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Diáspora, de Greg Egan

7/17/2015 Comenta

Greg Egan es uno de esos autores que la crítica de la ciencia ficción aclama como uno de los grandes y, sin embargo, no parece disfrutar del favor del público. Sus libros son difíciles de encontrar en castellano y a menudo he encontrado obras suyas en la sección de saldos de librerías o ferias del libro, con una mezcla de alegría y pesar. En fin. La verdad es que tampoco creo que Philip K. Dick fuera nunca un autor para mayorías, por mucho que ahora sea un referente.

En un campo de por sí difícil —el de la ciencia ficción—, Egan es, sin duda, un autor duro. Trata temas complejos y a menudo de difícil comprensión. No tiene temor en explicar ideas extrañas que pueden dejar perdido al lector poco acostumbrado. Y, sin embargo, así es como creo que tiene que ser la ciencia ficción en la actualidad. Es muy difícil leer clásicos del género (Asimov, Clarke o Bradbury, por ejemplo) sin una sensación de que ya estamos en el futuro que relatan o muy cerca de él. Quizá muchas de las cosas que cuentan en sus historias no han pasado (como los robots autoconscientes o los viajes fuera del sistema solar), pero en otras hemos sobrepasado claramente las expectativas (tenemos acceso a ordenadores más potentes que los que mandaron al Apolo XI a la Luna en nuestro bolsillo, que nos permiten consultar casi cualquier dato del saber humano instantáneamente). Alguien que afronte la ciencia ficción en un mundo así, en mi opinión, debe ir algo más allá si no quiere hacer más de lo mismo.

En esta obra en concreto, Egan habla de la evolución de la humanidad a partir del año 3000 en tres especies: carnosos (descendientes de los humanos auto mutados genéticamente en una infinidad de variedades), Gleisners (robots orgánicos autoconscientes) y, finalmente, inteligencias artificiales residentes en mundos virtuales (originalmente copias de humanos escaneados, posteriormente ya nacidos de combinaciones de líneas de códigos de múltiples padres —o en ocasiones de ninguno—). El descubrimiento de un acontecimiento de naturaleza cósmica, de dramáticas consecuencias para todo el universo, hace llevar a nuestro protagonista (Yatima) y a varios personajes más, en una búsqueda de la naturaleza última del universo para tratar de comprender la catástrofe que podría destruirlo y, en la medida de lo posible, evitarla.

La obra comienza precisamente con el nacimiento de nuestro protagonista y sus primeros pasos como inteligencia artificial, en un ejercicio intelectual complejo para el lector pero muy interesante. Si eres capaz de pasar este capítulo sin la sensación de perderte o aburrirte, seguramente disfrutes de la obra. Si se te atraganta, quizá no sea un libro para ti.

El libro pasea por temas como la inteligencia artificial y su evolución en entornos cerrados, la comunicación entre diversas especies evolucionadas por caminos muy distintos, la búsqueda de especies no humanas (con el problema de comunicación con ellos que puede conllevar) e incluso de universos n-dimensionales. Algunas de las partes, sin duda, son de difícil comprensión (especialmente en lo que toca a la descripción de las dimensiones extra), sin embargo toda la obra tiene una frescura y una riqueza de ideas tal que resulta fascinante. Cada página es un vistazo a la maravilla de todo aquello que su autor es capaz de imaginar y que es fruto de una enorme curiosidad científica (recomiendo revisar, como curiosidad, el apartado «Referencias» del final del libro en el que encontraremos el montón de artículos científicos en los que se ha basado).

Con todo, no quiero pecar de poco realista. Este libro es de 1997 (si bien la edición llegó en 2009). Al menos cinco trabajos suyos posteriores han quedado inéditos desde entonces en castellano, de lo que deduzco que su obra no goza de gran popularidad entre el público de este país. Quizá sea yo el único que lamenta las maravillas que no podrá leer en este idioma del autor de las también magníficas 'Cuarentena', 'Ciudad Permutación', 'Axiomático' o 'El instante Aleph'. En cualquier caso creo que este es un autor imprescindible para los amantes del género y puedo garantizar que esta obra se encuentra a la altura del resto de su producción.

Diáspora. Greg Egan. Traducción de Pedro Jorge Romero. Corrección de estilo de Sergio Mars. Grupo Editorial Ajec. ISBN: 978-84-96013-52-0. España, 2009. 316 páginas. 17,05 euros. COMPRAR 'Diáspora' en Amazon.

Paracaídas y vueltas (diarios íntimos), de Andrés Calamaro

7/10/2015 2 Comments

Este es un libro poco convencional. Para empezar, su autor no es un escritor, es un músico, un rockero, y eso ya es un aviso de contraculturalidad. Ya desde la contraportada se nos invita a leerlo como nos apetezca, ya sea en orden cronológico o al azar. Algo tan alternativo no se puede analizar desde una crítica convencional. Permitidme que haga un pequeño experimento para ponerme a la altura.

[Al principio]

Este es un libro que huele a rock 'n' roll, a chupas de cuero y a garitos de mala muerte donde un montón de músicos se juntan y beben bourbon. Y a mí con eso me tiene ganado. Un chute de adrenalina, como el subidón después de un concierto.

Ya desde la portada (por cierto, magnífica la edición de Libros Cúpula) nos saluda Calamaro con aire molón, sus Rayban, su sombrero vaquero (Stetson, supongo), su barba de dos días y una cara pensativa. Debajo nos encontramos una sobrecubierta todavía más fascinante que sólo conserva la tipografía (si bien con el nombre algo más pequeño en este caso) y el aguafuerte de un corazón colgado de un paracaídas, que a modo de leitmotiv iremos encontrando como separador de párrafos cada una o dos páginas. Andrés nos cuenta un montón de historias de gente que no conocemos y que no llegan a ningún sitio, pero ¿acaso importa? Todo tiene un aire de "molonidad" tan intenso que se contagia. Queremos estar ahí con él en esas historias, en esos sitios. Después de esos conciertos.

