes, hace que te parezcan personas de carne y hueso y que vivas la narración desde dentro de ellos, consigue envolverte y hacerte a ti un personaje más de la historia... Y en este caso te hace retroceder a tu infancia.

Empiezas a leer y eres un niño de diez años, impaciente por ser mayor, por poder hacer cosas de adultos. Tu padre te impone respeto y tu madre se encarga de que te sientas protegido. Quieres tener un caballo, quieres cuidarlo, quieres aprender a montarlo. Quieres saber qué hay detrás de las grandes montañas que se ven desde los terrenos de la granja que tu padre y Billy trabajan mientras tú vas a la escuela. Quieres conocer historias y estás ansioso por entrar en ese mundo de los adultos que se te antoja inalcanzable y lleno de secretos que merece la pena conocer.

'El Pony colorado', recoge cuatro relatos, escritos por John Steinbeck entre 1933 y 1934, y que son en parte autobiográficos, porque se sitúan en las colinas del valle de Las Salinas cerca de la ciudad de Monterrey donde él se crió y donde años más tarde situaría sus novelas 'Cannery Row', 'Dulce Jueves' y 'Tortilla Flat'.

“El regalo” y “La promesa” giran en torno al niño, los caballos y la espera de algo que se desea profundamente y que finalmente no sucede o lo hace superando un gran obstáculo que entibia la alegría por la consecución del deseo. En los otros dos relatos, “Las grandes montañas” y “El guía de la expedición”, aparece un personaje externo anciano (“Gitano” en el primero y el abuelo en el segundo) que con su presencia introduce en la perspectiva del niño de diez años, para el que sólo existe el presente, la idea de la muerte futura hacia la que todos caminamos y el concepto de un pasado al que jamás se puede volver, pero del que no podemos librarnos.

Con Steinbeck eres (vuelves a ser) un niño de diez años impaciente porque el tiempo pasa muy despacio. Revives el momento en el que descubres que ser adulto no consiste en saberlo todo, en poderlo todo. El descubrimiento de esa realidad abre una brecha en el mundo infantil de la que ya no puedes escapar. La certeza de que los padres, los adultos, no lo saben todo y la idea de que por tanto tú caminas hacia un futuro incierto en el que no encontrarás todas las respuestas a las preguntas que te haces y sientes provoca un vértigo que marca el final de la infancia.
Durante un momento creyó ver un punto negro que se arrastraba cerro arriba en la lejanía. Jody pensó en el estanque y en Gitano. Y pensó en las grandes montañas. Un sentimiento de añoranza se apoderó de él, y era tan agudo que deseó poder llorar para arrancárselo del pecho. Se tumbó sobre la hierba verde, junto al barreño redondo del agua, en el borde de los matorrales. Se cubrió los ojos con los brazos y permaneció allí largo rato, lleno de una tristeza sin nombre.
Steinbeck te lleva otra vez a tus diez años, al momento en el que comprendiste que hacerse mayor quizás no era tan buen plan y que ser adulto significa sufrir con un dolor profundo que no se calma con un paseo o una siesta en la hierba.

La traducción y el prólogo de José Luis Piquero son excepcionales, igual que la edición de Navona Editorial.

El pony colorado. John Steinbeck. Navona Editorial. ISBN: 9788492840502. España, 2014. 136 páginas. 10,50 euros. COMPRAR 'El pony colorado' en Amazon.

Barbarismos, de Andrés Neuman

6/16/2014 Comenta

Ha transcurrido un decenio desde que Roberto Bolaño afirmara que la literatura de nuestro siglo pertenecería a Andrés Neuman. Una frase que podría ser una losa o un equívoco para cualquier escritor. En Neuman, el tiempo solo ha hecho sino certificar lo exacto de la adivinación. Diez años en los que Neuman no ha dejado de ser joven, porque sigue explorando nuevos territorios con la curiosidad del recién llegado, pero con un talento multiplicado, un empuje a la vez poético y de precisión. Neuman es ambidiestro: una mano escribe ráfagas de luz y la otra es el andamio de esa iluminación. De una mano llegan asociaciones nuevas, estímulos nunca sentidos, y de la otra el camino que las une en cuentos y poemas y novelas y, por primera vez, en un diccionario, Barbarismos.

