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Paracaídas y vueltas (diarios íntimos), de Andrés Calamaro

7/10/2015 2 Comments

Este es un libro poco convencional. Para empezar, su autor no es un escritor, es un músico, un rockero, y eso ya es un aviso de contraculturalidad. Ya desde la contraportada se nos invita a leerlo como nos apetezca, ya sea en orden cronológico o al azar. Algo tan alternativo no se puede analizar desde una crítica convencional. Permitidme que haga un pequeño experimento para ponerme a la altura.

[Al principio]

Este es un libro que huele a rock 'n' roll, a chupas de cuero y a garitos de mala muerte donde un montón de músicos se juntan y beben bourbon. Y a mí con eso me tiene ganado. Un chute de adrenalina, como el subidón después de un concierto.

Ya desde la portada (por cierto, magnífica la edición de Libros Cúpula) nos saluda Calamaro con aire molón, sus Rayban, su sombrero vaquero (Stetson, supongo), su barba de dos días y una cara pensativa. Debajo nos encontramos una sobrecubierta todavía más fascinante que sólo conserva la tipografía (si bien con el nombre algo más pequeño en este caso) y el aguafuerte de un corazón colgado de un paracaídas, que a modo de leitmotiv iremos encontrando como separador de párrafos cada una o dos páginas. Andrés nos cuenta un montón de historias de gente que no conocemos y que no llegan a ningún sitio, pero ¿acaso importa? Todo tiene un aire de "molonidad" tan intenso que se contagia. Queremos estar ahí con él en esas historias, en esos sitios. Después de esos conciertos.

[Después]

Veamos: este es sin duda un libro difícil de criticar. Es cierto que ya desde el prólogo, Calamaro juega a epatarnos con lo rico de su vocabulario. Con su "hey, soy un rockero argentino, ámame o déjame", con su intenso mundo interior. Se revela que el apetitoso resumen de la contraportada es un ingenioso cortapega del mucho más indigesto prólogo interior. Es cierto que en ambos se nos invita a leer el libro al azar si es nuestro gusto. Pero, claro, ¿cómo se hace esto? Yo personalmente opino que un disco se puede escuchar como a uno le dé la gana y saltando los temas que no nos gusten (lo siento, pero los discos temáticos me dan fatiga), pero ¿cómo se hace esto en un libro? Trato de leerlo en orden porque asumo que cuando alguien escribe un libro, es tal y como debe ser leído; pero en la segunda parte (de catorce), "Los que no están (los que siempre están)", se me atraganta. Tras un primer ¿capítulo? (dudo si tal calificación se ajusta a un libro de este tipo) fascinante por su variedad, lleno de apuntes breves de todo tipo, retratos de desconocidos, pensamientos profundos al borde del absurdo, pedazos de reflexiones alcohólicas (que apestan a juerga después de un concierto desde aquí), de historias que no se sabe si son realidad o invención, nos encontramos con un montón de obituarios de gente que seguro que es muy conocida en Argentina (yo conocía solo a Enrique Morente y a Johnny Winter, perdón por mi ignorancia) que cansa rápidamente. Decido seguir el consejo y comenzar a saltar entre capítulos.

[Más adelante]

Salto de un lado al otro del libro. Encuentro una mezcla heterogénea de cosas, desde una sección de respuestas a preguntas de personajes famosos y anónimos (que entiendo que salió publicada en alguna revista) hasta poemas, pasando por una serie de cartas a un tal Enrique Symns, al que tampoco tengo el gusto de conocer (como a casi ninguno de los que menciona). El libro se me llena rápidamente de puntos de lectura. Cada vez que salto a un nuevo punto no sé si he leído ya un párrafo o no, y comienzo a tener la sensación de que da igual. A menudo, durante la lectura, tengo la sensación de que si este libro fuera de Goethe, o de Mick Jagger (por poner un referente más cercano), y yo fuera muy fan, lo que cuenta podría decirme cosas sobre la persona a la que admiro. Y, sin embargo, no puedo dejar de quedarme con la sensación de que eso debería dar igual. Es decir, la maravilla de acercarse a un libro es que las palabras nos cuenten algo interesante o que nos llegue, independientemente de la persona que hay detrás de ellas. Una sección de fotografías del autor en poses molonas o diversas portadas nos confirman que esto no es realmente un libro: es un libreto de CD con muchas páginas.

