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Seis pequeños claroscuros, de Jacaranda Dorantes

10/13/2015 Comenta

Seis pequeños claroscuros. Seis pequeños relatos teñidos de matices negros. Seis pequeñas historias que parten de hechos más o menos cotidianos, desembocando en narraciones rápidas, con desenlaces a veces inesperados. Jacaranda Dorantes nos presenta una breve novela algo irreal, capaz de mostrar los más bajos instintos de las personas. 

Como ocurre en la mayoría de novelas de relatos cortos, estos no tienen nada que ver los unos con los otros en cuanto a argumento, lo que los hace ideales para sentarte un ratito, leer uno de ellos y ponerte a otra cosa.

Empezamos la novela con «Libertad», donde a través de los recuerdos de Miriam conoceremos los entresijos de un matrimonio infeliz que termina de la peor manera posible. Con los pensamientos de Miriam seremos capaces de ver qué la ha llevado a ser como es ahora. 

A continuación daremos un «Salto de fe» de la mano de Martín, un pobre desgraciado que perdió a su novia en un accidente y se convirtió en soledad y melancolía, hasta que decide perseguir un sueño.

En «Comenzando a vivir» sentiremos el despertar de Álex en un callejón y reviviremos su infancia hasta que ella se da cuenta de en qué se ha transformado. Cómo los celos y el querer sentirse aceptado pueden destrozar tanto un alma.

«Tuyo, por siempre» es la bonita historia de Damián y Rita, con un final durísimo para sus protagonistas. Y es que la vida puede cambiar en un solo segundo.

Casi llegamos al final, acompañados de «La diva», la maravillosa Sylvia Ayers que debe su fama y su fortuna a su cuerpo, el cual no resiste el paso del tiempo, ¿o sí?

Y cerramos la novela con «Reprimido» para darnos cuenta de lo que pueden engañar las primeras impresiones y lo que puede esconder una cara bonita.

En cada relato podemos comprobar cómo actúan diferentes personas frente a hechos tan normales como los celos, las infidelidades y el maltrato psicológico, la negación a la muerte de un ser querido… Se ve claramente la naturaleza humana, aunque con un toque de fantasía.

Quizá se trate de relatos demasiado cortos que casi no te da tiempo a saborear, quizá sean de desenlace rápido, y quizá sean, en algunos puntos, algo previsibles, pero es cierto que cumplen su función y te hacen pasar un rato agradable.

Seis pequeños claroscuros. Jacaranda Dorantes. Editorial ArtGerust. ISBN: 9788416278855. 2015. 90 páginas. 13 euros. COMPRAR 'Seis pequeños claroscuros' en Amazon.

Siete casas vacías, de Samanta Schweblin

10/05/2015 Comenta

Hay libros en los cuales la experiencia del lector, aquello que le está ocurriendo más allá de las páginas, tiene la misma importancia que el propio texto: como un viento, el entorno invade los dominios de lo escrito. Las mejores lecturas no suceden según los modelos que proponen, con repetición aburrida, las campañas publicitarias. Nadie suele leer debajo de los árboles, nadie disfruta de Calvino al borde de una piscina, nadie tiene una taza de café que humea eternamente junto a un libro. Los libros que uno suele recordar mejor, de los que luego hablará más, los que más veces prestará, y por lo tanto perderá y volverá a comprar, son aquellos en los que el texto se contagió de su realidad. Y en la realidad no solemos vivir bajo árboles o al borde del agua. Por circunstancias imprevistas a la lectura, por hechos externos a ella, y por lo tanto ingobernables, la misma lectura gana sentido; un hecho que no tuvo que ser original, pero sí dotado de fuerza que alumbra un sentido nuevo a las palabras, contemporáneas en las manos que abren el libro. De forma recíproca, esas palabras, iluminadas de presente, devuelven al afortunado un mensaje actual, como recién escrito. Esa concatenación de lo que sucede y lo que se lee, y donde no hay más explicación que la casualidad, sólo tendrá significado, perpetuo y único, en ese lector.

Las Siete casas vacías, de Samanta Schweblin, fueron, en mi lectura, casi siete horas de vigilia. Las que pasé una noche de mediados de agosto, víspera de un largo viaje en coche desde Madrid a Libourne. Llevaba días con la mochila preparada, la ropa y los libros y la cámara de fotos y el ordenador portátil. Todo listo para disfrutar de dos semanas de vacaciones en Francia, visitando primero Saint-Émilion y luego el Perygord. A las nueve de la mañana, en la estación de Chamartín, cerca de mi casa, y frente a la cama donde no iba a pegar ojo, me esperaban tres personas anónimas que, gracias a una página web para compartir vehículo, iban a acompañarme hasta la frontera con Francia. Con la anticipación feliz por el descanso apagué la luz. Dije a la mente: duerme. Pero muchas veces lo no previsto es lo que sucede, y la mente respondió: no, Dani, no. Ahora no vas a dormir. Con paciencia encendí la luz, me acerqué hasta la estantería del salón. Acababa de recibir la novela de Samanta Schweblin, en ese regalo largo e inmerecido que es reseñar las obras que elige y edita Juan Casamayor; la obra era demasiado corta para llevármela de viaje, y por eso se iba a quedar allí, paciente, hasta la vuelta. Alguno de sus cuentos, sin embargo, podían hacerme llegar el sueño esa misma noche, y volví con ella hacia la cama.

¿Fue la lectura lo que me alejó del descanso? ¿O es que el descanso, soberano y desagradecido, nunca quiso subir a la cama, y el libro sirvió entonces de paliativo? De la incógnita el insomnio pegado a cada uno de los cuentos, y los cuentos a una noche de calor sin sueño de Madrid. Pasaban las horas, se multiplicaban las visitas al baño para orinar, el rosario de vueltas en la cama en un intento vano de conciliar el sueño, el encender la luz, leer un rato más, nuevamente la oscuridad, volver a empezar. Desesperado pulsaba el despertador. Sobre la luz azulada de su pantalla restaba, con dificultad creciente, la hora en la tocaba despertarme —qué ironía, si ya lo estaba— y la que marcaban sus grandes dígitos. El número menguaba como también las páginas del libro. Así que toda la noche quedó dividida entre la voluntad de continuar con el libro y la necesidad acuciante del sueño. Ganó la primera: la lectura acelerada e imprecisa de esta obra quedó para siempre en un limbo último de lucidez, como esos pensamientos atropellados y sabios, el mundo resuelto, que, borrachos, lanzamos antes de caer dormidos. Anulado el descanso, acabar estas historias era el mejor fin que darle al tiempo. Y por eso que, para poder escribir estas líneas, he tenido que volver a la obra, en un estado racional, con el descanso suficiente, pero que no será nunca como yo recuerde el texto. Siete casas vacías empieza bien desde su portada. Se dice allí que es la obra ganadora del IV Premio Internacional de Narrativa Breve Ribera del Duero, del año 2015. Buen matrimonio el de las letras y el vino, que hace hincapié en el disfrute idéntico de naturalezas tan distintas. Placer que uno asocia al instante con el vino, su rápida euforia, pero no tanto con ese lugar aburrido que para muchos es la lectura. El jurado estuvo compuesto, entre otros, por Andrés Neuman y Guadalupe Nettel, así que el abrazo entre texto y vino se agranda con el criterio sólido de dos buenísimos escritores. El manuscrito ganador contaba con cinco cuentos, pero en la edición se añadieron otros dos. Uno de ellos también galardonado, con el Premio Internacional de Cuento Juan Rulfo 2012. La portada sirve de anticipo al tono y contenido de los cuentos: una mirada femenina nos observa; o tal vez sea al contrario: es ella quien nos busca la mirada. Ojos sin brillo, apoyados en el globo de piel de las ojeras. Ojos en oblicuo, como si la cabeza estuviera, literalmente, en otra parte. Ojos de absoluta melancolía, que atraviesan con su mirada un cristal de lluvia. En primer plano, muy próxima, el misterio de una mano izquierda, que uno no se sabe si está diciendo adiós, si pide ayuda, o si nos busca y quiere tocarnos. La lectura confirmará las tres hipótesis y ninguna a la vez.

