Maneras de ser periodista, de Julio Camba

9/30/2015 Comenta

Soy periodista. Sí, de esas de título y de cabeza al paro. De las raritas de la Facultad que no aspiraban a convertirse en la Sara Carbonero de turno. De esas.

Por este motivo decidí leer Maneras de ser periodista, sin ni siquiera saber con mucha seguridad ante qué libro me iba a encontrar. No miré el autor, ni la sinopsis… nada. Yo vi «periodista» y ahí que me fui de cabeza. Y menuda sorpresa.

Este libro está compuesto de una selección de algunos de los artículos más representativos del periodista Julio Camba, una de las figuras más interesantes dentro de la Historia del Periodismo en España. Y digo interesante porque, quitando el hecho de la gran calidad que poseen sus escritos, leer a Camba es adentrarte en el mundo del humor punzante característico de su peculiar carácter, y ser testigo de cómo puede evolucionar de forma tan drástica la ideología de una persona con el correr de los años.

Los escritos seleccionados por Francisco Fuster nos trasladan a una época donde podía respirarse el periodismo más puro. La visión más romántica de la profesión tiene cabida entre estas páginas, que hacen la delicia de aquellos que aún viven un poco anclados en el pasado. Debemos decir, eso sí, que aunque el ambiente que rodease a Camba fuese el típico escenario anhelado por un profesional de la información, el periodista gallego no desaprovechaba ninguna ocasión para desmitificar su ocupación.

A lo largo de los artículos el periodista nos confiesa que se ha convertido en una máquina automática para hacer columnas: «Ya pueden ustedes darme las cosas más absurdas: un gabán viejo, un par de gemelos de teatro, una máquina de afeitar, un pollo asado, una mujer bonita… De cada una de esas cosas yo les haré a ustedes una columna de prosa periodística, o, si ustedes lo prefieren, les haré la columna de todas esas cosas juntas».

O, incluso, podemos ver la manera en la que describía sus labores como periodista: «Yo, el abajo firmante, he ‘trabajado’ durante dos años en un periódico que se hacía solo. Ordinariamente, los redactores nos reuníamos en torno de una mesa muy grande, pedíamos café y comenzábamos a charlar y a fumar pitillos. Abajo estaban los talleres».

Resulta entonces muy fácil deducir que Camba estuvo muy lejos de ser uno de esos periodistas que consideraban su profesión como algo sagrado o digno de admiración. De esta manera, Camba fue adoptando una actitud cada vez más frívola y escéptica, que lo llevó a dar un giro de 360º a su propia ideología. Esta faceta del periodista se tornó más evidente a partir del año 1906, y poco quedaba ya de aquel anarquista que en 1902 había fundado su propio periódico llamado El Rebelde.

Entiendo que muchas personas recién salidas de las Facultades de Periodismo no tengan a Julio Camba como referente, aunque su forma de escribir y el humor satírico que caracteriza a sus escritos es algo que puede llegar muchísimo a todos aquellos que pertenecen a mi generación.

Quizá cuando pase el tiempo, y la vida con él, aprenda a valorar de mejor forma que lo que una vez fue blanco puede tornar a otro color. Hasta entonces solo me queda decir: «Vaya, Camba, ¡con lo que tú eras!».

Maneras de ser periodista. Julio Camba. Libros del K.O. ISBN: 978-84-941245-9-4. España, 2013. 104 páginas (más cómic desplegable). 13,90 euros. COMPRAR 'Maneras de ser periodista' en Amazon.

317 kilómetros y dos salidas de emergencia, de Loreto Sesma

9/29/2015 Comenta

Loreto Sesma comenzó a hacerse conocida gracias a que un buen día decidió colgar sus poesías en vídeos de YouTube. Poesías en las que hablaba de su vida, de amor y desamor, de su familia... recitadas con una voz tremendamente dulce y cálida, que hizo que miles de personas comenzaran a ver sus sentimientos reflejados en los vídeos de esta joven zaragozana (en la actualidad cuenta con más de 67.000 suscriptores).

Todo esto dio lugar a su primer poemario, Naufragio en la 338, que, cómo no, iba acompañado de un CD en el que la poeta recitaba sus versos. Se publicó con una editorial pequeña, y fue un éxito de ventas. Entonces una editorial mucho más grande puso los ojos en ella, una editorial, además, muy relacionada con la poesía desde sus inicios; la editorial Espasa, dentro de su colección Espasa es Poesía, publicaría el nuevo poemario de Loreto Sesma, 317 kilómetros y dos salidas de emergencia, el 1 de septiembre de este año, y nuevamente se colocaría entre los puestos de libros más vendidos, junto a novelas y autores muy conocidos en nuestro país.

La poesía de Loreto forma parte de un fenómeno reciente que ha calado en muchísimas personas, sobre todo en jóvenes: poetas, en su mayoría en plena veintena, que se han dado a conocer a través de blogs, redes sociales o recitales en distintos bares o salas. Tratan temas de siempre, como el amor; pero también temas actuales, como el descontento social. Y a todos les une lo mismo: su voz joven, honesta y clara.

317 kilómetros y dos salidas de emergencia, como decía, es el nuevo poemario de Loreto Sesma. El título no es más que una referencia a las tres ciudades que son su casa, las tres ciudades separadas por trayectos de autobús en los que ha escrito estos poemas, y las tres ciudades en las que viven las personas que le han inspirado cada uno de estos versos. Y es que Loreto estudia en Pamplona, pero siempre que puede escapa a sus dos salidas de emergencia: Zaragoza (su ciudad natal) y Madrid, ambas separadas por esos 317 kilómetros.

Encontramos los temas que podíamos ver predominar en su anterior libro: el amor y la familia. Pero la forma de abordarlos es distinta, más madura, más segura de sí misma. Cada vez que menciona a su madre consigue ponernos los pelos de punta. Pero además, como explicábamos antes, cobran mucha importancia las ciudades, y dedica un poema a cada una de las ciudades que son importantes en su vida: Zaragoza, Pamplona, Madrid y Bregenz; aunque, más que a las ciudades, se los dedica a las personas que siempre la esperan en cada una de ellas.
Hay personas que podrían
ser ciudades
porque convierten en hogar
allá donde vayas.
Son las razones
los motivos
y las excusas
por las que recorrería
cientos de kilómetros
porque ellas serán
siempre el mejor destino.

Y el mejor destinatario.
Las poesías de la primera parte de este libro vienen acompañadas por los versos de alguna canción, como si fuera la banda sonora de su creación, o la banda sonora que debería acompañar a su lectura. Fito & Fitipaldis, Pereza, Russian Red, Vetusta Morla, Andrés Suárez o Guasones, entre muchos otros, acompañan con sus canciones los versos de Loreto. Además, el libro viene nuevamente acompañado con un CD en el que Loreto recita algunas de sus poesías, esta vez con la colaboración de Escandar Algeet.

