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El juego de Ripper, de Isabel Allende


Isabel Allende vuelve a las librerías con una curiosa "novela negra", término que, según la omnipresente Wikipedia, responde a un tipo de novela policíaca en la que la resolución del misterio no es el objetivo principal y los argumentos son habitualmente muy violentos; la división entre buenos y malos de los personajes se difumina y la mayor parte de sus protagonistas son individuos derrotados y en decadencia en busca de la verdad o, cuando menos, algún atisbo de ella.

Y no seré yo quien determine si es o no una calificación oportuna, si bien en todo caso sería preciso añadir que es una novela negra al estilo Allende, ya que entre sus páginas se cuelan retazos de esa magia que la hace tan peculiar junto a toques de novela juvenil y una característica que para mí la hace especial; el uso de ese castellano de allá que suaviza incluso descripciones de estrema crudeza.

Los personajes de El juego de Ripper conforman un universo peculiar que gira, aún sin saberlo, alrededor de Amanda, maestra de un juego de rol online en el que un grupo de adolescentes juegan a resolver los crímenes de Jack el Destripador (Ripper). Junto a ella conoceremos a sus padres Indiana y Bob, a su abuelo/esbirro y a los clientes y amigos de Indiana, una mujer muy especial que se mueve entre la magia y la realidad sin apenas sentir cómo se cruzan las fronteras.

El telón de fondo es San Francisco, una ciudad de aluvión en la que caben desde las Cenicientas Atómicas, a las bandas armadas, pasando por los proyectos sociales del Glide Memorial, las carreras de resistencia, la comunidad gay o las dificultades de la crisis financiera.

La muerte percibida primero como un entretenimiento algo macabro para un grupo de jóvenes peculiares y después como el miedo atávico que es nos permite pasear por las pesadillas de un navy seal o las preocupaciones de una joven enamorada de su jefe.

De lectura algo lenta en su primera parte, donde los personajes son dibujados primero a brochazos y después con detalle puntillista, coge ritmo a medio camino donde quizás consigue el propósito de ser realmente una novela policíaca.

Isabel Allende se resiste a ser encasillada, su literatura es siempre algo más que las etiquetas a las que se quiere limitar su obra, probablemente porque escribe como lo que es; una mujer, latinoamericana en EEUU, amante de la vida, convencida de que ésta es siempre mucho más de lo que vemos y que domina el lenguaje sin artificios.

Publicado por Pilar Vaquero   

El mapa y el territorio, de Michel Houellebecq


He escuchado de todo acerca de este libro. Unos dicen que es lo mejor que ha escrito, otros, que es demasiado diferente y que ha perdido su esencia. A mí, personalmente, Houellebecq siempre me ha encantado. No sólo como novelista, sino también como personaje, articulista y pensador. Pero es verdad que, tanto Lanzarote, como La posibilidad de una isla me decepcionaron mucho y perdí el interés por sus libros. En mi opinión, se había desorientado un poco en su papel de niño terrible y autor atormentado de la literatura francesa y había empezado a abusar de esa condición.

Aún así, cuando me enteré (tarde) de que había vuelto a publicar una novela, sentí curiosidad. Al fin y al cabo, habían pasado cinco años desde la anterior -es decir, que cabía la posibilidad de que hubiese roto aquel mal bucle- y, además, había ganado el Goncourt.

Desde el principio, la historia me produjo sentimientos encontrados. Houellebecq empieza con algo tan banal como un calentador de agua estropeado en el estudio de un artista y, a partir de ahí, nos introduce en la vida de este, explicándonos su fulminante carrera de manera aséptica y desapasionada, tal como él mismo la ve. Jed Martin, el artista en cuestión, es un hombre obsesivo pero calmado, solitario pero sociable, consciente pero despegado. Algo así como el ideal de gran artista, trabajador y nada pretencioso. Resulta extravagante por su excesiva humildad y porque le resbala todo lo que no sea su trabajo.

La novela en sí se divide en tres partes. En la primera, Jed Martin se concentra en varios proyectos que le convierten, un poco por casualidad, en un artista cotizado, se enamora (a su manera) y tiene una vida más o menos normal, aunque pasa por ella un poco como de puntillas. En la segunda, el giro que da Houellebecq es espectacular, introduciéndose él mismo en la historia, que se convierte, de pronto, en una novela negra, y relegando a su artista a un papel casi secundario. Se ha dicho que esta segunda parte no tenía ningún sentido, que introducirse a sí mismo como personaje era presuntuoso y que no venía a cuento. Es verdad que cuando llegas a ella choca, parece que empieces otro libro diferente, pero la trama es buena y, al final, no desentona tanto como parece. La tercera y última parte vuelve a centrarse en Jed Martin, ahora más maduro y concentrado por completo en su obra definitiva.

No puedo decir más sin revelar la trama por completo, así que lo dejo aquí y os animo a leerlo. No es el Houellebecq de sus últimos libros -por ejemplo, no hay sexo ni miserias mugrientas- pero, definitivamente, es Houellebecq en estado puro. Más maduro, más autocrítico, más sereno y más seguro. A mí, desde luego, me ha encantado y creo que el Goncourt se lo tenía más que merecido.