[Después]

Veamos: este es sin duda un libro difícil de criticar. Es cierto que ya desde el prólogo, Calamaro juega a epatarnos con lo rico de su vocabulario. Con su "hey, soy un rockero argentino, ámame o déjame", con su intenso mundo interior. Se revela que el apetitoso resumen de la contraportada es un ingenioso cortapega del mucho más indigesto prólogo interior. Es cierto que en ambos se nos invita a leer el libro al azar si es nuestro gusto. Pero, claro, ¿cómo se hace esto? Yo personalmente opino que un disco se puede escuchar como a uno le dé la gana y saltando los temas que no nos gusten (lo siento, pero los discos temáticos me dan fatiga), pero ¿cómo se hace esto en un libro? Trato de leerlo en orden porque asumo que cuando alguien escribe un libro, es tal y como debe ser leído; pero en la segunda parte (de catorce), "Los que no están (los que siempre están)", se me atraganta. Tras un primer ¿capítulo? (dudo si tal calificación se ajusta a un libro de este tipo) fascinante por su variedad, lleno de apuntes breves de todo tipo, retratos de desconocidos, pensamientos profundos al borde del absurdo, pedazos de reflexiones alcohólicas (que apestan a juerga después de un concierto desde aquí), de historias que no se sabe si son realidad o invención, nos encontramos con un montón de obituarios de gente que seguro que es muy conocida en Argentina (yo conocía solo a Enrique Morente y a Johnny Winter, perdón por mi ignorancia) que cansa rápidamente. Decido seguir el consejo y comenzar a saltar entre capítulos.

[Más adelante]

Salto de un lado al otro del libro. Encuentro una mezcla heterogénea de cosas, desde una sección de respuestas a preguntas de personajes famosos y anónimos (que entiendo que salió publicada en alguna revista) hasta poemas, pasando por una serie de cartas a un tal Enrique Symns, al que tampoco tengo el gusto de conocer (como a casi ninguno de los que menciona). El libro se me llena rápidamente de puntos de lectura. Cada vez que salto a un nuevo punto no sé si he leído ya un párrafo o no, y comienzo a tener la sensación de que da igual. A menudo, durante la lectura, tengo la sensación de que si este libro fuera de Goethe, o de Mick Jagger (por poner un referente más cercano), y yo fuera muy fan, lo que cuenta podría decirme cosas sobre la persona a la que admiro. Y, sin embargo, no puedo dejar de quedarme con la sensación de que eso debería dar igual. Es decir, la maravilla de acercarse a un libro es que las palabras nos cuenten algo interesante o que nos llegue, independientemente de la persona que hay detrás de ellas. Una sección de fotografías del autor en poses molonas o diversas portadas nos confirman que esto no es realmente un libro: es un libreto de CD con muchas páginas.

[Finalmente]

Lo siento, Andrés, pero debo admitir mi fracaso. No he sido capaz de entrar en tu juego. No puedo leer tu libro ni en orden ni desordenado (no sé cuánto he leído realmente, aunque sospecho que bastante; me ahorro lo que me falta porque veo que poco aporta a esta reseña —más allá de, quizá, cabrearme más por la falta de contenido, y tampoco es plan de escribir enfadado con el autor). Pasada la sorpresa inicial, me llega la sensación de que no tienes nada que contarme. Las breves pinceladas de tu vida carecen de interés (las cuentas porque son tu vida, y aparentemente deberían interesarme por eso, no por lo que cuentan; a menudo ni siquiera llegan a ser anécdotas: son apuntes inconexos en un diario). Muchas de las notas escritas rápidamente (esto se nota) después de conciertos, y a saber bajo los efectos de qué (y esto se nota mucho), pueden interesar como el experimento de ver cómo un cantante vive el subidón de después de un concierto. Pero una vez, dos. A la enésima nota de lo grande y especial que ha sido un concierto, empieza a parecerte que todos los conciertos son enormes y superespeciales. Felicidades, eres estrella del rock y disfrutas mucho dando conciertos. Yo, como lector, no disfruto tanto de esas notas semiininteligibles llenas de bromas privadas.

Lo que al principio parece humildad a la hora de tratar las historias o temas, se revela finalmente como falsa. Todo lo que cuentas debe interesarnos porque eres el gran Andrés Calamaro. Y no voy a ser yo el que discuta aquí tus supuestos méritos musicales. Sin embargo entiende que como lector no me apasione tanto un libro que parece escrito para ti (y que, sinceramente, dudo que hayas tenido la paciencia de leer una vez hecho).

Dejo este libro con una sensación de fracaso. Quizá no era yo el tipo de público para este libro (no soy fan de las autobiografías, quizá la forma literaria más fantástica de engordar el ego). Incluso tardé bastante en encontrar el juego de palabras del título (paracaIDAS Y VUELTAS —y lo siento, he encontrado el juego de palabras, pero le sigo sin encontrar la gracia—). Quizá el subtítulo, 'Diarios íntimos', sea mucho más sincero y deba dar una advertencia al lector. Si te apetece leer un montón de notas sueltas, totalmente inconexas, de Andrés Calamaro, quizá este sea tu libro. Si le gustan los toros, si considera que antes todo era rock y ahora le llamamos pop a todo, si le gustan Gardel o Maradona. Si quieres un montón de historias del tipo "fui a Madrid y me encontré con Enrique (si sabes a quién se refiere bien, y si no también). Ensayamos para la gira y tocamos algunos temas de Virgilio. Cenamos en no sé dónde y hablamos de no sé qué; bonita camiseta. Al salir me encontré con el hijo del doctor que me trajo al mundo que blablabla. Finalmente nos sacamos fotos y nos abrazamos. Qué cielo más azul". Pues vale. A mí personalmente me da un poco de pena que quizá haya algo de contenido interesante y yo me lo pierda porque cada fragmento empieza así y al final te cansas un poco de leer historias intrascendentes de gente que normalmente no sabes quiénes son y a los que él parece querer mucho porque son muy buena gente. Pues vale.