El prólogo del libro es obra del rapero Rayden (David Martínez Álvarez), amigo y admirador de Loreto, y nos advierte de que en la ruta de 317 kilómetros y dos salidas de emergencia, «no habrá cambios de sentido pero sí que pasarán por muchos estados (de ánimo). Que lo disfruten».

Creo que es un libro perfecto para esas personas a las que les da miedo la poesía pero se quieren iniciar en ella, para los que piensan que la poesía no va más allá de todos los poetas o formas clásicas que todos conocimos en el colegio o, simplemente, para disfrutar con esta manera tan especial y honesta de hacer poesía.


317 kilómetros y dos salidas de emergencia. Loreto Sesma. Editorial Espasa. ISBN: 978-84-670-4555-0. España, 2015. 152 páginas. 14,90 euros. COMPRAR '317 kilómetros y dos salidas de emergencia' en Amazon.

Naná, de Émile Zola

9/28/2015 Comenta

Los conocedores de Émile Zola y del naturalismo francés ya estarán familiarizados con el contexto en el que encontramos a 'Naná', una novela escrita en 1880 y perteneciente a la colección de Les Rougon-Macquart, en los que Zola pretende guiarnos a través de la sociedad francesa del siglo XIX mediante diferentes tipos de personajes y de estamentos sociales. En este contexto, 'Naná' nos ofrece el personaje de «la puta», además de estudiar la herencia de pertenecer a una categoría social determinada.

En este contexto encontramos a Naná, la nueva vedette del teatro de variedades, que causará un gran impacto en los hombres que acuden a conocerla. Naná se convierte en el prototipo de femme fatale, capaz de conseguir lo que quiera de los hombres gracias a su encanto y su físico, lo que provocará numerosas desdichas en los múltiples amantes de los que disfrutará durante la obra. Pero no solo ellos sufrirán a causa de la encandiladora mujer, sino que ella va a sufrir diversas desdichas que alcanzarán su culmen con un aborto. A pesar de esto, su procedencia humilde del arrabal hará que nunca llegue a estar satisfecha con lo que tiene, lo que le causará varios problemas a lo largo de la novela debido a su comportamiento infantil y caprichoso.

Se trata de una obra con muy poco diálogo, pero Zola es capaz de llevarnos a través de las acciones gracias a un estilo impoluto y unas descripciones maravillosas, tanto espaciales como de las acciones. Zola se ha convertido en el escritor más relevante del realismo y del naturalismo francés gracias a este tipo de novelas, y es su estilo el que lo ha hecho ser recordado en la eternidad como uno de los grandes escritores internacionales de la historia.

La edición de la que he disfrutado es de Cátedra, publicada en septiembre de 2015, lo que la convierte en una edición muy reciente de este clásico. Esta editorial es experta en editar obras clásicas complementadas con una gran introducción a la obra realizada por un estudioso del autor. Esta edición corre a cargo de Francisco Caudet, que ya desde su infancia inclinó su intención literaria hacia la lectura de los clásicos franceses. Esta introducción nos contextualiza la obra dentro de la bibliografía del autor, su pertenencia al círculo de Les Rougon-Macquart, y al personaje de Naná dentro de la novela y de la Francia del Segundo Imperio. Se trata de una introducción de cincuenta páginas en las que desmembramos toda la obra para alcanzar una comprensión total de ella.

Naná. Émile Zola. Ediciones Cátedra. ISBN: 9788437634456. España, 2015. 576 páginas. 15,90 euros. COMPRAR 'Naná' en Amazon.

La amplitud de una nevera americana, de Pedro Andreu

9/27/2015 Comenta
«A veces uno siente el corazón como una nevera americana abierta de par en par, como algo demasiado grande y vacío y helado».
Y esto es lo que te respondería Pedro Andreu (Palma, 1976) si le preguntaras sobre las dimensiones de una nevera americana.

El séptimo libro de Pedro Andreu (catalogado por las librerías como un libro de poesía contemporánea) es una oda a la vida, a veces agridulce, otras insulsa y otras muchas dantesca. 150 páginas que te hacen sentir que «a veces la vida no es tampoco para tanto, y sentir a veces que la vida no es tampoco para menos».
«Escribo porque me da la gana. Es mi grito de amor contra un mundo de mierda. Mi forma de guardar monstruos debajo de las alas para seguir estrellándome como los putos ángeles».
'La amplitud de una nevera americana' es un libro de crecimiento emocional, una novela romántica de risa larga y falda corta, es un largo tique de compra resultado de una aventura en el supermercado, es la historia de una madre encerrada en el baño sin poder salir, unas instrucciones de espera para idiotas enamorados; es un libro de cabecera.

Leer poesía es crecer emocionalmente, es revestir huecos que el ego dejó vacíos.

Si buscas leer buena poesía contemporánea, no dejes pasar 'La amplitud de una nevera americana'.


La amplitud de una nevera americana. Pedro Andreu. Editorial Frida Ediciones. ISBN: 978-84-942686-9-4. 150 paginas. COMPRAR 'La amplitud de una nevera americana' en Amazon.

Tantos días felices, de Laurie Colwin

9/24/2015 Comenta

En veranos de calor como éste que hemos pasado; en otoños venturosos, como el que acaba de empezar, o en cualquier estación del año que se nos presente, 'Tantos días felices', de Laurie Colwin, debería ser la lectura de nuestras noches, las últimas letras con las que despedir el día y pensar en el siguiente. Sin duda, la novela del amor dulce, reposado y no carente de realismo, de ése que nos va marcando el miedo a perdernos en el otro sin haber dado cuenta antes de quiénes somos nosotros mismos.

Colwin narra la historia de dos amigos, Guido y Vincent, con patrones comunes acerca de cómo debería ser la vida y el amor, y donde ambos se ofrecen al sacrificio de amar y ser amado cual caballeros románticos; Werthes posmodernos. En un New York fácil y agradable, ambos, en un intervalo corto de tiempo, se enamoran. Guido cae rendido ante Holly, la alter ego de la propia Colwin, que pasa sus días dedicada a la contemplación y el ornato de lo bello. Con una personalidad desconcertante —no se sabe si demasiado simple o demasiado compleja—, Guido comienza a entender con Holly que todo lo que pase por el corazón es menos dócil que un mero querer. Vincent, por su parte, lo tiene aún más difícil con Misty, una chica venida de vuelta de todo lo relativo al amor y descreída de ella misma y de sus posibilidades, que mostrará a un Vincent entregado y sacrificado sin espera alguna de redención. En esos vaivenes emocionales empiezan a comprender facetas de ellos mismos que les permanecían ocultas, pero sin las cuales nunca hubiesen llegado a ser quienes son.