[Finalmente]

Lo siento, Andrés, pero debo admitir mi fracaso. No he sido capaz de entrar en tu juego. No puedo leer tu libro ni en orden ni desordenado (no sé cuánto he leído realmente, aunque sospecho que bastante; me ahorro lo que me falta porque veo que poco aporta a esta reseña —más allá de, quizá, cabrearme más por la falta de contenido, y tampoco es plan de escribir enfadado con el autor). Pasada la sorpresa inicial, me llega la sensación de que no tienes nada que contarme. Las breves pinceladas de tu vida carecen de interés (las cuentas porque son tu vida, y aparentemente deberían interesarme por eso, no por lo que cuentan; a menudo ni siquiera llegan a ser anécdotas: son apuntes inconexos en un diario). Muchas de las notas escritas rápidamente (esto se nota) después de conciertos, y a saber bajo los efectos de qué (y esto se nota mucho), pueden interesar como el experimento de ver cómo un cantante vive el subidón de después de un concierto. Pero una vez, dos. A la enésima nota de lo grande y especial que ha sido un concierto, empieza a parecerte que todos los conciertos son enormes y superespeciales. Felicidades, eres estrella del rock y disfrutas mucho dando conciertos. Yo, como lector, no disfruto tanto de esas notas semiininteligibles llenas de bromas privadas.

Lo que al principio parece humildad a la hora de tratar las historias o temas, se revela finalmente como falsa. Todo lo que cuentas debe interesarnos porque eres el gran Andrés Calamaro. Y no voy a ser yo el que discuta aquí tus supuestos méritos musicales. Sin embargo entiende que como lector no me apasione tanto un libro que parece escrito para ti (y que, sinceramente, dudo que hayas tenido la paciencia de leer una vez hecho).

Dejo este libro con una sensación de fracaso. Quizá no era yo el tipo de público para este libro (no soy fan de las autobiografías, quizá la forma literaria más fantástica de engordar el ego). Incluso tardé bastante en encontrar el juego de palabras del título (paracaIDAS Y VUELTAS —y lo siento, he encontrado el juego de palabras, pero le sigo sin encontrar la gracia—). Quizá el subtítulo, 'Diarios íntimos', sea mucho más sincero y deba dar una advertencia al lector. Si te apetece leer un montón de notas sueltas, totalmente inconexas, de Andrés Calamaro, quizá este sea tu libro. Si le gustan los toros, si considera que antes todo era rock y ahora le llamamos pop a todo, si le gustan Gardel o Maradona. Si quieres un montón de historias del tipo "fui a Madrid y me encontré con Enrique (si sabes a quién se refiere bien, y si no también). Ensayamos para la gira y tocamos algunos temas de Virgilio. Cenamos en no sé dónde y hablamos de no sé qué; bonita camiseta. Al salir me encontré con el hijo del doctor que me trajo al mundo que blablabla. Finalmente nos sacamos fotos y nos abrazamos. Qué cielo más azul". Pues vale. A mí personalmente me da un poco de pena que quizá haya algo de contenido interesante y yo me lo pierda porque cada fragmento empieza así y al final te cansas un poco de leer historias intrascendentes de gente que normalmente no sabes quiénes son y a los que él parece querer mucho porque son muy buena gente. Pues vale.

Lo siento, Calamaro, yo lo intenté. Te lo juro.

Paracaídas y vueltas. Andrés Calamaro. Libros Cúpula. ISBN: 987-84-480-2132-0. España, 2015. 312 páginas. 17,95 euros. COMPRAR 'Paracaídas y vueltas' en Amazon.

El arte de pedir, de Amanda Palmer

4/21/2015 6 Comments

Empecemos por el principio. ¿Quién es Amanda Palmer?

Amanda Palmer tiene 38 años, es estadounidense, ha trabajado de estatua humana, de stripper, poniendo copas, sirviendo café y en un montón de ocupaciones precarias de este estilo. Ha vivido en una especie de comuna artística, puesto en marcha varios grupos de música alternativa y underground, y saltó a la fama mundial por conseguir el récord de recaudación en una campaña de crowdfunding en Kickstarter, por convertirse en la pareja del escritor Neil Gaiman y por una charla TED que ofreció en febrero de 2013, titulada también 'El arte de pedir', y que ha sido vista por más de seis millones de personas.

¿Qué es 'El arte de pedir'?

Una filosofía de vida, la que predica Amanda Palmer a partir de lo aprendido en sus experiencias vitales, en todas sus ocupaciones laborales, con sus amistades, sus trabajos artísticos y en el contacto con sus fans: pide ayuda, pide lo que necesites a los demás, deja que te ayuden porque la gente quiere hacerlo.

