Mostrando entradas con la etiqueta juvenil. Mostrar todas las entradas

La niña silencio, de Cécile Roumiguière y Benjamin Lacombe


Al leer, de vez en cuando siento la necesidad de cambiar el estilo de libro que voy devorando. Cuando llevo varias historias de suspense cambio a una historia juvenil fresca de amor de verano, o bien retomo algún cuento de mi biblioteca de aula. Ya llevaba días con historias más o menos densas, de muchos capítulos, por lo que tras terminar la última me decidí por un cuento muy especial. Hoy quiero hablar de La niña silencio

Como pintora amateur, me declaro enamorada de las ilustraciones de Benjamin Lacombe. Esa delicadeza de trazos en los dibujos, esos tonos suaves utilizados y esas expresiones que les pone a sus personajes, hacen de sus colaboraciones, obras de arte. El primer libro que cayó en mis manos de este ilustrador, fue el de Blancanieves. Su portada me dejó maravillada. El pasado mes de junio recibí para mi cumpleaños el segundo: La niña silencio, que no sólo es un conjunto de dibujos preciosos, sino que se trata de un cuento que en pocas líneas es capaz de contar una historia aterradora. Pero no estoy hablando de un libro de miedo, me refiero a lo aterrador que es el tema del maltrato a los niños. 

La niña silencio se ha quedado sin palabras. Vive en la guarida de los lobos. Cuando todos los niños regresan contentos a su casa después del colegio, la niña silencio emprende el camino del miedo, la oscuridad y el dolor. Ella sabe que no puede hablar, tiene que guardar secretos. Si habla, la separarían de sus lobos, y ella siente que debe protegerlos. En los días rojos, los lobos aúllan. Pero también existen días azules, donde los lobos ronronean y la abrazan. Es una maestra que huele a pan tostado y plátano la que ayuda a la niña silencio, y mediante un dibujo la niña abre su corazón roto y por fin derrama las palabras que encierra en su cabeza. 

Cécile Roumiguière narra en 32 páginas a través de metáforas exquisitas, una historia desgarradora: la historia de una niña maltratada. Pero no es sólo una historia perfectamente contada, sino que gracias a las ilustraciones de Benjamin Lacombe, se consigue un efecto único. Dibujos preciosos de la niña silencio, donde predominan los tonos rojos y oscuros que combinan de un modo asombroso con la historia. Dibujos que no pueden expresar mejor el significado del libro. 

Cuesta creer que con tan poquitas palabras se pueda elaborar una historia. Cuesta leer los sentimientos de la niña silencio hacia sus lobos. Cuesta aguantar las lágrimas al sentir esta realidad.

La niña silencio es uno de esos cuentos que no dejan indiferente a nadie. 
Ojalá no existieran los niños silencio.

Publicado por Claudia Pina   

El beso más pequeño, de Mathias Malzieu


El último título de Mathias Malzieu es la historia de un beso. Una original historia de amor que da comienzo precisamente con el beso más pequeño nunca visto. Los protagonistas de esta historia son un inventor melancólico que no es capaz de inventar nada, una chica peculiar con nombre de flor que desaparece cuando la besan y un extraño detective retirado. 

Cierta noche el inventor conoce a la chica. Se besan. Y tras ese minúsculo beso, ella desaparece. Y es que cuando digo que desaparece, digo que desaparece literalmente. Nuestro inventor queda hechizado y decide buscar a la chica invisible. Pero, ¿cómo se puede encontrar a una chica invisible? Es aquí cuando entra en acción Gaspar Nieve, un detective especializado en encontrar mujeres gracias a su ayudante, un loro azul llamado Elvis. 

Para encontrar a la chica invisible, nuestro amigo el inventor sólo tiene una pista: el suspiro asmático en Re Menor de la chica y el sabor de su beso. Será Elvis el que reproduzca el sonido allá donde vaya y localizará a la chica invisible, generándose entonces una comunicación vía loro, entre el inventor y Sobralia. Una vez localizada la chica, quedará saber si el inventor será capaz de retenerla y de hacerla aparecer.

Conforme avanza la historia vamos conociendo un poquito de la vida del inventor y de Sobralia, descubriendo que tienen una cosa en común: son dos personas que han sufrido mucho por amor, y precisamente como consecuencia de ello, Sobralia desaparece por miedo a volver a sufrir. Es curioso ver cómo reaccionamos las personas frente a un desengaño amoroso: los hay que se hunden, los hay que ponen una coraza a su corazón y los hay que parece no importarles nada. Nuestro inventor quedó destrozado hasta el punto que perdió las ganas de vivir y de sentir, por ello, tras el beso más pequeño que enciende una chispa en su corazón, no puede quedarse de brazos cruzados y dejar escapar esa oportunidad de ser feliz, por remota que parezca. Sobralia por su parte es más temerosa que el inventor y aterrorizada de volver a sufrir olvida la parte bonita de cualquier historia de amor. 

Esta novela fantástica de lectura rápida mezcla melancolía, humor, tristeza y esperanza a partes iguales. Mathias Malzieu es capaz de trasmitir muchísimo con frases cercanas a la poesía, creando una bella historia cuya finalidad es la de mostrarnos lo ciegos que podemos ser en el amor. 

Personalmente puedo decir que me ha encantado esta obra y que la recomiendo como lectura refrescante de verano. Las artimañas del inventor para localizar a Sobralia se han ganado mi corazón (que alguien sea capaz de elaborar un bombón con sabor a beso me ha parecido mágico). Lo curioso de los personajes tiene su punto, ya que aunque no estén perfectamente dibujados (es un libro cortito para entrar en demasiados detalles), con lo poco que el autor cuenta, ya eres capaz de hacerte una idea de cómo son y de qué les ha ocurrido para llegar hasta aquí. Y los juegos de palabras con sus dobles sentidos, me han hecho sonreír en muchas ocasiones. Además, para rematar la novela, el libro cuenta con un pequeño anexo en hojas de color rojo, que simula el recopilatorio de poemas que el inventor regala a Sobralia para demostrarle sus sentimientos. 

...

Definitivamente me gusta Mathias Malzieu. Me ganó con La mecánica del corazón; me hizo sentir mucha pena con La alargada sombra del amor; y me devuelve las ganas de creer en el amor con El beso más pequeño.