Lo siento, Calamaro, yo lo intenté. Te lo juro.

Paracaídas y vueltas. Andrés Calamaro. Libros Cúpula. ISBN: 987-84-480-2132-0. España, 2015. 312 páginas. 17,95 euros. COMPRAR 'Paracaídas y vueltas' en Amazon.

Batman: Asilo Arkham, de Grant Morrison y Dave McKean

6/18/2015 Comenta

Para aquellos que no la conozcan, esta obra es una de las grandes historias de Batman. Incluso entraría fácilmente en un Top de grandes historias de Superhéroes (lo que empieza a tener mérito, puesto que el género ya lleva unos años dando buenas historias). En mi opinión incluso debería contar entre las grandes del cómic, aunque es cierto que sigue habiendo prejuicios contra las historias de este género. Prejuicios que comprendo, puesto que su origen está en tramas de entretenimiento infantil, a menudo maniqueas y simplistas, pero no siempre. La obra que nos ocupa sería un ejemplo de las que no.

Grant Morrison es uno de esos británicos locos y tremendamente cultos de los que el mundo del cómic echó mano en cuanto vio que los niños se les hacían grandes y necesitaban historias más maduras que contarles. Era la época de 'The Dark Knight Returns', de Miller, y de 'Watchmen', de Moore, que tanto marcaron el mundo del cómic —para bien o para mal—, algo así como lo que harían Nirvana y Pearl Jam en la música algo más tarde. Batman ya no podía parecerse al Adam West de la serie televisiva, que tan popular fuera en los 60. El personaje creado por Kane y Finger era siniestro y oscuro, y O'Neil y Adams ya dieron los primeros pasos por retornar a este tono, con gran éxito de crítica, si bien no acompañado de unas grandes ventas. No fue hasta que Miller llegó con su Caballero Oscuro que veríamos triunfar al Batman siniestro que tan familiar nos es actualmente. De esta misma época serán 'La broma asesina', de Moore, y la obra que nos ocupa, pilares en los que se apoya la iconografía del nuevo Batman.

El 1 de abril (celebración del conocido April Fools' Day o, literalmente, "día de los locos"), tras un motín en el Psiquiátrico de Arkham, el Joker solicita como condición liberar a los rehenes, que Batman entre con ellos en el manicomio (y no olvidemos que la mayoría de enemigos de Batman acaban en este lugar cuando los atrapa). Este punto de partida sirve para que Amadeus Arkham —el auténtico narrador de la historia— nos cuente desde el pasado el origen del sanatorio, en una trama cargada de locura y drama. Paralelamente, el personaje de Batman se adentrará en una aventura onírica, casi lisérgica, a medida que se interna más y más en las tripas de Arkham; es un viaje en el que Morrison reflexiona sobre la cordura del personaje (un tipo que combate el crimen disfrazado de murciélago, no olvidemos esto) utilizando para ello multitud de referentes culturales, desde Jung hasta las cartas del tarot, la obra de Aleister Crowley y, por supuesto, Lewis Carroll (referente más obvio). 

A lo largo de la obra se nos presenta cómo de forma paralela, Amadeus Arkham y Batman se adentran en sus respectivas espirales de locura. Si bien el primero lo hará en forma de descenso a los infiernos, mientras el segundo lo hará en forma de redención (pasando sucesivamente del miedo y la violencia a la negociación y, finalmente, a la catarsis).

En el apartado gráfico, merece especial mención el trabajo de Dave McKean, por su estilo poco ortodoxo y a veces incluso experimental (es conocido por su uso del collage, aunque el uso de esta técnica en esta obra en concreto es casi residual), además de por su marcado tono expresionista, distorsionando las figuras allí donde es necesario, para transmitir esa sensación de pesadilla que recorre toda la historia. El resultado final es de una enorme —y a menudo desasosegante— belleza que justifica por sí solo la lectura de la obra. Además de ello realiza un interesante trabajo tipográfico para dotar de una voz particular a cada personaje (algo que siempre se agradece, pero que prácticamente nadie hace en el mundo del cómic). Un estilo manuscrito para el diario de Arkham, unas estridentes mayúsculas rojas, que parecen escritas con sangre, para el Joker, y unas neutras mayúsculas blancas sobre fondo negro para Batman (que casi se pueden escuchar con esa voz profunda sin inflexiones que siempre le ponen en las películas), por sólo poner tres ejemplos.

El relato, en los tiempos del "decompressive storytelling" actual (los relatos se alargan artificialmente para ocupar volúmenes completos), resulta breve, pero a pesar de ello (o quizás precisamente por ello) es de una enorme intensidad. Me parece que por los 21,50 euros que cuesta es un verdadero regalo, porque es una obra que invita a ser revisitada frecuentemente (descubriendo cosas nuevas en cada lectura).

A este respecto, debo decir que la edición de ECC me parece magnífica. Es cierto que yo podría haber preferido una edición de lujo a mayor tamaño y con bocetos originales de McKean, pero esto, sin duda, hubiera elevado enormemente el precio y lastrado las ventas. Entiendo que a menudo los editores tienen un trabajo muy difícil y no hacen las ediciones que les gustarían, sino las que pueden vender.