Amanda se enzarza en argumentos de dudoso calado filosófico sobre las bondades de la confianza en los demás y en uno mismo, la necesidad de mostrarnos vulnerables y el famoso síndrome del impostor, ese por el que todos creemos que en algún momento alguien vendrá a decirnos: “¿Se puede saber qué haces fingiendo que sabes lo que haces?”. El problema no es que sus argumentos sean falsos o poco realistas, que lo son en algunos casos, sino que ella los presenta como verdades absolutas cuando no son más que la consecuencia de su modo de vida y sus experiencias.

Amanda presenta el acto de pedir casi como una heroicidad, como algo que se ha dejado de hacer y que deberíamos recuperar. Parte de la premisa extraída de su experiencia como estatua humana: parada en la calle sobre un pedestal con la cara pintada de blanco y vestida de novia repartiendo flores, descubrió que la mayor parte de las personas tienen el deseo de ayudar, por lo que al pedir les ayudamos, les hacemos un favor que repercute en nuestro bien personal al abrirnos y crear un círculo de confianza, una red lo llama ella, que no para de crecer y extenderse.

El libro está a medio camino entre la autoayuda más alternativa y las memorias de una cantante de rock. Es un libro de autobombo, porque como ella asegura “siempre me gustó ser el centro de atención” y 'El arte de pedir' es un canto al egocentrismo más absoluto, pero perfectamente legítimo.

La estructura narrativa lineal se ve interrumpida de vez en cuando por episodios que introducen a Neil Gaiman. Su primer contacto, el primer encuentro, las primeras citas, conversaciones, el enamoramiento, la declaración, las dudas... el devenir habitual de una pareja. Es más que evidente la mano del editor en este corta/pega para introducir cuanto antes a Neil Gaiman en la narración y compensar el tono de autoayuda con una historia de amor bonita y con final feliz.

Dejando aparte la inconsistencia de las enseñanzas vitales de Amanda, el libro se lee con facilidad, aunque, sinceramente, creo que es un producto para seguidores incondicionales de Amanda o de Neil.

Si no se conoce al personaje, literal y metafóricamente, el libro puede resultar entretenido o una tortura, dependiendo de la conexión que el lector sea capaz de establecer con las vicisitudes vitales de Amanda Palmer.

El arte de pedir. Amanda Palmer. Traducción de Guillem Usandizaga. Editorial Turner. ISBN: 978-84-16142-23-1. 364 páginas. 24 euros. COMPRAR 'El arte de pedir' en Amazon.

París no se acaba nunca, de Enrique Vila-Matas

2/12/2015 1 Comment

Tal vez nos encontremos ante el libro más autobiográfico de uno de los mejores escritores de la actualidad: Enrique Vila-Matas y su París no se acaba nunca, aunque cierto es que de este escritor nunca sabremos dónde acaba su literatura y empieza su vida. Se trata de una novela en la que encontramos ficción, ensayo y biografía. ¿Ser un escritor novel preparando su primera novela en París y viviendo en una buhardilla como alquilado de Marguerite Duras? ¡Guau!

A través de una conferencia sobre la ironía que durará tres días, Enrique Vila-Matas nos habla de su historia en el París de los años setenta, cuando pretendía imitar la vida de los escritores malditos de los años veinte en esa misma ciudad, al igual que múltiples escritores por aquellos años. Encontraremos en la obra un esfuerzo del joven Vila-Matas por parecerse a Ernest Hemingway y vivir su París era una fiesta actualizado. A lo largo de toda la novela encontraremos paralelismos con la obra de Hemingway y leeremos historias sobre él y algunos autores famosos de la época. Además, mientras recorremos las calles de París, nos contará historias fascinantes de viejos artistas, como el suicidio de Jeanne Hébuterne, Scott Fitzgerald y su viaje a Lyon…

Todo esto unido de forma magistral por el maestro Vila-Matas, y es que cualquiera que haya leído algo de Vila-Matas sabe que su tema central siempre es el mismo: la literatura. Toda su obra es metaliteraria, ya sea una ficción, un hecho real o algo que nunca sabremos exactamente qué es.

En la conferencia que nos describe Vila-Matas nos habla de cómo cambian las personas, pero cómo las ciudades pueden mantenerse de un modo sentimental que parece que no evolucionan, hasta el punto de que parece que las mismas calles que pisaba Hemingway las pisó Vila-Matas. Más que una novela, una conferencia o una ironía, nos encontramos ante un sentimiento. Un sentimiento ya pasado, pero presente todavía en la vida del autor.

Parece que Vila-Matas nunca llegará a ser un autor de grandes masas, pues su obra se destina a los verdaderos amantes de la literatura, no a las personas que tan sólo buscan una sucesión de palabras que cuenten algo. Pero yo les diré una cosa, ojalá Vila-Matas no se acabe nunca.