Abre el volumen «Nada de todo esto». En este primer relato encontramos los elementos que, con variaciones, aparecerán en los sucesivos: personajes que no están bien, que viven como ausentes de sus propias vidas, buscando una felicidad rara en las de los demás. A veces será la invasión de sus casas. A veces la ausencia de la propia. En unas y otras la felicidad es un desastre. Los protagonistas tiran su tiempo a la basura, viven dominados por una angustia antigua, sin salida, y el desenlace a cada relato no es sino una continuación de su pesar. En el segundo de ellos, «Mis padres y mis hijos», regresan esos personajes atípicos de los que nos iremos habituando, personajes dominados por sus manías y por sus locuras, y que a veces parecen haberse extraviado de una novela de Modiano. Los cuentos ganan todo su sentido casi al final de los mismos, más porque uno comienza a comprender la rareza del personaje que porque el problema expuesto tenga alguna solución. Son distintos unos de los otros pero forman una unidad temática, y por eso que su lectura consecutiva adelanta nuestra comprensión dentro de cada uno de ellos.

«Pasa siempre en esta casa» es el tercero de los cuentos, y el más breve. Mantiene las coordenadas de locura y vecindad expuestas en los anteriores; aquí la ausencia no es la de un marido o la senilidad, sino la de un hijo. Contiene una frase genial que lo resume: «Cuando algo no encuentra su lugar (...) hay que mover otras cosas». Saltamos entonces a «La respiración cavernaria», el más largo de los relatos. También aparece en escena un hijo muerto, pero la historia despliega antes la obsesión por las rutinas, el control imposible de todo lo que sucede en un ámbito doméstico. Un control inútil y agotador para Lola, que se ve incapaz hasta de morir, pues incluso la muerte requiere «un esfuerzo para el que ella ya no estaba preparada». Un control, o su falta, que tendrá graves consecuencias, como se podrá leer. De los dos cuentos no incluidos en el manuscrito original destaca «Un hombre sin suerte», ganador del Premio Internacional de Cuento Juan Rulfo 2012. El relato es un ejemplo de tensión literaria, con el lector imaginando un territorio prohibido, extraño, que nunca llega a suceder, sino sólo en sus consecuencias, y con el sentimiento de si hemos sido, también nosotros, lectores, víctimas de nuestros prejuicios.

Es un goce leer la prosa elegante y exacta de la autora, nacida en Buenos Aires en 1978. Los buenos escritores, y Samanta Schweblin lo es, saltan los muros de la centralización lingüística, y también los de los regionalismos ciegos. Unos y otros están dominados por la defensa de lo próximo, del canon como uniformidad que excluye lo que no está a la vista. Por eso que debemos disfrutar del placer, diverso y diáfano, de una lengua hablada, y por lo tanto vivida y retorcida y ampliada, en más de veinte países. Las palabras no tienen origen, sino cualidad: en el caso de Schweblin vienen de Argentina, y las usa y combina con sencilla maestría. Como lector uno quiere apropiarse incluso de sus formas de decir, tan valiosas como las propias, porque designan lo mismo. Por eso que disfruto metiendo la reversa en el coche, mientras hago con el celular un llamado, y al llegar a casa abrir la canilla, dejar los vasos limpios en la vajillera, encender la hornalla y mientras tomarme una limonada fría de la heladera. Ay, qué pocas veces reparamos en la capacidad cultural de nuestro idioma, en el regalo que significa la lectura sin intermediarios de aquello que alguien escribe en otro extremo del mundo. Enfrentados por intereses lingüísticos, que son el correlato de otros tantos políticos, se minusvalora o ignora nuestra base común e inmensa de comunicación.

Termino la relectura mucho más rápido de lo que pensaba. Seguramente que el cansancio de esa noche sin sueño me hizo leer con lentitud. En la nota de prensa a la entrega del premio, decía su autora: «me interesa (...) ese límite delicado entre lo normal y anormal. Sobre todo porque (...) es un código sociocultural. (...) hay muchos pensamientos, maneras, vidas, que quedan fuera de ese código como algo absolutamente inaceptable, o imposible, y que sin embargo son tan naturales y posibles como las que catalogamos de normales». Me parece un excelente resumen de estos relatos.

Siete casas vacías. Samanta Schweblin. Páginas de Espuma. ISBN: 978-84-8393-185-1. Madrid, 2015. 128 páginas. 14 euros. COMPRAR 'Siete casas vacías' en Amazon.

The New York Stories, de John O'Hara

5/28/2015 Comenta

En la virtud de estos cuentos está también su defecto. Los diálogos son brillantes, como recién pronunciados. El énfasis en la voz hace de la lectura un goce auditivo, porque parece que leemos antes una transcripción que una obra ficticia. Hay incluso algo de placer prohibido, de intromisión, porque cada historia es un espionaje. Una historia que no deberíamos haber escuchado. John O'Hara era periodista antes que escritor, y por lo tanto un hombre con la habilidad para escribir rápido, en línea recta hacia la historia, y buscar la veracidad de lo escrito.

Pero el micrófono bajo la mesa no permite adivinar todo lo que rodea a la misma. La brillantez de los diálogos multiplica la pobreza de caracterización. Dado que el discurso es el modo narrativo dominante, desconocemos todo de los personajes excepto su voz. Ignoramos cómo visten, cómo caminan, lo que hay de reflexión o duda detrás de sus comentarios. Tampoco sabemos mucho de los clubes privados donde se reúnen, de lo que ocurre más allá de sus vidas, de lo que pasa en ese momento en la ciudad, de lo que sueñan cada mañana al despertarse.