Publicado por Fátima Casaseca   

Relámpagos, de Dean R. Koontz


Siempre me gustó el terror y hubo una época en la que lo leí bastante. Es un género que siempre me ha parecido muy rápido, siempre y cuando el autor lo domine es el género en el que te encuentras más absorto y más metido en la historia. Pasa lo mismo con las películas de este género, si es buena vas de susto en susto y hace que estés tan metido en la historia que hasta te veas hablando con el protagonista para decirle que encienda la luz de la habitación o dónde se esconde el asesino.

El maestro, sin duda, de este género siempre ha sido Stephen King -o al menos el más comercial-, pero esta vez quiero que conozcáis a Dean R. Koontz, autor de muchísimas novelas del género, aunque no tan conocido como el primero.

Relámpagos nos cuenta cómo la vida de Laura está marcada por la aparición de Stefan, al que ella no conoce y al que ha visto en contadas ocasiones a lo largo de su vida, pero siempre en momentos cruciales y noches de tormentas que le traen a su "ángel" de la guarda personal.

Hoy Laura es una famosa escritora, casada y madre de un hijo, la vida le va genial pero ¿hubiera sido la misma de no aparecer Stefan? De hecho cuando conocemos a Laura está postrada en una silla de ruedas. Su ángel se ha encargado de que aquél accidente no se produjera, ya que Stefan está locamente enamorado de Laura y no puede consentir que su amada sufra por nada del mundo.

Aunque Laura ha visto a Stefan, al final se conocen y ella también se enamora de él, amor que les servirá para luchar juntos contra un fatal enemigo que viene a por Stefan y que causará daños colaterales muy dolorosos.

Buen libro de un escritor poco conocido, como dije al principio, para la mayoría del público. Sus novelas se han traducido a diversos idiomas pero no ha obtenido el reconocimiento que han podido tener otros o no ha sido tan comercial a pesar de que algunos de sus libros se llevaron al cine y a la televisión.

No quiero dejar pasar esta oportunidad para lamentar desde esta tribuna la desaparición, hace unos días, de Gabriel García Márquez. Lástima que personas que nos hacen disfrutar tanto a lo largo de innumerables páginas desaparezcan.

Publicado por David Leal   

A cada cual lo suyo, de Leonardo Sciascia


- ¿Y de Sciascia? ¿Has leído algo? - preguntó Pilar -. Seguro que te va gustar, tienes que leerlo y comentarlo en el blog ese "tuyo"

- No. No he leído nada de "Eschacha"? - no tenía ni idea de quién era ese autor, pero ya me picaba la curiosidad por saberlo - Y el blog no es solo...

- Ya, ya. Si, El Buscalibros.. ¿No? - interrumpió Pilar

- Exactamente -. Respondí plácido, como después de haber oído un cumplido. - Pues hecho, me lo leo y lo comento en el blog, y te lo dedico si es necesario-.

A los pocos días, Pilar cumplió su parte del trato y me prestó A cada cual lo suyo, una de las obras más señaladas de Leonardo Sciascia. El ejemplar que ella me prestó es de estos que se nota que han trotado por el Mundo, con alguna mancha de café en la cubierta, anotaciones entre capítulo y capítulo, algún pico doblado... heridas de guerra, de las que hacen sentir que los libros están vivos. La foto que aparece a continuación es de la cubierta del libro que yo he leído, editado por Alianza en 1992. Aunque en la actualidad, ya no es editado por Alianza, sino que ahora es Tusquets la que posee los derechos de edición de la obra de Sciascia. Así que, puedo decir que la edición de mi buena compañera es "histórica".

                           

L. Sciascia (1921-1989), de origen siciliano, fue maestro y periodista además de escritor. Entendió la literatura como una forma de denunciar la corrupción política y la violencia mafiosa en el sur de Italia. Sus libros reflejan el comportamiento de la sociedad que le rodea ante el fenómeno de la mafia. Nos muestran una sociedad prudente, cautelosa ante lo que ve, respetuosa de las tradiciones. Una sociedad en la que cualquier pequeña variación, cualquier despiste en alguna de las actividades cotidianas puede ser motivo de complicaciones.

Un anónimo. Una carta con amenaza de muerte es el inicio de ésta pequeña novela. La enigmática sentencia de muerte contra el farmacéutico de una pequeña localidad siciliana no solo es cumplida de forma expeditiva, sino que salpica a otro ilustre personaje de la misma localidad, el doctor. La muerte de ambos se pierde en un páramo de habladurías y rumores entre los lugareños de forma que en pocos días la policía languidece en sus tareas de investigación.

