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Juntos, nada más, de Anna Gavalda


En vista de todos los comentarios positivos que he leído acerca de este libro, casi que me da hasta un poco de miedo reconocer que a mí no me ha gustado demasiado. De hecho, ha habido momentos en los que me ha puesto nerviosa y he estado a punto de dejarlo.

La historia prometía, es verdad. Una artista bloqueada y depresiva, un noble loco en decadencia, un cocinero mujeriego y una anciana al límite de sus fuerzas cuyas miserables vidas se cruzan por casualidad y acaban unidos, a su manera, por siempre jamás. Precioso, pensé, seguro que está lleno de situaciones cómicas y de lecciones trascendentales.

Me equivoqué. El personaje del noble loco -y muy en especial cómo acaba-  y el de la artista talentosa pero atormenada son cero creíbles. Él me cae bien, pero a ella la hubiese abofeteado en varias ocasiones, por no decir durante todo el libro. No sé, quizás soy yo, que no aguanto a ese tipo de gente quejicosa y cursi, que se les nota a la legua que ayudan para sentirse bien ellos, pero Camille se me cruzó desde el primer momento. La ancianita y el cocinero se salvan, eso sí, aunque por los pelos.

El estilo del libro tampoco me ha gustado mucho. Demasiados diálogos y demasiado rápidos, en mi opinión. Había momentos en los que ya no sabía quién hablaba y quién decía qué, hay capítulos enteros que sólo son eso, un diálogo a bocajarro sin más explicación. Esto también significa que hay insinuaciones constantes, que sí, que estarán muy bien para mantener la intriga y tal, pero hay veces que las estira tanto que acabas perdiendo el interés por lo que insinúan o cuando por fin te enteras de qué va la cosa piensas ¿en serio me han hecho esperar para esto?

Vamos, que no me ha gustado. Igual es que no era mi momento para ese libro o que el problema lo tengo yo, que no sé apreciar el trasfondo filosófico ni las personalidades atormentadas de sus personajes, no lo sé. En cualquier caso me parece un libro con una historia totalmente prescindible. Se deja leer, pero poco más.

Publicado por Fátima Casaseca   

El beso más pequeño, de Mathias Malzieu


El último título de Mathias Malzieu es la historia de un beso. Una original historia de amor que da comienzo precisamente con el beso más pequeño nunca visto. Los protagonistas de esta historia son un inventor melancólico que no es capaz de inventar nada, una chica peculiar con nombre de flor que desaparece cuando la besan y un extraño detective retirado. 

Cierta noche el inventor conoce a la chica. Se besan. Y tras ese minúsculo beso, ella desaparece. Y es que cuando digo que desaparece, digo que desaparece literalmente. Nuestro inventor queda hechizado y decide buscar a la chica invisible. Pero, ¿cómo se puede encontrar a una chica invisible? Es aquí cuando entra en acción Gaspar Nieve, un detective especializado en encontrar mujeres gracias a su ayudante, un loro azul llamado Elvis. 

Para encontrar a la chica invisible, nuestro amigo el inventor sólo tiene una pista: el suspiro asmático en Re Menor de la chica y el sabor de su beso. Será Elvis el que reproduzca el sonido allá donde vaya y localizará a la chica invisible, generándose entonces una comunicación vía loro, entre el inventor y Sobralia. Una vez localizada la chica, quedará saber si el inventor será capaz de retenerla y de hacerla aparecer.

Conforme avanza la historia vamos conociendo un poquito de la vida del inventor y de Sobralia, descubriendo que tienen una cosa en común: son dos personas que han sufrido mucho por amor, y precisamente como consecuencia de ello, Sobralia desaparece por miedo a volver a sufrir. Es curioso ver cómo reaccionamos las personas frente a un desengaño amoroso: los hay que se hunden, los hay que ponen una coraza a su corazón y los hay que parece no importarles nada. Nuestro inventor quedó destrozado hasta el punto que perdió las ganas de vivir y de sentir, por ello, tras el beso más pequeño que enciende una chispa en su corazón, no puede quedarse de brazos cruzados y dejar escapar esa oportunidad de ser feliz, por remota que parezca. Sobralia por su parte es más temerosa que el inventor y aterrorizada de volver a sufrir olvida la parte bonita de cualquier historia de amor. 

Esta novela fantástica de lectura rápida mezcla melancolía, humor, tristeza y esperanza a partes iguales. Mathias Malzieu es capaz de trasmitir muchísimo con frases cercanas a la poesía, creando una bella historia cuya finalidad es la de mostrarnos lo ciegos que podemos ser en el amor. 

Personalmente puedo decir que me ha encantado esta obra y que la recomiendo como lectura refrescante de verano. Las artimañas del inventor para localizar a Sobralia se han ganado mi corazón (que alguien sea capaz de elaborar un bombón con sabor a beso me ha parecido mágico). Lo curioso de los personajes tiene su punto, ya que aunque no estén perfectamente dibujados (es un libro cortito para entrar en demasiados detalles), con lo poco que el autor cuenta, ya eres capaz de hacerte una idea de cómo son y de qué les ha ocurrido para llegar hasta aquí. Y los juegos de palabras con sus dobles sentidos, me han hecho sonreír en muchas ocasiones. Además, para rematar la novela, el libro cuenta con un pequeño anexo en hojas de color rojo, que simula el recopilatorio de poemas que el inventor regala a Sobralia para demostrarle sus sentimientos. 

...

Definitivamente me gusta Mathias Malzieu. Me ganó con La mecánica del corazón; me hizo sentir mucha pena con La alargada sombra del amor; y me devuelve las ganas de creer en el amor con El beso más pequeño.

Publicado por Claudia Pina   

Les fleurs, de Christian Gailly


Christian Gailly es un escritor francés nacido en 1943. Solamente Un soir au club (Una noche en el club, Anagrama, 2002), ha sido traducida a nuestro idioma. El resto de su obra permanece desconocida para los lectores de español. Un vacío editorial lamentable y que ojalá puedan cubrir pronto editoriales tan dinámicas como Acantilado o Libros del Asteroide

La literatura francesa, especialmente en su corriente modernista, ha huido de la pedantería. La razón puede venir de que en Francia se lee mucho y, además, sobre temas muy variados. En Francia las librerías son grandes abanicos del gusto: en ellas podemos encontrar una sección policíaca bien nutrida de asesinatos, y junto a ella otra abarrotada de obras completas de autores clásicos. Lo sorprendente no es que ambas secciones existan, sino el vaivén de manos idénticas sobre los libros de uno y otro lugar: las mismas manos moviendo y leyendo historias opuestas, y las cajas registradoras como testigo último de esa disparidad.

De ese amplio perfil de lectura se explica que, cuando un escritor adopta un rol exigente hacia su obra, debe tener bien claro la necesidad de ser muy bueno en su empeño. ¡No hay alternativa! De lo contrario, su esfuerzo quedará en un ejercicio inútil de pedantería, y su obra quedará pisada en un zona fronteriza entre la alta literatura, a la que su talento no alcanza, y la literatura de consumo, de la que sus propios recursos, tal vez brillantes aunque fallidos, le han alejado. Porque al final el lector, juez que se mueve y conoce ambos mundos, descubre su medianía.