Por eso que, leídas de un tirón, uno empieza a confundir los personajes de una historia con los de otra, como si se tratara de un continuo cinematográfico, de un solo personaje de mediana edad que siempre vive en Nueva York, que se reúne siempre con personajes idénticos durante trescientas páginas, hombres y mujeres a los que les fue mucho mejor en el pasado, y ahora malviven unos y otros en las sombras del mundo del espectáculo, en la tristeza estática de residencias de ancianos. Personajes que fueron historia y ahora son cuneta, expulsados por un tabulador al margen de la página, de la última página, y por eso que dialogan para dar marcha atrás, para volver a centrarse, pero les cuesta recordar, y se doblan hacia la mesa que tienen delante, agarran su copa, sorben, devuelven la bebida a la mesa, una copa que es siempre el mismo vaso en todas las historias, y reanudan una conversación que es siempre la misma, treinta y dos rotondas de una obsesión, como si el discurso tuviera amnesia y debiera repetirse a cada rato, o como si, producto del alcohol, los mismos personajes se distrajeran en su errático discurso.

Acabo la obra con una sensación ambigua. John O'Hara me recuerda a otros escritores periodistas, como Defoe o Dickinson, a los que se les acusó de caracterizaciones débiles. Treinta y dos historias sin una metáfora y sin apenas descripciones y que, aunque escritas entre 1930 y 1970, parecen venir de un estilo muy alejado del gusto actual. Pero al mismo tiempo apago el Kindle con la sensación intrusiva de haber escuchado treinta y dos historias que no debería, como esas conversaciones de personas que cenan a nuestro lado, que hablan alto, muy alto, tal vez porque saben que están siendo escuchadas, tal vez porque incluso quieren ser escuchadas. Personas que remueven el pasado, o más bien personas en las que el pasado son arenas movedizas, y les remueve el presente. Y en el pasado, siempre en el pasado, flotan verdades profundas. ¿No es así el de cualquiera de nosotros?

The New York Stories. John O'Hara. Introducción de Steven Goldleaf. Penguin Classics. ISBN: 9780143107095. USA, 2013. 400 páginas. 15,94 euros. COMPRAR 'The New York Stories' en Amazon.

El sexo de Lucía, de Lucía Martín

5/26/2015 1 Comment

Es domingo y en la calle sopla una brisa sahariana que amenaza con acabar con mi vida. Hace tanto calor que lo único que me apetece es quedarme frente al aire acondicionado o metido en la bañera. Pongo la tele intentando distraerme. Diez minutos más tarde, desesperado ante la tediosa programación, la apago y recurro al libro que me regaló Fátima por mi cumpleaños. Fátima, además de estar bastante buena, es inteligente y tiene muy buen gusto. Miro con escepticismo la portada: 'El sexo de Lucía', de Lucía Martín. Desconozco a la autora y desconozco por qué Fátima me ha regalado un libro que, a priori, parece pensado para ser consumido por mujeres. Aparco mis prejuicios y decido averiguarlo.

Al abrir el libro me encuentro con una colección de artículos en los que Lucía aconseja, sabiamente, a sus lectores a quién deberían follarse y a quién no. Y lo hace relatando sus polvos, o los de alguna amiga. Porque este libro es eso: un diario de polvos, propios y ajenos. Contados con mucho sentido del humor y sin florituras, riéndose de todo y de todos, empezando por ella misma, como debe ser.

Con Lucía aprendo lo que es un "guarriporter", a aderezar un salmón al horno con dos cucharaditas soperas de semen, aprendo qué hacer y qué no hacer en una página de contactos y descubro la existencia del World Masturbate a Thon, un concurso internacional que premia al hombre que resista más tiempo masturbándose.

Lucía recoge en este pequeño libro, que devoro en un par de horas, un universo de sexo, relaciones y vida tan delirante como divertido. Termino de leer el último relato con una sonrisa en la cara. Cojo el teléfono y llamo a Fátima. "Ya era hora, ven a casa a enseñarme lo que has aprendido", me dice. La vida puede ser maravillosa, como este libro.

El sexo de Lucía. Lucía Martín. Ilustraciones de Ricardo Cavolo. Popum Books. ISBN: 978-8494142147. España, 2014. 170 páginas. 17 euros. COMPRAR 'El sexo de Lucía' en Amazon.

[VIDEORRESEÑA] Vente a casa, de Jordi Nopca

5/13/2015 Comenta


Jordi Nopca nos presenta en 'Vente a casa' diez relatos en los que las relaciones de pareja y la crisis económica son los protagonistas.

Vente a casa. Jordi Nopca. Libros del Asteroide. ISBN: 9788416213368. España, 2015. 214 páginas. 16,95 euros. COMPRAR 'Vente a casa' en Amazon.

Jagannath, de Karin Tidbeck [VÍDEO]

3/29/2015 1 Comment


Trece relatos cortos llenos de fantasía, amor y ciencia ficción, donde Karin Tidbeck deja volar su imaginación llevándonos a mundos misteriosos y llenos de profundos sentimientos.

Jagannath. Karin Tidbeck. Introducción de Elizabeth Hand. Traducción de Carmen Montes Cano y Marian Womack. ISBN: 9788493937980. Nevsky. Madrid, 2014. 192 páginas. 19 euros.

Seis enigmas para Sherlock Holmes, de Arthur Conan Doyle

2/26/2015 3 Comments

El hecho de hablar sobre Sherlock Holmes e intentar aportar datos que no se hayan puesto de manifiesto con anterioridad puede llegar a convertirse en una tarea harto complicada.

Y es que el detective más famoso de la Historia de la Literatura posee todas las herramientas para lograr cautivar al público, ya sea por medio de las adaptaciones cinematográficas, la serie de televisión o, haciendo uso de su manifestación más clásica, a través de la palabra escrita.

Con el fin de acceder a las historias del conocido personaje, la editorial Navona nos presenta Seis enigmas para Sherlock Holmes, de Sir Arthur Conan Doyle, con traducción y prólogo de José Luis Piquero.

He de decir que he disfrutado muchísimo leyendo esta selección de relatos, ya que me han acercado a la figura del personaje principal de una forma muy acertada y realmente amena. Uno de los puntos a destacar en este libro es el prólogo. Es curioso, pero me quedé con muchísimas ganas de descubrir más singularidades de las que ya de por sí José Luis Piquero nos expone al inicio de la publicación.

El libro está compuesto por un total de seis relatos pertenecientes a las ya conocidas novelas de Arthur Conan Doyle:

1. Un escándalo en Bohemia, perteneciente a Las Aventuras de Sherlock Holmes.
2. La Liga de los Pelirrojos, perteneciente a Las Aventuras de Sherlock Holmes.
3. Los monigotes danzantes, perteneciente a El Regreso de Sherlock Holmes.
4. El Ritual Musgrave, perteneciente a Las Memorias de Sherlock Holmes.
5. El carbúnculo azul, perteneciente a Las Aventuras de Sherlock Holmes.
6. La banda moteada, perteneciente a Las Aventuras de Sherlock Holmes.

Sin duda alguna se trata de una opción más que recomendable para todos aquellos que deseen adentrarse en la lectura del famoso detective del 221B de Baker Street.