La novela transcurre en un ritmo tranquilo, donde no se echa en falta acción, pero tampoco parece que la narrativa vaya a discurrir por senderos imprevistos. Ese pasar continuo, ese contar no exento de novedades y de matices, hacen de la novela de Colwin un ejemplo perfecto de la literatura romántica más actual; la que sabe de los tiempos en los que se mueven —los neoyorkinos fin de siglo XX; los de la era posthumanista, casi— y consigue, con todo ello, dejar al lector expectante en cada nueva conversación entre sus personajes. Como si algo del manual del amor que todos desearíamos aprender se nos desvelase en estas historias. Como si cada uno de estos personajes fuese un clásico del imaginario común que se nos mostrase en un espejo.

Sin duda, el ejemplo perfecto de cómo construir mapas de lo humano sin dejar de lado eso que nos hace, precisamente, ser quienes somos: la búsqueda de algo parecido al reflejo de la identidad en la mirada del otro.

Tantos días felices. Laurie Colwin. Traducción de Marta Alcaraz. Libros del Asteroide. ISBN: 9788416213245. España, 2015. 264 páginas. 19,95 euros. COMPRAR 'Tantos días felices' en Amazon.

La cena, de Herman Koch

9/21/2015 Comenta

En primera persona, y rebosante de cinismo e ironía, Paul nos narra una cena con su hermano y las esposas de ambos en un exclusivo restaurante de Ámsterdam. Una cena con un claro objetivo que, como la misma novela, requiere sus Aperitivos y sus Entrantes antes de ser abordado: hablar de sus hijos adolescentes.
Lo que más llamaba la atención en el plato de Claire era el vacío inconmensurable.
Antes conoceremos a los comensales: el hermano mayor, candidato con grandes perspectivas a ganar las próximas elecciones al gobierno holandés; Babette, la cuñada hermosa y contradictoria; y, sobre todo, Paul y Claire, a todas luces los normales, los majos, los simpáticos de la novela, los padres de Michel, los tíos de Rick y, al menos legalmente, también de Beau.

La trama, como la cena, avanza y descubriremos el motivo de este encuentro y cuál es el debate profundo e inquietante que la novela plantea: ¿qué harías si tu hijo hubiese cometido un crimen?
Prácticamente no rebatí ninguno de los argumentos con que pretendía defender su inocencia. Pues ¿hasta qué punto era relativamente inocente?
Si se tratase de otra obra o de otro autor (Herman Koch es un conocido showman), aquí acabarían las risas, la ironía y el fino análisis crítico de una sociedad en decadencia al pasar a abordar la dolorosa realidad de un mundo partido en dos, o en tres, en el que la realidad se mezcla con la ficción, la crueldad se torna risa y anuncio televisivo (la referencia a «Jackass» es realmente demoledora) y ante el que no sabemos reaccionar, pero se trata de una novela corta que se convirtió en 2009 en un best seller, no sólo en Holanda, sino en más de media Europa, porque Koch encuentra el modo de hurtar al lector el gran debate.

Con un artificio propio de vodevil, el autor transforma la realidad de lo que creíamos conocer y trastoca las posiciones de partida volviendo lo blanco en negro, ofreciéndonos un postre que, como 'La dame blanche', nadie se come, se derrite sobre el almidonado mantel.

Aunque quizá éste sea el modo en que el autor consigue plantar la semilla del debate en la mente de miles de lectores que hubiesen retrocedido ante una obra que plantease en profundidad la realidad de una violencia y crueldad gratuita que no comprendemos.

Una novela a recomendar, tanto por las risas que me ha provocado la narración del inicio de la cena como por las animadas charlas que ha desatado en las largas sobremesas de este verano.

La cena. Herman Koch. Editorial Salamadra. ISBN: 978-84-9838-303-4. 288 páginas. COMPRAR 'La cena' en Amazon.

[VIDEORRESEÑA] La chica del león negro, de Alba Quintas Garciandía

9/20/2015 Comenta



Al caer la noche, Serena deja de ser Serena para transformarse en la chica del león negro, y el oscuro mundo de Némesis se convierteen su única realidad. Allí, en la sucia ciudad donde nunca sale el sol, la joven busca una curación para Pascal, el último paciente de su padre y su amor. Pero los siete Delirantes que gobiernan la urbe doblegando a todo aquel que acabe en sus dominios temen y odian a Serena, la única humana que aún no ha sido tentada por su poder. Perdida en una lucha que quizá no pueda ganar, Serena se enfrentará a cualquier obstáculo para que Pascal pueda tener una vida normal. Secretos, arte, delirios y muerte se interponen entre la chica del león negro y su felicidad.

La chica del león negro. Alba Quintas Garciandía. Plataforma Editorial. ISBN: 9788416429370. España, 2015. 260 páginas. 15,90 euros. COMPRAR 'La chica del león negro' en Amazon.

Death Note, de Tsugumi Ōba y Takeshi Obata

9/19/2015 Comenta

Quizá debería empezar esta reseña explicando un poco por encima y muy rápidamente qué es un manga. Un manga es un cómic japonés que se lee de atrás hacia delante y de derecha a izquierda y que cuenta historias no solamente para niños, sino también para adultos. Hay muchos géneros y quizá se confunda a menudo con el anime, que es el dibujo animado que vemos en la televisión, como por ejemplo 'Sin Chan' o 'Heidi'. En mi caso me voy a centrar en 'Death Note', un manga escrito por Tsugumi Ōba e ilustrado por Takeshi Obata, y que en un principio fue publicado por Glénat en doce tomos. Este manga se ha llevado al anime, pero también al cine, y cada uno de ellos tiene un final diferente.

Vamos a intentar explicar un poco el argumento: ¿Qué harías si te encontraras con un cuaderno en medio de la calle con unas instrucciones precisas de cómo matar a gente en cuarenta segundos con tan sólo escribir su nombre mientras visualizas su rostro? Pues es eso a lo que se enfrenta Light Yagami cuando se encuentra en su instituto ese cuaderno que Ryuk, un Shinigami (que es una especie de dios de la muerte), deja caer por puro aburrimiento. Y él opta por escribir nombres de criminales para ir limpiando el mundo de maldad.

Light Yagami es un estudiante modelo, hijo del policía que empieza investigando estas muertes, y gracias a su inteligencia, consigue ir superando las investigaciones sin consecuencias… hasta que el FBI decide encargarse del caso. Ahí se enfrentarán L, un misterioso y peculiar detective, y Kira, alias que decide escoger Light. Son dos mentes privilegiadas que se ven involucradas en una vorágine de muertes y duelos de inteligencia que nos llevan al extremo de la impaciencia al leer.

No os puedo contar mucho más sobre los personajes ni el argumento sin desvelar partes importantes de la trama. Así que mis labios permanecerán cerrados al respecto.