     LUISMI CLEMENTE
                                                               

Yo no, de Joachim Fest

1/28/2015 Comenta

"Al mismo tiempo, y como suele ocurrir en periodos de crisis, aparecían por todas partes los más extraños profetas, doctores con ocultas recetas para salvar el mundo, predicadores de sectas y jardineros del edén que, con los ojos en blanco, preconizaban que la humanidad estaba abocada al hundimiento".

Este es un libro de memorias de Joachim Fest (1926-2006), si bien no nos cuenta ni mucho menos toda su vida, aunque sí tal vez la parte que políticamente es más importante y que tiene un mayor interés. Nos habla en prioridad de su infancia y juventud, y de cómo vivieron el nazismo en su familia. Nos habla fundamentalmente de su padre, de su “yo no” que da título al libro y que proviene de una cita de Mateo en el monte de los Olivos: “Etiam si omnes, ego non!" (aunque todos participen, yo no).

Fest nos cuenta, a lo largo de las casi 300 páginas del libro, el ascenso del nazismo y el ambiente opresivo e irracional que se instaló en Alemania con el ascenso de Hitler. Y nos lo cuenta desde el punto de vista del resistente, del no alineado, del opositor, que también lo hubo. Su padre, profesor, católico y defensor de la república de Weimar con todos sus defectos, no se sometió al nazismo, a pesar de perder su trabajo y de convertirse poco a poco en un apestado social. Pero la peste estaba en el otro lado, y así trató de inculcarles estos valores a sus hijos, para evitar su contaminación. 

Nos habla de cómo su padre y sus amigos habían incurrido en la equivocación de creer que Hitler era un simple pandillero, un macarra con poco recorrido, que no llegaría muy lejos en la patria de Goethe y de Kant. Y también del dilema, una vez la guerra en marcha, de alegrarse de la derrota de los franceses, pero nunca jamás de la victoria de Hitler. Y da que pensar cuando, ya casi al final del libro, Fest se sorprende de cómo aquellos que estuvieron del lado de los nazis se sienten ahora libres de culpa y de cualquier reproche simplemente por reconocer su anterior adhesión en voz alta y con grandes golpes de pecho (Günter Grass, entre otros). Lo valiente hubiera sido no apoyarles, porque después, la vergüenza queda para todos.

Así que éste es un libro de memorias, y nunca mejor dicho, porque la memoria del autor cuenta, y cuenta mucho. No es la mirada de un niño, sino la de un hombre que recuerda. No es un libro de historia, sino de personajes reales en un marco histórico excepcional, y como tal debe leerse. No habla de su padre como de un héroe, sino como de un hombre recto, con principios irrenunciables, un hombre firme en lo político aunque también estricto en lo cultural y en el terreno de la educación. Y cómo ese padre, resistente y digno, les inculcó que oponerse a la barbarie era lo correcto, lo que moral y éticamente debía hacerse, aún a riesgo de perderlo todo. Fest nos habla de su padre con más respeto que cariño y con más frialdad que admiración. Y nos habla de sí mismo sin alharacas ni ditirambos. Fest nos dice: aquí tenéis un ejemplo, aquí está la prueba de que hubo también alemanes que no se rindieron a la locura, la prueba de que hubo hombres que tuvieron la lucidez de verla llegar. Ése es su libro, y ésa la memoria que nos deja. 

También nos habla Fest de sus lecturas y de su descubrimiento de la música. Y quizá ésas son unas páginas que se hacen algo pesadas, porque yo creo que el interés está en la mirada de la sociedad de Fest más que en su retrospectiva intelectual. Con todo, un libro muy interesante, escrito con amenidad y que me parece muy recomendable.


     CARMEN J.
                                                               

Persépolis, de Marjane Satrapi

Bettie Jander 10/25/2014 6 Comments

Me hace mucha ilusión iniciarme como colaboradora en este blog con Persépolis, la opera prima de Marjane Satrapi, pues se trata de uno de esos libros que son realmente especiales para mí. En esta novela gráfica Satrapi narra sus vivencias en Irán durante y tras la Revolución Islámica (que no fue tal en principio). Estamos, por tanto, ante una autobiografía. Me gusta comparar este libro con el Diario de Ana Frank. Al fin y al cabo se trata de circunstancias bastante parecidas: ambas son niñas padeciendo la barbarie.