Barbarismos, publicado por Páginas de Espuma, recoge en sus más de cien páginas disparos satíricos, observaciones poéticas, aforismos, y toda una galería imposible de resumir. Porque es un diccionario, y por lo tanto explica una parte de la vida. La mejor puerta a su lectura es ofrecer algunos chispazos al azar. La luz que desprende Neuman es de corriente continua, sin caídas, y el voltaje de sus definiciones se indica con las iniciales AN tras sus lanzas de luz, para así distinguirlas del comentario, a todas luces fundido (y con un oxímoron me despido) del reseñador.

andrés. Nombre que, refiriéndose a un escritor, Google completa con Neuman.
barbarismos. Iluminaciones canallas que escapan de las ventanas de la Real Academia. II. Libro iluminado del mismo nombre.
beso. Palabra articulada simultáneamente entre dos hablantes (AN).
bestseller. Producto literario de consumo inmediato que los escritores desean y odian a la vez. II 2. Estrella fugaz. II 3. Injusticia para AN.
blog. Mausoleo mañana (AN).
boxer. Prenda masculina que ladra mucho más de lo que muerde (AN).
cama. Espacio destinado para el descanso por medio de la lectura, el sexo y, a veces, el sueño. Para lo primero, véase Barbarismos. Para lo segundo, véase Masturbación. Para lo tercero, véase sueño.
CD. Antiguo soporte sonoro del arco iris (AN).
Coito. Acorde dominante (AN).
Dios. Ser tan empeñado en demostrar su existencia que apenas encuentra tiempo para cultivar su presencia (AN).
el viajero del siglo. Puerta de embarque al mundo de Neuman. II 2. Orilla donde la realidad se aparta.
Facebook. Sistema inmejorable de espionaje en que los vigilados colaboran activamente con los vigilantes (AN).
feria del libro. Lugar donde escritores y presentadores televisivos se miran sin pantallas. Los primeros sueñan con salir en la televisión algún día; los segundos temen el día que alguien las apague. II 2. Espacio anual donde encontrar que el talento tiene caries, ojeras, caspa, o pelos en las manos. II 3. Lugar donde abrazar o degollar a tu autor favorito sin ser visto: de espaldas es el mismo gesto.
limón. Naranja sincera (AN).
masturbación. Amor portátil. II 2. Orgía mantenida entre alguien presente y todos sus ausentes (AN).
microrréplicas. Lujo de blog. Véase: http://andresneuman.blogspot.com
neuman. (Del inglés newman). Hombre nuevo o recién llegado. II 2. Bienvenida de alguien, y por extensión, apellido que celebra el futuro de la literatura.
orina. Oro de bajos fondos (AN).
pelea. Intercambio de miedos (AN).
reseña literaria. Intento de seducción con palabras. II 2. Para Barbarismos, abertura de sus páginas y deslumbramiento de su luz.
sueño. Actividad frenética entre dos vigilias (AN).
talento. Misterio que en Barbarismos sucede siempre.
viaje. Arte de aplazar la llegada al destino (AN).
xilófono. Instrumento masoquista que reacciona de manera adorable al ser golpeado (AN).
zapping. Metamorfosis de la impaciencia (AN).


     DANIEL DILLA
                                                               

La vida secreta de Isabel Coixet

6/11/2014 2 Comments

"El abismo entre lo que habíamos imaginado y la realidad que se despliega ante nuestros ojos es a veces difícil de digerir. Y los viajes, aun los más catastróficos, tienen algo de rito iniciático, de descubrimiento de quiénes somos frente a un entorno súbitamente hostil. Sin embargo, el París de Proust y Gertrude Stein y la Shakeaspeare and Company, y el Tokio lleno de adolescentes soñadoras y melancólicas de las novelas de Murakami existen. 
Para descubrirlos, basta con cerrar los ojos o abrir un libro. Y, por supuesto, no moverse de casa."