Y es que ya sea por primera vez, o con el fin de reencontrarnos con esta eminencia de la literatura, siempre es agradable leer eso de:

“Elemental, querido Watson”.


     TIBIABÍN HERNÁNDEZ
                                                               

A cuento de nada, de Rafa Pons

2/24/2015 2 Comments

Una de las grandes satisfacciones que da la lectura es enfrentarte a un libro con poca fe, o incluso con muchos prejuicios, y encontrarte entusiasmado por él. Ponerte a leer convencido de que el libro será aburrido o pretencioso o que te sacará de quicio y al terminarlo tener que reconocerte a ti mismo que te ha encantado. Miras la portada y casi ves cómo el libro te dice “mujer de poca fe, reconoce que te he molado”. 

Esto me pasó a mí con 'A cuento de nada'. Una noche de insomnio terrible en la que buscaba algo con lo que desahogar mi frustración y mi ira, se convirtió en una noche de placer acompañada por historias que resonaban en mi interior como si hablaran de mí.

Rafa Pons es músico y, como (casi) todos los músicos, en directo se viene arriba. En una de esas ocasiones de exaltación de la amistad musical, demasiado emocionado para percatarse de su torpeza, tropezó y se destrozó un pie. 

Hombre y músico, enfermo y en reposo obligatorio, aburrido y con su último disco ya compuesto, Rafa decidió volcar su tedio en esta colección de relatos. 

¿Cómo suenan estos cuentos? Suenan como canciones con letras que se te meten en la cabeza, que te enganchan, te aprendes y paladeas una y otra vez. Suenan como volver a casa.
Me tienes tan harto que necesito más.
Los relatos, variables en extensión, tratan sobre todo de amor y desamor, pero también de la muerte y de la enfermedad. Hay tristeza, rabia y humor. 

Voy a ser sincera, Rafa Pons no es Proust, ni Steinbeck ni Vargas Llosa, pero los relatos están llenos de frases con las que el lector se identifica. Breves pensamientos, destellos, sensaciones a veces agradables, otras no tanto, que todos hemos experimentado y que aparecen en los relatos asaltándonos como el estribillo de una canción que creemos que habla de nosotros y que no podemos quitarnos de la cabeza.
Con los ojos medio cerrados y muy harto, enciendo la luz dispuesto a asesinar a ese insecto cabrón y te descubro tumbada detrás de mí, silbándome en la oreja. Te mueres de risa. Eres idiota. Te amo.
Es un libro pequeño, menudo, ideal para llevar en el bolsillo del abrigo mientras se pasea o se espera a alguien y releer alguno de los relatos hasta aprenderlos de memoria, igual que se tararea una canción que se ha escuchado mil veces pero que sigue diciendo “algo”.
Me estoy empezando a preocupar. Creo que no consigues olvidarme.
Eso pasa con los relatos de Rafa Pons, no conseguirás olvidarlos, pero es que tampoco querrás olvidarlos.

A cuento de nada. Rafa Pons. Ilustraciones de José Correas Flores. Noviembre Poesía. ISBN: 9788494134159. España, 2014. 126 páginas. 10,98 euros.

Fin de fiestas, de J. S. de Montfort

12/18/2014 1 Comment

Fin de fiestas es el primer libro publicado de J. S. de Montfort, autor novel en cuanto a publicaciones literarias se refiere, pero con un gran bagaje a su espalda como crítico. Les dejo un link a la web personal del autor para que puedan informarse de su trabajo.

Se trata este libro de un conjunto de relatos interconectados a través de sutiles referencias o la mención de personajes ya tratados en relatos anteriores, formando así un collage de las historias de un grupo de amigos que se encuentran separados en la actualidad a causa de diversos motivos. En todos los relatos encontramos una vuelta al pasado, a los años 90’s en las costas de Castellón, cuando un grupo de amigos rockers de los de camperas y chaleco vaquero disfrutaban de su amistad y su juventud, que tan lejos queda en la actualidad.

En el primer relato conocemos a Asier y observamos sus poco ortodoxas formas para salir de la rutina que harán que su jefe lo despida, pero de esto nos enteraremos más adelante, en un relato que narre la historia del jefe, un antiguo miembro de esta banda rocker. Los tres primeros relatos sientan las bases de lo que nos vamos a encontrar interconectado en los siguientes, ya sean las fechorías de Asier, la misteriosa desaparición de una mujer hace ya 20 años o los distintos personajes que vamos conociendo a través de los principales. Además, podemos encontrar relatos como Lídice y el pez rojo, en el que observamos cómo las personas nos aferramos a algo insignificante como puede ser un pez tan sólo porque lo identificamos con una persona a la que amamos o hemos amado.

Pero Fin de fiestas no se trata sólo de relatos sobre unos viejos que añoran sus años de juventud con sus amigos, sino que se trata de relatos costumbristas, de la vida tal y como es, con sentimientos reales y que seguramente todos ustedes hayan sentido alguna vez. Al igual que Galdós retrataba a la clase media española en sus novelas, en estos relatos podemos sentirnos identificados con los personajes y con sus vidas, sea cual sea el derrotero camino que hayamos tomado. Se trata de historias que no pretenden ir más allá de la realidad, son relatos costumbristas actuales que plasman vidas cotidianas de gente normal.

No he podido evitar, durante mi lectura de estos relatos, relacionarlo con el cine, con este tipo de películas que nos introducen múltiples historias interconectadas por pequeños detalles, como pueden ser Love Actually o Paris, je t’aime, pero sin toda esa parafernalia hollywoodiense que hace que esas historias no puedan ser vividas por los espectadores, sino que se trata de historias reales y no por ello dejan de ser interesantes para el público.

Fin de fiestas ha sido publicado por la editorial Suburbano en formato ebook, de manera que es accesible a los lectores desde cualquier parte.


     LUISMI CLEMENTE
                                                               

El sentimiento negativo, de Risto Mejide

12/06/2014 2 Comments

Y ha llegado diciembre, y con él, las calles invadidas de luz y color, las canciones con campanillas que suenan a todas horas en la radio, la alegría contagiada por los deseos de unos y otros, los finales que auguran comienzos, las fiestas, los reencuentros, la magia… y es que, amigos, ya huele a Navidad.
Son fechas que, tanto si apoyas esta festividad como si no, nos hacen a todos vivir el mes de un modo distinto. Todo se acelera. Todos nos pasamos los días pensando en las cenas que nos esperan, en qué nos vamos a poner, en qué añadiremos a nuestra lista de propósitos para el año que llega, en qué regalamos a esa persona especial. 

Pues bien, hoy vengo para ayudar con esa última parte. Os traigo el regalo perfecto. Y os lo traigo de la mano de Risto Mejide. 