Dichos rumores, que acusaban al farmacéutico de adúltero y ponían al doctor como víctima en un ajuste de cuentas, se perfilan como la tesis más probable para resolver el asesinato. A partir de ese momento, Sciascia traslada la tensión investigadora a un personaje a priori objetivo, que no persigue nada en concreto sino satisfacer ciertas curiosidades o, por qué no decirlo, matar el tiempo. El profesor Laurana, un docente maduro, soltero, de aficiones conocidas, amigo de los difuntos, descubre pequeños detalles sobre el asesinato que le llevan a entender el trágico suceso desde otro punto de vista.

No es posible pensar en Laurana como un trasunto de investigador privado, una especie de Hércules Poirot ni nada por el estilo. Más bien su antítesis. Laurana se va encontrando con pedacitos de una historia para él desconocida. El azar es el causante de que sea Laurana y no otro conozca de estos jirones. Su agudeza para descubrir la trama de este asunto, es el pegamento de una historia de amor prohibido y corrupción política.

Los elementos conducentes a la resolución de un crimen que se presenta con carácter de misterio y gratuidad son la confidencia digamos profesional, la delación anónima o la casualidad. Y un poco, solo un poco, la agudeza de los investigadores. La casualidad para el profesor Laurana, saltó en Palermo, en septiembre...

Sciascia utiliza al profesor Laurana para abrirnos los ojos y mostrarnos la realidad del problema. Por debajo de todo el relato siempre está presente un factor que pasa inadvertido para el lector poco minucioso. Una mano negra mueve a su antojo los hilos de un destino predeterminado. Se nota pero no se ve: la mafia. Laurana deja su objetividad para convertirse en una pieza más de la historia. Pasa de ser un observador inocente e inocuo, a ser un actor impaciente, presa de sus pasiones. Y eso tampoco pasa desapercibido para la mafia.

A cada cual lo suyo encierra en su propio título el mensaje que el autor quiere transmitir al lector. Nada es lo que parece ser en una sociedad minada por dentro. Nadie es cómo dice ser y guarda entre sus pensamientos las pasiones que alimenta cada día. Nadie pregunta, nadie sabe nada.

He de confesar que me ha sido difícil redactar esta reseña. Además de ser la primera obra que he leído de Sciascia, es difícil no poner sobre la mesa todos argumentos de la novela sin desvelar la intriga que la mantiene. Es un relato vibrante, genial, mordaz... brillante, en una palabra. Una novela negra sin pretensiones, directa, sin abusar de clichés ni estereotipos. La realidad siempre supera a la ficción debió pensar Sciascia cuando escribió A cada cual lo suyo.


Gracias a Pilar por descubrirme a L.S.

Publicado por Carlos Masó   

Legado en los huesos, de Dolores Redondo


Dicen que segundas partes (o terceras, o cuartas) nunca fueron buenas. Pero todos hemos encontrado una de esas continuaciones que merecen la pena. Legado en los huesos es una de ellas. Dolores Redondo continúa la trilogía del Baztán de la mejor manera posible. El guardián invisible deja con ganas de más, y Legado en los huesos cumple de sobras con las expectativas. 

El caso del Basajaun quedó cerrado, pero el juicio al asesino que intentó imitar dichos crímenes todavía no se ha celebrado. Este es el inicio del libro, ese juicio que en realidad no llega a celebrarse porque el acusado se suicida en los baños del juzgado dejando una nota para la inspectora Amaia Salazar, protagonista de la saga. El mensaje es algo extraño, ya que se trata de una sola palabra: “Tarttalo”. Lo que parece un suicidio aislado, en realidad es sólo uno más de los que van a tener lugar, todos ellos con el mismo mensaje. Además, se le asigna otra investigación a Amaia: la de una serie de profanaciones a una iglesia del valle del Baztán. 

De nuevo, en este volumen vuelven a mezclarse la magia de las leyendas del valle navarro, y la vida personal de Amaia y su familia. Como punto fuerte de la novela, destacar las descripciones (son de quitarse el sombrero), ni se hacen pesadas ni te dejan con la sensación de que falta algo. La autora tiene un don para la descripción, es capaz de meterte dentro de los bosques y de hacerte sentir lo que están viviendo sus personajes. Otra cosa que también ha mejorado mucho son éstos precisamente. Ya conocíamos a Amaia, James, la tía Engrasi, las hermanas Ros y Flora, y los compañeros de trabajo de la inspectora, pero es ahora cuando se aprecian los verdaderos lazos que los unen y cómo son las relaciones que se dan entre ellos. Siento que en este tipo de novelas que continúan, es preciso profundizar en los personajes, no quedarnos sólo con el caso que se ha de resolver. Amaia es un personaje complejo, con dos partes muy diferenciadas: la parte familiar y la parte policía, dos partes que en ocasiones le traen quebraderos de cabeza ya que son difíciles de compaginar. Es algo que Dolores Redondo ha sido capaz de reflejar muy bien en el libro y es entonces cuando te das cuenta de que el personaje es real. 

En mi opinión, Legado en los huesos ha superado al primer volumen de la trilogía: los casos a resolver (aparentemente inconexos) me han llamado mucho la atención y me han tenido en vilo hasta el final, y el acierto de profundizar en la historia familiar de Amaia le da un toque que hace que se salga de la típica novela negra. Estos dos puntos son cruciales para engancharte y no poder soltar el libro hasta la última página. 