Publicado por Claudia Pina   

El juego de Ripper, de Isabel Allende


Isabel Allende vuelve a las librerías con una curiosa "novela negra", término que, según la omnipresente Wikipedia, responde a un tipo de novela policíaca en la que la resolución del misterio no es el objetivo principal y los argumentos son habitualmente muy violentos; la división entre buenos y malos de los personajes se difumina y la mayor parte de sus protagonistas son individuos derrotados y en decadencia en busca de la verdad o, cuando menos, algún atisbo de ella.

Y no seré yo quien determine si es o no una calificación oportuna, si bien en todo caso sería preciso añadir que es una novela negra al estilo Allende, ya que entre sus páginas se cuelan retazos de esa magia que la hace tan peculiar junto a toques de novela juvenil y una característica que para mí la hace especial; el uso de ese castellano de allá que suaviza incluso descripciones de estrema crudeza.

Los personajes de El juego de Ripper conforman un universo peculiar que gira, aún sin saberlo, alrededor de Amanda, maestra de un juego de rol online en el que un grupo de adolescentes juegan a resolver los crímenes de Jack el Destripador (Ripper). Junto a ella conoceremos a sus padres Indiana y Bob, a su abuelo/esbirro y a los clientes y amigos de Indiana, una mujer muy especial que se mueve entre la magia y la realidad sin apenas sentir cómo se cruzan las fronteras.

El telón de fondo es San Francisco, una ciudad de aluvión en la que caben desde las Cenicientas Atómicas, a las bandas armadas, pasando por los proyectos sociales del Glide Memorial, las carreras de resistencia, la comunidad gay o las dificultades de la crisis financiera.

La muerte percibida primero como un entretenimiento algo macabro para un grupo de jóvenes peculiares y después como el miedo atávico que es nos permite pasear por las pesadillas de un navy seal o las preocupaciones de una joven enamorada de su jefe.

De lectura algo lenta en su primera parte, donde los personajes son dibujados primero a brochazos y después con detalle puntillista, coge ritmo a medio camino donde quizás consigue el propósito de ser realmente una novela policíaca.

Isabel Allende se resiste a ser encasillada, su literatura es siempre algo más que las etiquetas a las que se quiere limitar su obra, probablemente porque escribe como lo que es; una mujer, latinoamericana en EEUU, amante de la vida, convencida de que ésta es siempre mucho más de lo que vemos y que domina el lenguaje sin artificios.

Publicado por Pilar Vaquero   

Un monstruo viene a verme, de Patrick Ness


Siobhan Dowd fue una autora muy querida por el público, cuya carrera como escritora se vio truncada por un cáncer que la llevó a una muerte prematura, a los 47 años. Tras este triste acontecimiento, se encontraron entre sus proyectos para el futuro las notas de un nuevo trabajo, que hubiera sido su quinta novela, y se decidió proponer su escritura a otro autor muy conocido del panorama juvenil, Patrick Ness, autor de la trilogía El caos andante. Patrick Ness dudó en un principio, pues no quería imitar la voz de una autora a la que admiraba, pero al final aceptó por lo inspiradora que le resultó la historia, que terminó haciendo un poco más suya, sin perder la esencia de Siobhan Dowd. Un monstruo viene a verme surgió pues de esta fusión de ideas de dos escritores. 

Un monstruo viene a verme nos cuenta la historia de Conor, un chico normal de trece años cuya rutina está alterada por un hecho muy cercano: su madre tiene cáncer. Conor y su madre viven solos, pues esta se separó de su padre, que ahora vive en Nueva York con su nueva mujer. Conor se encarga de casi todas las tareas de la casa, va al colegio, donde sufre acoso por parte de unos compañeros, y está harto de que los profesores no le castiguen por lástima. 

Todo podría parecer bastante normal, pero entonces ocurre algo extraordinario: el tejo que Conor ve cada día desde su ventana se convierte una noche en un enorme monstruo que va a visitar al muchacho. Pero no es el monstruo que Conor esperaba, y curiosamente no le tiene miedo. El monstruo le dice que le contará tres historias durante las noches que lo visite, y que estas le ayudarán a descubrir su verdad, la verdad que se esconde en una terrible pesadilla de Conor, de la que no se atreve a hablar con nadie. 

Patrick Ness presenta una historia real, dura como la vida, con un protagonista inocente al que rápidamente se le coge un gran cariño; y la fusiona con una historia fantástica y alegórica. Es una novela corta, pero que resulta muy intensa, y el autor sabe transmitir muy bien los sentimientos y los miedos del protagonista. Además, con muy pocas palabras consigue caracterizar muy bien a algunos personajes secundarios. 

La edición que yo he leído (de Debolsillo) estaba ilustrada por Jim Kay. Estas ilustraciones fueron uno de los aspectos que más me llamaron la atención al sostener el libro con mis manos. Y durante la lectura del mismo sentí cómo se integran en la narración con gran facilidad, cómo en ocasiones la complementaban. Además de hacer que el simple acto de mirar el libro por encima resulte atractivo, ayudan a contar con más intensidad la historia. 


Y, apartándome un poco del tema, me gustaría comentar lo que me ha recordado esta novela a la película El laberinto del Fauno de Quillermo del Toro, en la que encontrábamos también a una niña que se sentía inadaptada en una situación muy dura (la posguerra), y que se evadía de la realidad en un mundo de hadas y faunos, que no quedaba muy claro si era real o imaginario. Un monstruo viene a verme también será próximamente una película, que dirigirá el español J. A. Bayona (El Orfanato, Lo imposible) y que protagonizarán Liam Neeson y Felicity Jones. 

Os recomiendo esta breve lectura por la intensidad y sensibilidad de la historia, y porque es un auténtico disfrute ir pasando las páginas para encontrarte con las magníficas ilustraciones de Jim Kay.

Publicado por Carlos Carranza   

Rebelión en la granja, de George Orwell


Detrás del nombre de George Orwell (pseudónimo utilizado por Eric Blair, el nombre verdadero de nuestro autor) aparece una figura imponente, lúcida, segura de sus ideales, capaz de transformarse en miliciano del POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista) durante la Guerra Civil española, o de cubrir la Segunda Guerra Mundial para la BBC como periodista de guerra. Todos los avatares de su vida contribuyeron a hacer de Orwell una persona comprometida con las ideas de libertad y tolerancia, por lo que nunca dudó en luchar contra cualquier forma que las cohibiera. 