La obra se remata con el guión íntegro original de Morrison con anotaciones, así como el storyboard que le pasó a McKean para que lo usara como guía. No sé si mucha gente apreciará esto, pero la lectura del guión original aclara algunos detalles que pueden resultar oscuros en una primera lectura del cómic, y en cualquier caso sirven para entender la afirmación del guionista escocés de que la preparación de la obra le ocupó un año completo. También sirve para aquellos que todavía consideran el cómic un arte menor (y lamento insistir siempre en este punto, pero es una lucha personal que tengo con la gente que sólo conoce los cómics de aquellos "mortadelos" y "zipizapes" que leyó en su infancia y cree que el arte secuencial no es más que entretenimiento para niños o adultos que no han madurado).

En resumen, una obra imprescindible, tanto para fans de Batman que la desconozcan como para lectores de superhéroes que disfruten con nuevos modos de contar historias, como para lectores en general que todavía puedan sorprenderse de que se puedan hacer historias para adultos en este género.

Batman: Asilo Arkham. Grant Morrison y Dave McKean. ECC Ediciones. ISBN: 9788416374229. España, 2015. 216 páginas. 21,50 euros. COMPRAR: 'Batman: Asilo Arkham' en Amazon.

Crónicas de ciencia improbable, de Pierre Barthélémy

5/22/2015 1 Comment

Pierre Barthélémy es, al parecer, un bloguero francés (y lamento no poder ofrecer más información contrastada, pero no tiene entrada propia en Wikipedia, ni en español ni en inglés) del que en la introducción del libro se dice que es periodista especializado en ciencia, que escribe en Le Monde y que actualmente tiene un blog que pretende "popularizar la ciencia sin traicionarla". Al parecer su libro es una recopilación de algunos de sus posts. Y en ello radica su mayor virtud y, a la vez, su mayor defecto.

El planteamiento original del libro me fascinó, porque en el prólogo nos habla de la inagotable curiosidad del científico —esa que no se debe ver limitada por ningún tipo de autocensura— y de todos esos estudios que a menudo nos parecen estúpidos y suelen ser premiados con los premios Ig Nobel para diversión de todos los que los vemos comentar, aunque a veces oculten investigaciones interesantes detrás de su fachada un tanto estrambótica. Todo ello sazonado con un sano sentido del humor (a veces por parte del autor del libro, a veces por parte del propio investigador). Este es, digo, el planteamiento. Otra cosa es su desarrollo.

Y digo que este planteamiento me fascinó porque siempre he mirado los premios Ig Nobel con recelo. Para los que no los conozcan, los Ig Nobel son una parodia de los premios Nobel que se entregan anualmente a los estudios más absurdos que se publican. Cada vez que se comentan en medios generalistas me hierve un poquito la sangre, porque el espíritu de estos premios (y cito de Wikipedia) es que "primero hacen reír a la gente, y luego le hacen pensar", y me parece que lo que consiguen es justo lo contrario de lo que pretenden. La sensación que llega al público es que se gasta un montón de dinero (de sus impuestos, por supuesto) en investigaciones totalmente absurdas, cuando lo que pretenden es demostrar que la ciencia es curiosidad y que cualquier cosa es susceptible de ser investigada. La verdad está realmente ahí fuera, sólo hay que tener una notable carencia de prejuicios a la hora de buscarla.

Es por esto que este libro me ha decepcionado tanto. A pesar de que algunos de los artículos llegan a ser muy interesantes (estudios sobre si recibir un Óscar prolonga la vida, si es cierto que la tostada cae más veces del lado de la mantequilla, si los hombres se vuelven más estúpidos cuando creen que los observan mujeres —lo que explica tantas cosas...— o el maravilloso caso de un doctor que pasó 50 años estudiando si chasquear los dedos producía artrosis para rebatir a su madre), el libro rápidamente empieza a denotar una preocupante falta de peso y se decanta más por la broma fácil que por la divulgación. A menudo los temas de los artículos son flojos, quedan mal explicados y se resuelven con una gracieta boba por parte del autor (desconozco si la gracia se pierde en la traducción o en la escritura; la verdad es que no soy un gran fan del humor francés en general) sin que se llegue a una conclusión clara sobre el tema. Me temo que el origen bloguero del texto lastra tremendamente el resultado final (todos sabemos que los posts deben ser cortos para que el lector medio de Internet no se canse a la mitad —algo que obviamente yo no practico habitualmente—) y quizás el libro se hubiera beneficiado de una revisión para su versión en formato "árboles muertos".

En conclusión, si bien no se le puede considerar un buen libro de divulgación, todavía resulta una lectura agradable y ligera de las que van bien para momentos tontos (es mejor para leer a capítulos sueltos que todo de un tirón) y muy adecuado para leer en el baño. Y no menospreciemos una buena lectura de váter; es difícil encontrar buenos libros para tan delicado momento.

La edición de Blackie Books es de estas que enamoran nada más caer en tus manos, con una hermosa encuadernación en cartoné con textura de tela y marcapáginas incluido como los que había en los libros antiguos, lo que contrasta con una portada de divertido diseño. Esto encarece un poco el producto final, pero en mi opinión el resultado es maravilloso. En este apartado, nada que objetar.

Recomendado para: gente que busque una lectura ligera sin demasiado interés en profundizar auténticamente en la ciencia. 

Crónicas de ciencia improbable. Pierre Barthélémy. Traducción de Manuel Serrat Crespo. Blackie Books. ISBN: 978-84-942580-1-5. 216 páginas.17 euros. COMPRAR 'Crónicas de ciencia improbable' en Amazon.

