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¡Melisande! ¿Qué son los sueños?, de Hillel Halkin

8/19/2014 Comenta

Las parejas surgen porque se buscan y duran porque se encuentran. ¡Melisande! ¿qué son los sueños? habla de un encuentro.

Hoo conoce a Melli cuando ambos son adolescentes y estudian en Nueva York. Desde el primer momento, Hoo se siente atraído por Melli; pero hay un tercero, Ricky, el mejor amigo de Hoo, cuya creatividad y entusiasmo conquistan a Melli, comenzando así una relación de la que Hoo será testigo. Durante ese tiempo, Hoo seguirá con sus estudios de Filosofía, viajará, se enamorará, y tratará de crear una vida sin Melli, aunque sin conseguirlo. Ella parece vertebrar todo el universo de Hoo, quien se mide siempre por la lealtad hacia Ricky. Pero cuando el carácter de éste comienza a rozar el paroxismo y Melli sólo parece ser una espectadora de su vida, surge por fin el encuentro entre ambos, dándose así la historia de amor que tantos años Hoo llevaba esperando. 

A partir de aquí se sucede un diario de cotidianidades entre ambos, unidas siempre por la belleza, el humor y la entrega más absoluta, como si se generase a su alrededor una permanente primavera neoyorkina. Melly y Hoo se hablan como sólo los mejores amantes pueden hacerlo, desde la fiesta que su encuentro les supone. Y es ese espíritu el que se mantiene toda la novela, ya que está narrada en forma epistolar, de Hoo a Melly, para que no olvide todo lo que festejaron siempre cada gesto de sus vidas. 

Hillel Halkin ha construido esta historia desde la belleza, la profundidad y la delicadeza que sólo la mejor literatura puede ofrecer. Un desgarro, una apuesta y un impulso hacia delante; sólo apto para aquellos que hayan sabido celebrar alguna vez la felicidad de cada encuentro.


     CHARO BEJARANO
                                                               

Un Manual de Vida, de Epícteto

4/01/2014 Comenta

Una de las muchas cosas que me enseñó el gran Jesús Rincón, fue Un Manual de Vida, de Epícteto. Nunca fui muy dada a la filosofía estoica, porque solía pensar que la resignación básica que defendía su pensamiento no encajaba con mi manera de ver la vida; no contestataria, pero sí al menos luchadora. Hasta que descubrí a Epícteto y una idea de la vida que, si bien se establece desde el reconocimiento a lo dado más propio del estoicismo, también muestra la grandeza de todo aquel que asume su vida desde la celebración de lo inmediato, sin intenciones de redención bajo criterios externos.

Sorprende la actualidad de Epícteto, cuyo manual entronca con la psicología más actual, de tintes casi budistas, podría decirse –curioso es el capítulo dedicado al desapego de lo material y afectivo, en general-. En todo momento se guía por la máxima de no poder cambiar lo que te pasa, pero sí el modo en que lo analizas. Por ello define a la felicidad como la conjunción perfecta entre tres factores: la voluntad, las ideas que tienes respecto a las cosas que te pasan y el uso que haces de esas ideas. Por tanto, no luchas contra lo imposible, no sufres innecesariamente en pos de un destino diferente, ni te cobijas en soledades de autocompasión, sino que eres capaz de cambiar tu destino cambiando, únicamente, tu manera de enfrentarte a aquello que te ocurre. Así, entre otras muchas cosas, construyes la personalidad que quieres de ti mismo, sin dependencias externas, con la seguridad de ti mismo en cada momento. Recoge en numerosas ocasiones la idea de “construye tu propio mérito”. Hazte valedor de ti. Pero sin el soporte intelectual, o casi metafísico, de energías que fluyen y dan consistencia a lo real, sino tan sólo desde el poder de tu propio deseo, de convertirte en quien eres, bajo tu propio criterio, y no desde lecturas ajenas y engañosas. 

Epícteto, del siglo I d.C, alcanza en pleno siglo XXI toda la vigencia que su pensamiento demanda. Y empuja hacia adelante; hacia la plenitud de ser más nosotros mismos; “a partir de ahora, promete que dejarás de defraudarte a ti mismo. Sepárate de la multitud. Decide ser extraordinario y haz lo que tengas que hacer. Ahora.”


     CHARO BEJARANO