Es uno de los mejores mangas que he leído (y llevo unos cuantos), en el que se mezcla la mitología japonesa y su cultura con dudas existenciales sobre el bien y el mal. Tiene su trasfondo filosófico sobre la dualidad del ser humano y el desarrollo de las inteligencias, que no son fáciles. También podemos encontrar ese punto de benevolencia que se transforma en tiranía con el devenir de las consecuencias de los actos.

Si no estáis acostumbrados a leer cómics, puede resultar pesada su lectura, puesto que el cómic tiene diálogos muy densos, con muchos momentos de lucha de deducciones enfrentadas entre Kira y L. Y, además, están las ilustraciones, una verdadera maravilla, que dan énfasis y significado a todas esas deducciones y que nos distraerán un poco de la lectura con la multitud de detalles que tienen. Sus dibujos están llenos de vida y emociones y te transportan al ambiente de opresión y locura en el que los personajes de este manga (no solo Light y L) viven.

Podría estar más tiempo contándoos las diversas ediciones y formatos en los que se ha editado este manga, de los diferentes productos literarios e ilustrativos que se han derivado de este universo, pero no me quiero extender y prefiero, como siempre, que lo descubráis vosotros.

¿Qué nombre plasmaríais en ese cuaderno?

Death Note. Guion de Tsugumi Ōba. Dibujo de Takeshi Obata. Norma Editorial. ISBN: 978-84-679-1209-8. 392 páginas. 14,95 euros. COMPRAR 'Death Note' en Amazon.

El imperturbable Hans, de Helen Grant

9/18/2015 Comenta

La lectura es una actividad que se cultiva con los años. Sin embargo, antes debió existir ese momento único en el que todo comenzó. Esa chispa que dispara la pasión por los libros y las historias que nos cuentan. El instante único en que nos convertimos en lectores.

Adentrarnos en ‘El imperturbable Hans’ es, para quienes leemos con asiduidad, una regresión hacia ese instante único. Nos recuerda cómo un libro es capaz de crear sensaciones tan diversas, que es imposible dejarlo, como si se tratara de un vicio incontrolable.

Para entender esta historia tan sencilla como original, hay que conocer a su autora: Helen Grant. Trabajó durante varios años en una empresa de marketing para financiarse su gran pasión: viajar. Hasta que se mudó al centro de Alemania con su marido. Ahí conoció gran parte de la mitología y de las leyendas del país germano, de la cuales fue tirando del hilo hasta lograr convertir aquellos relatos en un drama humano: ‘The Vanishing of Katharina Linden’. Título original de ‘El imperturbable Hans’.

Y es que es así como comienza la historia. En plena cabalgata de Carnaval, la bella Katharina Linden, disfrazada de Blancanieves, desaparece del pequeño pueblo en el que vive. Este es el detonante para que la pequeña Pía Kolvenvach, la heroína de este relato, empiece a comprender que el apacible pueblo en el que vive guarda oscuros secretos, que las personas que conoce no son quienes dicen ser y que su vida cambiará para siempre a partir de aquel momento.

El relato continúa con la casi involuntaria investigación de Pía, siempre acompañada del inseparable Stefan el apestoso, por saber qué fue lo que sucedió a Katharina Linden. Y cuando piensas que es una historia convencional, los quiebres narrativos te indican que estás equivocado y que el camino que has comenzado no te llevará al lugar común, al final esperado.

La historia además se combina con relatos fantásticos, de esos que sólo se escuchan en los ambientes rurales de cualquier parte del mundo. Historias que todos dan por verídicas, donde se suman innumerables testigos, aunque las versiones son siempre distintas. Como la historia con la que comienza el libro.
Mi vida podría haber sido diferente de no haber sido conocida como la nieta de la mujer que explotó.
Hasta aquí la historia, sólo añadir que las últimas treinta páginas son vertiginosas. Una vez has entrado en ellas es imposible parar de leer con la respiración contenida y la quijada apretada. Entonces, en ese preciso momento te darás cuenta de por qué te gusta leer.

Aunque está catalogado como un libro juvenil, ‘El imperturbable Hans’ va un poco más allá. Invadida de palabras en alemán, el libro cuenta con un glosario que ayuda a comprender no sólo la obra, sino ciertas expresiones que nos permite acercarnos al entorno en el que se desarrolla la historia.

Pero sobre todo, es la obra ideal para que un joven que se ha enganchado a los libros a través de vampiros y orcos, dé un paso adelante en su lectura personal: un libro de prosa sencilla, pero curiosa e inquisitiva, que ofrece un nivel literario mayor a cualquier best seller actual sin ser un libro aburrido o arrogante.

Una pequeña joya para grandes y pequeños.

El imperturbable Hans. Helen Grant. Emecé Editores. ISBN: 9788496580619. España, 2010. 384 páginas. 17,50 euros. COMPRAR 'El imperturbable Hans' en Amazon.

El pequeño conejo blanco, de Xosé Ballesteros y Óscar Villán

9/16/2015 Comenta

Cuando hablamos de literatura infantil contamos con una serie de editoriales especializadas en el ámbito. Hay grandes, pequeñas, más o menos conocidas… Gracias a mi profesión (soy maestra de educación infantil) tengo la suerte de conocer un sinfín de títulos de cuentos muy buenos para llevar al aula y, obviamente, detrás de esos títulos hay editoriales que luchan por sacarlos adelante. Hoy quiero descubriros una de esas editoriales capaces de hacer magia: Kalandraka, y uno de sus títulos más divertidos: El pequeño conejo blanco, aunque no es el único, porque te pones a mirar el catálogo y no sabes con cuál quedarte.

El pequeño conejo blanco nos cuenta la historia de un conejo blanco que un día fue a buscar coles a la huerta para hacer un caldo. Cuando nuestro protagonista termina su labor y regresa a su casa, encuentra la puerta cerrada. Y es que se ha metido en su hogar una cabra que no lo deja entrar y lo amenaza con saltarle encima de su cabeza. El pobre conejo huye despavorido en busca de ayuda para poder recuperar su casa. En su huida encuentra varios animales, pero todos tienen miedo de la cabra. Hasta que tiene la suerte de encontrarse con una hormiga, que a pesar de su pequeñez, tendrá los suficientes redaños para enfrentarse a la cabra. Y es que la valentía no está reñida con el tamaño. Lo importante está en el corazón. Finalmente el pequeño conejo blanco puede regresar a su hogar y hacer un sabroso caldo para comer, el cual comparte con su nueva amiga.

Se trata de una historia divertida que gusta mucho a los más pequeños por varios motivos: la sencillez de la historia, que atrapa rápidamente gracias a la estructura de repetición que posee (a los niños les encantan los cuentos donde las estructuras se repiten, ya que les permite anticiparse y ser partícipes de la historia pudiendo contarla ellos mismos) y los juegos de palabras y rimas que se suceden. Otra cosa que gusta mucho a los niños es la capacidad de los animales para hablar. Además de contar con las geniales ilustraciones de Óscar Villán, las cuales le valieron para ganar el Premio Nacional de Ilustración de 1999. Sin duda, se trata de uno de esos libros imprescindibles en toda biblioteca de aula que se precie.