La guerra de las galaxias, de George Lucas

4/22/2015 2 Comments

Quizá sorprenda una reseña, a estas alturas, de la novela original de 'Star Wars', escrita en 1977. Considero que, no obstante, esta reseña puede estar de actualidad, fundamentalmente por dos motivos. El primero es que con el rodaje de la nueva secuela puede volver a ponerse de moda (yo al menos estoy con un "hype" que no quepo en mí mismo). El segundo es que lo compré en un mercadillo el verano pasado, en un ejercicio de completismo absurdo, y esta reseña os la coméis, sí o sí.

En primer lugar debo advertir que soy fanático de la saga de 'Star Wars'. Es decir, lo soy a pesar de George Lucas, que ha estado haciendo lo posible para que deje de serlo. También debería puntualizar, quizá, que cada vez soy menos fan de la saga. Es decir, la primera película de la trilogía original (el 'Episodio IV', en esa nomenclatura absurda de Lucas que hace que los no frikis pongan los ojos en blanco) me parece un cuento maravilloso y un espectáculo visual. La segunda película (AKA 'El Imperio Contraataca') me parece maravillosa como película (ya no sólo como cuento) en cuanto a su oscuridad, a pesar de no tener principio ni fin (y en este caso de verdad, no como en el 'Episodio IV'). Y la tercera, bueno, tiene ositos de peluche peleando con Soldados Imperiales, ¿qué más puedo añadir? Luego se dice que Lucas quiso hacer una trilogía nueva con las precuelas contando el paso de Anakin a Darth Vader y la caída de la república, pero me temo que eso, al igual que la tercera parte de 'Matrix', no llegó a suceder nunca (y no lograréis convencerme de lo contrario).

Contra lo que se suele decir (y figura en la propia cubierta del libro) ni la novela 'La guerra de las Galaxias' está escrita por Lucas ni es anterior a la película. A pesar de que fue publicada seis meses antes del estreno de la película, fue escrita por un negro (Alan Dean Foster, según Wikipedia; que al parecer no es afroamericano en sentido estricto) a partir del guión original. Leer esta novela es, desde cierto punto de vista, un experimento interesante para todo fan del universo 'Star Wars'. Es decir, es como si a alguien que no hubiera visto la película (y da la impresión de que fue así) le hubieran dado el guión con un montón de acotaciones y le hubieran dicho "toma, haz algo con esto". Es más, es como si se lo hubieran dado al primero que pasaba por el estudio. El de las fotocopias, la chica del catering, algo así. En cualquier caso, a alguien sin la más mínima idea de cómo escribir un libro.

Resulta fascinante leer la novela de 'Star Wars' desprovista de toda la magia, sin los efectos especiales y con unos personajes carentes de carisma hasta el sonrojo (especialmente sangrante es el caso de Chewbacca, aunque lo de Solo tampoco es manco). Aquí el espectador no se encuentra distraído por los trucos de prestidigitador de Lucas y la Industrial Light and Magic, y las inconsistencias del guión resultan molestas hasta el insulto (ese Luke tratando de vengar la muerte de un padre al que no ha conocido, pero olvidando en dos párrafos que acaban de masacrar a toda la familia que sí conocía). Además de ello, resulta evidente la carencia de algún plan (las películas posteriores se realizaron debido al —insesperado para todo el mundo, excepto para Lucas y, quizá, Spielberg— éxito de la primera y las precuelas jamás existieron ni siquiera como esbozo —el célebre giro de "yo soy tu padre" no fue más que una ocurrencia afortunada de uno de los guionistas de la segunda, se dice que de Kasdan—). 

Queda, para la curiosidad del fan, algún detalle como el prólogo, en el que se nos narra brevemente cómo se ha llegado al punto actual (de una forma algo más extensa que en el texto clásico mostrado al principio de los filmes) y alguna escena eliminada finalmente del metraje (en mi opinión, para bien). Aparte de ello, el libro avanza con una lentitud exasperante que evidencia la necesidad de prolongarlo artificialmente por falta de contenidos. Curiosamente es en la parte final —el ataque a la Estrella de la Muerte— donde el escritor brilla realmente, narrando esta parte de un modo mucho más emocionante que el resto (también es posible que sea mejor sólo por comparación con la parte inicial, que tiene la emoción de unas cotizaciones de bolsa).

Recomendado para fanes incondicionales de la saga original, nivel "over nine thousand" ('IT'S A TRAP!'). El resto abstenerse. Mucho.

La guerra de las galaxias. George Lucas. Traducción de Iris Menéndez. Editorial Argos Vergara. ISBN: 84-7017-474-6. España, 1977. 272 páginas. 24 euros. COMPRAR 'La guerra de las galaxias' en Amazon.

Los surcos del azar, de Paco Roca

3/27/2015 10 Comments

Antes de comprar el libro ya sabía que me iba a costar hacer la reseña. Y esto es así por dos motivos. En primer lugar porque tengo aversión por las obras que tratan sobre la Guerra Civil. Es inevitable que los cineastas españoles trataran este tema durante mucho tiempo, de igual modo que los americanos lo hicieron con Vietnam (y durante bastante tiempo también me negué a ver películas sobre esa guerra por el mismo motivo), pero me temo que nunca me interesó suficientemente el tema y consiguieron que lo terminara aborreciendo ya de entrada con su insistencia (yo ya conocía historias de la Guerra Civil por mis propios abuelos, no necesitaba que vinieran de fuera a contármelas).