La lectura de Persépolis me parece enriquecedora a muchos niveles. Por un lado, se trata de una fuente de información bastante interesante sobre lo que ocurrió en Irán en aquellos años. Cuando Persépolis cayó en mis manos yo no sabía nada de Irán, más allá de lo que aparecía en los medios, y mucho menos tenía nociones de su historia. Yo pensaba, estúpidamente, que en Irán las cosas siempre habían sido así. Me sorprendí descubriendo, ¡en las páginas de un cómic!, un Irán muy diferente: con grandes desigualdades sociales, sí, pero muy occidentalizado. No había ni rastro de ese Irán opresivo que veía en las noticias. Qué cosas, ¿verdad? Un día vuelves a casa quejándote del montón de deberes que te han puesto en el Liceo Francés y al día siguiente está cerrado y, mientras te pones el velo, te planteas si vas a poder seguir educándote...

También es una obra muy interesante a nivel humano. En primer lugar, creo que proporciona una ocasión perfecta para acercarnos a otra cultura. No es que Persépolis esté narrado por una persona totalmente ajena a Occidente: Marjane Satrapi vive actualmente en Francia y pasó parte de su juventud en Austria. Sin embargo es innegable que en su forma de contar su historia están muy presentes sus raíces persas, su cultura, su religión. De esta manera podemos entrar en contacto con ellos desde nuestra propia perspectiva. Persépolis es una manera de acercarnos a Irán y al islam desmontando prejuicios casi sin darnos cuenta. 

Además, es difícil no estremecerse tras leer Persépolis. Se trata de esa clase de estremecimiento que nos humaniza, que nos hace empatizar con otros humanos que están lejos en el espacio y en el tiempo. Nos obliga a detectar y detestar las injusticias. Y nos pone en contacto con esa parte oscura del género humano que, al parecer, estamos lejos de poder dominar. 

El cómic, si te detienes a analizarlo, es muy duro. Sin embargo, la manera que Marjane Satrapi tiene de narrarlo en ambos planos, el visual (simple, rozando la caricatura) y el lingüístico, hace que esta obra pueda leerla un adolescente sin traumatizarse y un adulto sin perder el estómago. Es fascinante cómo pone humor en situaciones que son cualquier cosa menos graciosas. Supongo que ese es uno de los grandes méritos de Persépolis: narrar el drama a la vez que dibuja una sonrisa en la cara del lector. A pesar de todo hay ocasiones en las que es imposible no dar un respingo.

En cuanto a los temas que atraviesan el cómic son tantos y tan diversos... Persépolis da para un análisis profundo y concienzudo. A través de Marjane entramos en contacto con la guerra, la inmigración, la pobreza, la religión, las drogas, el abandono, la rebeldía, la dictadura, la opresión, el amor y el desamor... Y la lista podría seguir.

Se trata de una novela gráfica informativa a la vez que entretenida, intensa a la vez que amena, seria a la vez que divertida. Una de esas lecturas extrañas que no dejan indiferente. 

Si tuviera que daros una razón para leer Persépolis sería que es uno de esos libros capaces de cambiar la manera de ver el mundo de una persona. Y añadiría que no creo que haya nadie que, después de leerlo, pueda decir que el cómic es una cosa de niños.

Publicado por Bettie Jander   

La muerte del padre, de Karl Ove Knausgård

7/04/2014 1 Comment

Brutal. Sobrecogedor. Enorme. Y podría seguir así indefinidamente. Hacía años que no leía un libro de esos que cierras con el corazón encogido, sabiendo que, de alguna manera, te ha cambiado la vida.

La muerte del padre es el primer volumen de una colección de seis novelas autobiográficas, recogidas bajo el provocador título de Mi lucha. Por lo que he podido indagar en internet, Knausgård había publicado con anterioridad dos novelas, ambas premiadas y alabadas, y se encontraba en un momento de crisis existencial, planteándose incluso su valía como escritor y su talento. Después de una temporada desesperante, en la que no conseguía producir nada, se puso como meta escribir veinte páginas diarias, de una «manera embarazosamente confesional, contando cosas íntimas de las que nunca había hablado antes». Así surgieron los seis volúmenes de Mi lucha, cada uno dedicado a una temática específica, aunque no única, y con una estructura bastante peculiar.

La primera de ellas está dedicada a desnudar la relación con su padre —una personalidad despótica y fría—, el impacto que le provocó su muerte —alcoholizado— y sus sentimientos, parte de su infancia, adolescencia y sus propias percepciones como padre de tres niños pequeños. Es una novela un tanto caótica, pues oscila entre anécdotas eternas —una fiesta de fin de año, rutinas escolares, su bloqueo creativo frente al ordenador, etc.—, de las que se aparta para elaborar reflexiones que rayan el ensayo filosófico, sin ningún orden cronológico o lógico aparente, pero que, sin embargo, transmiten una sensación de unidad casi natural. Se le ha comparado con Proust por esto mismo y, aunque es verdad que su proyecto podría calificarse de proustiano, el impacto y la crudeza con la que escribe Knausgård, su frialdad y falta de pudor y pomposidad le hacen, en mi opinión, más cercano y, por lo tanto, mucho más terrible.