Rebelión en la Granja no es sino una muestra más de su lucha contra la intolerancia. Todo su ideal queda expuesto en el prefacio que el propio Orwell añadió al libro tras su primera y costosa publicación del libro. En él habla de la sociedad británica en la época de entreguerras (aunque lo ideó hacia 1937, no lo escribió hasta 1943) y como existía una tendencia de autocensura hacia todo aquello que criticase el régimen soviético de la URSS y en concreto a Stalin. 

De filiación socialista, pero en la vertiente troskista, crítica con el régimen comunista de Stalin, George Orwell hace una crítica despiadada y mordaz del régimen stalinista a través de un fábula que está al alcance de todos los lectores, incluso de los más infantiles. Rebelión en la Granja puede verse como un cuento para niños en el que es fácil de reconocer a los buenos, a los malos y los malos malísimos. Esa cercanía es la que hizo que el libro, si bien tuvo una acogida discreta en sus primeras publicaciones, se convirtiera de la noche a la mañana en un libro de cabecera para todos aquellos que luchaban contra el autoritarismo.

Granja Solariega es una modesta granja de Willingdon, en el condado de Sussex, Inglaterra. El señor Jones, propietario de la granja, está cansado de dirigir su explotación animal y todo lo hace entre trago y trago de whisky. La desgana y la abulia hacen que los animales de la granja añoren una vida mejor, de más cuidados y menos trabajo. Esas aspiraciones se ven promovidas por el Viejo Comandante, un cerdo a punto de morir, que antes de hacerlo reúne a todas los animales de la granja para hacerles partícipes de sus pensamientos. Las ideas del cerdo Viejo Comandante radican en la aspiración de una vida mejor para todos los animales, no solo de Granja Solariega, sino de toda Inglaterra. Por eso les hace partícipes de una vieja canción que unía a todos los animales de Inglaterra: "Bestias de Inglaterra". Un himno para la rebelión.

Una rebelión que empieza al poco de su muerte, encabezada por dos cerdos herederos del pensamiento del Viejo Comandante, Napoleón y Bola de Nieve. Dos personajes antagónicos que pugna por liderar la rebelión. Si Napoleón es un animal pragmático, de pocas palabras, Bola de Nieve es vivaracho y con facilidad para convencer mediante la palabra. Chillón, otro cerdo de mejillas sonrosadas, era capaz de convertir lo blanco en negro. Un conversador audaz, capaz de trocar el pensamiento de cualquier incauto. Con tan buenos líderes, se puede pensar, lo raro es que fracasase una rebelión, y en efecto no fracasó, sino que fue un verdadero éxito.

Así que, desterrado el señor Jones, que lloraba por las otras granjas maquinando emboscadas y tretas para recuperar el control de la granja, los cerdos liderarán la nueva granja, Granja Animal. Quizá fue ese el aspecto más controvertido de la novela. Orwell quiso que el liderazgo recayera en los cerdos, utilizando la metáfora para asimilar a los grandes líderes de la revolución rusa con cerdos. Pero no unos cerdos cualquiera, unos cerdos que hasta aprender a leer, que manejan al resto de animales de manera marcial, guiados por unos mandamientos (Los Siete Mandamientos) que regirán la vida en la granja. La percepción del resto de animales dista de la del lector, que entiende desde el principio a dónde quiere llegar Orwell con su metáfora. El resto de los animales entiende que las cosas funcionan mejor sólo porque ahora son los animales los que controlan la granja. Algunos, como Boxeador, un caballo voluntarioso y trabajador, abandonan cualquier intento de comprender la realidad y sigue a sus líderes en todo lo que ellos digan.

La construcción de un molino de viento con la vana esperanza de producir energía eléctrica y ser una granja autosuficiente, desencadena un conflicto entre Napoleón y Bola de Nieve. El resultado de la disputa trae un nuevo amanecer para Granja Animal. Una nueva etapa en la que los "tentáculos" del poder se extienden a todas partes, controlando cada palmo de la vida de Granja Animal. El poder se hace cada vez más distante del resto de animales. Chillón actúa como medio de comunicación, vocero del poder que no duda en alterar Los Siete Mandamientos al gusto del momento. El hambre, la carestía y el trabajo extremo hacen mella entre la población de Granja Animal.

Un final clarificador y asombroso es el broche perfecto para un alegato contra el autoritarismo que refleja a la perfección la maquinaria del poder soviético. Lo bueno de esta edición es que se acompaña de un epílogo escrito por Christopher Hitchens que te ayuda a ver la verdadera dimensión de esta obra. Es más, creo que la obra cobra más valor después de leída que durante el mismo proceso de lectura. El alcance posterior de Rebelión en la Granja la hace más grande aún. Y sin duda las hondas reflexiones a las que el lector llega una vez terminado el libro hacen comprender lo importante que es para el ser humano la libertad y la tolerancia, el respeto hacia todas las formas de vida.

Antes de Rebelión en la Granja había leído 1984, pero el libro que os recomiendo hoy lo descubrí en mi trabajo, pues era lectura recomendada u obligatoria para los alumnos de 1º de bachillerato de algunos centros en los que trabajé. Y es perfectamente comprensible por qué. Así que os animo a leerla, no os va dejar buen sabor de boca, lo sé, pero la condición humana a veces solo se puede entender comparándola con la de las bestias.

"Todos los animales son iguales, pero algunos animales son más iguales que otros."

Publicado por Carlos Masó   

Harry Potter, de J. K. Rowling


Desconozco cómo Harry ha llegado a tu vida: puede ser que vieras un libro curioso en una librería y decidieras darle una oportunidad, que te lo regalara alguien porque se lo habían recomendado, que oyeras cosas maravillosas sobre un mundo mágico y quisieras adentrarte en él o simplemente, que sólo te suene. Seguro que cada uno tenemos nuestra historia. Yo puedo decir que siempre voy al revés del mundo, y como sólo se hablaba de Harry Potter me negué a leerlo. Pero mi madre, mujer sabia, me regaló el primer libro y lo leí por no hacerle un feo. Y a partir de ese momento caí en las redes del niño que sobrevivió. Cada vez me gustaba más, tantos detalles tan bien enlazados hacen que puedas ver ese mundo a través de las letras y que desees estar allí. Cuántas veces habré tenido ganas de aparecerme en Hogwarts (aunque los amantes de esta historia sabemos que no es posible debido a los hechizos que protegen a esta fortaleza).