Isabel Coixet es una de mis directoras de cine favoritas. La descubrí durante mi adolescencia y, para mí, supuso una nueva manera de ver el cine. La primera película suya que vi fue La vida secreta de las palabras, y a partir de ahí aprendí que el cine no tenía por qué estar formado únicamente por superproducciones de Hollywood. En mi caso, no descubrí esa otra mirada viendo películas de Truffaut o Kurosawa, sino que fue viendo esa película de Coixet que alquilé en el videoclub de mi pueblo.

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Coixet ha conseguido hacer algo, a mi juicio, muy difícil: crear un universo personal, desarrollar un estilo propio, reconocible y único. Este universo está protagonizado por la figura femenina, la melancolía, el silencio, la soledad, la comida, los sonidos, la literatura y las lavanderías a medianoche. 

El libro del que os hablo recoge precisamente ese universo. No se trata de una novela ni de una autobiografía, sino de una recopilación de textos y fotografías realizados por la propia directora. La vida secreta de Isabel Coixet dibuja un mosaico de lugares, sabores, sensaciones, personas y reflexiones que forman su universo creativo. Recomendaciones culinarias, literarias, cinematográficas y viajeras; reflexiones sobre los domingos por la tarde; sushi, Marguerite Duras, Wong Kar Wai o Madame Bovary. Todo ello forma parte de ese peculiar y cosmopolita imaginario de la directora.

El diseño es muy llamativo. No nos encontramos ante un libro convencional, sino ante un libro objeto. Cada página tiene un diseño diferente, con ilustraciones y fotografías de la directora. Simplemente con ojear el libro asistimos a un despliegue de colores y de imágenes que son capaces de transmitir tanto o más que los textos. Se podría decir que en este caso texto e imagen son complementarios. El único pero es que a veces ese diseño da más prioridad a la imagen que al texto, dificultando su lectura.

Un libro destinado, sobre todo, a personas interesadas en conocer más sobre la directora. Como a ella, a mí también me gusta el queso, Johnny Depp y leer al lado de una piscina vacía. 

Aquí podéis ver la promoción del libro:

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Publicado por Inma Herencia   

Juntos, nada más, de Anna Gavalda

6/10/2014 2 Comments

En vista de todos los comentarios positivos que he leído acerca de este libro, casi que me da hasta un poco de miedo reconocer que a mí no me ha gustado demasiado. De hecho, ha habido momentos en los que me ha puesto nerviosa y he estado a punto de dejarlo.

La historia prometía, es verdad. Una artista bloqueada y depresiva, un noble loco en decadencia, un cocinero mujeriego y una anciana al límite de sus fuerzas cuyas miserables vidas se cruzan por casualidad y acaban unidos, a su manera, por siempre jamás. Precioso, pensé, seguro que está lleno de situaciones cómicas y de lecciones trascendentales.

Me equivoqué. El personaje del noble loco -y muy en especial cómo acaba-  y el de la artista talentosa pero atormenada son cero creíbles. Él me cae bien, pero a ella la hubiese abofeteado en varias ocasiones, por no decir durante todo el libro. No sé, quizás soy yo, que no aguanto a ese tipo de gente quejicosa y cursi, que se les nota a la legua que ayudan para sentirse bien ellos, pero Camille se me cruzó desde el primer momento. La ancianita y el cocinero se salvan, eso sí, aunque por los pelos.

El estilo del libro tampoco me ha gustado mucho. Demasiados diálogos y demasiado rápidos, en mi opinión. Había momentos en los que ya no sabía quién hablaba y quién decía qué, hay capítulos enteros que sólo son eso, un diálogo a bocajarro sin más explicación. Esto también significa que hay insinuaciones constantes, que sí, que estarán muy bien para mantener la intriga y tal, pero hay veces que las estira tanto que acabas perdiendo el interés por lo que insinúan o cuando por fin te enteras de qué va la cosa piensas ¿en serio me han hecho esperar para esto?

Vamos, que no me ha gustado. Igual es que no era mi momento para ese libro o que el problema lo tengo yo, que no sé apreciar el trasfondo filosófico ni las personalidades atormentadas de sus personajes, no lo sé. En cualquier caso me parece un libro con una historia totalmente prescindible. Se deja leer, pero poco más.