La espera de Legado en los huesos se me ha hecho larga, pero tal y como ha quedado esta entrega, la espera del final de la trilogía, se me va a hacer aún más larga.

Publicado por Claudia Pina   

Los reyes de lo cool, de Don Winslow


Esta es mi primera vez con Don Winslow pero tengo pensado repetir. Este autor estadounidense es muy reconocido dentro de las novelas de crímenes y misterio, aunque a mí se me escapaba. He empezado con Los reyes de lo cool, su última obra del año 2012, que viene a ser la precuela de otra novela que escribió anteriormente (Salvajes, en 2010 y que Oliver Stone llevó al cine en 2012). 

Los reyes de lo cool nos cuenta la historia de Ben, Chon y O (Ophelia) en el año 2005. Estos tres amigos viven a tope en Laguna Beach, al sur de California. Ben es el pacifista del grupo, Chon es miembro de las fuerzas especiales del ejército, y O es su chica multiorgásmica a la que ellos quieren por encima de todo. En su última misión en Afganistán, Chon vuelve a casa con una semilla de Viuda Blanca (cannabis del bueno, cargado de THC) para venderla, y a partir de ahí es cuando empiezan los problemas. Realmente el negocio no es la droga como tal, sino controlar el sitio y a los que venden allí. Si no pagas el derecho a vender, estás muerto. Y Ben y Chon, no tienen ninguna intención de pagar a nadie ni de dejarse chantajear. 

A su vez, dentro de la novela, nos remontamos a los 70, también en Laguna Beach, pero con otros personajes, que son los que llevaban el negocio de la droga de aquella época. Ambos tiempos se intercalarán para llegar a un desenlace donde todo confluye. 

Se trata de una novela actual, con temas tan recurrentes como policías corruptos sin moral con afán de ascender y de hacer dinero fácil; el tráfico de drogas; las mafias que se montan a raíz de ello; y las vidas de los jóvenes que viven por y para la droga. 

Como curiosidades de la novela, la primera de todas fue el inicio del primer capítulo. Constaba de una sola frase en medio de una hoja: “Que me jodan”. El vocabulario resulta peculiar, especialmente cuando habla O, ya que es partidaria de hablar con siglas, y que personalmente me ha hecho retroceder hojas del libro para saber a qué se refería. Muchos son capítulos muy cortos, excesivamente cortos en ocasiones, y eso hace que pierdas el hilo y no llegues a conectar bien con lo que te están contando, especialmente al principio.

Admito que me costó engancharme, pero conforme el libro va avanzando mejora, el ritmo acelera convirtiéndose en algo casi vertiginoso, y los capítulos empiezan a hilarse, tanto los que pertenecen al presente como los que hablan de la época anterior. 

Finalmente se me ha quedado un muy buen sabor de boca, tanto, que quiero leer Salvajes, para saber qué ha sido de estos carismáticos personajes. Y luego veré la película, que tiene buenas críticas.

Publicado por Claudia Pina   

Clara y la penumbra, de José Carlos Somoza

Clara y la penumbra

Cuando escribí mi anterior reseña, fantaseaba con que actuase como cebo para ésta. Clara y la penumbra (Planeta) es la primera novela de José Carlos Somoza que cayó en mis manos, para convertirse desde entonces en uno de mis autores preferidos, y eso que me lo tropecé por vez primera en una penosa edición de bolsillo en el aeropuerto de Bruselas, cuando necesitaba imperiosamente que dejase de llover para volver a casa. 

Comienza con una cita de Rilke "Lo bello no es más que el comienzo de lo terrible", y termina en el hermoso pero inquietante cuadro de Rembrant "Susana en el baño, o Susana y los viejos" que recoge el relato bíblico de acuerdo con el Libro de Daniel.

A mitad de camino entre la ciencia ficción y el género policíaco, presenta con elegancia, sensualidad y misterio la historia de un mundo en el que el arte ha dado un paso más allá y los seres humanos son el lienzo del arte hiperdramático.

El uso de las personas, la belleza como negocio, el poder sin límites, y la obra de Rembrant se mezclan con maestría en una novela que te afecta en dos planos diferentes, mientras lees quieres avanzar en la trama, descubrir al asesino, temes por Clara... pero cuando cierras el libro son otras y muy diferentes cuestiones las que te asaltan. ¿Realmente ese mundo es el futuro o ya está aquí?

Publicado por Pilar Vaquero   

El cebo, de José Carlos Somoza



"Todo el mundo es un escenario y los hombres y las mujeres, meros actores." W.Shakespeare 


Con esta cita comienza El cebo (Plaza y Janés), donde José Carlos Somoza, demuestra una vez más que la intriga, la muerte, los escenarios oscuros y barrocos y las grandes protagonistas femeninas no son patrimonio nórdico. 