El sentimiento negativo es un libro que cayó en mi poder hace mucho ya y que, desde ese día, no ha dejado de estar muy presente en mi vida.
Risto no necesita presentación, y escribir aquí a todo lo que se dedica me dejaría poco espacio para admirar y comentaros qué me enamoró de aquel segundo libro que publicó en 2009 y que es un básico en mi bolso a día de hoy.
Personalmente, admiro a esta persona desde que muchos de vosotros no lo tragabais por las críticas que hacía en televisión. A mí me ha parecido siempre un “producto” increíble, creado poco a poco para que a día de hoy todos perdáis horas en colas para una firma, queráis conseguir sus libros antes que nadie, y os volváis locos cada vez que os cae un retuit suyo.

Pero dejémonos de relleno y pasemos a la acción.
El sentimiento negativo, su segunda obra, como ya he dicho, es un libro corto de relatos que no duran más de un par de páginas, llenos de palabras que harán que algo se te mueva por dentro, que no te dejarán indiferente, que te provocarán infinitas ganas de terminar sólo para empezarlo de nuevo. Y otra vez. Y otra.
Con este libro, a Risto le dio por jugar con nosotros, por hacernos sentir, por demostrarnos que entre toda la basura de este mundo, hasta la lágrima más difícil de soltar sale sola. Que sentir, sentimos todos por igual. Que sonreír es un placer que todos conocemos y pocas veces nos permitimos experimentar. Que las palabras, bien dichas, llegan al alma. Y que cuando el río suena, agua lleva.

En esta obra, Risto Mejide toca, de una manera completamente honesta y digna de admirar, tantos temas relacionados con lo que llevamos escondido, que parece imposible que seamos capaces de guardar tales cantidades de sentimientos. Habla de relaciones, de la felicidad, de la ausencia de la misma, de situaciones de nuestro día a día, de lo que perdemos por miedo a perder, de cuando quiere llover y no llueve, y de lo poco que él sabe de la vida para demostrarnos que la misma tiene dos caras y lo negativo de lo que sentimos es una de ellas, nos guste o no.
Además de tratar estas fiestas a su modo particular, contarnos la verdad sobre las vacaciones y lo que llega después de ellas, o el valor de un buen polvo a tiempo, te hablará de todo diciendo mucho pero sin decir nada, y sin terminar tus ganas de seguir pasando páginas y tragarte, tanto si quieres, como si no, cada una de sus palabras.

Con frases que, en ocasiones, te hacen recordar y escuchar de fondo algún temazo de Sabina, y con metáforas que sólo él sería capaz de crear con un sentido especial, descubrirás que la vida no es sólo lo que tenemos delante y que no debemos olvidar lo que llevamos escondido en alguna parte de nosotros. Eso que muchos nos negamos a enseñar, a decir, a vivir.

En mi opinión, es el regalo perfecto para estas navidades, tanto para todos los ellos como las ellas.
Desde que lo descubrí, y gracias a su pequeño tamaño y fácil lectura, no falta en mi bolso. Podría recitar cada uno de sus capítulos de principio a fin sin dejarme una coma, y es que desde que lo conozco, nada me gusta más que el que mis citas lleguen tarde, los buses paren en atascos, las esperas en el aeropuerto sean eternas y que las lavadoras no terminen nunca. 
La evasión que me ofrece es incomparable, incluso cuando ya lo he leído cientos de veces. 
No cansa. No aburre. No se repite. Es simplemente el entretenimiento perfecto si, como yo, adoras las palabras y la magia de las mismas. 

Si este año aún no sabías qué regalar a esa persona especial (o no tan especial, da igual, el libro mola igual para todos) si te surge alguna duda, y si no lo he dicho suficientes veces ya, regala ganas y sentimientos negativos. Regala palabras y el poder de que te envuelvan, te hagan desear, recordar, viajar por el interior de ti mismo y conocer de qué pasta estás hecho. Regala este trocito de Risto que ya nos regaló él hace unos años.

Espero que este libro se convierta para vosotros en tan básico como lo es para mí, y si lo disfrutáis sólo la mitad de lo que yo lo hago, ya será muchísimo.

Feliz Navidad, amigos. Y no os olvidéis de disfrutar de todo lo bonito que nos ofrece este mes.


     MEL A. EZQUERRA
                                                               

La noche en que Bunbury fue Elvis y Eva Amaral hizo los coros, de Javier Romero Collazos

9/02/2014 Comenta

Javier Romero Collazos escribió en el año 2011 el libro de cuentos La noche que Bunbury fue Elvis y Eva Amaral hizo los coros, con el que ganó por unanimidad el XXVI Premio "Santa Isabel de Aragón, Reina de Portugal", del que el jurado destacó "la unidad de un libro de cuentos con gran calidad literaria, sentido del humor y un ritmo salvaje".

Tengo que reconocer que si empecé a leer este libro fue por su título, que me llamó la atención desde el primer momento, por lo peculiar que es y por lo fan que soy de Eva Amaral y su grupo. No sabía con qué me iba a topar entre sus páginas, y la verdad es que me llevé una gran sorpresa.

Me encontré un total de once relatos, protagonizados por distintos personajes, que cuentan historias muy diferentes y de extensiones variadas, pero con un elemento en común que aparece en todos ellos, y que puede llegar a ser desde el protagonista de un relato, a simplemente una mención pasajera en otro de ellos: la figura de Elvis Presley.

Encontramos amores adolescentes en la década de los ochenta protagonizados por chicos que idolatran tanto a Elvis como a Bruce Lee, la decadencia de un artista flamenco enamorado de una mujer imposible que lo atormenta, al propio Elvis en su regreso a la televisión (al programa de Frank Sinatra, con el que cantó a dúo) tras haber pasado dos años en el servicio militar, delincuentes que cuentan su peculiar visión de un delito, un niño atormentado por las discusiones de sus padres que cubre con una foto de Elvis una mancha de humedad en la pared de su cuarto que le aterra, y también un intento de reconquista amorosa por parte de un chico y la ex novia a la que engañó en el mejor escenario posible: un concierto de Navidad que tuvo lugar en 1996, en el que un Bunbury recién separado de los Héroes del Silencio rindió homenaje a Elvis, y una por entonces desconocida Eva Amaral era la figura central de un coro de tres mujeres.

Se nota en cada uno de los cuentos que Javier Romero Collazos es un gran conocedor de la trayectoria y obra de Elvis, y un gran amante de toda su música. Cada relato viene encabezado por un fragmento traducido de la letra de una canción de Elvis que se relaciona en su contenido con el relato en cuestión.

"Los grandes artistas no se recuerdan por sus retiradas, sino por sus grandes regresos. Elvis estuvo diez años retirado de los escenarios haciendo películas. Al final eran tan malas que la gente seria de Hollywood se le reía. ¿Qué hizo Elvis, se retiró? No. Volvió a sus cancioncitas y a sus bolos. ¿La gente se había olvidado de él? Pues claro que no".

Creo que es un libro que disfrutarán especialmente los amantes de esta figura icónica y legendaria en el mundo de la música, pero que también deleitará a los amantes de los relatos cortos y de la buena literatura española.