El pequeño conejo blanco es un cuento rescatado de la literatura portuguesa, y su primera edición es de 1999. Actualmente va por la undécima, y estoy segura que seguirá teniendo muchas más.

El pequeño conejo blanco. Xosé Ballesteros y Óscar Villán. Kalandraka. ISBN: 978-84-8464-565-8. España, 2015. 32 páginas. 13 euros. COMPRAR 'El pequeño conejo blanco' en Amazon.

Chatterton, de Elena Medel

9/14/2015 Comenta

Tal y como señala Ramón Buenaventura, la calidad literaria es indemostrable. Existen cánones que pueden apoyar nuestras opiniones; existen autoridades de cuyo dictamen una proporción significativa de aficionados se guía. Solamente eso. Nada tangible que justifique nuestros acaloramientos estéticos, los aspavientos con que defendemos un libro o una película entre amigos y cervezas.

Por si fuera poco, el papel de esas autoridades se diluye en campos como la narrativa, el teatro o la música. En ellos el público, numeroso además de soberano, se erige como portavoz de un criterio. No ocurre lo mismo en la poesía. La poesía, y así lo advierte Buenaventura, es tan marginal, incluso para sus propios seguidores, que la necesidad de un guía se antoja indispensable.

Todo lo anterior viene a cuento de las polémicas declaraciones de Jesús Sánchez, editor de Visor Libros. Jesús Sánchez publica lo que, a su juicio, es la poesía contemporánea más relevante. Nadie duda de que su poder reside antes en su eficacia empresarial que en la calidad de su catálogo. Él da luz a unos versos, nosotros los leemos y su lectura, en algunos casos, nos llena. Su labor es clave, porque fija la parcela del lugar por el que caminaremos. Por contraste, tras la valla domina la duda perpetua: versos en sombra, o la incertidumbre de aquello que permanecerá siempre sin conocer.

En declaraciones al suplemento cultural de El Mundo, Jesús Sánchez afirmó que la poesía femenina en España del siglo XXI está un escalón por debajo de la masculina. Puede uno imaginarse el revuelo que tales palabras generaron. Un revuelo débil, no obstante: la poesía interesa bien poco. Más que un escalón, cinco escalones, apuntó Jesús Sánchez: por la calidad de cinco hombres, una mujer. Y esa mujer estoica, solitaria, abrumada por diez peludos brazos masculinos, resultó no ser otra que Elena Medel. El objeto de esta reseña.

A Elena Medel yo había llegado ya por otro sendero. La linterna de Andrés Neuman, que recomendó desde su página web el poemario de Medel titulado 'Chatterton', ganador del Premio Loewe a la creación joven (paréntesis: que Loewe patrocine un premio de poesía me resulta igual de extraño que Rajoy anunciando su batería de medidas para combatir la corrupción).

La admiración despertada por este brevísimo poemario me hacía suponer antes una ilusión, la de una minoría que sueña con que la poesía tenga relevancia, que la celebración unánime de un talento. Lo pensaba porque existe la necesidad cíclica de una nueva poesía: una voz que nos explique la realidad. La nuestra pide que nos hable de crisis tras fiestas a las que no fuimos invitados, de extrarradios y rotondas sin tráfico, de la vida laboral ordenada en matrices y cubículos, de la falta de trabajo y de la falta de oportunidades, de los teléfonos móviles y la victoria de las pantallas, de la adicción a las redes sociales y a las series televisivas y a las drogas, de noches sin dormir y festivales de música, de la evasión breve de los fines de semana, del sexo urgente en tiendas de campaña o dentro de un baño público cerca de Malasaña; del placer de desayunar junto a otra persona y de que cada vez son más largas las resacas, de las huidas a lugares lejanos que nos dejan más hundidos de presente, de ser padre a la edad en que los nuestros nos mandaban ya a campamentos. Eso y más pide la poesía. Alguien que nos agarre, que nos saque de nuestra experiencia, y nos la haga mirar desde fuera: una radiografía sin rayos, un reflector a las rutinas seguido de una larga revelación.

Por eso la sospecha: porque es tan amplia la extensión del campo poético, pero tan individual su placer, que cuesta creer en criterios unánimes. Si cada uno imagina en las baldosas de su baño distintas imágenes, cómo lograr la coincidencia de tantas voces en una misma persona. Tantas pocas voces, valga la paradoja. Y, ¡eureka!, Elena lo consigue casi de continuo. Es la capacidad de unos pocos: identificar esa medialuna de caretas con las que miramos al mundo. Leídos los poemas (lo diré más veces: ¡apenas quince!) encontramos rayos de talento («Al cerrarse la puerta (...) derrumbó nuestra casa»). Momentos de lirismo casi accidental («Es noviembre. Es miércoles. Al menos / todo en orden: / hace frío»). Una metáfora prolongada y admirable entre el final de una relación y el orden vegetal. También, ay, algunas alarmas: poemas como «Chatterton», que da nombre al volumen y que abre la tercera sección, y que pienso interrumpe el fluir poético. Como si, en ese momento de la obra, y por razones misteriosas, la lectura pidiera un canto de optimismo, un Walt Whitman revisitado.

Será un breve traspiés porque pronto cambio de opinión (¿o es la autora quien buscó el desconcierto, pues sabía lo que se acercaba?): «Poema de despedida para mi hermana» es un abrazo largo en la terminal de aeropuerto. La voz de toda una generación perdida, marchando a servir cervezas a dos mil kilómetros de sus casas. Y aún dentro de ese abrazo amplio, como un arco, llegamos al último poema, y de golpe el talento es un puñetazo. Aparece de improviso Virginia, antigua compañera de escuela. Virginia podría haber sido la autora si la autora lo hubiera querido. También nosotros podíamos haber sido Virginia, o el epítome de la vida convencional. Pero ninguno eligió ese camino: ni Elena que nos la presenta, esta es Virginia, ni nosotros que la leemos y conocemos, encantado, Virginia, soy tu lector. Elena Medel tiene un poder adivinatorio: sabe que ninguno de sus nosotros somos Virginia, y que ninguno de nosotros queremos ser Virginia. Sus lectores somos la inversión de Virginia: una sucesión breve de Virginias elevados a menos uno. Nosotros lectores somos nada, es decir, somos todo lo que no es Virginia, los que caminamos por otro pasillo del hipermercado, los que no hemos perpetuado ningún rasgo genético porque no hay nadie junto a nosotros, como tampoco hay nadie detrás de nosotros, nadie que nos siga, que nos abrace, que a veces nos pegue y a veces nos grite; nosotros somos los que no arrastramos niños pequeños con la pesadez de un exilio, nosotros somos los que seguimos con esa tontuna feliz de los libros y de las palabras, de las ilusiones que sólo vienen de nosotros mismos, de esas baldosas del baño que uno observa con fijeza mientras se ducha, mientras piensa en cosas lejanas que no están sucediendo y que nunca ocurrirán sino en un parpadeo, en un mundo propio que parece excluyente a todos los demás, a ese mundo real donde hay niños con aparato dental y trocitos de galletas en el chándal. Nosotros somos ese lugar sin nombre al que la realidad no alcanza, y no le hace daño.