Yo he leído la novela con un nudo en el estómago y la sensación de estar asomándome a un abismo, oscuro y familiar al mismo tiempo. No comparto vivencias con él en ningún sentido y, de hecho, incluso me atrevería a afirmar que es una novela muy masculina, pero a pesar de ello he sentido como si reviviese su historia. Imagino que el hecho de saber que es autobiográfico es lo que aumenta esta impresión.

Supongo que sobra decir que lo recomiendo fervientemente y que ya me he hecho con el segundo volumen de la colección. Aunque, claro está, primero tengo que terminar de digerir este.

Una reina en el estrado, de Hilary Mantel

4/29/2014 3 Comments

Todo el mundo ha oído hablar de Anne Boleyn. Todo el mundo sabe que fue una de las esposas de Enrique VIII de Inglaterra. También es conocido que, según dicen las malas lenguas, fue la causante del nacimiento del hoy conocido como Anglicanismo, religión derivada de la católica que establece al rey como cabeza de la Iglesia dentro del imperio, resumiendo muy mucho lo que conllevó esta escisión. Y, por supuesto, todo el mundo sabe que fue decapitada por profanar su cuerpo real por tener relaciones sexuales con hombres que no eran el rey. Vamos, que fue decapitada por lo que hoy en día se conoce como un ataque de cuernos, simplificando mucho las causas de la caída de esta reina. Y en torno al último año de esta mujer va girando la novela, pero a través de la visión de Thomas Cromwell, humilde hijo de herrero que llega a lo más alto de la jerarquía inglesa gracias a su astucia e inteligencia.

La historia es parte de una trilogía sobre Thomas Cromwell. Esto lo supe después, cuando, enamorada de este período de la historia de Inglaterra como soy, investigué un poco más sobre la autora, Hilary Mantel. La primera parte, En La Corte Del Lobo, consiguió el premio Booker en 2009, al igual que su sucesora, Una Reina En El Estrado, en 2012. A pesar de no haber leído la primera parte de la trilogía, se consigue seguir perfectamente este pedazo de la historia más enrevesada y polémica, en mi opinión, de la Inglaterra más oscura y secreta.

Hilary Mantel, a través de la voz de Thomas Cromwell, nos narra el ascenso de Jane Seymour, la tercera esposa y madre del único heredero varón legítimo que tuvo Enrique, y la caída de Anne Boleyn, incapaz de engendrar un heredero varón. Enrique se ha cansado ya de la “vieja” Anne y de sus peticiones, cada vez más exigentes y neuróticas.

Lo que más me ha gustado de esta novela es cómo se nos muestra a Thomas Cromwell, personaje que quizá no sea tan conocido, ya que vivió en una época en la que muchos nombres fueron sacados a la luz por su relación con el rey o con alguna de las reinas. Un hombre sin escrúpulos y sin humildad que llega a lo más alto sin que le remuerda la conciencia y sin caer con Anne Boleyn después de haberla hecho ascender por sus propios intereses. Su figura también tiene aspectos positivos: es un ser tenaz, que ha sabido sobrevivir a la muerte de sus hijas y esposa, a las que dedica muchos de sus pensamientos. También se puede ver, a través de sus ojos, la figura de Enrique VII, violento, arrogante, egoísta, mujeriego y vividor, pero también inteligente, audaz, tenaz, poeta, con gran cultura y conocedor de su entorno y su tiempo. Desde los ojos de Thomas Cromwell, se nos van desgranando un pedazo de la historia de Inglaterra y se nos van dibujando las costumbres y quehaceres de una de las cortes más lujosas de la época.

Sin embargo, hay un pero en la obra. No voy a poner en duda los acontecimientos ni la narración de los hechos históricos, ya que son muchas las teorías que hay acerca de la figura de Anne Boleyn y ninguna de ellas demostrada en su totalidad. Las figuras históricas que reflejan están llenas de secretos históricos que ni siquiera sus coetáneos llegaron a saber o a entender. El estilo de la autora de esta fabulosa novela es muy enrevesado y difícil de entender al principio. Tuve que releer varios de los pasajes que narra ya que su prosa es muy liosa y complicada de entender al principio, pero una vez que te haces a esa forma de narrar consigues que el libro te enganche y lo leas de un tirón. Es una lectura densa, con muchos datos y muy descriptiva, pero no por ello deja de ser entretenida y esclarecedora en muchos aspectos.