Christian Gailly, el autor que aquí nos ocupa, es consciente de que su literatura no debe ser pedante. Empezando por la historia. Les fleurs, su quinta novela, arranca con un gesto cotidiano: dos personas que se cruzan en la línea de metro RER B de París, famosa por discurrir sobre la superficie en algunos de sus tramos. Una línea de metro, un vagón, y dos personas que se cruzan. Un hombre que va a visitar a un viejo amigo, y una mujer que va a comprar un recambio para el cartucho de su pluma. Con este punto de partida cotidiano y sencillo, casi un no argumento, Christian Gailly comienza su novela, y casi ni nos hemos dado cuenta.

Les fleurs es una obra breve, de frases telegráficas y medidas por un mismo compás; el texto se balancea musicalmente, y los pensamientos y emociones de los personajes van en vaivén, como siguiendo el ritmo de los vagones del suburbano. Esa sucesión de frases breves e idénticas hace que la novela parezca una caja de música. Más que leerla, hay que escucharla. Y el sonido envuelve. Uno mismo, acostumbrado a conseguir la felicidad tras el ruido de ocho miles literarios, ha descubierto en Les fleurs la belleza armónica del relato corto, bien construido, con monólogos interiores tan naturales como bajar la bolsa de basura. Reflexiones que uno se ha hecho cuando mira desde la ventanilla de un vagón, cuando una escalera mecánica le devuelve la luz del día, y que en la pluma de Christian Gailly están llenas de autenticidad y de sencillez. Christian Gailly escribe muy bien,  y en su minimalismo sonoro cualquier algarabía pedante queda callada.

El libro se cierra con «Richesse visionnaire d une écriture», artículo, también breve, de Jean-Claude Lebrun, y que explica algunas claves de la lectura que se nos han podido pasar por alto. Tras leerlo, uno ha aprendido otra lección imborrable: que bajo esa apariencia de sencillez se esconde una voluntad y un trabajo de poda. Tijeras contra las malas hierbas, contras las expansiones literarias y los callejones sin salida, una poda para que solo quede el hueso de la historia. La obra se llama Les fleurs por la belleza de su contenido, pero su estilo es más próximo a esas ramas desnudas que, en su brevedad, revelan toda su existencia.

Publicado por Daniel Dilla   

El amante de la China del Norte, de Marguerite Duras


Marguerite Duras nació en Saigón en el año 1914. Su padre era profesor de matemáticas; su madre institutriz.

Con 70 años obtuvo el premio Goncourt con su novela L´amant: traducida a más de cuarenta idiomas, fue un éxito de ventas mundial. Jean-Jacques Annaud la llevó al cine, pero el resultado disgustó a su autora.

En mayo de 1990 Marguerite recibe una noticia: su antiguo amor adolescente ha fallecido. Ese joven chino del que nos habló en El amante ya no existe. A Marguerite le asombra no haber pensado nunca antes que él pudiera morir. Que pudieran desaparecer las manos de su amante, su cuerpo, su piel, su sexo.

Decide entonces escribir una novela. Abandona otras tareas e inicia la escritura de L´Amant de la Chine du Nord

Se mira al espejo: tiene setenta y seis años, y escribe algo que ocurrió hace sesenta.

Esta es la reseña de esa obra, y es también espejo de su estilo. Por lo tanto la reseña tiene que ser un relato breve: frases con la longitud de un disparo. La escritura de un telegrafista: los párrafos son ramas desnudas, porque la primavera no ha traído los adjetivos.

Durante el texto pies de página van guiando una posible adaptación cinematográfica. Marguerite no quiere otro desastre como ocurrió con la película de L´amant. Y en esa precaución, el libro se mueve entre las letras y las imágenes, y así que lo advierte casi desde su comienzo:

C´est un livre.
C´es un film.

Para Marguerite Duras la vida es una pirámide. Los días se amontonan pero el tiempo se achica: por eso la vida tiene esa forma egipcia, y por eso cada día cuesta más de escalar que el anterior. 

Lo que da la base a la vida es la infancia. Los primeros escalones. 

Dice Marguerite que hay padres que educan hacia el futuro: ¡ya lo harás, ya lo harás más tarde!, reprenden a sus niños.

Esta novela es la negación a ese principio, o más bien a ese destino.

¿Por qué más tarde?, se pregunta.

¿Por qué no ahora? Ahora que la pirámide no existe. Ahora que el mundo está sin domesticar.

La novela nace de ese espacio por construir. La novela acaba donde para todos empieza la vida adulta. En una altura donde los peldaños provocan vértigo. Alcanzado ese lugar, la novela ya nos ha contado todo lo que ocurrirá en la vida adulta. El amor. La injusticia. El horror. Las obsesiones. El racismo de una relación marcada por la piel.

Cuando empieza la vida adulta, a Marguerite Duras le ha dejado de interesar la vida, y entonces decide escribirla. Se sienta en un escalón: es el momento de hablar de su amante por medio de las palabras. Descubre que ese amor que se aleja va a eclipsar cualquier otro que venga después. Descubre también que no volverá a encontrar de nuevo una pasión de la misma fuerza. Por mucho que su pirámide suba y suba.

El enunciado es la clave. Más bien su ausencia: la ausencia de enunciado. Eso es: la ausencia de un enunciado es la clave. Un amor que llegó sin enunciado. Sin declaración previa. Con la vida por construir.

El paquebote la lleva camino de París. Mira al océano: las estrías del mar se dibujan en su frente.

¡Ya lo harás, ya lo harás más tarde!

Gritan los padres a los niños. 

Y ella, como un eco averiado, se dice en voz baja: mienten los padres a los niños.

Publicado por Daniel Dilla   

Regreso a tu piel, de Luz Gabás


Hace aproximadamente dos años Luz Gabás debutó con Palmeras en la nieve. Después de cosechar un gran éxito y llegar a más de 500.000 lectores, Luz vuelve con un nuevo trabajo: Regreso a tu piel. El día 18 de marzo salió a la venta dicha novela, y la autora quiso celebrar un encuentro en su ciudad natal el día 20 de marzo. Ese día, tuve la suerte de conocer a Luz, de maravillarme con lo que contaba sobre su nueva novela y de conseguir mi copia dedicada.

Brianda es una ingeniera que tiene una vida perfecta en Madrid, un trabajo que le gusta en el que además es buena y un novio con el que todo funciona de maravilla. Pero tras un sueño extraño a la par que muy vívido, comienzan los problemas. Brianda, que nunca ha tenido miedo y que siempre ha estado muy segura de sí misma, se convierte en una joven asustadiza que sufre ataques de ansiedad. Los cimientos de su vida se tambalean y decide ir a pasar unos días a Tiles, el pueblo de su tía, para desconectar. Aunque no lo conseguirá. Allí conoce a Neli con su particular visión de la vida, además de otros personajes muy importantes para el desarrollo de la historia.

A su vuelta a Madrid, sin estar curada, Brianda seguirá los consejos de Neli y acudirá a un médico diferente. Es entonces cuando la protagonista tiene su primera sesión de hipnosis regresiva, y surge la vida de Brianda de Lubich, única heredera del hombre más importante del condado de Orrun, que ve cómo su mundo se desmorona cuando su progenitor muere. Todo en lo que ella creía desaparece y Brianda deberá renunciar al amor para hacer lo que debe. Comenzará entonces una dura etapa en la que vivirá momentos muy amargos mezclados con otros de auténtica felicidad. 