     FÁTIMA CASASECA
                                                               

El beso más pequeño, de Mathias Malzieu

6/06/2014 4 Comments

El último título de Mathias Malzieu es la historia de un beso. Una original historia de amor que da comienzo precisamente con el beso más pequeño nunca visto. Los protagonistas de esta historia son un inventor melancólico que no es capaz de inventar nada, una chica peculiar con nombre de flor que desaparece cuando la besan y un extraño detective retirado. 

Cierta noche el inventor conoce a la chica. Se besan. Y tras ese minúsculo beso, ella desaparece. Y es que cuando digo que desaparece, digo que desaparece literalmente. Nuestro inventor queda hechizado y decide buscar a la chica invisible. Pero, ¿cómo se puede encontrar a una chica invisible? Es aquí cuando entra en acción Gaspar Nieve, un detective especializado en encontrar mujeres gracias a su ayudante, un loro azul llamado Elvis. 

Para encontrar a la chica invisible, nuestro amigo el inventor sólo tiene una pista: el suspiro asmático en Re Menor de la chica y el sabor de su beso. Será Elvis el que reproduzca el sonido allá donde vaya y localizará a la chica invisible, generándose entonces una comunicación vía loro, entre el inventor y Sobralia. Una vez localizada la chica, quedará saber si el inventor será capaz de retenerla y de hacerla aparecer.

Conforme avanza la historia vamos conociendo un poquito de la vida del inventor y de Sobralia, descubriendo que tienen una cosa en común: son dos personas que han sufrido mucho por amor, y precisamente como consecuencia de ello, Sobralia desaparece por miedo a volver a sufrir. Es curioso ver cómo reaccionamos las personas frente a un desengaño amoroso: los hay que se hunden, los hay que ponen una coraza a su corazón y los hay que parece no importarles nada. Nuestro inventor quedó destrozado hasta el punto que perdió las ganas de vivir y de sentir, por ello, tras el beso más pequeño que enciende una chispa en su corazón, no puede quedarse de brazos cruzados y dejar escapar esa oportunidad de ser feliz, por remota que parezca. Sobralia por su parte es más temerosa que el inventor y aterrorizada de volver a sufrir olvida la parte bonita de cualquier historia de amor. 

Esta novela fantástica de lectura rápida mezcla melancolía, humor, tristeza y esperanza a partes iguales. Mathias Malzieu es capaz de trasmitir muchísimo con frases cercanas a la poesía, creando una bella historia cuya finalidad es la de mostrarnos lo ciegos que podemos ser en el amor. 

Personalmente puedo decir que me ha encantado esta obra y que la recomiendo como lectura refrescante de verano. Las artimañas del inventor para localizar a Sobralia se han ganado mi corazón (que alguien sea capaz de elaborar un bombón con sabor a beso me ha parecido mágico). Lo curioso de los personajes tiene su punto, ya que aunque no estén perfectamente dibujados (es un libro cortito para entrar en demasiados detalles), con lo poco que el autor cuenta, ya eres capaz de hacerte una idea de cómo son y de qué les ha ocurrido para llegar hasta aquí. Y los juegos de palabras con sus dobles sentidos, me han hecho sonreír en muchas ocasiones. Además, para rematar la novela, el libro cuenta con un pequeño anexo en hojas de color rojo, que simula el recopilatorio de poemas que el inventor regala a Sobralia para demostrarle sus sentimientos. 

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Definitivamente me gusta Mathias Malzieu. Me ganó con La mecánica del corazón; me hizo sentir mucha pena con La alargada sombra del amor; y me devuelve las ganas de creer en el amor con El beso más pequeño.

Publicado por Claudia Pina   

La Dama del Nilo, de Pauline Gedge

6/05/2014 2 Comments

Vuelvo a mi fascinante Egipto, esta vez de la mano de Pauline Gedge, que escribió allá por los noventa un fabuloso libro sobre una de las mujeres más importantes del antiguo Egipto: la reina- faraón Hatshepsut.