Yo, como lectora asidua de novelas y biografías de la época de los Tudor, descubrí en esta novela una figura histórica muy ruin e interesada. Llena de sombras y luces, como cada ser humano. Thomas Cromwell nos enseña lo que significa el amor, las intrigas palaciegas y el poder en una época convulsa a través de sus ojos interesados y manipuladores. No puedo terminar esta reseña sin recomendar encarecidamente la lectura de esta novela teniendo en cuenta que muchos de los datos que se dan son teorías y reflexiones de una autora muy bien documentada en el período y en la figura en la que basa su narración.

Publicado por Ana Gigante   

La Bella Otero, de Carmen Posadas

4/03/2014 2 Comments

La Bella Otero fue una de las cocottes que más pasiones levantó en la Europa de la Belle Époque. La Otero, junto con Emilienne D´Alençon y Lianne de Puogy fueron llamadas las Tres Gracias, y compartieron, como cortesanas de la época, las atenciones de los hombres más ricos y poderosos del continente europeo antes de la I Guerra Mundial.

Carmen Posadas nos traza en esta biografía los brillos y las sombras de La Otero, una artista de finales del siglo XIX y principios del XX, que sin cantar bien y sin ser una gran bailarina consiguió que los hombres cayeran rendidos a sus pies. Parte de su éxito se debió al fuego que muchos de los que la conocieron afirmaban que tenía, fuego que ardía en su mirada, fuego que se materializaba en sus arrebatos de ira, y que llegaron a ser parte de su encanto. Según sus contemporáneos era bella, y encajaba perfectamente en los cánones de belleza femenina de la época. Y debió ser así, pero vista a través de los ojos de nuestro tiempo actual no nos parece tan bella, y nos cuesta creer que la mujer de las fotos fuera la misma por la que incluso algunos hombres llegaron a suicidarse, después de haber sido rechazados por ella. 


En La Bella Otero, Posadas nos intercala los episodios biográficos propiamente dichos con capítulos novelados que imaginan los últimos días de una anciana Carolina Otero, que en su habitación de Niza va recibiendo, uno a uno, los fantasmas de quienes conocieron el esplendor de La Bella. Esta biografía de Carmen Posadas se centra en los cuarenta primero años de la vida de Agustina Otero, pues ese era su verdadero nombre. Conoceremos sus humildes orígenes en Galicia, y como después de un traumático episodio en su niñez decide escaparse para terminar en Marsella ejerciendo la prostitución. Y será en Marsella donde conocerá al hombre que cambió su vida, Jurgens, su primer agente, quien la pulió y transformó en Carolina Otero, La Bella Otero, la exótica bailarina andaluza de origen aristocrático que fue amante de los reyes más poderosos de la época, como Leopoldo I de Bélgica, el Kaiser Guillermo II o el Zar Nicolás II.

Pero ser la cortesana de tantos hombres y tan poderosos no menoscabó su persona, al contrario, en el París de la Belle Époque las mujeres como la Otero eran codiciadas, dejarse ver del brazo de alguna de estas famosas cocottes saliendo de Maxim´s o paseando por el Bois de Boulogne era sinónimo de riqueza y poder. Uno no podía ser amante de La Bella Otero si no estaba dispuesto a gastarse en ella un considerable fortuna en joyas, yates o mansiones. Pero desgraciadamente, la fortuna amasada gracias a amantes y actuaciones se la gastó Carolina en su única pasión, en el único amor por el que La Bella sintió una verdadera atracción, las ruletas de los grandes casinos de Europa como el de Montecarlo.

"La verdadera pasión es cuando uno se olvida de sí mismo, y eso sólo me lo ha dado el juego; existen para mí dos placeres incomparables en esta vida: uno es ganar, el otro es perder."

La Bella Otero, Sirena de los Suicidios, "la horizontal", Carolina, Lina...fueron los nombres por los que fue conocida Agustina Otero a lo largo de los intensos años en los que fue una de las mujeres más bellas de su época. Murió el 11 de abril de 1965 a la edad de 96 años, en la habitación de un humilde hotel de Niza, arruinada y rodeada de fotos y recuerdos en forma de recortes de periódico, los únicos testimonios del glorioso pasado de La Bella Otero.

"Yo he sido esclava de mis pasiones pero nunca de un hombre."