La historia que cuentan los libros de Harry Potter es, en líneas generales, conocida por prácticamente todo el mundo, y su argumento ha sido reseñado tantas veces que estaría de más ahondar mucho en detalles. No escapa al conocimiento de nadie que Harry Potter es un niño mago que estudia en Hogwarts, una escuela de hechicería, y cuyos padres fueron asesinados por lord Voldemort, el-que-no-debe-ser-nombrado, un mago tenebroso empeñado también en acabar con la vida de Harry.


Su autora, J. K. Rowling, nos cuenta las aventuras del mago a lo largo de siete libros, uno por cada año de Harry en Hogwarts (La Piedra Filosofal, La Cámara Secreta, El prisionero de Azkaban, El Cáliz de Fuego, La Orden del Fénix, El misterio del príncipe y Las Reliquias de la Muerte). En los primeros libros nos encontramos aventuras más independientes (sin dejar de tener un hilo conductor entre ellos) y de un estilo un poco más infantil, pero esto va cambiando hacia el final de la saga, donde la historia y los personajes se vuelven más complejos, oscuros y adultos, y nos encaminan irremediablemente hacia un único desenlace posible: el enfrentamiento final entre Harry y Voldemort, con la victoria de uno o del otro.

Mi relación personal con los libros fue como la de la gran mayoría de niños de mi generación. Leí los cuatro primeros libros de un tirón, pero ya no había más escritos. Y qué dura se hacía la espera. Admito que fui de esas personas que encargaban el libro para que el día de su publicación en España me reservaran un ejemplar en la librería. Y una vez en casa, el libro no me duraba ni una semana. Recuerdo especialmente el último, que llegó en época de exámenes y no podía dejarlo. Tres días me separaron del desenlace de una saga con la que he crecido. Porque las aventuras de Harry Potter no han sido un libro más de los muchos que he leído. Para mí esta saga marcó un momento en mi vida, crecí y maduré a la vez que Harry, Ron y Hermione, y cuando J. K. Rowling puso punto y final a las aventuras de este trío, un pedacito de mí se estancó en el tiempo y se quedó con ellos.

Sin embargo, no todo termina en los siete libros que forman la saga, y es que J. K. Rowling creó con esta serie de novelas todo un universo lleno de imaginación y personajes, que van más allá de lo que aparece en la saga. Ampliando este universo se publicaron dos libros, escritos por la misma autora, Animales fantásticos y dónde encontrarlos y Quiddicth a través de los tiempos, además de una colección de cuentos que tienen mucho que ver con la historia de Harry, Los cuentos de Beedle el Bardo. Asimismo, Rowling emprendió un proyecto online, Pottermore, una red social que hace más interactiva la lectura de los libros, y en la que los participantes pueden ir desbloqueando documentos inéditos con ampliaciones de la propia autora sobre personajes o acontecimientos de su mundo imaginario.

El éxito alcanzado por la saga se convirtió en uno de los mas grandes que se ha visto en el mercado literario en los últimos años, un éxito que sorprendió a su autora, que estaba en la ruina cuando escribió el primer libro, y que nadie sabría explicar ni repetir. Pero podemos asegurar que una de las claves de este éxito fue sin duda el buen hacer de Rowling, que supo crear un mundo de grandes dimensiones, lleno de detalles, escenarios y magia, y construir en este mundo una historia repleta de aventuras y misterio que atraería a millones de niños de toda una generación y de varias generaciones posteriores.


Y como no podía ser de otra manera, debido al éxito de los libros, llegaron las adaptaciones cinematográficas (que comenzaron cuando aún no se habían publicado todos los libros), y dieron como resultado ocho superproducciones que arrasaron en taquilla. Otorgaron un toque de realidad a la historia, que muchos niños ansiábamos tras haber leído los primeros libros. Y con su espectacularidad y un reparto inmejorable, atrajeron a un público mucho mayor a la historia de Harry y alargaron su estela. Y es que incluso siete años después de la publicación del último libro y tres del estreno de la última película, Harry Potter continúa siendo un fenómeno muy actual.

Así pues, entre todos consiguieron tenernos a los once años asomados a la ventana, esperando la llegada de una lechuza con una carta escrita con tinta verde que nos demostrara que un mundo tan maravilloso no podía existir solo dentro de nuestras cabezas.

Harry Potter no es sólo el niño que sobrevivió, sino el niño que nos hizo creer en la magia y nos abrió las puertas a un mundo maravilloso. Por ello tengo que dar las gracias a J. K. Rowling por darle vida.

Publicado por Carlos Carranza y Claudia Pina   

Te quiero Valero, de Fernando Lalana e Isidro Ferrer


Estamos en abril, y el día 23 es el Día del Libro. Además, en mi tierra, Aragón, se celebra el patrón, San Jorge, caballero que derrotó a un temible dragón que comía doncellas. La Leyenda de San Jorge es muy conocida, y siempre se ha pintado al dragón como el malo de la historia, y San Jorge siempre ha sido el valiente caballero que derrotó a la bestia e hizo crecer rosas rojas de la sangre del animal (por eso los enamorados regalan rosas rojas el día 23 de abril). Pero, ¿y si el dragón no era tan malo en realidad? ¿y si sólo era una criatura curiosa que se enamoró perdidamente de una princesa? Fernando Lalana nos plantea una nueva y original historia.

Te quiero Valero cuenta la historia de Valero, un peculiar dragón que habita en tierras aragonesas. Fruto de la curiosidad, Valero llega a un castillo donde descubre a una princesa pelirroja llamada Pilarín. Inmediatamente se enamora de ella, y compone los poemas más divertidos para hacerla reír. Es así como Pilarín y Valero se hacen novios, y comienzan a verse a escondidas. Hasta que el padre de Pilarín se entera, y enfurecido grita a los cuatro vientos que él no acepta a un dragón como yerno. El rey Alfonso (padre de Pilarín) resultó ser más malo que la quina, así que hizo correr la terrible mentira de que un dragón quería comerse a la princesa y a las demás doncellas del reino. Cundió el pánico y entonces apareció el famoso San Jorge, dispuesto a matar a la bestia devoradora de mujeres bellas. Pero él no contaba con Pilarín…

Este es el argumento de uno de mis imprescindibles de mi biblioteca de aula. Te quiero Valero es recomendable a partir de 7 años, y aunque pertenece al género de la literatura infantil, los adultos también podemos disfrutar de esta divertida historia.

