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París 5, de VV. AA.


La guía incluye:

Más de 350 experiencias gastronómicas y 100 alojamientos seleccionados.

Sección de mapas en color, herramientas para planificar el viaje, mapa desplegable de París e información en profundidad sobre arquitectura parisina.

Información completa sobre: Torre Eiffel y oeste de París, Campos Elíseos, Grands Boulevards, Louvre, Les Halles, Montmartre, norte de París, Marais, Ménilmontant, Bastille, este de París, las islas, barrio Latino, St-Germain, Les Invalides, Montparnasse y sur de París.












     CARLOS CARRANZA COMERCIO
                                                               

Las cinco máquinas simples, de Todd McEwen


La obra de Todd McEwen (California, 1953) no empezó a ser muy conocida en países de habla hispana hasta que comenzó a ser traducida por Automática Editorial. De la mano de esta llegó en primer lugar, en el año 2013, Boston. Sonata para violín sin cuerdas (Fisher's Hornpipe), aunque el original se publicó en 1983. Y el pasado año 2014 nos llegó la traducción de su último libro, Las cinco máquinas simples (The five simple machines). 

Se trata de un libro compuesto por seis relatos bastante peculiares y originales. Cada uno de ellos está metafóricamente relacionado de alguna forma con cada una de las máquinas simples: la palanca, la rueda, el tornillo, la polea, el plano inclinado y la cuña (aunque algunos argumenten que esta es solo una mera aplicación del plano inclinado).

La presente es una obra de fricción, cualquier parecido de los personajes con individuos reales, vivos o muertos, es meramente mecánico.

La temática de todos estos relatos es común: todos tratan de sexo. El sexo forma parte de cada uno de ellos, de forma más o menos importante, o más o menos metafórica. Visto desde diferentes perspectivas, en diferentes situaciones (algunas más surrealistas que otras). Pero, además de todo esto, encontramos muchos otros ingredientes: humor, amor, problemas de pareja... 

El humor del que Todd McEwen impregna cada uno de los relatos es un humor inteligente y satírico, repleto de dobles sentidos. Puede caer bien o no entre sus lectores, ya que considero que es un humor que no está hecho para todo el mundo, no por lo que tenga de inteligente, sino por lo que en ocasiones se puede ver como un poco irreverente. Así que todo depende del sentido del humor que tenga el lector y de los límites que permita en este aspecto. 

Os recomiendo este libro si queréis encontrar relatos diferentes a lo que (al menos yo) estoy acostumbrado a leer, y si creéis que vais a congeniar con el sentido del humor del autor, algo que a mí me ocurría en ocasiones, aunque en otras me dejaba un poco más indiferente. De lo que no me cabe ninguna duda, es que cualquiera podrá apreciar la originalidad de los relatos de este libro de Todd McEwen.


     CARLOS CARRANZA COMERCIO
                                                               

Lo que sé de los hombrecillos, de Juan José Millás


Juan José Millás siempre se ha destacado por ser uno de los escritores más originales y audaces que tenemos en España. Sabe encontrar historias que no se han escrito antes, y buscar en ellas puntos de vista y formas de ver el mundo totalmente distintos a lo que podamos estar acostumbrados en la literatura. 

La novela de la que os hablo hoy, Lo que sé de los hombrecillos, es buena prueba de ello, pero también recoge otros tópicos que podemos encontrar en prácticamente toda la obra de Millás. Uno de ellos, tal vez el más repetido a lo largo de sus novelas, es el de la dualidad, el del ser humano que se desdobla y que, a partir de ahí, ve las situaciones más cotidianas de una forma totalmente novedosa. 

En Lo que sé de los hombrecillos, Millás nos cuenta la vida de un profesor universitario jubilado que, a lo largo de su vida, ha ido viendo cómo unos diminutos seres, con aspecto de humanos vestidos con traje y sombrero, se desenvolvían a sus anchas por su entorno. Unas veces los ignora, otras interactúa con ellos. 

Pero todo cambia cuando uno de esos hombrecillos es creado a su imagen y semejanza, con diminutas partes de su propio cuerpo. El protagonista tendrá una relación especial con este diminuto desdoblamiento de sí mismo, y es que descubrirá que puede ver el mundo a través de sus ojos y sentir lo que él siente, al igual que el hombrecillo puede hacer con él. 