Así pues, entre amores imposibles, sufrimiento, lágrimas, infidelidades, personajes de la calle o casetes viejos transcurren estos once relatos con sabor a cerveza y que suenan como las mejores canciones del Rey del Rock.


     CARLOS CARRANZA COMERCIO
                                                               

El libro de los abrazos, de Eduardo Galeano

8/14/2014 7 Comments

Aunque la figura de Eduardo Galeano es muy conocida en todo el mundo, no fue hasta hace apenas dos años cuando yo decidí comenzar a leerle. Quizá la elección del volumen no fue la más adecuada para adentrarme en sus obras, ya que 'Las venas abiertas de América Latina' (libro por el que decidí optar) podía llegar a resultar un tanto denso en cuanto a la cantidad de datos que aportaba y la temática del mismo.

A pesar de este hecho, la prosa de Galeano logró cautivarme, ya que desprendía un cierto lirismo que nunca había logrado captar en ninguna otra prosa de estas características, y decidí continuar leyendo sus trabajos.
Hice una pequeña lista de sus libros, completamente aleatoria, y a la cabeza se encontraba 'El libro de los abrazos', razón por la que decidí leer seguidamente ese ejemplar.

Definir 'El libro de los abrazos' supondría perdernos por el mundo de la pluralidad de los géneros literarios existentes. Cuesta muchísimo concretar el tipo de textos que conforman el volumen. No son relatos, no son cuentos breves, no son historias, no son poemas… son pequeñas genialidades.

Este libro se lee en un suspiro y nos arranca mil más. Un total de 258 páginas por las que podemos pasearnos de un tirón o, por el contrario (y como se hace con las cosas que más placer nos provocan), ir apurando cada uno de los textos y reflexionar sobre él a lo largo del día.

Las historias son muy variopintas, unidas por un lazo común: el ser humano. Sensaciones, anécdotas y reflexiones se dan cita en este libro, que nos muestra las dos caras de una misma moneda que no es otra que la propia vida. De esta forma, se hace un recorrido por todo aquello que puede suponer un estímulo emocional: desde lo que nos cuentan los grafitis en las paredes de las ciudades, pasando por pequeños acontecimientos narrados por diversas personas caracterizadas por su carisma y desparpajo.

Sin duda alguna, se trata de un libro realmente bello y reconfortante, que nos invita a recurrir a él cuando las cosas no son como nos gustaría que fuesen, o cuando simplemente queremos sacar una sonrisa inesperada a cualquier persona.

Y es que hay veces en las que las dosis de realidad también se encuentran impregnadas de la magia más pura.

El libro de los abrazos. Eduardo Galeano. Editorial Siglo XXI de España. ISBN: 978-84-323-0690-7. Madrid, 1993. 265 páginas. 19 euros. COMPRAR 'El libro de los abrazos' en Amazon.

Alma de gato, de Ruth Berger

7/09/2014 4 Comments

“Un gato lleva a otro gato.”
 Ernest Hemingway

Los gatos están de moda. Hace tiempo que los gatos lo han ocupado todo: perfiles de Instagram, Facebook, ropa, complementos, accesorios de decoración… y literatura, claro. Son bastantes los autores que han aprovechado el tirón de estos bellos animalitos para escribir libros sobre ellos y, de paso, hacer negocio. Y una servidora, que se declara fan absoluta de los felinos y ostenta orgullosa el título “loca de los gatos”, no puede estar más contenta al respecto. 

El libro del que os hablo hoy forma parte de esta invasión gatuna que estamos viviendo. Se trata de Alma de gato. 78 historias de amor e inspiración entre humanos y felinos, de Ruth Berger. Como podréis deducir por el título, no se trata de una novela, sino de una recopilación de historias breves. 

¿Sabíais que personajes tan diferentes como John Lennon, Edgar Allan Poe, Cleopatra, Abraham Lincoln, Kurt Cobain o Sánchez Dragó eran amantes de los gatos? La autora se centra, sobre todo, en contar historias y anécdotas de famosos con sus gatos. Cada capítulo está dedicado a un personaje famoso o histórico y su felino y, como veis, hay una gran diversidad. Además, también encontraremos relatos escritos por gente de a pie que cuentan cómo los gatos han cambiado sus vidas.

Llama la atención que la mayoría de famosos retratados en el libro son literatos, como Alejandro Jodorowski, Julio Cortázar, Borges, Dickens o Hemingway. La figura del escritor ha estado siempre muy ligada a la del gato, debido al carácter independiente y tranquilo de ambos. Muchos los consideran una fuente de inspiración y existen multitud de leyendas. Por ejemplo, se dice que el gato de Edgar Allan Poe se enfadaba con él cuando éste escribía ebrio.

...

Se trata de un libro lleno de curiosidades e historias preciosas que nos hacen ver con otros ojos a estos animales con fama de ariscos. Además, no sólo aprenderemos acerca de los gatos, sino también de sus propietarios. No se trata de un gran libro y probablemente sólo sea apto para amantes de los felinos, pero es una lectura agradable, ligera y entretenida.

Señoras y señores, pongan un gato en su vida. Y si no lo tienen claro, lean este libro y se convencerán. Palabra de gato. Meow.

Publicado por Inma Herencia   

El pony colorado, de John Steinbeck

6/17/2014 5 Comments

Empiezo esta reseña declarando mi absoluta admiración por la escritura de John Steinbeck. No pretendo ser imparcial ni objetiva, sino convencer a cualquiera que no lo haya leído de la absoluta necesidad de salir corriendo a su biblioteca o a su librería para hacerse con uno de sus libros y empezar a disfrutarlo. (Desaconsejo mucho 'La perla', o, al menos, que este libro sea la primera aproximación a Steinbeck, aunque tenga tanta fama... Pero ese es otro tema). Steinbeck es un dios de la escritura.

Describe un paisaje y no te lo imaginas, no lo ves en tu cabeza, Steinbeck consigue transportarte allí, al universo de su infancia en este caso. Ves las montañas, escuchas el viento, sientes el frío, te mojas con la lluvia, tragas el polvo y sientes el pesado calor del verano californiano.

Steinbeck no crea personajes, hace que te parezcan personas de carne y hueso y que vivas la narración desde dentro de ellos, consigue envolverte y hacerte a ti un personaje más de la historia... Y en este caso te hace retroceder a tu infancia.

Empiezas a leer y eres un niño de diez años, impaciente por ser mayor, por poder hacer cosas de adultos. Tu padre te impone respeto y tu madre se encarga de que te sientas protegido. Quieres tener un caballo, quieres cuidarlo, quieres aprender a montarlo. Quieres saber qué hay detrás de las grandes montañas que se ven desde los terrenos de la granja que tu padre y Billy trabajan mientras tú vas a la escuela. Quieres conocer historias y estás ansioso por entrar en ese mundo de los adultos que se te antoja inalcanzable y lleno de secretos que merece la pena conocer.