El guiño a Shakespeare no se agota en esta cita, ni en las que encabezan cada capítulo de esta novela a mitad de camino entre el thriller futurista y la novela negra por buscarle un encaje, sino que se funde con la trama de forma indivisible, de modo que la mejor guía de lectura son sin duda las obras completas del genio británico (o en su defecto Wikipedia).

Un futuro cercano, una mujer fuerte, valiente pero con una faceta oscura; un asesino en serie, y una novísima forma de lucha contra el crimen basada en dar al asesino lo que desea.

Más allá de la trama y como sucedía en Clara y la penumbra, cuando cierras el libro además del regusto de la historia una duda inquieta se cuela en tus pensamientos, en este caso ¿realmente hay algo nuevo bajo el sol tras el estudio de la naturaleza humana que nos regaló Shakespeare? ¿realmente somos tan distintos como nos creemos?

Publicado por Pilar Vaquero   

Perdida, de Gillian Flynn


¿Quiénes somos? Lo que ven los demás, lo que le contamos a nuestro diario, lo que mostramos en público, lo que deseamos ser, quizás una mezcla de todo, y no es realmente importante, salvo que nos veamos mezclados en una investigación criminal, donde determinar quién es la víctima puede ser la clave para descubrir al culpable.

Nick y Amy son los protagonistas de esta historia de amor contada a dos, o quizás tres voces, ambos nos van contando sus ilusiones, sus recuerdos y sus miedos, cómo abandonaron Nueva York empujados por una crisis que convierte en prescindible aquello que les explicaba frente al espejo, cómo es su relación y qué les sigue uniendo tras cinco años de matrimonio. Como en un dueto ambas versiones se van entrecruzando hasta que la novela da un giro inesperado y todo vuelve a empezar. 

Gillian Flynn baraja en Perdida ingredientes básicos de la novela negra: violencia, miedo, decadencia... y va incorporando a la mezcla enormes dosis de humor y un guiño cómplice a la llamada literatura "para mujeres" y el resultado es una novela diferente, ágil, ácida e inquietante.

Publicado por Pilar Vaquero   

El misterio de la cripta embrujada, de Eduardo Mendoza


La primera vez que oí hablar de este libro fue en clase de literatura. El profesor, un poco extravagante, nos lo explicó así: “Un loco, que está en un manicomio, y al que la policía saca de vez en cuando para que investigue algún caso peculiar a cambio de una Pepsi-Cola”. No podía imaginar en ese momento la cantidad de momentos hilarantes que este libro y muchos otros de su autor me iban a proporcionar. 

El protagonista, en efecto, es un hombre trastornado (o directamente loco) aunque observador, deductivo y con manos rápidas a la hora de agenciarse de lo ajeno. Así se presenta a sí mismo en un momento de la novela: 

“[...]Soy un ex delincuente, libre sólo desde ayer. Me busca la policía para encerrarme otra vez en el manicomio, porque creen que estoy envuelto en la muerte de un hombre o quizá de dos, según si los de la metralleta acertaron o no al jardinero. También ando metido en un asunto de drogas: cocaína, anfetaminas y ácido. Y mi pobre hermana, que es puta, está en chirona por mi culpa. Ya ve usted en qué dramática tesitura me hallo. Repito que no tiene nada que temer: ni estoy loco como pretenden ni soy un criminal. Cierto es que huelo un poco a sobaco y a vino y a basura, pero todo ello tiene una explicación muy sencilla que le daría de mil amores si dispusiera de un tiempo del que por desgracia no dispongo.” 

Ambientada en la Barcelona de finales de los setenta, el protagonista utiliza sus habilidades para desentrañar la misteriosa desaparición de una adolescente en un internado de monjas, quizá conectada con otra desaparición que ocurrió seis años antes en el mismo internado en las mismas circunstancias. 

Aconsejable leerlo en soledad, para no molestar a los demás con vuestras carcajadas.

Publicado por Luis Salvador

Mortaja para un ruiseñor, de P.D. James


P.D. James publica en el año 1971 Shroud for a nightingale (Mortaja para un ruiseñor). Es su cuarta novela policíaca, y también la cuarta protagonizada por Adam Dalgliesh, comandante de Scotland Yard. Como un eclipse, la personalidad de Adam impregna de sombras cada rincón de la novela: Adam Dalgiesh es un hombre viudo, sin apenas relación con familiares o amigos, un observador inteligente y aficionado a la poesía, que deambula y medita haciendo partícipe al afortunado lector.

En Shroud for a nightingale Adam Dalgliesh se enfrenta a un caso policial en una escuela de enfermería a comienzos de la década de 1970. Las hermanas y enfermeras viven en edificios victorianos de techos infinitos, arrastrando carritos por pasillos que parecen enmascarar a la muerte, siempre cercana, con su olor a desinfectante; enfermeras que descansan bebiendo té y miran a los árboles que separan las dependencias del hospital, y murmuran y cotillean y callan sobre la tragedia ocurrida.