El gran escritor Fernando Lalana (Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil) unió sus esfuerzos al también genial ilustrador Isidro Ferrer (Premio Nacional de Diseño) e hicieron magia.


Publicado por Claudia Pina   

Si decido quedarme, de Gayle Forman


Una amiga me recomendó leer Si decido quedarme cuando le dije que había estado leyendo algunos libros de literatura juvenil sin encontrar ninguno que me pareciera del todo bueno o que cumpliera las expectativas que tenía sobre ellos. Del libro que os hablo leí muy buenas críticas y tengo que decir que no me defraudó.

Si decido quedarme, de la escritora americana Gayle Forman, nos cuenta en primera persona la historia de Mia, una joven de diecisiete años con un don para tocar el violonchelo. Su vida es casi el sinónimo de la felicidad: tiene un novio, Adam, también músico, vocalista de un grupo de rock que está consiguiendo un éxito notable; unos padres también amantes de la música, comprensivos y con los que tiene muy buena relación; un hermano de ocho años que siempre le saca una sonrisa; y la posibilidad de entrar en una prestigiosa escuela de música, hecho que le da algún que otro quebradero de cabeza. 

Pero todo esto se ve truncado cuando la familia viaja en coche un día en que han suspendido las clases por una nevada y sufren un terrible accidente, que deja a Mia postrada en una cama de hospital. A través de flashbacks nos adentraremos más en la vida de Mia, en la relación con su novio, en sus dudas… mientras tiene que decidir si quiere, o no, seguir adelante.

Gayle Forman consigue transmitir intensas emociones con una prosa sencilla. En lo que es sin duda una historia dramática y triste, consigue hacernos reír y sentir felicidad con los recuerdos de la protagonista, recuerdos de su vida casi perfecta que se va a ver tremendamente alterada tras el accidente. El sentimiento de nostalgia está presente a lo largo de todo el libro.

El personaje de Mia está especialmente bien construido, transmitiendo su amor por el instrumento que toca, las dudas sobre su relación con su novio, y esa sensación de sentirse rara en un mundo de “normales”. Sin embargo, hasta el personaje más secundario aparece bien construido y dotado de gran personalidad: el padre de Mia, un rockero rebelde convertido en profesor con pajarita; Adam, el chico popular que se enamoró de ella a pesar de que nadie se lo esperaba; o Kim, su mejor amiga y con la que se complementa perfectamente. Pueden parecer personajes muy típicos y vistos infinidad de veces, pero es la forma en que Forman nos cuenta su historia y sus reacciones ante la noticia del accidente lo que los hace especiales y consigue que los comprendamos y nos encariñemos con ellos.

A lo largo de las páginas iremos viendo cómo Mia tiene que decidir si va a quedarse o a marcharse para siempre, y nunca tendremos muy clara cuál va a ser su elección hasta el mismo final del libro. Este factor, sumado a que no es un libro extenso, hace que sea uno de esos libros que devoras sin darte cuenta. Pero la intensidad de lo que cuenta es tal que cuando terminas sigues conmovido por lo que has leído.

Lo disfrutarán especialmente los amantes de la música, sobre todo del rock y de la música clásica, pues encontramos numerosas referencias a este mundo, sin saturarnos de información y sin que la autora llegue a resultar pedante. Personalmente, esto es algo que me gusta encontrar en mis lecturas: alusiones a canciones o grupos de música que llegan a formar una banda sonora para el libro.

En definitiva es una lectura intensa, emotiva, que te saca tantas sonrisas como lágrimas, y sobre todo muy recomendable para todos los públicos, a pesar de que se encuadre en el género de literatura juvenil. Además, su autora publicó una continuación, Lo que fue de ella, contada desde el punto de vista de Adam, el novio de Mia, donde nos cuenta su experiencia tras lo ocurrido en Si decido quedarme. También se está preparando una adaptación cinematográfica, protagonizada por Chloë Moretz, que verá la luz este mismo año.

Publicado por Carlos Carranza Comercio   

Momo, de Michael Ende


En la noche brilla tu luz.
De dónde, no lo sé.
Tan cerca parece y tan lejos.
Cómo te llamas, no lo sé.
Lo que quiera que seas:
luce, pequeña estrella.

Al volver la portada de Momo, de Michael Ende (Alfaguara Juvenil 2007), lo primero que encuentra el lector es éste fragmento de una antigua canción infantil irlandesa con el que Michael Ende, el autor de Momo, quizá nos está enviando ya el primer mensaje sobre la protagonista de nuestra historia. Y es que la descripción que la canción irlandesa hace de una estrella bien podría aplicarse a Momo: apenas sabemos quién es ni por qué se llama como se llama, pero a lo largo de las páginas iremos conociendo de ella lo importante. Veremos su luz. Y eso es mucho mejor que una biografía. 

Momo es, en realidad, una historia sencilla. Sencilla, que no simple. Su protagonista, Momo, es una niña vagabunda, solitaria y presumiblemente huérfana (aunque esto es una inferencia del lector, puesto que en el libro no se habla de su situación familiar) que tiene un talento especial para rodearse de amigos y para aprovechar el tiempo. Pero aprovecharlo bien, no como nosotros entendemos su aprovechamiento sino haciendo del tiempo un uso vital. Viviendo el tiempo incluso aunque esté mirando a las musarañas. 

A partir de estas dos cualidades de la protagonista, Michael Ende despliega una trama cuajada de secundarios deliciosos y claves para el argumento como el escritor Gigi Girolamo, el barrendero Beppo, el Maestro Hora o la tortuga Casiopea una trama en la que los malos de la historia (y digo malos porque son rematadamente malos, aquí no hay medias tintas), los llamados “hombres grises”, tratan por un lado de hacerse con el tiempo de las personas embaucándolas para que sigan un complejo plan de ahorro, como si el tiempo se pudiera en verdad guardar. Y por el otro lado, luchan a toda costa por reclutar a Momo en las filas de su ejército de ahorradores de tiempo. 