Podría ser un final triste, ese que con desconcierto anunció el poema «Chatterton», pero el efecto es el contrario. La obra es una píldora llena de futuro. Elena Medel ha superado el destino cruel de plantas que cuidó y sin embargo murieron. Elena Medel ha soportado el peso último del mundo en el metro de Madrid, y sobre ella la opresión (¡grandísimo verso!) de vidas gobernando la suya. El final del poemario es un abanico que se abre, un horizonte que se conecta: primero la hermana que celebra una huida, acto seguido una carretera por la que uno se deja llevar, con tantas posibilidades como conductores, y por último ese autobús destartalado en compañía de Virginia, y en el autobús el misterio de no saber uno quién es es, pero la felicidad de comprobar, ay, pobre Virginia, lo siento, la felicidad de saber lo que uno no quiere ser. Esa vida imposible que existe en un espacio paralelo, puro, excluyente, íntimo. Esa imagen única, eternamente juvenil, proyectada sobre la baldosa a la que uno se agarra cuando el presente no existe, y sobre cuya superficie ríe solo, de felicidad, como los locos.

Cuando termino la obra (que es aún más breve contra su recuerdo), pienso en Peri Rossi: otra poeta (¡así le gusta la palabra a Medel también, así que usémosla!) capaz de adivinar el futuro y, como Medel, contárnoslo en palabras que comprendamos: «Del álbum / habías eliminado / cuidadosamente / las fotografías / de tus antiguos amantes / De ellos / solo quedaba el vacío / Pensé en esas tijeras / y supe / cuál era mi futuro». Tijeras de papel en Peri Rossi. Tijeras de podar en Medel. Al salvar a esta autora cordobesa en sus declaraciones, Jesús Sánchez no estaba equivocado: su presencia es necesaria. Para darle la razón al resto de su argumento, busquemos la evidencia que lo desmonte: encuentren cinco hombres que hagan sombra a Elena Medel. La tarea parece complicada.

Chatterton. Elena Medel. Visor Libros. ISBN: 9788498958645. 50 páginas. 10 euros. COMPRAR 'Chatterton' en Amazon.

Cómo sobreviví a la madre de Pavlito (con uve), de María Frisa

9/12/2015 Comenta

Y llegó una de esas lecturas creadas íntegramente para hacer reír. Con un porrón de momentos delirantes, risas para regalar y verdades como puños, María Frisa nos presenta su última obra, 'Cómo sobreviví a la madre de Pavlito (con uve)', y nos acompaña, junto a su protagonista María, en lo que es el día a día de decenas de familias.

Aunque autora y protagonista comparten nombre, no se trata en absoluto de una historia autobiográfica, aunque cabe mencionar que muchas serán las madres que se sentirán identificadas en cada una de las páginas que completan el libro.

Con un diseño y maquetación de lo más atrayente, María nos ofrece en bandeja de plata la guía definitiva para sobrevivir al cole cuando eres madre. Una letra bastante grande y sencilla de leer, nos invita a no dejar para mañana las líneas que nos quedan pendientes. Sus ribetes, distintas fuentes empleadas y la gracias que caracteriza a nuestra autora a la hora de dar consejos, engancha de esa manera tan especial que nos ha ofrecido siempre. Ninguna de sus páginas te dejará indiferente, y correrás a encontrar la siguiente lista de reglas de supervivencia.

María (la prota) es una mamá de cuarenta y... que lo tiene casi todo. O casi todo lo que tienen las mamás de hoy en día: una madre adicta al orden y la limpieza, una suegra especial, un marido barrigón, una hija adolescente enganchada al teléfono móvil, un hijo pequeño lleno de inocencia, una amiga que comparte o discute sus opiniones, un trabajo, una casa, varios grupos de WhatsApp muy molestos... y a la madre de Pavlito. ¿Te sientes identificada ya? ¿No? Pues espera, que te cuento más.

¿Sabes esa mamá del cole que no sólo acapara toda la espectacularidad marcada por las revistas de moda, que nunca llega tarde, que siempre luce fresca y estupenda, que organiza más eventos de los existentes y que, además, es la presidenta del AMPA y la administradora de todos los grupos de WhatsApp del curso, y que intentará dejarte en evidencia siempre? ¿Te suena? Pues ésta es, en nuestra historia de hoy, la famosa madre de Pavlito (con uve). Y María nos enseñará, no sólo a sobrevivir a la misma, sino también a los trabajos del cole, reuniones de última hora, desayunos tardíos, lunes odiosos, martes peores, manchas en la piel por la edad, remedios de salud casi inventados y, como si no fuera suficiente, ahora va, y nuestra prota decide PONERSE A DIETA.


También encontraremos momentos como éste, en el que la prota viajará al pasado en su mente para contarnos algún recuerdo de ayer, siempre marcados por la cremallera de flashback, y que nos ayudará, así, a no perdernos entre las palabras sin saber de dónde venimos. Siempre se agradece que te pongan las cosas fáciles.


Es una historia muy divertida y original que no podrás soltar hasta que llegues a su última página.

Pero no ha sido el humor entre sus letras lo único que ha hecho que terminase este libro encantada de haberme topado con él, María Frisa, tal y como ya nos tenía acostumbrados en sus anteriores obras llenas de consejos, no ha querido cambiar (y se lo agradezco) y nos deja entre sus líneas cientos de ellos más. Todos marcados por la gracia que desprende, y que, aunque cueste aceptar, bien ciertos que son.

Un libro que gusta, tanto si te sientes identificada con la prota como si no, gracias a sus chistes, a la ironía y al sarcasmo marcado de la protagonista y a los comentarios más que ingeniosos de su amiga Rosa.

Una historia que te hará reír, sí o sí, y que merece con todas las de la ley que se le dé una oportunidad.

Y si no te ríes con ella, pues chico, yo ya no sé.

Cómo sobreviví a la madre de Pavlito (con uve). María Frisa. Espasa. ISBN: 9788467043297. 384 páginas. 19,90 euros. COMPRAR 'Cómo sobreviví a la madre de Pavlito (con uve)' en Amazon.