El otro motivo es que soy fan absoluto de la obra de Paco Roca. Incluso diría más, soy fan de él como persona. Paco Roca es una de las personas más divertidas que uno puede encontrarse (y esto es algo de lo que puede darse cuenta cualquiera que lo haya visto en una entrevista en la que se encontrara medianamente cómodo y se quitara la careta de autor serio) y, además de ello (he estado a punto de decir "a pesar de ello", lo que son los prejuicios), tiene una sensibilidad capaz de llegar a gente como yo, que no suele disfrutar de obras que buscan tocar la fibra sensible.

Para aquellos que no lo conozcan todavía, Paco Roca (Premio Nacional del Cómic 2008 y Premio Goya al mejor guión adaptado en 2012, por 'Arrugas') es un autor que ha empezado desde abajo (lo que en España, y durante una cierta época, quiere decir dibujando porno, la única forma de empezar en el mundillo en un mercado en el que no había ya revistas en las que los autores se pudieran foguear) y que ha vivido de la ilustración publicitaria mientras publicaba pequeñas obras, sin llamar mucho la atención, hasta que finalmente su fama explotó con la llegada de 'Arrugas' (y aún más con su posterior adaptación al cine). Lejos de morir de éxito, su trayectoria ha seguido sorprendiendo por su calidad, desde lo más humorístico (con 'Memorias de un hombre en pijama' y su posterior 'Andanzas de un Hombre en pijama') a lo más fantástico (la magníficamente onírica 'Las calles de Arena') pasando por lo más documental ('El invierno del dibujante', insuperable retrato de toda una generación de autores españoles de cómic en la época de Bruguera).

En este caso, Paco Roca afronta, desde el más absoluto realismo, la crónica de La Nueve, esa gran desconocida de la Segunda Guerra Mundial y de nuestra propia historia. Para los que no la conozcan, está a la altura de la 101ª División Aerotransportada (narrada magistralmente en la serie 'Band of Brothers', de Spielberg) en cuanto a épica, sólo que en este caso salpicada con retazos del drama humano de los republicanos huidos por la Guerra Civil.

Esta novela gráfica —que inevitablemente recuerda al genial 'Maus', de Spiegelman, por su temática— afronta con estilos visuales bien diferenciados, dos historias. Por un lado, una historia más cotidiana en el presente, la del propio autor buscando a un personaje del que ha oído hablar y que parece ser un superviviente de la 9ª Compañía de la 2ª División Blindada de la Francia Libre —también conocida como la División Leclerc— y por otro, una historia con mayúsculas, el relato histórico de la peregrinación de un grupo de hombres y mujeres que se vieron obligados a salir de España empujados por la victoria del fascismo y se encontraron con un mundo que nada quería saber de ellos (algo que por desgracia sigue sucediendo en el presente). Un pequeño grupo de estos republicanos, movidos por el deseo de seguir luchando contra ese mismo fascismo (y en parte también obligado por las circunstancias, puesto que a menudo no tenían demasiadas opciones), acabará uniéndose a la legión extranjera y terminará entrando en París bajo el mando del General de Gaulle. No deja de ser paradójico que la Francia de Vichy, que tantos pecados tenía que expiar, tratase de limpiar su imagen —a través del llamamiento de De Gaulle—  tomando París antes que los americanos, pero que lo llevara a cabo finalmente gracias a soldados españoles (más eficaces, puesto que habían tenido experiencia previa en combate).

Ambas historias se van alternando paulatinamente y, a medida que la gran historia se hace más emocionante, la historia cotidiana se torna también más emotiva. A medida que Paco Roca va preguntando a Miguel Ruiz, protagonista de la aventura, sobre sus vivencias en la guerra, el hijo del protagonista (del que también se nos cuentan pequeños retazos de su vida, que lo humanizan más allá de ser un mero comparsa) va descubriendo en su padre a Miguel Campos, héroe desconocido de la 2ª Guerra Mundial. En un juego metalingüístico extraordinario, el hijo conoce al padre gracias a un relato que todavía no se ha escrito, pero que nosotros estamos leyendo (incluso en algún momento el personaje de Paco Roca comenta que no tiene claro todavía cómo afrontar la obra).

Durante toda la narración se nos contarán detalles espeluznantes, como la salida de los refugiados de Alicante, su suplicio en los campos del norte de África o la muerte de Machado (si bien ésta, contada indirectamente). A lo largo de toda la novela gráfica, Paco Roca nos da una lección magistral de cómo contar una historia y de cómo contar la Historia (con mayúsculas) humanizándola en personajes bien caracterizados para que en todo momento nos interese el relato de las personas por encima de los datos, haciendo por el camino profundas reflexiones sobre las cicatrices que deja la guerra, e incluso utilizando gráficos cuando la narración lo requiere. En ningún momento sabemos hasta qué punto es cierto que Paco Roca haya ido a Francia a entrevistar al superviviente de la novena (que no obstante es históricamente real), pero tal técnica narrativa permite aligerar en muchos momentos la gran historia, y en otros detenerse para analizar ciertos puntos desde una óptica de un personaje exterior que no ha vivido las experiencias de la guerra (y por tanto mucho más cercano al lector).

Si bien es cierto que algunas partes de la historia pueden sonar a ya contadas en series como la ya mencionada 'Band of Brothers', en películas como 'Salvar al soldado Ryan' o en infinidad de otras historias americanas (con la salvedad de que aquí los protagonistas se llaman Miguel, Granell o Constantino), su gran valor reside precisamente en contar una historia desconocida por el gran público y que merece ser contada. Es cierto que puede resultar chocante realizar un ejercicio documental de tal calibre en formato cómic, más aún con un estilo de línea clara que a menudo recuerda a los álbumes de Tintín de los que el estilo de Paco es deudor (si bien su pincelada resulta aquí algo más enérgica), y quizás sea esta parte de la grandeza de la obra, por ser capaz de que el resultado final sea de una enorme belleza visual (y se me va a tener que perdonar, pero personalmente opino que el cómic debe ofrecer algo interesante en sus dos facetas, guión y dibujo, para culminar una obra completa), evitando el feísmo del que hacen gala otras obras (ya sea por tratar de parecer más adultas, más alternativas o, simplemente, por carecer de la necesaria capacidad artística), por no mencionar otros acercamientos más experimentales (y por tanto, áridos) como el ya mencionado 'Maus', de Spiegelman (y que se me perdone el atrevimiento).