De Momo me gusta, en primer lugar, que es una historia para adultos escrita en un lenguaje casi para niños, de manera que resulta accesible a todas las edades a pesar de que quizá los más pequeños no comprendan la profundidad de la trama en una primera lectura. El acierto de Ende es, bajo mi punto de vista, total al presentar la novela de esta manera. Lástima que el género juvenil no tenga en nuestros días un verdadero reconocimiento y que todavía se considere un género menor. Los prejuicios hacia este tipo de novelas tienen como consecuencia que quienes los poseen se pierdan historias del calado intelectual y vital de Momo. Y eso, francamente, es una verdadera tragedia. 

En segundo lugar, me gusta de Momo que esté presente una pincelada de metaliteratura gracias al personaje de Gigi y a la propia Momo. El escritor suele inventar cuentos (“para muchos y para una”, que diría Ende) tanto para ganarse la vida como para contárselos a Momo y ese encontrar cuentos dentro de la historia siempre es una característica de los libros que me llama la atención y me gusta. En este punto no puedo dejar de haceros una recomendación relacionada con el libro y al mismo tiempo ajena a él: se trata de las ilustraciones que María Hesse ha hecho para el cuento de El espejo mágico, uno de los más bonitos que Gigi cuenta a Momo. 

Me gusta de Momo, en tercer lugar, la importancia de las palabras que tan bien se refleja a lo largo de toda la historia. Escoger las palabras adecuadas lleva a Momo a inventar juegos siempre emocionantes para los niños, a Gigi a narrar las historias más auténticas, a los “hombres grises” a convencer con su discurso cuidado y mentiroso. Pero sobre todo, me gusta cómo el valor de las palabras, de unas pocas palabras dichas en el momento preciso, puede cambiar el rumbo de una trama y de una vida, algo que Michael Ende expresa perfectamente a través del personaje de Casiopea, la tortuga del Maestro Hora. Casiopea apenas puede comunicarse iluminando algunas palabras sobre su caparazón, de ahí que tenga que usar una economía absoluta con las mismas y decir sólo las que importan. Ojalá fuéramos las personas un poco más parecidas a los caparazones de las tortugas. 

Pero, por encima de todo, Momo me parece un libro imprescindible porque es una lección de vida. De cómo vivir la vida para que no haya sido en vano. De cómo vivir el tiempo y vivirlo de verdad, nada de llenarlo de acciones en realidad insignificantes en la creencia de que ya tendremos tiempo mañana de hacer lo que de verdad nos apetece. De cómo es imposible cambiar el futuro aunque sepas lo que va a pasar y que eso, por extraño que parezca, no es una desventaja sino una fortaleza. Saber lo que podemos esperar de la vida nos hace más fuertes. Eso Casiopea lo sabe bien. Momo como novela es un canto a la vuelta a la gente, a compartir lo que haya por poco que sea, aunque sea el tiempo. El tiempo es lo más valioso que una persona tendrá en toda su vida y es una pena que no nos demos cuenta. Momo es una lección para aprender a escuchar. Y a tener muy presente que todo el tiempo que malgastamos no se ahorra en ninguna parte, ni nos lo vamos a encontrar una mañana envuelto y con un lacito a la puerta de casa, listo para usarlo. Por mucho que los “hombres grises” intenten convencernos de lo contrario. 

Momo es extraordinaria, como novela, porque trasciende el tiempo y el espacio y sigue siendo tan vigente ahora como cuando Ende la escribió en 1973. O quizá más. Por eso, os recomiendo que la busquéis en alguna de las múltiples ediciones que se comercializan en nuestro país, que la rescatéis de las bibliotecas y os la llevéis a casa. Que si la habéis leído, volváis a hacerlo. Que si no la habéis leído, lo hagáis, la guardéis y en un tiempo la releáis (yo he perdido la cuenta de las relecturas que le he hecho y de las veces que he regalado la novela). Veréis cómo cambia vuestra concepción del tiempo y de cómo hay que aprovecharlo para darlo por vivido.

Publicado por Casiopea    

Helen no puede dormir, de Marian Keyes


El mundo de Helen Walsh se desploma. Es detective privado y cada vez tiene menos trabajo, por lo que debe dejar su perfecto piso (el cual le ha costado mucho tener a su gusto) y tiene que volver a vivir con sus padres. 

De pronto recibe un nuevo encargo, pero viene de la mano de Jay Parker, un ex novio con el que las cosas terminaron bastante mal, y Helen se ve en la tesitura de aceptar el trabajo (aunque le repatea que sea Jay quien ha acudido a ella) o estar sin un duro y con demasiado tiempo libre para pensar. Finalmente decide aceptar la oferta y se pone manos a la obra para encontrar al cantante de un antiguo grupo, que tuvo fama en su juventud y que vuelve a juntarse para dar una serie de conciertos en Irlanda. Helen debe encontrar a Wayne Diffney en cinco días. 

A la vez que la investigación empieza a surtir efecto y empiezan a salir los primeros secretos del resto de miembros del grupo, también conoceremos un poco más de la vida de Helen como por ejemplo cómo conoció a Jay y qué pasó entre ellos; que ocurrió con su mejor amiga; la relación con los miembros de su familia; un período de depresión sufrido por la protagonista (y que aún causa estragos en la actualidad) y cómo es la relación que mantiene con un hombre divorciado que aún tiene muy cerca a su maravillosa ex mujer. 

No es el primer libro que leo de Marian y la verdad que ha sido algo diferente a lo que estaba acostumbrada. Antes todo era juerga, borracheras, sexo y vida nocturna. Este libro es un poquito más dramático, especialmente en lo que se refiere al tema de la depresión. Marian Keyes es una de las grandes autoras de chick-Lit, con varias novelas enmarcadas en este género, pero que ha ido evolucionando y haciendo sus escritos más serios, manteniendo una prosa fresca y con un toque de humor. Helen no puede dormir es una de esas novelas modernas y contemporáneas, que engancha, entretiene y se lee rápido. 

A los que os gusta esta autora, decir que es diferente pero aún se reconoce el toque Keyes. A los que no queréis saber nada de chick-lit, éste es un buen título para darle una oportunidad.

Publicado por Claudia Pina   

Genealogía de una bruja, de Benjamin Lacombe y Sébastien Perez


Fue amor a primera vista. Deambulaba por la sección infantil de una librería cuando al pasar junto a una pequeña mesa, la preciosa ilustración de la portada de un cuento me atrapó. El cuento era la versión infantil de la bella leyenda china Los amantes mariposa, ilustrada por Benjamin Lacombe.

