
Keigo Higashino es uno de los maestros de la novela de misterio en Japón.Y después de leer su libro, entiendo por qué. Me ha gustado.
Esta novela "de detectives", en la que desde las primeras páginas ya sabemos quiénes son el asesino, el muerto y el cómplice, es más que una novela de de misterio. Primero, nos descubre de la forma más natural la realidad de la periferia de Tokyo, la vida solitaria de sus habitantes, sus estrecheces económicas, sus minúsculos apartamentos desde los que se oye a los vecinos, la vida de los sin techo....Segundo, porque a pesar de que la trama parece desvelarse desde el principio, no para de sorprendernos hasta el final.
Yasuko, con la ayuda de su hija, asesina a su ex-marido, que la extorsiona regularmente. Su vecino, el profesor y matemático Ishigami, oye desde su apartamento como sucede el asesinato. Y decide ayudar a madre e hija a encubrir el crimen, usando toda su sangre fría. Pero el mundo es un pañuelo, también en Japón, y el inspector Kusanagi, encargado de investigar el crimen, y el vecino Ishigami tienen un amigo en común: el físico Yukawa, que se interesa inmediatamente por el asesinato.
Si te gusta Japón, las novelas de detectives y los culpables que no son malvados...este es tu cóctel perfecto. Sorprendente hasta la última línea.
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