Es evidente el esfuerzo del autor, que se ha documentado hasta la extenuación, para que la historia refleje fielmente el más mínimo detalle (tanto gráfica como históricamente). De forma inevitable, esto nos da una obra densa y larga (311 páginas, sin contar epílogo y agradecimientos), pero que no produce agotamiento en ningún momento por la hábil dosificación de trama y su alternancia entre historias. Asimismo, la intensidad emotiva nunca llega a ser excesiva, a pesar de lo dramático de los acontecimientos que cuenta.

Lo mejor que puedo decir de esta obra es que puede llegar a interesar a alguien a quien no le interesan demasiado este tipo de historias, como yo. En cualquier caso, puedo decir con total seguridad que nos encontramos ante el mejor autor de cómic que ha dado este país (y uno de los mejores del mundo) y cualquiera de las obras que he mencionado más arriba pueden valer perfectamente para iniciarse en su lectura, especialmente para aquellos a los que la temática del presente volumen pueda no interesar suficientemente.

Paco Roca en la inauguración de la exposición 'Los surcos del azar. Diario de ruta' (fotografía de Irene Marsilla).

Nota: para aquellos a los que interese el tema una vez terminado el cómic, recomiendo el magnífico documental 'La Nueve, los olvidados de la victoria', de Alberto Marquardt, que aparece mencionado en los agradecimientos del tomo y puede ayudar a apreciar lo riguroso de la documentación de la obra, así como a ver otra visión del mismo tema.

Los surcos del azar. Paco Roca. Astiberri. ISBN: 9788415685364. Bilbao, 2013. 382 páginas. 25 euros. COMPRAR 'Los surcos del azar' en Amazon.

Asterios Polyp, de David Mazzucchelli

2/27/2015 2 Comments

David Mazzucchelli es probablemente uno de los tipos más interesantes del mundo del cómic y, a pesar de ello, uno de los menos conocidos por el público general. Tras dibujar dos de las obras más grandes del cómic de superhéroes, Daredevil: Born Again y Batman: Año Uno (al que tanto debe el Batman de Nolan), ambas en 1986 y con Frank Miller a los guiones, a sus 27 años es aclamado como uno de los grandes talentos del cómic mainstream. Mientras le llueven ofertas para realizar cómics duros y violentos (eran los ochenta post-Dark Knight Returns y Watchmen, y los editores demandaban más obras de este tipo) decide abandonar el cómic, formar un grupo y tocar por diversos locales de Nueva York durante un año. Este hecho, que podría carecer de interés para el estudio de su obra, me parece importante para apreciar el carácter inquieto de nuestro artista.

A su regreso, su labor se orienta al cómic underground. Animado por Art Spiegelman (autor de Maus, el único cómic premiado con un premio Pulitzer) editará Rubber Blanket, una revista de efímera vida (tan solo tres números entre 1991 y 1993) que le darán poder total tanto a nivel de contenidos como de materiales de edición, lo que cada vez le interesa más (el cómic no sólo como medio sino también como formato, incluyendo cuestiones que normalmente quedan fuera del alcance del autor como tamaño o gramaje del papel) y en la que publicará magníficas historias como Big Man. Su dibujo se va haciendo paulatinamente más expresionista y menos figurativo. El color desaparece en favor de la bicromía.

Durante esta época comienza a colaborar con The New Yorker y publica junto a Paul Karasik una magnífica adaptación al cómic de la a priori inadaptable Ciudad de Cristal, de Paul Auster (y que impresionó al propio autor de la novela), lo que le ganará el favor del público ajeno al mundo del cómic y una cierta aura de autor de culto. Después de ello pasará una década y media de muy escasa publicación en la que imparte clases de cómic en la Escuela de Artes Visuales de Manhattan. Del resultado de la investigación para este trabajo, surge la obra que nos ocupa, Asterios Polyp.

Galardonada con tres Premios Eisner, y con una naturaleza manifiestamente didáctica, esta obra se dedica a desgranar una clase magistral sobre cómo escribir cómics. Contado en forma de primera persona omnisciente por un personaje que se nos revelará al poco de comenzar, nos narra la historia de un "arquitecto de papel", alguien que ha alcanzado una posición preeminente en el mundo académico sin haber construido un solo edificio. Al principio de la historia nos encontramos un evento dramático (un rayo cae en su bloque y quema su casa) a partir del cual la historia transcurre en dos líneas temporales, la pasada y la presente. Durante toda la narración, Mazzucchelli hace uso de multitud de recursos de todo tipo, desde el uso de distintas tipografías para cada personaje, hasta estilos de dibujo distintos para diversas situaciones, pasando por un magistral uso del color. Cada elemento está pensado meticulosamente con un fin narrativo de un modo que quizás pueda llegar a abrumar, puesto que no estamos acostumbrados a tal despliegue de técnicas en el mundo del cómic actual (ni en el independiente ni en el mainstream). De hecho, si hubiera de buscarse un referente para esta obra, el único cercano sería el célebre Entender el cómic, de Scott McCloud, si bien en su caso por tratarse de un manual (en cómic, eso sí), las técnicas se explican de una forma explícita, mientras que en este caso se muestran sin más, a modo de ejemplo práctico.