Publicado por Carmen Aguado   

Cosas que los nietos deberían saber, de Mark Oliver Everett

2/04/2014 2 Comments

Mark Oliver Everett es el vocalista y compositor del grupo The Eels. Y Cosas que los nietos deberían saber es su biografía. Contada en una primera persona más directa de lo habitual, con una descarnadura digna de la confidencialidad del más íntimo de los amigos, el autor nos va recorriendo su vida en un estricto orden cronológico, desde el final de su infancia y comienzos de adolescencia, hasta el momento actual, donde lidera una exitosa banda indie/rock de permanente gira mundial.

Y hago hincapié en la descarnadura de su relato porque, pese a saber de la reconocida posición musical del autor y el momento en el que escribe la obra, la atmósfera con la que recrea su vida y todos los avatares que la rodearon es tal, que uno se siente tentado a pensar que el éxito no le llegaría nunca, o que algo terriblemente fatídico enturbiaría, aún más, su penoso camino como músico. Pero, a decir verdad, desde el comienzo, el libro deja caer su peso en las historias de la familia Everett y en los intentos de amoríos del propio autor, narrado todo en el escenario de esa América de principios de los 80, con el calor de los ocasos de verano en Virginia, los descapotables y los porches de las casas esperando, como una pintura de Hopper, que la música suene y la chica dé el primer paso. 

No en vano el eje sobre el que gira su obra y, por tanto, su vida, son las mujeres. Desde el comienzo, el autor va analizando cada tipo de relación que ha tenido y cómo cada mujer ha ido marcando su vida, reconociendo que rara vez se fijó en la acertada. Además, su hermana Liz, con una vida trágica, y su madre, protagonista, por desgracia, de uno de los mejores capítulos del libro, son los puntos de referencia de cada hecho de su vida y, posteriormente, de su música. La relación de la hermana mayor con las drogas; el padre, eminencia en física cuántica, pero figura ausente en la vida de sus hijos y su mujer, hacen que la trayectoria del autor aún sea más digna de admiración, puesto que la dureza emocional que se le ha exigido desde pequeño, fue fraguando en una sublimación artística a la que no abandonó la constancia. Llamando a todas las puertas; presentando grabaciones que pasaban por ser maquetas de estudio; dejando en cada letra el dolor de una vida que nunca alcanzaba a comprender, Everett fue capaz de ir dando los pasos necesarios para lograr el éxito que a día de hoy disfruta. Pero quizá, lo más llamativo de esta historia, es que si bien la música parece ser el esperado colofón de la historia, no resta en ningún momento protagonismo a lo que el autor verdaderamente quiere contar; a saber, la historia de su familia. La historia de él mismo a través de su familia. 

Y es a ella a quien se dirige el final de esta obra. Y el principio, claro. A unos hipotéticos nietos que se pregunten por la causa de todo. Porque, al más puro estilo freudiano, Everett nunca se redime del todo de sus antecedentes y su arte es, una vez más, un tributo a sus orígenes y un canto, desde éstos, hacia el futuro.

Con sinceridad, con estilo y con muy buena música. Así se lee este libro que recomiendo a los amantes de una lectura directa, comprometida y viva.


     CHARO BEJARANO
                                                               

Mengele: el médico de los experimentos de Hitler, de Posner

11/24/2013 4 Comments

Aquel dia entré en la librería con el simple pensamiento de regalarme un libro. Miré y miré,  pero siempre recaigo en el mismo sitio “Biografias”. Cogí dos o tres hasta que vi uno que me llamó la atención: Mengele. Hasta ese momento nunca había oído hablar de él, pero fue abrir la primera página y me enganchó. Joseph Mengele (1911-1979), jefe médico del campo de Auschwitz de 1943 a 1945, se ha convertido en el símbolo de la perversión de la medicina en la época del tercer Reich y en un activo exponente de las teorías racistas del pensamiento nazi.

Sus famosos y espeluznantes experimentos con bebés y gemelos de origen judío o gitano en busca de tesis que confirmaran la supremacía de depuración de la raza aria, le llevaron a alcanzar la notoriedad y la infamia.

Su sonrisa burlona y su tacto, suave pero mortal, hicieron que le apodaran "el Ángel de la Muerte".

Esta dura y exhausta biografía recoge testimonios de sus colaboradores, familiares e incluso víctimas que podrían haber servido como pruebas irrefutables de la barbarie de sus crímenes en un juicio que nunca llegó a celebrarse.

La vida, la época y la muerte de Joseph Mengele fueron miserables desde el principio hasta el final.

Una biografía muy dura, pero muy interesante a la vez.

Publicado por Mar Romero