La novela se estructura en dos tiempos diferentes: la actualidad y finales del siglo XVI. En este tipo de historias, siempre disfruto más de uno que de otro, pero por primera vez tengo que decir que no sabría con cuál quedarme. La autora ha sabido dónde dejar la narración de cada época para seguir devorando el libro y querer continuar hasta saber cómo queda la historia al final. Los capítulos pertenecientes a los diferentes planos temporales se van sucediendo, construyendo una historia de amor que comenzó en un tiempo de guerra, incertidumbre y miedo, y que encontrará su desenlace en la actualidad. 

Regreso a tu piel tiene su origen en un hecho real: el descubrimiento por el párroco de Laspaúles, en 1980, de unos documentos del siglo XVI ocultos en su iglesia. Entre ellos había dos folios con los nombres de 24 mujeres que fueron ahorcadas en 1592 por brujas. Este hecho llamó la atención de Luz y de esa inquietud nace una magnífica historia. Se nota en todo momento el trabajo de investigación por parte de la autora, que no deja ningún fleco suelto y hace que todas las piezas del puzle, encajen al final. 

Puntos fuertes de la novela son los personajes y las descripciones del paisaje. Todos y cada uno de los personajes están perfectamente dibujados, ya sean protagonistas o secundarios. Cada uno tiene una personalidad bien definida, acorde con los actos que tienen lugar. Están llenos de sentimientos que les llevan a grandes pasiones de amor, odio, venganza o poder. Luz ha conseguido unos personajes muy humanos que hacen que sientas lo mismo que ellos. Se nota que están trabajados y no se deja nada al azar. En este momento recuerdo una anécdota que salió en el encuentro de Monzón: la búsqueda del nombre de Nunilo, uno de los personajes principales, que a la autora se le atascó en un principio. En cuanto a las descripciones, sólo decir que son maravillosas, puedo decir que he visto el condado de Orrun a través de las palabras de la novela.

Ha sido delicioso leer Regreso a tu piel, y como montisonense, todavía más, porque los guiños a Monzón hacen que lector y autora compartan algo más que una historia. Admito que cada vez que salía Monçón en el libro, se me escapaba una sonrisa. 

Sólo me queda recomendar este libro a todos los amantes de las novelas históricas y de amor, y agradecer a Luz tanto esta obra como los minutos que me dedicó en Monzón. No soy dada a las dedicatorias pero no puedo olvidarme de Elena Ariño (qué bueno fue encontrarte de nuevo), que me presentó a la hermana de Luz; Mar Gabás, que ha respondido mis mails y me escuchó pacientemente cuando le hablé de El buscalibros; e Isabel Santos que por mediación de Mar, nos regaló un ejemplar de este libro para sortearlo entre todos vosotros. Gracias, de verdad. 

Y sí, cuando cerré el libro, suspiré.
 

Publicado por Claudia Pina   

Los perros y los lobos, de Irène Némirovsky


Irène Némirovsky nació en Kiev en 1903. De origen judío, desarrolló su carrera literaria en Francia. Los perros y los lobos apareció en 1940. Fue su última novela publicada en vida: en 1942 fue deportada a Auschwitz donde, al igual que su marido, sería asesinada. A sus dos hijas les dejó una maleta con numerosos manuscritos. Uno de ellos, Suite francesa, fue publicado en 2004, recuperándola pósteramente del olvido, y desencadenando un éxito de crítica y público sin precedentes.

Los perros y los lobos dibuja un movimiento que es el de la propia autora. El relato comienza en Ucrania, su país natal, a principios del siglo XX. Irène Némirovsky escapó de la revolución bolchevique en diciembre de 1918, apenas con quince años, y así también lo hace Ada, protagonista de la novela, subiéndose a un tren en mayo de 1914. Los primeros capítulos de la obra nos describen la forma de vida de una familia judía en Ucrania y cómo, a sus ojos, se estratifican los barrios. A través de Ada leemos que es el dinero lo que diferencia unas zonas de otras. El dinero «era bueno para cualquiera, pero para el judío era como el agua que bebía y el aire que respiraba. ¿Cómo vivir sin dinero? ¿Cómo pagar los sobornos? ¿Cómo meter a los hijos en la escuela cuando se había cubierto el cupo? ¿Cómo conseguir la autorización para ir aquí o allá, para vender esto a aquello? ¿Cómo librarse del servicio militar? ¡Ay, Dios mío! ¿Cómo vivir sin dinero?» (página 24). 

Junto al dinero, Ada y su primo Harry Sinner son los protagonistas de la novela. Irène Némirovsky, que fue hija de un banquero judío, y casada igualmente con un banquero, los sitúa en los extremos de la pirámide social y económica. La autora, aprovechando sus distintas fortunas, nos describe las maneras de ambición de uno y otro. El éxito y la ruina fluctúan con facilidad y definen el carácter de los judíos: «La suerte y la desgracia, la prosperidad y la misera los fulminaban como los rayos del cielo al ganado, lo que originaba en ellos tanto una perpetua inquietud como una esperanza invencible» (página 67). Frente a Ada su primo Harry «temblaba de aquel modo ante ella», y «no era porque a sus ojos representara la pobreza, sino el infortunio». Porque al final «para un judío no había más salvación que la riqueza» (página 75) y el dinero era su idioma (página 160).

Los dotes de la autora para observar cómo afecta el dinero a cada uno deja fragmentos admirables: «Los judíos de la ciudad baja eran religiosos y fanáticamente apegados a sus costumbres. Los de los barrios ricos se limitaban a observarlas. Los primeros sentían que la fe judaica estaba arraigada en ellos a tal punto que les habría resultado tan difícil prescindir de ella como vivir sin corazón. A los segundos, la fidelidad a los ritos les parecía de buen tono (...). Entre esos dos grupos, piadosos cada cual a su manera, estaba la pequeña y mediana burguesía, que vivía de otro modo. Invocaba a Dios para que bendijera un negocio o curara al hijo (...), pero acto seguido se olvidaba de Él o, si se acordaba, era con una mezcla de miedo supersticioso y tímido resentimiento: Dios nunca concedía lo que se le pedía... del todo» (página 40).

Esta visión de su propia comunidad hizo que la misma rechazara a Némirovski, acusándola de antisemita. Todo una paradoja sabiendo cuál fue su terrible destino. Pero tampoco fue aceptada por la patria francesa, a la cual ella siempre aspiró. Porque Los perros y los lobos, siguiendo el itinerario biográfico de la autora, se cierra en una Francia que imaginamos ocupada por los alemanes. Según Némirovsky la alta burguesía parisina tiene como único interés el buen vivir, y es indiferente a un mundo que se derrumba. Suponemos que Europa está en guerra, pero la novela nos oculta los hechos. Mudos los diarios, la obra observa las consecuencias de la contienda sobre las costumbres, y así consigue hacer crítica social. Pese a la crudeza de esta crítica Némirovsky nunca dio la espalda a su país de adopción, se convirtió inútilmente al catolicismo y, tal vez agotada, no intentó ni siquiera huir cuando Francia capituló y tuvo tiempo para hacerlo.