En plena jubilación, el hombre empezará a cambiar algunos de sus hábitos o costumbres para satisfacer los caprichos o necesidades sensoriales del hombrecillo, y así irá regresando a lo más primario y bajo a lo que puede llegar un hombre. 

La novela está llena también del característico humor de Millás, irónico, absurdo y surrealista; escrita con el estilo preciso y elegante al que nos tiene acostumbrados, aunque lo utilice para hablar de las actividades más rutinarias del ser humano. En definitiva, una parte más de la obra de Juan José Millás, con los recursos y temas a los que nos tiene acostumbrados, pero sin perder esa originalidad que se puede apreciar en cada uno de sus títulos.


     CARLOS CARRANZA COMERCIO
                                                               

El Hobbit, de J.R.R. Tolkien


La reciente trilogía dirigida por Peter Jackson ha vuelto a poner de moda El Hobbit, la novela escrita por J.R.R. Tolkien que supuso el preludio para su gran obra maestra: El Señor de los Anillos. Una nueva generación de seguidores se ha visto atraída por estas películas cargadas de acción (cuya última parte se estrenó hace menos de una semana), y El Hobbit ha vuelto a ser leído con pasión por numerosos y nuevos fans. 

En El Hobbit, J.R.R. Tolkien nos cuenta la historia de Bilbo Bolsón, un tranquilo hobbit que vive en La Comarca, apartado del gran mundo y procurando evitar cualquier cosa que le retrase la hora de la cena. Sin embargo, un día el mago Gandalf se presenta en su casa, y trae consigo a trece enanos, que lo contratarán como saqueador para una peligrosa misión. Aunque al principio Bilbo no quiere tener nada que ver, su vena aventurera le lleva finalmente a comprometerse con la tarea de los enanos. Y es que estos enanos quieren recuperar Erebor, el reino bajo la montaña en el que vivieron sus antepasados, y en el que se esconde un inmenso tesoro, pero que Smaug el dragón les arrebató hace años y desde entonces lo custodia con recelo. 

En este libro conocemos la historia de cómo llegó a manos de los hobbits el Anillo Único, que posteriormente sería protagonista, en manos del sobrino de Bilbo, Frodo Bolsón, de la conocida trilogía El Señor de los Anillos

Hay un cierto temor a adentrarse por primera vez en la literatura de Tolkien, pues suele considerarse su obra como una vasta obra escrita con un lenguaje muy elaborado, llena de un sinfín de personajes, linajes y lugares que en ocasiones pueden desbordar al lector. Y, si bien sus obras El Señor de los Anillos o El Silmarillion podrían encajar en estos tópicos, El Hobbit resulta una novela mucho más accesible para cualquiera. Hay que tener en cuenta que Tolkien la escribió dirigida principalmente para niños, por lo que el lenguaje juvenil, el tono de humor, y las numerosas y divertidas, aunque a veces peligrosas, aventuras, dominan en el libro. Por lo que considero que puede ser una muy buena forma de acercarse por primera vez a la obra tolkieniana, y seguro que a más de uno le abrirá el apetito para seguir con sus numerosas obras situadas en la Tierra Media. 

Recientemente releí por tercera vez esta novela, con motivo del estreno de la última película de la trilogía que se basa en ella, y me sorprendió de nuevo. Volví a emocionarme, reírme y disfrutar con las aventuras de Bilbo, Gandalf y los enanos como la primera vez que lo leí, y creo que cualquier lector amante de la literatura de aventuras o de la literatura fantástica debería leer este libro. 

Y es que algo innegable es que Tolkien es el padre y el inspirador de muchos de los autores de literatura fantástica que lideran las listas de más vendidos en la actualidad. 

Y, por supuesto, qué mejor momento que estas fechas navideñas para leer un libro de esos que invitan a sentarse bajo una manta, junto a un fuego, o con un té caliente en la mano, para evadirnos durante unas páginas del mundo.