Pero hoy no voy a hablaros de Los amantes mariposa, quizá otro día. Hoy quiero que conozcáis la maravillosa Genealogía de una bruja, una edición especial de coleccionista compuesta por dos cuentos ilustrados, La pequeña bruja y Grimorio de brujas y hechizos, escritos por Sébastien Perez y Benjamin Lacombe, e ilustrados también por este último.

 
En La pequeña bruja, conoceremos a Lisbeth, una niña especial con un inquietante don, a quien sus padres no prestan suficiente atención. Las vacaciones de Navidad las pasará en casa de su abuela Olga, la única que entiende el don de la niña. Un día, jugando en el desván con su amigo Edward, descubrirá un misterioso libro, Grimorio de brujas y hechizos, que despertará su curiosidad, pero la abuela de Lisbeth sorprende a los niños antes de que puedan abrirlo y, muy enfadada, se lo arrebata de las manos. Después, Edward desaparecerá, y este hecho provocará que, Lisbeth, desobedeciendo a su abuela, lea el libro, conociendo así la verdad sobre su abuela e incluso sobre ella misma. Y esta verdad será la que ayude a la pequeña Lisbeth a encontrar a su amigo Edward.


El Grimorio de brujas y hechizos es el misterioso libro que Lisbeth encuentra en el desván de su abuela. En él encontraremos una genealogía de brujas, una pequeña compilación de recetas y sortilegios, además de un breve vocabulario. Lilith será quien comenzará esta genealogía, la primera bruja, haciendo un pacto con Belcebú a cambio de que éste le conceda poderes para poder llevar a cabo su venganza. Ella será la que origine esta estirpe de mujeres con dones especiales, mujeres fuertes, diferentes y, en ocasiones, crueles, que elegirán en qué modo quieren utilizar sus poderes. Algunas de las brujas que aparecen en esta genealogía están basadas en mujeres que realmente existieron, como la misteriosa dama que sirvió de modelo para la Mona Lisa o Juana de Arco, otras están inspiradas en la antigua mitología como Isis o Medusa , e incluso en cuentos populares como Blancanieves.

Ambos libros están bellamente editados, cuidando al detalle elementos como la tipografía o la encuadernación, que resaltan aún más si cabe la magnífica armonía entre texto e ilustración. La belleza de las ilustraciones de Lacombe salta a la vista, una belleza en ocasiones gótica y oscura, pero sin perder un ápice de ternura. Del trabajo de Benjamin Lacombe destaco tres cosas: el detallismo de sus ilustraciones, la combinación de sus colores y la mirada de sus personajes, una mirada especial con un destello de melancolía. Y Sébastien Perez no se queda atrás, contador de grandes historias en un reducido número de páginas,  forma un sensacional tándem junto a Lacombe.







Y si pensáis, queridos lectores, que hay demasiada ilustración y poca letra, y que esta clase de literatura no os va y queréis algo más maduro, Lacombe se atreve con todo. Os presento el oscuro objeto de mis deseos, una edición de Cuentos Macabros de Edgar Allan Poe traducida por Julio Cortázar, con texto de Baudelaire sobre la vida de Poe, e ilustraciones de Benjamin Lacombe. Una joya que algún día espero poseer, y quien sabe, quizá se convierta en una futura reseña. Algún día...


Publicado por Carmen Aguado   

La conjura del meridiano, de José Velasco

La conjura del meridiano, de José Velasco

Hoy voy a reseñar un libro de literatura juvenil: La conjura del meridiano del autor José Velasco.

Pere Morales, el protagonista de esta apasionante historia nos cuenta en primera persona el gran periplo de su adolescencia. Como, siendo el hijo de un posadero, termina acompañando al astrónomo francés Pierre-François Mèchain en 1793 en sus investigaciones y complejos cálculos para realizar una histórica tarea: medir el meridiano que pasa por Barcelona y así, determinar la longitud del metro. De esta forma, el mundo podrá usar una única medida, ya que en ese momento existían cientos, como libras, arrobas, toesas o millas.

Pero también en esa época existían grupos de personas contrarias al progreso. Esto provocará que Pere, por su carácter noble y valiente, se vea envuelto en situaciones de peligro, aventura y también que descubra lo que es estar enamorado.

Esta historia nos la narra Pere desde la vejez, ya con 90 años, siendo un reconocido astrónomo y amigo de la Reina Isabel II.

Además de un libro de aventuras, se trata de una obra histórica, que nos ubica en la Barcelona de finales del siglo XVIII, unos años después de la Revolución Francesa y en pleno conflicto franco-español.

Recomendable para pequeños y mayores. Yo ya me lo he leído varias veces.

Publicado por Inma Gallego   

La ladrona de libros, de Markus Zusak



“Primero los colores. Luego los humanos. Así es como acostumbro a ver las cosas. O, al menos, así intento verlas.”

Con estas aparentemente inocuas y sencillas palabras comienza Markus Zusak la narración de La ladrona de libros (Lumen, 2007), una novela que sorprende ya desde la primera página. Porque, tras las cuatro frases del principio llega el “pequeño detalle” que nos presenta a la verdadera narradora y que marcará toda la trama: es la Muerte quien, de manera brillante y original, cuenta la historia de Liesel Meminger y se sirve de ella y de la literatura para hablar del horror de la Alemania nazi en la época de la Segunda Guerra Mundial.
Pero, hagamos las cosas bien. 

Como diría la Muerte: primero los personajes. Después la historia. 

Los principales, sobre los que gira toda la trama, son cinco: Liesel (alias “saumensch” y ladrona de libros de brillante carrera), Hans y Rosa Hubermann (alias los padres adoptivos de Liesel), Max (alias el judío del sótano que debe morir y escribe una historia para Liesel en las páginas de Mein Kampf) y Rudy Steiner (alias “saukerl” e imitador de Jessy Owens). 

Junto a estos cinco, Zusak despliega una constelación de secundarios imprescindibles para el desarrollo de la historia. En La ladrona de libros no hay lugar para el azar. Al fin y al cabo, es la Muerte quien ejerce de maestra de ceremonias. Y ella siempre cuida los detalles. 

Ahora sí, vamos con la historia. 