Los sentimientos entre Ada y Harry complican la peripecia de la novela. Son parientes cercanos pero media entre ellos una distancia inaudita, medida por sus fortunas tan dispares. Si el amor se hace común es porque se levanta sobre la experiencia individual: los enamorados se identifican en la memoria común de un pueblo perseguido, dividido entre perros fieles y lobos salvajes, entre el servilismo y la insolencia. Este amor responde por lo tanto a una oscura llamada de la sangre. Un amor estólido, porque los judíos son «una raza ávida, hambrienta desde hace tanto tiempo que la realidad no basta para alimentarnos», y logrado gracias a una «necesidad casi salvaje de conseguir lo que se desea (...)» (página 130).

Esa pasión prevista entre Ada y Harry se alcanza tras unas escenas memorables: de un lirismo amargo son los lienzos que ella pinta y cuelga en una librería, esperando que Harry algún día los vea y, activándose los mecanismos del recuerdo, llegue a París una realidad lejana y olvidada. El arte funciona como una vía para que Harry consiga encontrarse consigo mismo, con su historia, y por lo tanto con Ada. Pero también causa una honda impresión la imagen de Ada sentada en un banco de la calle, observando una fiesta en el palacio de Harry, las risas y las copas y las intrigas y todo lo que imagina que la gente habla desde los balcones abiertos. Ada y Harry, dos ruedas que confunden voluntariamente «el pasado y el presente, el sueño y la realidad» (página 146) y que giran desde su nacimiento sobre el mismo eje.

La obra se cierra con un movimiento que es la biografía de un pueblo: el espanto del regreso al lugar del que se había huido. Irène Némirovski, su marido y sus dos hijas tenían suficientes razones como para escapar del odio nazi: una familia acomodada, de origen judío y ruso. No lo hicieron, y en ese momento la biografía de Irène y de Ada se separan para siempre. 

La primera permaneció en Francia, pensando que tal vez la conversión al catolicismo y su dinero, y por lo tanto sus contactos, podrían salvarla. No fue así: fue obligada a portar la cruz amarilla que estigmatizaba su origen judío, deportada y finalmente asesinada en las cámaras de gas de Auschwitz. En julio de 1942 escribe una última nota dirigida a su familia: «Mi querido amor. Mis queridas niñas. Creo que marchamos hoy. Fuerza y esperanza. Estáis en mi corazón. Os quiero». No supieron nunca más de ella.

La segunda, Ada, seguirá viva en la memoria libre de quienes hoy leemos esta obra. A pesar de algunos brincos temporales y de ciertas descripciones estereotipadas, sobre todo en referencia a los rasgos judíos, todo parece vivo y real. Cada detalle encaja con el resto y ningún dato resulta superfluo, y hace que la obra tenga la perfección liviana de los buenos cuentos.

Los perros y los lobos es una instantánea tomada sin cámara: el relato de un espanto que la propia Irène rechazó mirar, tal vez porque no pensó que lo escrito pudiera ser cierto. El libro se cierra con nostalgia: el sentimiento entre Ada y Harry supera el tiempo de la novela. Parecen Tristán e Isolda, condenados a quererse, y por eso que aún hoy escribo estas líneas sobre ese amor, compartiendo un sentimiento único mezclado de fuerza y de esperanza; de servilismo e insolencia; de austeridad y riqueza; de perros y lobos, como leitmotiv de un pueblo extranjero y solo. Un pueblo y un amor perseguidos por un pasado más largo que el resto de los mortales.

Los números de página indicados en la reseña corresponden a la edición de Salamandra, S.A. en su catálogo de «Letras de Bolsillo». En este enlace se puede escuchar una entrevista a la hija de la autora (en francés).

Publicado por Daniel Dilla   

Las tres bodas de Manolita, de Almudena Grandes


Hay dos modos de acercarse a esta novela; conscientes de que se trata de la tercera parte del ambicioso proyecto de narrar los Episodios de una Guerra Interminable por parte de una novelista increíblemente dotada para mostrar el universo femenino, o buscando tan sólo disfrutar de la historia de una mujer que afirma que "en los buenos tiempos las chicas se casan por amor; en los malos, muchas lo hacen por interés."

Sea como sea, encontrarás una magnifica escritora que desgranará sin prisas y en una cambiante primera persona, la vida, los miedos, las ilusiones y las penurias de una chica muy joven, ni guapa ni fea, que sin querer meterse en líos, no en vano la apodan Señorita Conmigo No Contéis, se enfrenta a una aventura vital, cruel, dolorosa y al mismo tiempo plena, y del universo que la rodea, gentes pequeñas, de esas que conforman el paisaje de una ciudad sin que nadie se fije en ellos.

Manolita vive en el Madrid de la guerra y después lucha por sobrevivir en el de una posguerra que la convierte en madre de sus hermanos y experta en visitas a las cárceles sin apenas darse cuenta; de una vida corriente a una lucha titánica por sobrevivir en un mundo que apenas comprende.

Junto a ella conoceremos a la Palmera y a Eulalia, unidos por el amor a su hermano Antonio, a los restos de la pandilla del barrio, a las mujeres que afrontan largas colas para ver, alambrada mediante, a sus maridos o a sus hijos en cárceles como Porlier. Junto a ella viviremos los intentos de los perdedores por organizarse en la clandestinidad y cómo el Orejas juega a dos barajas para alcanzar el éxito a pesar del fracaso.

Manolita se casará con Silverio al "módico" precio de doscientas pesetas, un kilo de pasteles y un cartón de tabaco, en un cuartucho sucio, sin muebles, por el que corren las cucarachas con los gemidos del deseo desafiando la muerte como marcha nupcial; pero no es el amor quien la empuja.

Incrustada en la historia de Manolita, viviremos la de sus hermanas Isabel y María Pilar a las que el nuevo régimen brinda la oportunidad de educarse en un internado en Bilbao, para descubrir que los niños también pueden ser declarados culpables y condenados, en un escenario que no puede reducirse al blanco y negro.

Más de 700 páginas narran la historia coral de unos años terribles, los de la victoria, ficción entremezclada con certezas históricas de aquel periodo de tiempo que cada día se aleja más y corremos el peligro de olvidar sin apenas haber tenido la oportunidad de conocerlo, historias de amor y esperanza, porque como dice Manolita "con el tiempo comprendí que la alegría era un arma superior al odio, las sonrisas más útiles, más feroces que los gestos de rabia y desaliento."

Las tres bodas de Manolita te hará llorar, tanto de pena como de rabia, pero será una sonrisa con lo que la termines, quizás es la magia que Almudena Grandes ha aprendido a replicar de su maestro, Don Benito, Galdós por supuesto.

Publicado por Pilar Vaquero   

Personajes secundarios, de Joyce Johnson


La Generación Beat parece estar de moda. La adaptación cinematográfica de On the road quizá haya contribuido a ello. O quizá, la actualidad de un ambiente de descontento juvenil ante una sociedad medida al detalle, opresiva en sus modos y predecible en sus formas. Sin duda, la apología de lo imprevisible de Kerouac, Cassady, Ginsberg… suponía la denuncia más flagrante hacia el modo de vida norteamericano, ya que lo desarmaba de raíz; sin modificarlo, hacía más evidente sus limitaciones.