     CARLOS CARRANZA COMERCIO
                                                               

La música del silencio, de Patrick Rothfuss


Mientras los fans de la trilogía de Patrick Rothfuss, Crónica del Asesino de Reyes, esperamos con ansia la publicación de la tercera parte, sobre la cual no se sabe todavía nada más que rumores, nos llega este pequeño aperitivo, La música del silencio, novela corta en la que Rothfuss vuelve a introducirnos en el mismo mundo de su conocida trilogía.

En esta ocasión, nos cuenta una historia desde el punto de vista de Auri, uno de los personajes secundarios de su trilogía más queridos tanto por él como por sus fans. Auri es una chica muy especial que vive en la Subrealidad, un conjunto de túneles y pasadizos situados debajo de la universidad donde estudia Kvothe. Auri era una antigua estudiante en esa misma universidad, y por lo que podemos presuponer era una estudiante muy brillante. Además es una de las mejores amigas de Kvothe, una compañera con la que evadirse a veces de la realidad y uno de sus grandes apoyos cuando el chico está pasando por sus peores momentos.

Pero en este libro no se nos habla de Kvothe. Al menos, no directamente. En La música del silencio se nos narra el mundo a través de los ojos de Auri, de esa forma tan especial y característica.

"Al despertar, Auri supo que faltaban siete días. Sí, estaba segura. Él iría a visitarla al séptimo día".

Con estas palabras comienza el libro, y la pequeña aventura de Auri, que pasará los siguientes días recorriendo la Subrealidad en busca del regalo apropiado para su próxima visita. Así nos adentraremos en su particular visión de las cosas; Auri puede ver el alma de los objetos que la rodean, puede sentir si un objeto está cómodo o incómodo en un lugar, puede ver su personalidad: si una puerta es tímida, si una tubería es feliz... Y del estado de ánimo y las emociones de todos esos objetos que la rodean, dependerán también sus propios sentimientos. Así que, en definitiva, se preocupa mucho más por que todo lo que hay a su alrededor esté en armonía, que por su propia felicidad. 

Ya en el prólogo Patrick Rothfuss nos advierte que esta novela no tiene mucho en común con sus anteriores novelas, El nombre del viento y El temor de un hombre sabio. Es una novela que no tiene acción, no tiene diálogos y no tiene variedad de personajes (el único que aparece es Auri). Encontramos una historia muy intimista. Así que no es una novela de fantasía normal, sino que es muy especial. También dice que tal vez a muchos de sus fans no les guste, simplemente porque no sigue las pautas tradicionales; pero que sus fans más especiales encontrarán en esta historia algo que no encontrarán en los típicos relatos de fantasía. Y es que este libro es tal y como es el personaje que lo protagoniza: atípico. 

Tal vez sea una historia a veces lenta, incluso a alguien le pueda parecer aburrida (no ha sido mi caso). Pero en sus líneas se distingue el amor de Rothfuss por este maravilloso personaje, además de su prosa que en ocasiones roza lo poético, y que nos hace sentir el mundo tal y como lo siente Auri. 

Es difícil recomendar este libro con el argumento de que te gustará si te gustaron El nombre del viento y El temor de un hombre sabio, porque el estilo y el tipo de historia son totalmente distintos. Pero sí que lo puedo recomendar con otros dos argumentos: sencillamente, si os gusta la forma de escribir de Rothfuss, aquí lo encontraréis más puro que nunca; y si os enamoró extrañamente el personaje de Auri, con esta novela la conoceréis un poquito mejor.


     CARLOS CARRANZA COMERCIO
                                                               

Croquetas y wasaps, de Begoña Oro

Ficha técnica:

Año de publicación: 2013
Número de páginas: 232
Idioma: Español
ISBN: 9788467551907
Editorial: Ediciones SM
Formato: 15,2 x 23 cm.
Presentación: Tapa blanda
Ilustrador: Ricardo Cavolo
Colección: Juvenil






     CARLOS CARRANZA COMERCIO
                                                               

El niño que sabía hablar el idioma de los perros, de Joanna Gruda


Joanna Gruda (Polonia, 1967) siempre supo que la historia de su padre, Julek Gruda, un hijo de militantes del Partido Comunista intentando sobrevivir y pasar desapercibido durante la Segunda Guerra Mundial, era una historia apasionante y que merecía la pena ser inmortalizada. Pero su padre nunca se decidió a escribir unas memorias, así que un día lo hizo sentarse frente a una grabadora y contarle todas sus aventuras, para conservarlas en el entorno familiar. Sin embargo, después de un tiempo esas memorias se convirtieron en su primera novela: El niño que sabía hablar el idioma de los perros, publicada en España por la editorial Blackie Books.