El resultado de esto, no obstante ser una obra más cerebral que emotiva, y por ello quizás un tanto fría (puesto que surge desde un profundo conocimiento del medio más que desde las tripas) es, además de un tremendo ejercicio de virtuosismo narrativo, un magnífico ejemplo de las herramientas que hay todavía por explorar en el mundo del cómic, en lugar de limitarse a repetir estándares apenas modificados desde el nacimiento del arte secuencial. Precisamente por ello, esta obra debería interesar tanto a habituales del cómic en cualquiera de sus vertientes (ya sea mainstream o independiente) como a aquellos que consideran que este es un medio demasiado limitado para el público adulto (si es que queda alguien que piense así actualmente). En ambos casos será una grata sorpresa, no sólo como ejercicio de estilo, sino también por la bonita historia que cuenta, que sin ser apasionante, desde luego sostiene el interés de la lectura desde la primera página hasta el sorprendente final (del que evito hacer más mención para no estropear a nadie su disfrute).


(Esta reseña no hubiera sido posible sin el magnífico artículo David Mazzucchelli. El naturalismo expresionista, de Luis Miguel Lus Arana, publicado en la revista INKSIDE nº1).


     BLANCO HUMANO
                                                               

Ronda de noche, de Terry Pratchett

1/30/2015 7 Comments

Siempre es complicado hablar de un libro de Mundodisco porque es un poco como hablar del universo Star Trek. Los que lo conocen seguramente sean más expertos que éste que escribe (y por tanto, no necesitan leer el artículo) y, a los que lo ven desde fuera, seguramente les asuste un poco entrar en un universo tan vasto que parece reservado sólo a iniciados. Hasta que leí el libro que me ocupa, hubiera recomendado, sin dudar, comenzar en este mundo por 'El color de la magia', que a fin de cuentas es el primero de la saga en publicarse (si bien no mi favorito), aunque ahora mismo, la verdad es que ya no estoy tan seguro.

Terry Pratchett es el autor de un buen montón de libros, la mayor parte de ellos pertenecientes al ya mencionado universo Mundodisco (igual que el volumen que nos ocupa), además de unos cuantos más fuera de él. Eso por no mencionar la magnífica obra de culto 'Buenos Presagios' (que quizás merecería ser reseñada también en esta página por derecho propio), esta última escrita a medias con Neil Gaiman. Es, según Wikipedia (en su edición en inglés), el segundo autor más leído en Reino Unido y el séptimo en USA entre los autores no estadounidenses (es británico). No estamos hablando de un don nadie.

Mundodisco es el universo de fantasía donde se desarrollan la mayoría de sus historias. Es un mundo donde la magia existe, pero ni siquiera los magos parecen tener muy claro cómo manejarla. Hay trolls, enanos, guerreros y dragones, pero que nadie espere ver aquí una simple parodia de 'El Señor de los Anillos', porque no lo es. Vale, es cierto que en principio el mundo es parecido (salvo, quizás, por el hecho de que la tierra es plana y está sostenida por cuatro elefantes que se apoyan en una gran tortuga que viaja por el espacio), pero en este caso el decorado no es más que una excusa para parodiar una infinidad de temas, siempre utilizando un toque de humor brillante y a menudo bastante ácido. Yo mismo no soy un gran fan de la obra de Tolkien y, sin embargo, he disfrutado con cada uno de los libros de Pratchett que he leído. Esta saga tiene las particularidades de no poseer un único protagonista —si bien hay unos cuantos volúmenes en los que vemos repetir personajes, ya sea como protagonistas o entre el nutrido elenco de secundarios, lo que da una enorme cohesión al universo— y de no tener un orden cronológico, por lo que la mayoría de los libros se pueden leer de forma independiente e incluso podemos escoger leer sólo aquellos que por temática nos interesen más.

La obra que nos ocupa nos presenta a Sam Vimes —al que vimos como capitán de la Guardia Nocturna en '¡Guardias! ¿Guardias?'— que ha llegado a ser comandante de la Guardia de Ankh-Morpork, a base de esfuerzo y de saber manejarse en situaciones extremadamente complejas, gracias en gran parte a la labor de su mentor John Keel, a quien conoció nada más entrar en el cuerpo. Durante la persecución de un asesino de policías, y enfrascado en una pelea con el mismo, una tormenta temporal los manda a ambos a un pasado no muy lejano pero bastante menos civilizado: justo a la época en la que el joven Vimes se acaba de incorporar a la guardia. Para agravarlo todo, este viaje al pasado ha producido ciertos cambios que hacen peligrar el futuro que nuestro protagonista conocía. A partir de aquí, Pratchett desarrolla un montón de temas que van desde las intrigas políticas hasta las paradojas típicas temporales, pasando por cómo debería actuar una fuerza policial en caso de una revuelta urbana y, especialmente, la cuestión de qué hace de nosotros lo que somos y cuánto de ello corresponde a gente que hemos conocido en momentos cruciales de nuestra vida.

'Ronda de noche' es una novela algo más oscura que aquellas a las que nos tiene acostumbrados Pratchett (al menos es la más dura de las que he leído yo). Tiene momentos emotivos y momentos tensos, y uno de los mejores chistes sobre 'Braveheart' que he leído en mi vida. Es una novela que habla de maldad y de corrupción, pero también de humanidad y de actos heroicos, todo ello sin perder ese toque de humor ácido tan típico de Pratchett y que hace que cada página sea un absoluto deleite.

Ronda de noche. Terry Pratchett. Traducción de Javier Calvo. Plaza & Janés. ISBN: 9788401337383. 400 páginas. 8,95 euros. COMPRAR 'Ronda de noche' en Amazon.