En ese American walk of life, el papel de la mujer era el peor parado, y por eso resulta verdaderamente interesante leer Personajes secundarios, de Joyce Johnson, amante de Jack Kerouac cuando apenas contaba veinte años. De familia judía de clase media, Johnson va narrando su vida como adolescente en un Nueva York que empezaba a destilar la necesidad del cambio y la ruptura, desde el jazz más potente hasta la pintura más brutal. Desde muy joven, Johnson se revela como una gran crítica con el momento que le tocaba vivir y con el puritanismo machista que le ponía trabas a la hora de emborracharse de la vida que empezaba a cocerse en el ambiente neoyorquino más cool. Podría pensarse que lo que ensalzará la obra será su encuentro con Kerouac, sus experiencias de primera mano con el héroe. Pero no. El modo de escribir de Johnson, y la riqueza de sus vivencias en todos los campos -laboral, cultural, familiar…-, hacen que su relación amorosa con el autor de En el camino sea sólo un modo más de contar su primera persona; el de una joven judía crítica con el momento, deseosa de darse a conocer como escritora, que se enamora del espíritu bohemio de Kerouac, a la vez que espera redimirlo de su éxtasis permanente en cualquier casa de cualquier parte del continente. 

El análisis que hace de él y del grupo es, indiscutiblemente, uno de los puntos fuertes de la obra, ya que los muestra en su realidad más directa, sin intentos de redención ni de sublimación. Amante de la literatura por encima de todas las cosas, su relación con la Generación Beat pasa, en todo momento, por el respeto primero a su producción, entendiendo desde ella las cuitas de las vidas de sus personajes, de las que ella se supo siempre espectadora. 

Cultura, juventud y amor enlazan esta novela. La primera persona de una joven que abría un tiempo nuevo para América. Imprescindible para saberse hipster con derecho.

Publicado por Charo Bejarano   

El Atlas de las Nubes, de David Mitchell


Hace un par de años vi un trailer en el cine que me hizo rogarle a mi chico una y otra vez que me regalara un libro: El Atlas de las Nubes, de David Mitchell. Y en esa ocasión (a diferencia de muchas otras) quiso el destino que no me fallara la intuición, ya que disfruté sobremanera leyendo estas ¡6! historias que se cruzan y se entrelazan a lo largo de la historia. 

Me explico. El Atlas de las Nubes requiere atención, paciencia y tiempo, no es una lectura ligera pero atrapa sin quererlo. El argumento se basa en seis historias, seis vidas, seis experiencias vitales que ocurren cronológicamente del principio a la mitad del libro, y que decrecen cronológicamente de la mitad al final. ¿Confusos? Está bien, seguimos. Cada decisión de cada personaje afectará a la historia siguiente puesto que todo es una red bien tejida en la que cada movimiento afectará en mayor o menor medida a su homólogo en su historia siguiente. 

¿Aún me estáis leyendo? De acuerdo, para liaros más, comentaros que (en la versión cinematográfica) sólo 6 personas llevan el peso de las historias siendo aquí más patente que en el libro que los personajes fluyen a lo largo de la historia. La curiosidad de la versión escrita radica en las diferentes topografías, dialectos y formas de comunicación de cada una de las historias. 

Estos 6 relatos transcurren desde el siglo XIX hasta un futuro postapocalíptico. El Atlas de las Nubes comienza con la historia de Adam Ewing, quien relatará su tortuoso viaje en barco en el siglo XIX escribiendo un diario, que años más tarde llegará a las manos del compositor Robert Frobisher, quien compondrá "El Atlas de las Nubes" tres años antes que estalle la II guerra Mundial. Esta canción la encontrará una periodista de los años 70 en una tienda de discos. Y no quiero desvelar más, ya que como éstas aún le suceden 3 historias más, con un filo hilo de conexión, llámenle karma casualidad o como quieran hacerlo. Al llegar a la mitad de libro, la historia deshace su intrincado nudo y vamos resolviendo cada una de las historias en un viaje lleno de emociones: ira, ternura, traición, confianza, y por encima de todo amor.

La esencia de la(s) historia(s) es comprender que da igual el medio (carta, diario, música, o incluso un telefilm antiguo), lo esencial es el MENSAJE y como éste cala en generaciones venideras o es capaz incluso, de cambiar por completo el curso de la historia. Me quedo aquí con una de las frases que leí en su momento, en plena promoción de la película: ¿Es posible que cuando alguien plasme una melodía o escriba una carta esté brindándole al futuro un legado?

Publicado por Cristina Serrano   

Helen no puede dormir, de Marian Keyes


El mundo de Helen Walsh se desploma. Es detective privado y cada vez tiene menos trabajo, por lo que debe dejar su perfecto piso (el cual le ha costado mucho tener a su gusto) y tiene que volver a vivir con sus padres. 

De pronto recibe un nuevo encargo, pero viene de la mano de Jay Parker, un ex novio con el que las cosas terminaron bastante mal, y Helen se ve en la tesitura de aceptar el trabajo (aunque le repatea que sea Jay quien ha acudido a ella) o estar sin un duro y con demasiado tiempo libre para pensar. Finalmente decide aceptar la oferta y se pone manos a la obra para encontrar al cantante de un antiguo grupo, que tuvo fama en su juventud y que vuelve a juntarse para dar una serie de conciertos en Irlanda. Helen debe encontrar a Wayne Diffney en cinco días. 

A la vez que la investigación empieza a surtir efecto y empiezan a salir los primeros secretos del resto de miembros del grupo, también conoceremos un poco más de la vida de Helen como por ejemplo cómo conoció a Jay y qué pasó entre ellos; que ocurrió con su mejor amiga; la relación con los miembros de su familia; un período de depresión sufrido por la protagonista (y que aún causa estragos en la actualidad) y cómo es la relación que mantiene con un hombre divorciado que aún tiene muy cerca a su maravillosa ex mujer. 

No es el primer libro que leo de Marian y la verdad que ha sido algo diferente a lo que estaba acostumbrada. Antes todo era juerga, borracheras, sexo y vida nocturna. Este libro es un poquito más dramático, especialmente en lo que se refiere al tema de la depresión. Marian Keyes es una de las grandes autoras de chick-Lit, con varias novelas enmarcadas en este género, pero que ha ido evolucionando y haciendo sus escritos más serios, manteniendo una prosa fresca y con un toque de humor. Helen no puede dormir es una de esas novelas modernas y contemporáneas, que engancha, entretiene y se lee rápido. 

A los que os gusta esta autora, decir que es diferente pero aún se reconoce el toque Keyes. A los que no queréis saber nada de chick-lit, éste es un buen título para darle una oportunidad.

Publicado por Claudia Pina   

El Jardín Olvidado, de Kate Morton


No pude evitarlo. Fue superior a mí. Era como la fuerza de un imán. Con el anterior libro de Kate Morton aún entre mis manos, escogí El Jardín Olvidado, ya que me había quedado con ganas de más. Pensaba, sinceramente, que su historia tendría algo que ver con La Casa de Riverton, pero no fue así. Lo único que pueden tener en común son que las protagonistas son femeninas y que tienen Inglaterra como escenario. A partir de ahí vienen las diferencias que convierten esta historia en una obra de arte que te atrapa y te enreda en el sillón hasta que terminas de leerla. 