Siempre que se habla de las mujeres de Egipto nos viene a la cabeza Cleopatra, que sin duda fue fascinante y todo lo que hizo lo hizo por su país y por su pueblo, pero La Dama del Nilo no está dedicada a ella. Resulta que catorce siglos antes de Cleopatra, en el trono de las dos tierras, estuvo sentada una faraona, algo impensable para la época ya que la mujer solo podía engendrar faraones y casarse con los faraones herederos al ser ellas portadoras de sangre sagrada. Pero de ahí a ser faraones iba un abismo. Abismo que Hatshepsut sorteó gracias al poder de la Iglesia y de sus sacerdotes, que la ayudaron en su propósito. Aquella proclamación fue un proceso largo y nada fácil, hecho que aprovecha la autora para acercarnos al antiguo Egipto y todo su esplendor.

Templo de Hatshepsut, cerca del Valle de los Reyes
Hatshepsut destinó bastante tiempo a embellecer, aún más, a Egipto de los destrozos causados por las guerras y sobre todo los templos de los sacerdotes a los que tanto debía.
Estupenda novela que recomiendo y que os enganchará desde el minuto uno en el que la empecéis a leer, siempre que os guste la novela histórica y sobre todo la época a la que hace alusión.
La autora nos contará cómo sucedió todo, cómo fueron las intervenciones militares de la faraona y cómo supo defenderse de toda aquella clase política que estaba al acecho para derrocarla, y no precisamente en las urnas como hoy en día.

Novela que merece ser leída, aunque solo sea por comprobar la fuerza y la lucha de la mujer desde tiempos tan lejanos y presentando cara a todas las adversidades de la época y que poco se diferencian con las de hoy en día aunque hayan pasado casi cuarenta siglos.

Fiel a la historia pero con el toque de imaginación de la autora, nos encontraremos con una novela bastante documentada, pero con tramas que hacen que el libro sea entretenido y no se trate de un libro de historia al uso, que siempre será más aburrido para el que la historia no sea su fuerte.

Si os fascina el antiguo Egipto como a mi, os recomiendo leerlo.

Publicado por David Leal   

El juego de Ripper, de Isabel Allende

6/02/2014 2 Comments

Isabel Allende vuelve a las librerías con una curiosa "novela negra", término que, según la omnipresente Wikipedia, responde a un tipo de novela policíaca en la que la resolución del misterio no es el objetivo principal y los argumentos son habitualmente muy violentos; la división entre buenos y malos de los personajes se difumina y la mayor parte de sus protagonistas son individuos derrotados y en decadencia en busca de la verdad o, cuando menos, algún atisbo de ella.

Y no seré yo quien determine si es o no una calificación oportuna, si bien en todo caso sería preciso añadir que es una novela negra al estilo Allende, ya que entre sus páginas se cuelan retazos de esa magia que la hace tan peculiar junto a toques de novela juvenil y una característica que para mí la hace especial; el uso de ese castellano de allá que suaviza incluso descripciones de estrema crudeza.

Los personajes de El juego de Ripper conforman un universo peculiar que gira, aún sin saberlo, alrededor de Amanda, maestra de un juego de rol online en el que un grupo de adolescentes juegan a resolver los crímenes de Jack el Destripador (Ripper). Junto a ella conoceremos a sus padres Indiana y Bob, a su abuelo/esbirro y a los clientes y amigos de Indiana, una mujer muy especial que se mueve entre la magia y la realidad sin apenas sentir cómo se cruzan las fronteras.

El telón de fondo es San Francisco, una ciudad de aluvión en la que caben desde las Cenicientas Atómicas, a las bandas armadas, pasando por los proyectos sociales del Glide Memorial, las carreras de resistencia, la comunidad gay o las dificultades de la crisis financiera.

La muerte percibida primero como un entretenimiento algo macabro para un grupo de jóvenes peculiares y después como el miedo atávico que es nos permite pasear por las pesadillas de un navy seal o las preocupaciones de una joven enamorada de su jefe.

De lectura algo lenta en su primera parte, donde los personajes son dibujados primero a brochazos y después con detalle puntillista, coge ritmo a medio camino donde quizás consigue el propósito de ser realmente una novela policíaca.

Isabel Allende se resiste a ser encasillada, su literatura es siempre algo más que las etiquetas a las que se quiere limitar su obra, probablemente porque escribe como lo que es; una mujer, latinoamericana en EEUU, amante de la vida, convencida de que ésta es siempre mucho más de lo que vemos y que domina el lenguaje sin artificios.

Publicado por Pilar Vaquero