El ambiente en la escuela es opresivo: la intimidad de unas y otras está anulada. Todo se sabe, las horas de entrada y salida en sus cuartos, los novios que suben a escondidas, pese a que ellas son mayores de edad, sus manías, sus aficiones, sus sueños, su pasado más o menos oculto o alterado, si no ambas cosas. En ese ausencia de lo privado domina el chantaje, la sexualidad reprimida, y P.D. James sabe mostrarnos la psicología exacta de cada una de las enfermeras que habitan esa suerte de campo de concentración, la forma en que reaccionan ante lo imprevisto, sus estallidos de rabia o dolor o indiferencia, y cómo los sucesos y sus reacciones materializan en una maraña de rencores y sospechas.

Sabe mostrárnoslo desde la primera línea, donde uno deja de prestar atención al mundo exterior y de golpe se pone a seguir el sonido aún dormido de unas zapatillas, el ruido luego de un chorro de ducha, el olor del té que parece hecho en la propia casa donde sigo la lectura. La peripecia se va complicando a medida que se suceden los interrogatorios, y para evitar cualquier lejana monotonía la escritora gusta de cambiar los puntos de vista, la escritura como un juego de espejos, y así que los personajes son observados desde diferentes ángulos, multiplicando la dificultad de la trama y el goce del lector.

Novela narrada de forma impecable, con la intriga dosificada y retorcida a cada paso, para que la lectura sea un placer constante, y donde los interrogatorios son alternados con observaciones imborrables sobre la estadía del inspector Adam en el hospital, una estancia incómoda para él mismo, rodeado de la muerte que investiga, pero también la que se adivina en la enfermedad del hospital. Reflexiones que se guardan en la mente del lector y en trazos de lápiz al margen para cuando, algún día, se vuelva la mirada sobre el libro; trazos únicos como el siguiente:

“Sentía en los hospitales ese desagrado del hombre con buena salud, un desagrado basado en parte en el miedo y en parte en la repugnancia, y encontraba falsa y amenazadora esa atmósfera impostada de alegría y normalidad. El aroma a desinfectante, que para la Señora Bale era el elixir de la vida, le infectaba sin embargo con la pesadumbre de la mortalidad. No temía a la muerte, no: había estado cerca de ella una o dos veces ya en su carrera y no le había apenas consternado. Pero sin embargo temía los efectos de la edad adulta, la enfermedad mortal y la incapacidad. Le asustaba pensar en la pérdida de su independencia, las humillaciones de la senilidad, la pérdida de la privacidad, la maldición del dolor, las caras compasivas de amigos cuyas penas hacia él sabía no durarían demasiado”.


Las novelas policíacas exigen rapidez lectora. No tanto porque los sucesos ocurran con velocidad vertiginosa (a veces el muerto se presenta en el primer párrafo, o incluso se da por supuesto en la contraportada chivata) sino por la urgencia natural de resolver una situación, el asesinato, que no es una situación natural de la vida. La lectura va dejándonos montañas de datos, y suelen ser aquellos en apariencia superfluos los que, bien entendidos, otorgan explicación a los sucesos más complejos. Para no olvidarlos la lectura debe ser tan atenta como acelerada y P.D. James, con su prosa exacta, va lanzando las cargas de profundidad por la que las páginas y el tiempo avanzan, sin darnos apenas cuenta que ya es casi de día y la noche se me ha marchado dentro de su gran novela. Recomendada está, así que solo falta que elijas un día lluvioso, un sofá, prepares una buena taza de té, y no quedes con nadie. 

Publicado por Daniel Dilla

El guardián invisible, de Dolores Redondo


Hallado el cadáver de una joven con la ropa rasgada, el vello púbico rasurado y las manos dispuestas en actitud virginal. Alrededor del mismo, aparecen pelos de animal, restos de piel y rastros dudosamente humanos. Además, el cuerpo se presenta de un modo que recuerda a una especie de fúnebre ceremonia de purificación”.

Novela negra que se enmarca en el Valle de Navarra, en los márgenes del río Baztán (de ahí el nombre de la saga, ya que este es el primer volumen de la trilogía). Amaia Salazar, es la inspectora de la sección de homicidios de la Policía Foral, a la que le es asignado este caso por ocurrir en su pueblo natal, Elizondo. 
Comienza una investigación para encontrar al asesino en serie (ya que no se trata de un caso aislado) que se mezcla con mitología y leyendas vasco-navarras, y con los propios fantasmas del pasado de Amaia. El argumento policiaco se entrelaza con trama psicológica, y la vida de los personajes se ve afectada por ambas partes. 

Narración ágil, buenas descripciones en los momentos adecuados, ambientación muy lograda y un giro inesperado al final a la hora de descubrir al macabro asesino. El caso queda cerrado, pero algunos flecos quedan sueltos para la próxima entrega. Buenos ingredientes que invitan a su lectura y a esperar con ganas el segundo libro de la trilogía.