Una niña aparece en un puerto australiano y no recuerda ni su nombre. Un amable jefe de puerto la recoge y la lleva a su casa de forma temporal. Pero nadie la reclama, y su mujer y él deciden quedársela sin dar explicaciones a nadie. Los años pasan y esta niña se convierte en una feliz mujer a punto de casarse. Sin embargo, esa felicidad se rompe al contarle Hugh, el amable jefe de puerto, la verdad sobre su pasado. Nell, que así han llamado a la niña, rompe con todo y decide averiguar quién es, qué son los recuerdos con la Autora que le aparecen y por qué fue abandonada. 

La historia no tiene solo un narrador. El narrador es un coro de voces femeninas pertenecientes a tres generaciones de una misma familia. También se narra la historia a través del género epistolar: cartas y diarios que nunca vieron la luz o que fueron acallados para que no se supiera la verdad. Y además intervienen una multitud de buenos vecinos que ayudan a la protagonista, la nieta de Nell, a recuperar la historia familiar de su abuela. 

Me gusta mucho cómo Kate Morton entrelaza las tres líneas temporales y sus tres protagonistas sin que nos perdamos. Me gusta mucho cómo la historia va fluyendo y discurriendo entre nuestros dedos y cómo va haciéndonos descubrir los terribles y hermosos secretos de un jardín paradisíaco y lleno de simbología. Su prosa y sus diálogos hacen que nos envuelva la magia de ese mar embravecido y esos pastos verdes de la Inglaterra más provinciana. Y me cautiva, sí, me cautiva la fuerza arrolladora de dos de sus personajes principales: Nell y Eliza. Y me enamora, me apasiona, me enloquece ver lo que el AMOR puede llegar a mover en un ser humano. 

Después de todo esto, no queda duda. Recomiendo encarecidamente su lectura y disfrute en cualquier momento del año, pero quizá ahora, con el tiempo invernal, nos llegue más al alma.

Publicado por Ana Gigante   

El imposible olvido, de Antonio Gala


Este libro llegó a mis manos de casualidad. Se lo regalé a la que en aquel momento era mi suegra, una de las personas que más he querido en la vida, y sólo recuerdo que lo leyó del tirón y me dijo: "Esto has de leerlo". 

Así que no sin cierto escepticismo, ya que no es mi género favorito, me lancé a la piscina con mi primero de Antonio Gala (y he de confesar que el último). No me malinterpretéis, no es que no me gustara o no lo disfrutara, todo lo contrario, es sólo que sabía que ningún otro me aportaría lo que éste. Y de hecho me costó abandonarme a sus páginas hasta que fui atando cabos de la historia, o al menos la historia que yo fui creando en mi imaginación.

La historia la narra la hija de Gaspar Barahona, ya que él en vida a nadie se atrevió a narrarla por el miedo a ser tomado por loco. Transcurre en plena época franquista, y la historia nos cuenta cómo Gaspar, en su etapa adolescente, conoce a Minaya Guzmán, un personaje que, como Gala dice "turbaba a hombres y mujeres, enamoraba a niños y a perros. Minaya Guzmán, un misterio". Todo en la vida de Gaspar transcurre pacíficamente, sus sueños poco a poco se van haciendo realidad, siempre con esa sombra de Minaya Guzmán a su alrededor. Una serie de sucesos, uno en especial, marcarán su decadencia y lo llevarán al final de sus días con un terrible secreto a sus espaldas: Minaya no es humano. 

Es por eso que Gaspar en un momento cumbre de la narración se plantea sus sentimientos hacia Minaya. Y no me gustaría desvelar más de la historia por si alguien quiere leerla. Decir también que la historia está dividida en tres partes en orden cronológico y que si bien las dos primeras enganchan, la última es más lenta, quizá para corroborar esa decadencia del personaje y esa perdición que siente.  Mi pega personal, por mi forma y ritmo de lectura, es que es denso, profuso en descripciones, pero así es Gala, una narrativa altamente descriptiva que te hace correr el peligro de desconectar en capítulos en los que transcurre menos acción. 

Para terminar, os dejo aquí dos frases que me hicieron plantearme por completo la historia y tener que reordenar mis pensamientos para entender a qué me enfrentaba con esta novela. Si queréis prendaros de Minaya Guzmán, ésta es vuestra novela. 
"No estamos solos ni podemos ser sustituidos. Nadie. Ninguno... Esa es quizá la verdad que buscamos, la única que nos hace libres".  
“No soy de aquí”, confesó en una ocasión pero no supieron entenderle porque era, sin serlo, como nosotros. Parecía un hombre pero su perfección, su belleza y la sonrisa de sus ojos debieron alertar sobre su diferencia. Era más justo y más pacífico, más respetuoso, sobre todo, más sereno, parecía estar iluminado por dentro. ¿Era un sueño o era más vida que la vida?  

Publicado por Cristina Serrano   

El pequeño ladrón de sombras, de Marc Levy


De nuevo vengo con un libro de Marc Levy. Esta vez os traigo “El pequeño ladrón de sombras” una historia peculiar desde el principio, donde la imaginación tiene un papel importante. 

El pequeño ladrón de sombras es un niño de 12 años al comenzar el libro. Lo primero que me llama la atención, es que el nombre del protagonista no aparece por ningún sitio. Es apodado como “amigo”, “cariño”, o “tío”, por los demás personajes de la novela, pero en ningún momento se le da un nombre. A mí es algo que me descoloca bastante, no estoy acostumbrada a leer sin poner nombre al personaje principal. De hecho llegué a pensar que no había registrado el nombre al leer la novela, pero tras revisar de nuevo el libro me di cuenta de que efectivamente, el niño no tiene nombre.

Durante la primera parte del libro, vivimos de primera mano la infancia del protagonista: sus desventuras en un nuevo colegio donde se siente un bicho raro, su fracaso amoroso al enamorarse de la misma niña que el matón de su clase, su amistad con el que siempre será su mejor amigo, el abandono de su padre, y lo que hace a este niño todavía más especial: una capacidad muy grande de empatizar con los demás debido a su don, ya que este niño es capaz de hablar con las sombras, tanto la suya propia como la de los demás.

La segunda parte de la historia, más rápida, se centra en su último año de carrera, con su amigo aún a su lado, con una chica que no consigue hacer que él olvide a su primer amor, y con una madre orgullosa que sigue presente en su vida, aunque sea en la distancia. 

Emociones, encuentros y pérdidas, sentimientos profundos, recuerdos y memorias que acechan a nuestro protagonista y dan un giro inesperado a su historia. De lectura ágil debido a su narrativa, con diálogos en los momentos adecuados, y con una originalidad que llama la atención desde el primer momento.

Publicado por Claudia Pina   

La canción de Nora, de Erika Lust


"Está claro que este hombre y yo no encajaremos nunca, no hay más que vernos."