'El Pony colorado', recoge cuatro relatos, escritos por John Steinbeck entre 1933 y 1934, y que son en parte autobiográficos, porque se sitúan en las colinas del valle de Las Salinas cerca de la ciudad de Monterrey donde él se crió y donde años más tarde situaría sus novelas 'Cannery Row', 'Dulce Jueves' y 'Tortilla Flat'.

“El regalo” y “La promesa” giran en torno al niño, los caballos y la espera de algo que se desea profundamente y que finalmente no sucede o lo hace superando un gran obstáculo que entibia la alegría por la consecución del deseo. En los otros dos relatos, “Las grandes montañas” y “El guía de la expedición”, aparece un personaje externo anciano (“Gitano” en el primero y el abuelo en el segundo) que con su presencia introduce en la perspectiva del niño de diez años, para el que sólo existe el presente, la idea de la muerte futura hacia la que todos caminamos y el concepto de un pasado al que jamás se puede volver, pero del que no podemos librarnos.

Con Steinbeck eres (vuelves a ser) un niño de diez años impaciente porque el tiempo pasa muy despacio. Revives el momento en el que descubres que ser adulto no consiste en saberlo todo, en poderlo todo. El descubrimiento de esa realidad abre una brecha en el mundo infantil de la que ya no puedes escapar. La certeza de que los padres, los adultos, no lo saben todo y la idea de que por tanto tú caminas hacia un futuro incierto en el que no encontrarás todas las respuestas a las preguntas que te haces y sientes provoca un vértigo que marca el final de la infancia.
Durante un momento creyó ver un punto negro que se arrastraba cerro arriba en la lejanía. Jody pensó en el estanque y en Gitano. Y pensó en las grandes montañas. Un sentimiento de añoranza se apoderó de él, y era tan agudo que deseó poder llorar para arrancárselo del pecho. Se tumbó sobre la hierba verde, junto al barreño redondo del agua, en el borde de los matorrales. Se cubrió los ojos con los brazos y permaneció allí largo rato, lleno de una tristeza sin nombre.
Steinbeck te lleva otra vez a tus diez años, al momento en el que comprendiste que hacerse mayor quizás no era tan buen plan y que ser adulto significa sufrir con un dolor profundo que no se calma con un paseo o una siesta en la hierba.

La traducción y el prólogo de José Luis Piquero son excepcionales, igual que la edición de Navona Editorial.

El pony colorado. John Steinbeck. Navona Editorial. ISBN: 9788492840502. España, 2014. 136 páginas. 10,50 euros. COMPRAR 'El pony colorado' en Amazon.

La comodidad de lo sólido, de Humberto Dib

Dolega 3/26/2014 26 Comments

Descubrir un escritor en este mundo de los blogs no es sencillo. Aquellos que tenemos uno, yo la primera, escribimos, contamos cosas; unos con más pretensiones que otros, es cierto, y todos al final ponemos en un folio virtual nuestros pensamientos, aventuras u opiniones; pero ser escritor, en mi opinión, es otra cosa. Es tener la capacidad de hacer cómplice de lo que escribimos a alguien a quién no conocemos de nada, y eso no es fácil. Si encima le sumamos que lo tenemos que encontrar entre los miles y miles de blogs que proliferan por la red de redes ya la cosa adquiere tintes épicos, pero ocurre.

Un buen día ando no recuerdo muy bien por dónde y me topo con un relato inquietante en un blog totalmente negro al que tengo que subirle la fuente al máximo para que mis dioptrías no sufran demasiado.

"Nada de lo que diga es cierto, querría aclararlo de antemano.

No es cierto que esté caminando por una carretera solitaria en las afueras de Somerset, y que -cada cien metros- una luz estire mi sombra hacia adelante sobre el asfalto para que luego otra luz la atrape y la arrastre hacia atrás. No es exacto que hayan transcurrido más de veinte minutos sin que pase ningún vehículo. Tampoco es verdad que -la última vez- las cosas no hayan salido como yo lo esperaba, ni que esté perdiendo la destreza. No es cierto que haya sido un Chrysler azul el que me levantó aquella madrugada, como tampoco es verdadero que el conductor se hubiera dado cuenta de lo que estaba sucediendo sólo cuando me vio sacar el cuchillo. Por supuesto que no es correcto que -al día siguiente- la policía haya encontrado el cuerpo dentro del auto en el arcén de la carretera 76, a pocos kilómetros de Pittsburgh. Es mentira que arda de deseo de sesgar otra vida. No es cierto que un camión se acaba de detener y que -desde la cabina- una voz me pregunte si quiero que me acerque hasta el próximo pueblo, pero más falso es afirmar que yo acepto. Es un engaño decir que yo me haya arrellanado en el asiento del acompañante y que esté contándole al chófer las mismas mentiras que a todos los demás. No es verdad que yo no supiera que las intenciones de él eran idénticas a las mías. Es mentira que se haya anticipado a mis movimientos y que me haya atravesado el cuello con un destornillador, tan falso como que yo ahora sea un cadáver sanguinolento arrojado en la maleza.

Nada de esto es cierto, creer en la palabra de un muerto sería un total disparate."

Es un relato cortísimo pero siento que me ha atrapado y que no es igual a lo que suelo leer por este medio. En ese momento descubro que estoy leyendo a un escritor, no importa que esté en un blog, el tipo que escribe tiene entidad y calidad suficiente para hacerme cómplice de lo que dice. 

Me lo imagino haciendo historias con la realidad que ve pasar ante sus ojos, mientras construye personajes y sentimientos a base de escrutar miradas y movimiento de manos de transeúntes anónimos. 

Igual que hay veces que leo algo y seguidamente le pongo música o siento que necesito recitarlo, los relatos de Humberto Dib tiendo a querer vivirlos, a meterme en la historia que en muchos casos solo consta de algunos renglones, pero que encierran un mundo de emociones. 

Me convierto en una asidua a su blog y un buen día anuncia que viene a España desde Argentina a presentar su último libro y voy a la presentación porque me gusta lo que escribe, es así de sencillo. 

Llega con La Comodidad de lo sólido debajo del brazo, un libro de relatos de apenas 156 páginas, que se lee en un suspiro y se saborea por mucho tiempo.

Se empeña, como todo escritor, en explicar el sentido del título, el proceso creativo y de cómo y por qué ha dividido los relatos, sin darse cuenta de que su obra ya se ha convertido en tantas obras como lectores tenga y que por mucho que lo intente, sus historias ya solo le pertenecen a quién las lee y las interpreta. Él solo tiene su autoría, pero nada más. 

Estoy segura de que este es el prólogo de una exitosa carrera literaria. 

Está deseoso de “jugar en las grandes ligas” en referencia a las editoriales de primera fila. Pienso que lo conseguirá y que sus personajes harán que deseemos fervientemente vivir y sentir como ellos porque su autor, Humberto Dib, es un excelente espectador de las mil caras de la realidad. 

Pueden encontrarlo en Amazon, en la editorial o directamente a través de su autor.