Publicado por Claudia Pina   

Gritos antes de morir, de Laura Falcó Lara


Esta reseña es resultado de un cambio. Admito que me gusta pasar miedo en pequeñas dosis con alguna película, pero nunca había probado a leer (salvo los famosos libros de Pesadillas de R. L. Stine cuando era niña). Al final me lancé cuando vi en la biblioteca Gritos antes de morir de Laura Falcó Lara. Quizá puse demasiadas esperanzas en el libro pero no ha sido nada del otro mundo.

Veintisiete relatos cortos que nos sumergen en el mundo de lo paranormal y el misterio. Hasta ahí, está bien. Pero miedo no he pasado. Quizá por lo corto de las narraciones, que no me daba tiempo a meterme de lleno dentro de la historia o que algunas han sido un poco predecibles.

Como introducción al mundillo, no ha estado mal, pero espero encontrar algo más aterrador más adelante. Quizá me atreva con algo de Stephen King. ¿Sugerencias?

Publicado por Claudia Pina   

Erica Falck y Patrik Hedström, de Camilla Läckberg


Camilla es una escritora sueca conocida por sus novelas policíacas. Sus historias trascurren en los alrededores de su lugar de nacimiento, Fjällbacka, y sus protagonistas son el policía Patrik Hedström y la escritora Erica Falck.

Partiendo de un asesinato se desarrolla una historia que esconde secretos, y que desbarajusta la vida diaria de los protagonistas, los cuales van creciendo y se van desarrollando a lo largo de la saga.

Si os gusta la novela negra, con misteriosos asesinatos que nunca sabes cómo se van a resolver y además queréis saber cómo afectan a Patrik y a Erica, comenzad con La princesa de hielo, y seguro que luego vais a por los siguientes: Los gritos del pasado, Las hijas del frío, Crimen en directo, Las huellas imborrables y La sombra de la sirena. Este mes llegará a las librerías la séptima entrega de esta saga: Los vigilantes del faro.

Novelas adictivas que siempre dejan con ganas de más. Altamente recomendables.

Publicado por Claudia Pina   

El Comisario Maigret, de Georges Simenon

Hoy quiero "resucitar" a un clásico de la literatura policíaca y detectivesca: "El Comisario Maigret".
¿Lo conocéis?

El prolífico creador de Maigret fue el belga Georges Simenon. Escribió nada menos que 75 novelas y 28 historias cortas sobre las aventuras de este gran comisario.Y yo me las he leído todas. El escenario de estas novelas es la Francia de 1930 a finales de 1960. De la Francia de los cabarets, de hombres con sombrero y gabardina, de  mujeres de labios rojos y de las porteras que lo sabían todo. Fueron publicadas entre 1931 y 1972.

El Comisario Maigret, de Georges Simenon

Y ahora os cuento por qué admiro tanto al Comisario, a Georges Simenon y a lo que lograron juntos. Imaginaros: un detective peculiar, casado, sin hijos, ancho de hombros, fumador incasable pipa y dado al buen comer. Apreciado por sus inspectores e incluso por los delincuentes a los que casi siempre atrapa y llamado por su apellido por su propia mujer. No duda a dejar de dormir por perseguir a un sospechoso o quedarse horas pasando frío bajo su ventana, vigilándolo en la noche. Le da igual perseguir a una banda, a una mujer o a un pobre tipo nervioso...
Su método de investigación se basa en la psicología, en el conocimiento del ser humano. Es decir, en interrogar a cuanto testigo sea necesario y allí, amigos, allí es donde Simenon me atrapó. Maigret entra en las casas de las porteras que huelen a coliflor y a marido sudado, en las casas de familias donde reina el desorden y huele a un rico puchero, a casas donde no huele a comida, solo a cigarrillo rancio y a mujer apática, a hogares de gente de posibles donde la frialdad y el orden reinan... y el lector se ve transportado a ese París de los años 50, a esos hogares. El lector puede oler la camiseta sudada del trabajador y el olor a mujer recién levantada de la cama, a anís de bar de viejos y a cigarrillo mojado....El misterio, por supuesto, también engancha...pero los personajes que desfilan en cada una de sus obras están perfilados al detalle que son una pequeña obra de arte escrita. Maigret a través de lo que describe nos despierta todos los sentidos.
Mi consejo: que si no lo conocéis... vayáis a estrecharle la mano.

La marca del meridiano, de Lorenzo Silva


Cuando comienzo un libro, me gusta dejarlo reposar unos días encima de la mesita que hay junto a mi cama. Leo unas páginas, lo cierro y mientras tanto espero a que la "droga" haga efecto. A lo mejor, tardo un par de días en engancharme a un libro.... Otras ni me engancho. El caso fue que con La marca del meridiano sabía que la droga ya había hecho efecto mucho tiempo atrás, así que deboré el libro, literalmente, sin tregua.

En 1998, vio la luz la primera de las siete novelas que componen la serie. El lejano país de los estanques iniciaba las aventuras del único tipo de pareja que ni une un cura, ni separa un juez: una pareja de la Guardia Civil. Ruben Bevilacqua y Virginia Chamorro. Dos picoletos que novela tras novela nos siguen dejando retazos de su vida, aunque nunca llegan a mostrar todas las aristas de su personalidad.