El libro, narrado en primera persona, nos cuenta la historia de un niño, Julek, desde su nacimiento en Moscú en 1929 hasta el final de la Segunda Guerra Mundial. Su vida está marcada por la política desde antes incluso de nacer, pues su nacimiento se produjo tras una votación del Partido Comunista sobre si era conveniente que una de sus activistas se distrajera con el cuidado del niño. Obviamente, la votación es favorable al nacimiento, pero con la condición de que no serán sus padres los que se encarguen del niño.

Julek crecerá al cuidado de sus tíos, aunque realmente él cree que son sus padres, hasta que, cuando su verdadero padre desaparece en la guerra, su verdadera madre va en su busca para llevárselo a París, y comienza así el desfile del pequeño Julek por distintos hogares, distintas familias, distintas zonas de Francia, y adoptando distintos nombres; mientras su madre se dedica a participar activamente en el partido.

A través de la visión del niño iremos viviendo algunas de sus travesuras y ocurrencias, pero también algunos de los momentos históricos más importantes. Pero no tendremos una visión idealizada o fantasiosa, sino que la mirada de Julek será realista, con la inocencia propia de un niño, pero también con la madurez que le obligarán a adquirir algunas situaciones. Como por ejemplo el abandono de su madre, que siempre busca orfanatos o casas de acogida para que se encarguen de él; al principio el niño cree que su madre no le quiere, aunque con el paso del tiempo irá entendiendo por qué su madre hace todo eso.

Encontramos, pues, una visión mucho más seria y formal que la que podemos encontrar en otras obras parecidas con las que se ha comparado a esta historia, como la del niño de la película La vida es bella o la de El niño con el pijama de rayas, libro en el que encontrábamos una visión demasiado infantil y fantasiosa. Encuentro en el tono de esta historia más similitudes con obras como el Diario de Ana Frank, sobre todo por el hecho de que ambas son historias reales.

El lenguaje utilizado es bastante sencillo, sin tratar de ser infantil, aunque manteniendo muy acertadamente ese punto de vista de un niño. No intenta tampoco nunca tratar de ser lacrimógeno, a pesar de que podría haberlo sido en numerosas ocasiones. En la mayoría de situaciones es bastante objetivo.

Debido a los varios hogares de Julek a lo largo de su infancia, conocemos a muchos personajes, algunos más curiosos e interesantes que otros, de distintos pensamientos políticos, cada uno de ellos con una visión de la guerra y una actitud frente a ella muy distinta. Desde personas involucradas en la lucha con fuertes convicciones políticas, hasta esos millones de personas que vivieron esa guerra, pero que no hicieron nada para entrar en ella y lo único que querían era sobrevivir y pasar desapercibidos.

Se suceden también las anécdotas del pequeño Julek, que resultan mucho más especiales sabiendo que fueron reales. Le dan a todo el ambiente político y de guerra un toque más entretenido y divertido (en varias ocasiones las ocurrencias del niño consiguen sacarte una sonrisa).

La lectura de El niño que sabía hablar el idioma de los perros me ha resultado bastante atractiva, en ningún momento se me ha hecho pesada, y me ha encantado conocer a Julek y a muchos de los personajes con los que se relaciona en su historia. Me he reído y me ha conmovido por momentos.

En definitiva, es un libro fresco, que nos ofrece una perspectiva de esos acontecimientos históricos bastante peculiar y especial al tratarse de una historia real, que no busca la lágrima fácil ni convertir a sus personajes en héroes, simplemente contar la historia de un niño tratando de entender y sobrevivir al sinsentido de un mundo de adultos.


     CARLOS CARRANZA COMERCIO