Liesel llega a Molching, un pueblecito cercano a Múnich, cuando ya ha robado el primer libro. Y en un cementerio, nada menos. Vive en casa de los Hubermann, sus padres adoptivos. El señor Hubermann es pintor, aunque su verdadera vocación es tocar el acordeón, algo que aprendió del judío Erik durante la Primera Guerra Mundial. La señora Hubermann lava y plancha para los ricos de Molching pero tiene vocación de rica; quizá por eso es brusca y malhablada, aunque verdaderamente aprecia a Liesel y sus modales rudos no son más que una manera de educarla para que sea lo que considera una mujer de provecho. El mejor amigo de Liesel es Max: alto, desgarbado, judío; con el cabello como un puñado de plumas. Todo lo que cabría esperar de alguien que llega en mitad de la noche pidiendo auxilio a un hombre al que ni siquiera conoce. Rudy Steiner es vecino de Liesel y tiene una obsesión aún más grande que la de ser como Jessy Owens: besar a nuestra pequeña ladronzuela. 

A partir de estos cinco personajes, Zusak crea una trama en la disecciona la Alemania nazi de la Segunda Guerra Mundial: las desigualdades sociales encarnadas en Rosa, el desacuerdo de una parte de la población con los planes del Führer personalizados en Hans, el horror de todo un pueblo (el judío) hecho carne en Max, la solidaridad por lo que crees justo por encima incluso de la familia simbolizado en la protección de Hans brinda a un judío aún a costa de perder para siempre la relación con su hijo pronazi. Y cómo los pequeños detalles como rescatar un libro de una hoguera pueden traer consecuencias peores que quemarte las manos: pueden suponer la muerte. Incluso aunque seas una niña. 

Pero La ladrona de libros es mucho más que un relato costumbrista sobre el horror. Mucho más que otro libro con la excusa del Holocausto. Muchísimo más que una novela juvenil. La ladrona de libros es mucho más que una forma original y única de contar a través de la Muerte en la que los colores que se describen, las palabras que se pronuncian y los libros que se roban (o sobre los que se escribe otra historia después de blanquear sus páginas) son elementos fundamentales para entender la profundidad del argumento. Mucho más que guiños tipográficos que ayudan a seguir la historia desde el punto de vista de su narradora y aparecen como pequeños parterres florecidos entre sus páginas. Es mucho más que un intento por limpiar la imagen de la parca, tan denostada, aunque nos cueste creer eso que nos dice de que ella es justa. 

La ladrona de libros es mucho más. Es la necesidad de escapar al horror de la guerra a través de la mente, de la creatividad, leyendo y escribiendo. Es la solidaridad entre personas por encima de ideas y lazos familiares. Es la justicia hasta sus últimas consecuencias. Es la necesidad de seguir siendo persona aunque todo carezca de sentido alrededor. Es la constatación de que el conocimiento es lo único que nos ayuda a conservar nuestra humanidad y nos hace libres. Es una demostración de que, por encima de divisiones artificiales están los sentimientos y que, a veces, no se pueden dominar ni siquiera aprendiéndote de memoria los preceptos de Mein Kampf. Es la necesidad de guardar silencio para salvar la vida y pasarse luego la vida odiándose por no haber muerto. Por haber guardado silencio. Es el mundo visto a través de los ojos de una niña que sólo quería leer y robaba libros para no olvidar sus momentos importantes. Es la vida abriéndose paso entre el gris. La promesa de un beso. En el aire. Incluso después de lo de la Himmelstrasse. Y no saber cuántas veces tendrás que despedirte, para que baste. 

La ladrona de libros es, en mi opinión, una obra de arte. Tanto en la forma como en el fondo. Emociona sin necesidad de caer en la sensiblería o los clichés. Emociona por sí misma porque cada una de las palabras escogidas son las necesarias, las auténticas. Sin adornos ni artificios que desvíen la atención de lo importante. Está maravillosamente escrito de la primera línea a la última. 

Si aún no lo has leído, te recomiendo que lo hagas. Aunque solo sea porque no es muy común que la Muerte se siente a contarte una historia... ni a leer un libro que muere durante un bombardeo y que ha sido escrito por una niña en un sótano.

Publicado por Casiopea    

Cuatro amigos, de David Trueba


Cuatro amigos es una novela escrita en el año 1991 por David Trueba que narra las peripecias de un grupo de cuatro amigos en su último "retiro espiritual". La leí por primera vez en mi adolescencia y me pareció divina, cachonda e hilarante. Ahora, a mis (casi) treinta, la he releído para hacer esta reseña y el sabor ha sido agridulce. 

Solo (el prota) decide escapar del caluroso Madrid junto a Blas, Raúl y Claudio. Reviven así sus tiempos de juventud, juergas, sexo y rock and roll. Toda la novela girará en torno a los personajes femeninos que irán apareciendo, y como los cuatro amigos se disputarán la atención de cada una de ellas; Anabel, despechada por una mala relación, Bárbara, la ex de Solo, Sonja, la prostituta sin papeles, y Estrella, la puretilla cachonda, que será quien haga recapacitar a Solo sobre su pasado y su situación actual. 

Tiene un trasfondo muy, muy pero que muy parecido a la primera Resacón en las Vegas, prota que no se casa, pero se casa su ex, Raúl, dentista casado aburrido de su pareja, Blas, el gordito que siempre la lía y Claudio, el guaperas que se las lleva a todas de calle. Juzguen por uds. mismos si la historia se parece o no. 

El lenguaje es divertidísimo, cada capítulo te deja con ganas de más, aunque deja como he comentado antes un pequeño nudo en el estómago, no os quiero desvelar más, pero si nos os han parecido motivos suficientes para darle una oportunidad, deciros que cada capítulo acaba con un pequeño relato de una novela ficticia escrita por el protagonista, títulada "escrito en servilletas" que nos deja perlas como la que a continuación comparto con todos vosotros.

"A veces pienso que el cerebro tiene envidia del corazón. Y lo maltrata y lo ridiculiza y le niega lo que anhela y lo trata como si fuera un pie o el hígado. Y en ese enfrentamiento, en esa batalla, siempre pierde el dueño de ambos."

Para seguir la tónica de las dedicatorias, no somos cuatro, ya somos unos cuantos más pero dedico esta entrada a todos los "buscalibros" desparramados por España, y seguramente ya mismo en parte del extranjero.

Publicado por Cristina Serrano