La última entrega, La marca del meridiano, ha llegado además con el "estigma" de ser Premio Planeta 2012. Una "marca" que hace valer la buena literatura que Silva siempre ha fabricado. En esta última entrega, queda demostrada su capacidad para generar una historia creíble, solvente, en un argumento sin fisuras, uniendo el pasado del protagonista con el presente inmediato sin caer en soliloquios autocomplacientes del mismo.

En esta ocasión, Vila (apócope de Bevilacqua) y Chamorro se enfrentan al asesinato de un antiguo compañero del primero, Robles. Jubilado desde hacía unos años, Robles trabajaba como seguridad privada en locales de alterne y estaba envuelto en asuntos sucios de trata de blancas. Dentro de ese entramado aparece la corrupción de varios guardias civiles, que aprovechan la impunidad de su cargo para traficar drogas.

Es el retrato de la sociedad actual lo que más atrae de esta novela. Es creíble porque estas viendo tan solo el reflejo de lo que cada día aparece en el telediario. Y no solo hablo de la corrupción de diferentes grupos sociales (políticos en su mayoría), sino de la sociedad en la que nos encontramos, que mira hacia otro lado cuando ve algo que le repugna y no es capaz de ofrecer alternativas.

Por lo demás, se trata de un relato trepidante, que engancha a cada capitulo, con un final inmediato, abrupto, sin solución de continuidad, que deja al descubierto los límites de la acción policial. Todo ello con una banda sonora que recoge principalmente éxitos de Gino Paoli y Franco Battiato que son los éxitos de la época en la que Vila fue compañero de Robles y que además son también la banda sonora de los amores del protagonista.

"Anochecía ya sobre el desierto de los Monegros, cuando pasamos [...] bajo el arco del meridiano de Greenwich. [...] Ahí estaba la raya que separaba el este del oeste, Barcelona de Madrid, mi ayer de mi presente y mi futuro. Después de todo, aquella divisoria trazada sobre el globo terráqueo no era más que una convención [...] Como las leyes, como la moral que separaba los malos de los buenos, o a un hombre de convertirse en una especie de enterrador de si mismo y de todo lo que un día creyó que podría ganarle la vida."

Un compañero me dijo en una ocasión que el principal mandamiento de todo buen lector era el de no leer nunca jamas los Premios Planeta. Nunca estuve del todo de acuerdo con esa afirmación, pero en esta ocasión menos aún. Me reconozco débil ante este tipo de novela negra porque no solo te habla de un caso policial, y lo hace sin pruebas de ADN a lo CSI, si no que además te da píe a la reflexión, al pensamiento y al análisis de la condición humana. Espero que a vosotros también os guste.

Publicado por Carlos Masó   

Vaticano 2035, de Monseñor Pietro de Paoli

En tiempos de sede vacante no he sido capaz de resistir la tentación de traer a este escaparate un libro muy peculiar, Vaticano 2035, una obra extraña, más de seiscientas páginas de ciencia ficción religiosa escrita por un autor que se enconde tras el seudónimo de Monseñor Pietro de Paoli.

Guisseppe Lombardi es el protagonista absoluto de la novela, desde su infancia en París, hasta su final en Roma, desfilan ante nosotros todas las personas que son alguien en su vida, su familia, su amor, sus hijas, sus amigos, sus compañeras, sus enemigos y de fondo, siempre el mundo.

La política internacional, la situación económica mundial, los grandes riesgos, la violencia, el terrorismo son algo más que el telón de fondo. Desde la vida de un hombre, sus alegrías, triunfos, pérdidas, errores, aciertos, miedos y fé; asistimos a una historia dentro de la historia, la de la evolución de la Iglesia Católica.

Desde el pontificado de Juan Pablo II, pasando por la renuncia de Benedicto XVI, (que el autor profetiza con acierto en 2006), asistimos a la evolución de una Iglesia que ve menguar su influencia en el mundo y trata de responder a su destino.

Los movimientos conservadores, el papel internacional del papado, las grandes preguntas; el sacerdocio de los hombres casados, el papel de la mujer, la confrontación con la ciencia, la unidad de los cristianos... son los temas que se abordan, ofreciendo una respuesta coherente a  lo largo de todo el texto, pero sorprendentemente audaz desde nuestro 2013.

La música, la ciencia, el amor, la amistad y la teología conforman este libro que resulta conmovedor en muchos de sus pasajes y extraordinariamente árido en otros, una combinación que puede atraparte o resultarte insoportable.

Quienes se sienten de algún modo interpelados por la figura del Papa católico, ya sea como líder espiritual, como figura mediática o como pastor, pueden encontrar en este libro, una fantasía futurista que te interpela.

"No especulemos con el amor, no seamos pequeños ahorradores, seamos manirrotos, seamos pródigos. Amemos sin preguntarnos cómo nos lo devolverán".

Y para acabar, aquí podéis escuchar la música que os acompañará en la lectura de este libro.

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