En la frontera del color, de Charles W. Chesnutt

9/11/2015 Comenta
Baile del Sol presenta, en su colección de narrativa, la colección de cuentos de Charles Waddell Chesnutt 'En la frontera del color', publicada por primera vez en 1899 y que retrata con maestría la vida rural del sur y la urbana del norte de Estados Unidos en una época de enormes transformaciones sociales. En estos relatos Chesnutt se adentra en los conflictos raciales del fin de la esclavitud, pero también en aspectos más íntimos relacionados con la aceptación de la raza, las relaciones problemáticas entre hombres y mujeres dentro de la comunidad negra y las repercusiones políticas de estos procesos. Con un abanico expresivo que va desde lo sentimental hasta la evocación del folclore afroamericano en los nueve cuentos queda patente la sutil ironía y la profundidad temática de este autor cuyos relatos de 'En la frontera del color' se publican traducidos por primera vez en España.
No suelo leer recopilaciones de cuentos cortos por varias razones. Una, si es muy interesante, me fastidia mucho que se acabe tan pronto. De hecho me gustan las novelas largas, para poder disfrutarlas durante mucho tiempo. Leo muy rápido, y si un libro corto ya me sabe a poco, imagina una historia que solo ocupa unas pocas páginas. Segundo, tiene que estar muy bien escrito y ser muy entretenido para que en un espacio tan corto me dé tiempo a engancharme a la historia. Generalmente necesito varios capítulos para cogerle el gusto, así que no soy lectora asidua de este tipo de libros, porque no me llegan tan fácilmente. Me los leo tan rápido que no les da tiempo a impactarme.

Sin embargo, he hecho una excepción porque me interesaba la temática (como podréis deducir por otra de mis reseñas). Puede ser porque uno de mis libros favoritos durante la adolescencia fuera 'Lo que el viento se llevó', pero siempre me ha llamado la atención el conflicto racial, principalmente en la Norteamérica profunda, y durante el periodo de esclavitud y tras la guerra de Secesión.

A pesar de no ser fan de los cuentos cortos, tengo que reconocer que este libro me ha resultado interesante. Lógicamente algunos de los cuentos me han impactado más que otros, pero eso es algo esperable. A pesar de la brecha tanto temporal como cultural (se publicaron por primera vez en 1899, como dice más arriba), he profundizado mucho en la psicología de la época gracias a estas pequeñas historias. Siempre tiendo a ponerme en los zapatos del otro tanto como me es posible, y me fascina introducirme en la psique, tanto en la de los blancos que consideraban (y algunos siguen considerando) menos que animales a la gente de color, como en la de los mismos negros que aceptaban ese estatus como normal y lógico. Y este libro me ha permitido inmiscuirme de lleno en ese mundo, con sus historias cotidianas y sencillas. Te muestra la naturalidad con la que se vivía esa situación, que desde nuestro punto de vista puede resultar totalmente ilógica y trágica.

Una lectura muy recomendable desde todos los aspectos. Al ser cuentos cortos no te satura y puedes intercalar con lecturas más ¿ligeras? Las historias son totalmente cotidianas y creíbles, sin aires de grandeza. No se pretende escribir el mejor cuento, sino contar una historia normal (en el momento en que fue escrito), con gracia y un poco de ironía. El autor me ha trasladado a su época sin mucho esfuerzo y, aunque me sigue pareciendo una barbaridad, te das cuenta de lo que se consigue simplemente con la costumbre. «Dile a alguien que es un perro, todos los días de su vida desde que nace, y aprenderá a ladrar».

En la frontera del color. Charles Waddell Chesnutt. Traducción de Victoria Pineda. Baile del Sol. ISBN: 978-8415700128. España, 2014. 127 páginas. 16,64 euros. COMPRAR 'En la frontera del color' en Amazon.

La isla de la infancia, de Karl Ove Knausgård

9/10/2015 Comenta

Hace ya tiempo que reseñé La muerte del padre, el primero de los seis volúmenes que componen la colección titulada Mi lucha, de Knausgård y, como entonces, lo sigo recomendando a todo el que me pregunta.

Por supuesto, también me leí el segundo (Un hombre enamorado), me hice con el tercero en cuanto salió y me haré con los demás en cuanto estén traducidos. Lo que no pensaba hacer era reseñarlo otra vez. Total, me dije, el segundo se parece (en estructura) mucho al primero y, cualquiera que haya caído en sus redes, no necesita más comentarios para animarse a seguir.

Pero este tercer libro me ha sorprendido. Por un lado se reconoce al autor en cada frase, por otro, es bastante diferente a los dos anteriores y, sin embargo, se acopla en la colección con una naturalidad impresionante.

La isla de la infancia es la historia de Karl Ove, lo que recuerda, desde que tiene memoria hasta que cumple, más o menos, 12 años. Nada más. No hay grandes reflexiones, ni desvaríos filosóficos, ni introspección meditada. Sólo los recuerdos de un niño que va creciendo y que se obsesiona con la chica del pupitre de al lado, se muere de miedo porque pierde un calcetín en clase de natación, se pasa la tarde con un amigo encendiendo cerillas o buscando revistas porno en el vertedero de la isla donde vive.

A pesar de esto, el libro se lee con una fluidez pasmosa y, lo más curioso, como el lector, en teoría, ya sabe cómo es el Karl Ove adulto, lo que fue del padre, lo que ocurrió con su vida amorosa... etc., la sensación que tiene al leer este volumen es que está recordando él mismo. Pequeñas referencias que aparecen en los libros anteriores ahora son descritas con precisión. Los miedos y las inseguridades del adulto son mostradas en su origen o, en todo caso, de una manera mucho más cruda, mucho menos encorsetada por el correctismo político del mundo de los adultos por el que nos ha llevado en los primeros libros.

Recuerdo que me extrañó que este libro no fuese el primero de la colección. Ahora, lo que me extraña, es que no haya sido el último. Habrá que esperar otro año para saber qué nos tiene preparado a continuación.

La isla de la infancia. Karl Ove Knausgård. Traducción de Kirsti Baggethun y Asunción Lorenzo. Anagrama. Barcelona, 2015. ISBN 978-84-339-7924-7. 498 páginas. 22,90 euros. COMPRAR 'La isla de la infancia' en Amazon.

Después del Reich: crimen y castigo en la posguerra alemana, de Giles MacDonogh

9/09/2015 Comenta

El 7 de mayo de 1945 terminó la II Guerra Mundial con la caída del III Reich y la toma de Berlín por los ejércitos aliados. Era el fin de un conflicto que arrasó Europa.

¿Qué pasó después? ¿Qué ocurrió al terminar la II Guerra Mundial? ¿Qué pasó con los alemanes en sus ciudades arrasadas? ¿Qué hicieron los millones de refugiados? ¿Cómo gestionaron las potencias aliadas un continente devastado?

Desde nuestra simpleza de blanco y negro, buenos y malos y la seguridad de nuestro sofá pensamos en los finales de las guerras como "borrón y cuenta nueva". Ganan los "buenos", pierden los "malos" y todo vuelve a la normalidad. No hay normalidad después de una guerra, la que sea. Es una situación nueva, diferente, espantosa en la que nada de lo que existía anteriormente tiene el más mínimo sentido y en el que la esperanza de una paz temprana ya no existe porque ese horror en el que se vive es la ansiada paz.