Publicado por Dolega Martín   

El Atlas de las Nubes, de David Mitchell

3/03/2014 3 Comments

Hace un par de años vi un trailer en el cine que me hizo rogarle a mi chico una y otra vez que me regalara un libro: El Atlas de las Nubes, de David Mitchell. Y en esa ocasión (a diferencia de muchas otras) quiso el destino que no me fallara la intuición, ya que disfruté sobremanera leyendo estas ¡6! historias que se cruzan y se entrelazan a lo largo de la historia. 

Me explico. El Atlas de las Nubes requiere atención, paciencia y tiempo, no es una lectura ligera pero atrapa sin quererlo. El argumento se basa en seis historias, seis vidas, seis experiencias vitales que ocurren cronológicamente del principio a la mitad del libro, y que decrecen cronológicamente de la mitad al final. ¿Confusos? Está bien, seguimos. Cada decisión de cada personaje afectará a la historia siguiente puesto que todo es una red bien tejida en la que cada movimiento afectará en mayor o menor medida a su homólogo en su historia siguiente. 

¿Aún me estáis leyendo? De acuerdo, para liaros más, comentaros que (en la versión cinematográfica) sólo 6 personas llevan el peso de las historias siendo aquí más patente que en el libro que los personajes fluyen a lo largo de la historia. La curiosidad de la versión escrita radica en las diferentes topografías, dialectos y formas de comunicación de cada una de las historias.

Estos 6 relatos transcurren desde el siglo XIX hasta un futuro postapocalíptico. El Atlas de las Nubes comienza con la historia de Adam Ewing, quien relatará su tortuoso viaje en barco en el siglo XIX escribiendo un diario, que años más tarde llegará a las manos del compositor Robert Frobisher, quien compondrá "El Atlas de las Nubes" tres años antes que estalle la II guerra Mundial. Esta canción la encontrará una periodista de los años 70 en una tienda de discos. Y no quiero desvelar más, ya que como éstas aún le suceden 3 historias más, con un filo hilo de conexión, llámenle karma casualidad o como quieran hacerlo. Al llegar a la mitad de libro, la historia deshace su intrincado nudo y vamos resolviendo cada una de las historias en un viaje lleno de emociones: ira, ternura, traición, confianza, y por encima de todo amor.

La esencia de la(s) historia(s) es comprender que da igual el medio (carta, diario, música, o incluso un telefilm antiguo), lo esencial es el MENSAJE y como éste cala en generaciones venideras o es capaz incluso, de cambiar por completo el curso de la historia. Me quedo aquí con una de las frases que leí en su momento, en plena promoción de la película: ¿Es posible que cuando alguien plasme una melodía o escriba una carta esté brindándole al futuro un legado?

Publicado por Cristina Serrano   

Anotaciones: Trayecto 1

5/13/2013 8 Comments
Intento hallarte como tantas otras veces entre los rostros anónimos e indolentes del resto. En mi desesperada y frenética búsqueda me cruzo con la mirada asustadiza de la chica que a diario pintarrajea en un ajado cuaderno de cuadros. Intento adivinar lo que esconden sus escurridizos ojos, pero rápidamente esconde la cara entre su pelo enmarañado y parapeta su cuaderno repleto de garabatos entre sus brazos.

Entonces te encuentro y me refugio en el deseo libidinoso que me provocan tus armónicas facciones, tu alborotada melena castaña y tus abultados y perfilados labios. Te observo, incesantemente, casi perdiendo la consciencia de la realidad que me rodea, deseando detener este momento, ansiando congelar tu belleza de extraordinaria fiereza.

El autobús se detine, te levantas, y consigo al fin contemplar las formas que cincelan suavemente tu cuerpo. Bajamos y tus pasos comienzan a bifurcarse de los míos y, ya en la distancia, te dedico una última mirada, en un esfuerzo vano y cruel por retenerte en mi memoria hasta el tal vez de otro momento.

Foto: Zackds
Castillos de cartón, de Almudena Grandes

Castillos de cartón, de Almudena Grandes

1/14/2013 5 Comments

Menos de 200 páginas precisa Almudena Grandes en esta ocasión para contarnos no solo una vida sino tres. Jose, Jaime y Marcos son jóvenes con talento estudiando en el irrepetible Madrid de los primeros ochenta.

Una mujer y dos hombres, aunque quizás es demasiado hablar en estos términos de ell@s, apenas están despertando a la vida, a las pasiones, a los miedos, a los sueños o las ilusiones, que aprenden, como todos, a fuerza de golpes, errores y pérdidas.

La trasgresión que supone elevar el número de miembros de una pareja de dos a tres, permite desarrollar una historia de amor, cargada de sexo, pero sobre todo de descubrimiento. Cada personaje se entiende y explica frente al espejo de sus compañeros.
 
El arte, la capacidad de crear, el genio o la constancia, las drogas, las prisas, la juventud, el sexo, el amor y la muerte, cada pieza de este puzle se resuelve a tres bandas, aunque a veces sean combinaciones de dos contra uno, hasta que el final se precipita sin remedio.

Cuatro movimientos; arte, sexo, amor y muerte. Y de fondo, la sencilla melodía de La Mode, Para tí.

¿Te gusta "Castillos de cartón", de Almudena Grandes? ¡Consíguelo aquí!

Una palabra tuya, de Elvira Lindo

12/20/2012 6 Comments

"Suele suceder que cuando uno dice que va a callarse es cuando a continuación confiesa todo aquello que le tortura."

Muchas veces cogemos un libro para refugiarnos de un mundo que no nos gusta, de una realidad gris, triste y desesperanzada; nos perdemos en el tiempo, nos calzamos armaduras, empuñamos espadas o nos dejamos seducir por unas relucientes esposas. Así el libro se convierte en parapeto y billete de ida con vuelta garantizada. 

En el caso del que os propongo hoy esa magia no funciona. Una palabra tuya apenas te alejará de tu sillón y como te descuides te encontrarás con la escoba entre las manos. Aquí, el sortilegio no se esconde tras palabras rebuscadas, sorprendentes giros gramaticales, escenarios exóticos o inesperados cambios de guión, sino en frases sencillas, situaciones reales y sentimientos cercanos. 

Las protagonistas, Rosario y Milagros, sobreviven en un mundo que les muestra su rostro más sucio y gris, vienen de caminos diferentes y enfrentan la realidad con ópticas casi opuestas. 

Los sueños rotos, las ilusiones perdidas, la dependencia, la familia, la muerte, la amistad e incluso el amor se hacen un hueco en este libro de apenas doscientas cincuenta páginas como lo que son, parte del equipaje de personas normales en un mundo tan real que duele por dentro. 

Y es así como Elvira Lindo te atrapa, un libro donde se confunden las voces interiores y los diálogos descarnados, un libro que no trae un mensaje escrito en mayúsculas, una historia con héroes reales, los que buscan la felicidad aunque sea en minúsculas y pelean a diario con el miedo de no merecerla.

Publicado por Pilar Vaquero