La frase con la que he decidido empezar mi reseña de este mes no está al principio de La canción de Nora (España Libros, 2013) sino más o menos hacia la mitad, pero la uso porque es exactamente lo que yo pensé del libro cuando empecé a leerlo: "está claro que este libro y yo no encajaremos nunca". Primero porque la novela erótica no es lo mío y segundo, porque no me gustó el inicio. ¿Por qué lo leíste entonces? Os preguntaréis. Por su autora. A quien admiro profundamente. La canción de Nora entró con un 50% de mal pie pero he de decir, sin querer adelantar acontecimientos, que al final la frase que he escogido para empezar no se me ajusta del todo y que un poco sí acabamos encajando.

En la canción de Nora, la directora de cine porno Erika Lust (no añado lo del "para mujeres" aunque ella a veces lo hace, porque me parece que sus cintas puede disfrutarlas cualquiera a quien le guste el porno con un poco más de enjundia) cuenta la historia de una joven sueca apasionada del cine que, a los 23 años, llega a Barcelona con el sueño de rodar su primera película sin el encorsetamiento creativo de la Suecia de finales del siglo XX y principios del XXI. Junto a las peripecias cinematográficas, la autora mezcla varias historias de amistad y amor cruzadas, todas relacionadas con la protagonista, quien finalmente se debate entre dos hombres a lo largo de toda la trama.

Bajo mi punto de vista, la novela está muy bien escrita. Mucho. Erika da muestra de un conocimiento del español que supera al de muchos escritores nativos, no sólo por la forma de usar el lenguaje sino, sobre todo, por el amplio contexto cultural de expresiones, frases hechas, acontecimientos de la vida cotidiana (y no tanto) española en general y otras referencias que maneja de forma brillante a lo largo de todo el libro. Esto hace que sea de fácil lectura (yo me lo leí en cuatro horas y media, del tirón, la primera vez) y le da un ritmo muy ágil y cercano a toda la trama.

La propia trama, aunque sencilla, no resulta tan previsible como puede parecer en un primer momento cuando lees la sinopsis. De hecho, el final me ha parecido bastante inesperado y también el tipo de relación que va manteniendo la protagonista con los dos hombres entre los que se debate. Sin embargo y a pesar de estar bien hilvanada y de ser bastante redonda (prácticamente todos los detalles que se van desgranando en los capítulos sirven para algo posteriormente y quedan cerrados, o atados, sin cabos sueltos, cosa que me gusta mucho), la historia en sí no termina de engancharme o gustarme.

¿Por qué? Primero porque trata del mundo del cine, que tampoco es que me apasione en realidad más allá del producto final (todo lo que se mueve alrededor de la filmación de una película me parece aburrido, sinceramente). Y segundo porque me parece un poco artificial. Y me explico. Me parece artificial que dos hombres se dediquen desde el primer minuto en que conocen a una mujer a tratar de conquistarla con todas sus fuerzas. Que sí, que es literatura y además erótica y que se trata de fantasear y no perderse en largas conquistas pero... No sé. En la historia, los dos hombres quieren a Nora para una relación, no solo para sexo. Tanto interés al primer vistazo... A mí personalmente no me resulta creíble y eso no me gusta en un libro. Y tampoco ha ayudado la sensación de que la protagonista lo tiene todo fácil porque, aunque es cierto que al leer sabes que no, la sensación que te queda no es ésa. La sensación que te queda es que Nora tiene no una flor, sino un jardín en donde la espalda pierde su nombre. Eso, para mí, hace la novela menos interesante que si se lo hubiera tenido que currar un poco más.

Sin embargo, todos estos son detalles menores que van en gustos, sin más. Lo que más me ha llamado la atención es que la historia no es una historia de sexo, sino una historia de una chica que lucha por rodar una película y en la que, de vez en cuando, se dan escenas de sexo. Me ha sorprendido comprobar que el libro se podría haber contado sin esas escenas (bajo mi punto de vista muy bien narradas, eso sí) y no hubiera pasado nada. Y me ha sorprendido porque esperaba otra cosa. Esperaba una historia con el sexo, contado de la manera que fuera, como hilo conductor, no como accesorio de quita y pon. Es algo que me sucede con prácticamente todas las novelas eróticas que he leído, desde que empecé a los 17 con Las edades de Lulú. De hecho, creo que el único libro que he leído en el que realmente el sexo era un motivo y no un pretexto es precisamente la ópera prima de Almudena Grandes. En el resto, si les quitas las escenas de sexo te queda la historia. Y la historia, por sí sola, funciona igual. En este caso me ha sorprendido porque pensaba que, al ser Erika una profesional de la pornografía, la usaría más como hilo conductor de la trama que como mero adorno.

También me ha sorprendido (y en este caso, para bien) el uso del recurso del sueño (de contar sueños de la protagonista) para ir desarrollando partes de la trama. Más allá de que el sueño del comienzo no me llamara mucho la atención (un sueño húmedo con demasiadas plumas y confeti para mi gusto, pero es que además, en literatura se suele considerar como erróneo utilizar el recurso del sueño para empezar un libro si ese sueño no es absolutamente fundamental para la trama, y en este caso no lo es), pienso que como recurso literario le da mucha fuerza a la forma de contar el argumento, igual que las partes que están narradas en lenguaje cinematográfico. Por detalles como este (entre otros muchos) os decía más arriba que el libro está muy muy bien escrito. Son detalles novedosos a los que, bajo mi punto de vista, luego no hace justicia la trama: me gusta más el continente que el contenido.

Finalmente, los personajes están bastante bien definidos, con caracteres fuertes y perfilados sin caer en los tópicos, que se van desarrollando en la medida que deben hacerlo (unos necesitan evolucionar, otros no y eso está muy bien mostrado en sus maneras de actuar, así como se puede percibir muy bien todo el mundo que hay a su alrededor, antes y después de la novela, como si estuvieran realmente vivos fuera de la letra impresa) y que resultan creíbles para el lector, más allá de lo surrealista que os comentaba de que dos tipos se lancen a por la misma mujer desde el minuto cero. Que igual a vosotras os pasan esas cosas y a vosotros también, queridos lectores. Pero oye, como a mí no me ha pasado nunca (ni a nadie que conozca) pues yo lo veo un poco raro.

Y como postdata, os cuento las tres cosas que más me han gustado de la novela:

1.- Que la protagonista sea pelirrojísima (esto es mero gusto personal: yo soy una pelirroja encerrada en el cuerpo de una morena, o sea que es normal), de piel blanquísima (que estaba ya harta de protagonistas perfectamente bronceadas, como si las chicas de piel lechosa a quienes no se nos pega el sol ni a tiros no pudiéramos existir) y de formas rotundas (¡por fin!).

2.- La existencia de cuatro gatos adorables a lo largo de casi toda la trama (al final sólo aparece ya uno, el único que convive con Nora).

3.- Y el personaje de la abuela española de Nora y su relación con ella. Simplemente genial.

Y ahora viene la cuestión capital. ¿Recomiendo leerlo? Si os gusta la novela erótica sin pretensiones, os interesa un poco el mundillo del cine y os apetece leer escenas de sexo bien planteadas, bien escritas y que excitan al rojo, sí, os lo recomiendo. La canción de Nora es un libro para pasar un buen rato usando las manos (propias o ajenas) debajo de las mantas del sofá en una tarde de lluvia.