Después del Reich es un libro durísimo pero muy necesario para aprender, recordar o no olvidar que cuando una guerra termina no se vuelve a la situación anterior, las casas no están esperando a sus habitantes, los soldados no regresan y no se puede borrar de un plumazo las heridas, las muertes, los horrores, las masacres y las humillaciones. Sobre todo eso, hay que construir el día a día y el futuro, y no es nada fácil.

La II Guerra Mundial fue un conflicto espantoso del que nadie salió indemne. Ningún inocente dejó de pagar por el simple hecho de estar vivo en ese momento. Las barbaridades cometidas, permitidas y ocultadas por los aliados son espantosas. ¿Podemos justificar su crueldad porque ellos las sufrieron antes? Pensándolo en frío, podemos llegar a entender la venganza personal contra alguien que te ha hecho daño, ha matado a tu familia. Podemos entender la venganza contra su familia y su pueblo, pero ¿cómo justificar las matanzas, las humillaciones, las torturas y los desplazamientos de personas que viven a miles de kilómetros y que sólo comparten con el agresor el hecho de haber nacido en el mismo país o hablar el mismo idioma? Los alemanes hicieron cosas horribles y sin venganza de por medio, pero, la pregunta es, si los aliados habían comprobado esos horrores y se habían espantado ¿cómo pudieron hacer lo mismo? Y, si pudieron hacerlo, ¿hasta qué punto no fueron los alemanes los ganadores de la guerra al haber conseguido deshumanizar a tanta gente?

El nivel de horror del relato de Giles MacDonogh es indescriptible porque no tiene fin. No hay guerra, no hay paz que esperar para que mejore la situación. La miseria más absoluta, el horror más atroz, la desesperación más completa. No tener casa, ni comida, ni ropa, ni zapatos, no ser persona, no ser más que un saco de necesidades básicas que cubrir para, simplemente, sobrevivir. Año tras año, sin entender, sin comprender, viviendo en el miedo.

El libro es muy denso y no evita ningún horror. Hay que leerlo con los dientes apretados pero con la mente clara para entender lo afortunados que somos y dejar de lado todo el infantilismo y la frivolidad con la que emitimos juicios. Las atrocidades cometidas por americanos, ingleses, franceses, checoslovacos y, sobre todo, rusos son espantosas y conocerlas permite hacerse una idea mejor de lo que es una guerra, de la deshumanización que conlleva.
En Le Figaro, un escritor reconocía que los alemanes habían cometido crímenes execrables, pero "esos horrores no deberían convertirse en una competición deportiva en la que nos esforzamos por superar a los nazis. Debemos juzgar al enemigo, pero tenemos el deber de no parecernos a él".
No somos los buenos y no lo hemos sido nunca. Tenemos una historia de la que avergonzarnos y un presente que es consecuencia del desconocimiento de nuestra historia más reciente.

Después del Reich es una lectura dura pero imprescindible.

Después del Reich: crimen y castigo en la posguerra alemana. Giles MacDonogh. Galaxia Gutenberg. ISBN: 9788481098501. España, 2010. 980 páginas. 30 euros. COMPRAR 'Después del Reich: crimen y castigo en la posguerra alemana' en Amazon.

[VIDEORRESEÑA] Vida indie, de Mario Suárez y Ricardo Cavolo

9/06/2015 Comenta


¿Cómo surgió lo indie? Este libro, ilustrado por Ricardo Cavolo, nos lo explica, y es una perfecta (y divertida) guía sobre los principios y tópicos de los más modernos.

Vida indie. Mario Suárez y Ricardo Cavolo. Lunwerg Editores. ISBN: 978-84-16177-45-5. España, 2015. 192 páginas. 17,95 euros. COMPRAR 'Vida indie' en Amazon.


Los incursores, de Mary Norton

9/03/2015 Comenta

Decía August Comte que el pensamiento humano pasa por varios estadios; el primero era el teológico: todos buscamos una explicación absoluta de las cosas y necesitamos atribuir una causa última que justifique lo dado. Así, mediante la imaginación, los pueblos primitivos, y todo individuo en el comienzo de su vida, acaba justificando el fetichismo, es decir, que el universo se encuentra dotado de seres animados responsables de su funcionamiento. Todo está vivo y todo es «causa sui», responsable de sí mismo. De esta forma, es comprensible que en nuestro imaginario común puedan entrar todos aquellos con quienes compartamos, aunque sólo sea, la capacidad de comunicación; de reconocerlos como prójimos. Todos los universos serían composibles, puesto que en todos encontraríamos la posibilidad de ser.

Y en eso creo que siempre se han fundado los cuentos infantiles, la capacidad del niño para dar credibilidad a la fantasía; y la del adulto, para acabar aceptando las versiones más peregrinas de la realidad. Por eso cuando Mary Norton escribe 'Los incursores' no hace sino removernos ese imaginario común, esa certeza interior de que los seres mágicos coexisten con nosotros en este mundo y la explicación a muchos misterios se encuentra en ellos. En una bellísima edición que incluye 'Los incursores' y 'Los incursores en el campo', Blackie Books reedita este clásico de la literatura infantil, más que recomendable también para adultos, especialmente para todos aquellos que nos criamos con la serie televisiva de los ochenta 'Los Diminutos', basada en la obra de la escritora inglesa.

La historia es sencilla; con nosotros, en nuestras casas, conviven pequeños seres, los incursores, que reciben este nombre porque necesitan excursionar a nuestras viviendas para proporcionarse alimentos y utensilios necesarios en su vida común. Llevan una existencia similar a la nuestra, con idioma y costumbres iguales, pero en una escala menor. La protagonista de las dos historias que se nos presentan en este volumen es Arriety, la más pequeña de los incursores, que aburrida de vivir siempre escondida, decide acompañar a su padre en una de sus excursiones a la gran casa, y allí conoce a uno de sus habitantes, un niño de quien muy pronto se hace amiga, y que, obviamente y como en todo cuento que merezca ser contado, le cambiará la vida.

Con una ambientación al más puro estilo «british», y una fórmula literaria elegante y cercana, 'Los incursores' se alza como libro de referencia infantil, capaz aún de despertar el deseo de todo adulto de buscar magia en lo cotidiano, en ese punto de fusión con el niño que cohabita en nuestro interior; aquel que, como diría Nietzsche, nos hace decir un «sagrado sí» a la vida, y a cualquier posibilidad que la justifique. Aunque sea en los márgenes de la fantasía.

Los incursores. Mary Norton. Traducción de Héctor Silva Míguez. Blackie Books. ISBN: 978-84-16290-28-4. España, 2015. 344 páginas. 21 euros. COMPRAR 'Los incursores' en Amazon.