Publicado por Casiopea    

Un lugar afortunado, de Loredana Limone


¿Un encargo? ¿Un honor? ¡Un placer! Saber que una autora se ha puesto en contacto con El buscalibros para que reseñemos su primera novela, es todo un placer del que nos sentimos muy orgullosos. Por eso quiero agradecer a la editorial Alevosía que nos facilitara una copia del libro. Y por su puesto a Loredana Limone, que a través de Facebook se puso en contacto con nosotros y nos hizo partícipes de esta manera de su primer éxito literario.

Aunque Loredana no es nueva en esto de escribir libros, ni de ser famosa. Esta italiana es autora de libros de literatura infantil y gastronomía con cierto éxito en Italia, donde ha obtenido una mención especial en I Premio Literario Federico Fellini. Es en Italia donde también dirige un taller de escritura creativa con el nombre de Sabores Literarios (Sapori-letterari en italiano) a través del que pretende entender la construcción de textos como una suma de ingredientes bien ordenados que resulten un "buen menú" literario.

Algo de esto hay en su primera novela Un lugar afortunado (Borgo Propizio es el título original en italiano). Loredana ha elegido perfectamente a los personajes, les ofrece una localización ideal, les prepara una trama divertida, entrelazada... y todo para ofrecernos un perfecto "plato único" cargado de amor, humor, situaciones inverosímiles, enredos, supuestos robos... y leche, mucha leche.

ippogrifo
Borgo Propizio es un pequeño pueblo italiano, olvidado por las administraciones locales, que goza una quietud absoluta, solo alterado por los chismorreos de sus aburridos vecinos. Mariolina y Marietta forman parte de ese paisaje, aunque en muy distintas posiciones. La primera, de carácter abierto, es funcionaria del ayuntamiento. La segunda, una artista del ganchillo, trabaja en casa haciendo prendas de ese noble arte. Ruggero, un albañil también soltero y con cierta solvencia económica, realiza unas obras de acondicionamiento en un local comercial de ese alejado pueblo, para la hija de Cesare, su abogado. Belinda quiere abrir una lechería, haciendo realidad el sueño de vivir de lo que más le gusta, le leche, además de romper con su anterior vida, marcada por el desamor. Cesare, infeliz al ver que su hija quiere abrir un local de dudoso éxito en aquel recóndito lugar, que además aseguran está embrujado, vive con la tristeza de la marcha de su mujer, Claudia, que lo abandonó no hace demasiado tiempo, poniendo fin a una relación en la que Cesare solo había aportado ausencias y que ahora trataba de recuperar sin saber muy bien cómo.

Un chispazo pone en funcionamiento la maquinaria para relacionar a todos los personajes de la novela. Y no solo a los que acabo de mencionar, si no a otros más que son los nexos de unión entre unos y otros, como Ornella, tía Letizia... Ese chispazo ocurre cuando Ruggero atropella a Mariolina e insiste en acompañarla al hospital, no tanto por la gravedad de la lesión, sino por la perspectiva de una posible cita. Es entonces cuando Ruggero repara en los azulejos con forma de vaquitas que debía de colocar en la lechería y que por más que busca no encuentra, pero que son importantísimas para Belinda, que decide comprobar por si misma la marcha de la reforma conociendo a Mariolina y Marietta. Pero también constata el amorío del albañil con Mariolina y de las desdichas de Ornella, recién separada de su marido...

Y así durante 250 páginas en las que no cabe el aburrimiento. Mediante una escritura dinámica, Loredana consigue dar forma a todos los personajes entrelazando sus historias con las de los demás personajes. No hay un protagonista absoluto, sino que la propia historia va creciendo capítulo a capítulo, como la bola de nieve que se hace más grande cuanto más rueda. Borgo Propizio se convierte en un escenario por el que entran y salen personajes a su antojo, dibujando con su rastro una fina malla en la que todos caen tarde o temprano.

Sin duda, las referencias cinematográficas son obligadas. La trama parece sacada de un película de Vittorio de Sica, o de alguna comedia actual como Manuale d'amore, incluso Love actually. Y eso me encanta del libro. De cualquier pequeño detalle nace una nueva historia que a su vez se une con otra que ya antes se había iniciado. Es como el ganchillo de Marietta: a cada extremo se van añadiendo otros más resultando una bonita historia de múltiples caras.

Seguro que en las fechas que nos encontramos, cualquiera tiene ganas de pasar un buen rato leyendo junto a una taza (el contenido lo dejo a vuestra elección) bien humeante mientras descansa y retoma fuerzas. Esta es la novela ideal para esos días. Por momentos se siente la necesidad de abrir el libro y quedarse allí sentado viendo como  Mariolina llora por Ruggero, o Belinda se enfada por sus vaquitas que no aparecen. Borgo Propizio recobra vida cada vez que retomas la lectura y te llena de energía positiva.

Desde luego que el "menú literario" que nos ha preparado Loredana es merecedor de una estrella Michelín como poco. Espero que la disfrutéis.

Nota. Gracias a mis compañeros de El Buscalibros, por dejar que fuera yo el encargado de comentar este libro. Gracias a Alevosía por el libro. Loredana, grazie mille per avere contattato il team di El Buscalibros per avere una recensione del tuo primo romanzo. Ti ringraziamo per la fiducia. Auguri!!

Publicado por Carlos Masó   

El cielo ha vuelto, de Clara Sánchez


El cielo ha vuelto, de Clara Sánchez, Premio Planeta 2013, cuenta la historia de Patricia, una guapa modelo, que en un vuelo de trabajo conoce a Viviana, una vidente que le advierte que tenga cuidado ya que alguien en su entorno desea su muerte. Patricia nunca ha creído en este tipo de cosas, de hecho ni siquiera es supersticiosa, pero una serie de accidentes fortuitos hacen que recele y desconfie, y empieza a darle crédito a Viviana. Es así como el mundo firme y feliz de Patricia, queda patas arriba, y ella sale de su burbuja para buscar una explicación a estos sucesos y encontrar a quien quiere hacerle daño. 

A base de los pensamientos de la modelo, que es además la narradora de su propia historia, comenzaremos a conocer a Elías, su marido y pintor frustrado; a Irina, una de las cabecillas de la agencia de modelos para la que trabaja; a Manuela, una joven modelo que viene pisando fuerte; a Jorge, representante de Elías en el mundo del arte; y a Carolina, hermana de Patricia que parece que no lleva bien que toda la suerte fuera para su guapa hermana. 

Una historia de la ceguera propia de una persona que es incapaz de hacerle daño a nadie, y por lo tanto piensa en que nadie le hará daño a ella; una historia de cómo nace la desconfianza; de cómo actuar frente a hechos imprevisibles que afectan tanto a tu vida profesional como privada; una historia de fachadas, esas que nos construimos para protegernos del mundo y pasar desapercibidos a los demás; y finalmente una historia llena de secretos que acaban saliendo a la luz. 

Altamente recomendable, tanto por la historia contada, como por cómo se cuenta. Sin duda, un premio merecido. 
«–Debes rebajar el miedo al mínimo, porque el miedo es caníbal, se alimenta de la inteligencia, la devora y no te quedará suficiente para aprender y existir en toda tu plenitud. Cuando tengas miedo expulsa todo el aire que puedas en una bolsa de plástico, ciérrala fuerte y tírala lejos.»       
Publicado por Claudia Pina