El corredor del laberinto, de James Dashner

9/30/2014 2 Comments

El corredor del laberinto es en estos momentos la novela distópica de moda. Con el reciente estreno de su adaptación cinematográfica, y el gran éxito que ha obtenido, ya todo el mundo ha oído hablar de este libro. 

Fue escrito por James Dashner, y es la primera parte de una trilogía, compuesta por El corredor del laberinto, Las pruebas y La cura mortal. Cuenta también con una precuela, The kill order

El corredor del laberinto nos cuenta la historia de Thomas, un chico que despierta totalmente amnésico en un misterioso ascensor que le conduce al Claro, una gran explanada limitada por un inmenso muro, que lo separa del gran laberinto. Allí dentro viven los clarianos, un grupo de chicos adolescentes que, como Thomas, tampoco recuerdan nada de su vida antes de entrar en el laberinto. Un grupo de ellos, los corredores, se encargan cada día de intentar encontrar la salida, recorriendo las diferentes calles y secciones del laberinto. Pero hay una norma: las puertas se cierran por la noche, los muros cambian de posición, y entonces salen los laceradores, unos monstruos mitad babosa gigante mitad robot, ante los que los chicos no tienen ninguna posibilidad de sobrevivir. 

Cada mes llega un nuevo chico al laberinto. Sin embargo, al día siguiente de la llegada de Thomas, aparece, por primera vez, una chica, con un mensaje claro: "Todo va a cambiar". Además, la acompaña una nota que dice que ya no va a llegar nadie más. Efectivamente, con su llegada todas las normas empezarán a cambiar. 

El argumento me resultó muy original desde el principio, sino que ofrece una historia diferente, al menos aparentemente, al resto de trilogías distópicas tan conocidas últimamente. 

Por desgracia, lo que prometía ser una novela claustrofóbica y de ritmo trepidante, resultó ser un libro muy lento y aburrido, con algún intento de giro de la trama mal resuelto, y escrito con poca habilidad. Los personajes tampoco destacan en ningún momento, y parece que prácticamente todos tienen la misma personalidad sin evoluciones. Además, el final resulta bastante ridículo y poco creíble. Todo queda en una interesante idea y en muchas expectativas, pero en un resultado bastante pobre. 

Como puntos positivos, podría destacar que se lee bastante rápido, a pesar de que es bastante larga, que tiene algún momento divertido, e incluso algún momento que crea algo de intriga, y sobre todo el hecho de que en un principio no sepamos absolutamente nada de lo que está pasando, al igual que el protagonista, y vamos descubriéndolo todo a la vez que él. Esta incertidumbre sí que está más o menos bien tratada, y resulta bastante atrayente, al contrario que el resto del desarrollo de la historia. 

En definitiva, un libro con una buena idea, pero bastante mal llevada a cabo, que, aún sin haber visto la película basada en él, creo que tendrá mejor resultado en su adaptación cinematográfica que en su versión original en libro.

Publicado por Carlos Carranza Comercio   


Canciones de amor a quemarropa, de Nickolas Butler

9/29/2014 Comenta


'Canciones de amor a quemarropa', de Nickolas Butler, no es un libro de amor, como podría pensarse por su título. O sí, pero no entendido al modo romántico habitual. Es un libro sobre la amistad, sobre el profundo vínculo de lealtad entre aquellos que forjan su vida juntos. Y es desde este gozne originario desde el que se configuran matrimonios, hijos, padres; pueblos enteros. El canto por aquel que supo de todas tus veces, y a todas les abrió la opción de ser.

Cuatro amigos, Lee, Henry, Kip y Ronnie comparten la juventud en su pueblo de Wisconsin. Lee es cantante de rock, y cuando las giras se lo permiten, vuelve a su casa de Little Wing. Henry se casó con Beth, y con ella y sus hijos regentan una granja, satisfechos con su tranquila vida allí donde nacieron. Kip hizo fortuna en Chicago y vuelve a su pueblo para casarse. Ronnie iba de rodeo en rodeo, hasta que un accidente lo apartó de esa vida, y de cualquier otra, y ahora pasea su pueblo, esperando ser capaz de salir de la misericordia de todos. Cuando de nuevo se reúnen para la boda de Kip y Lee aparece con su prometida, una famosísima estrella de cine, las verdaderas grietas de sus existencias salen a la luz. Es entonces cuando miden verdaderamente su talla, al verla reflejada en los códigos que han compartido, en los acuerdos tácitos que quedaron grabados en cada una de sus risas.

El título del libro es el nombre del disco que llevó a la fama a Lee. Aunque Butler resuelve los pasajes de amor con una suave delicadeza, es cuando habla desde la fraternidad cuando la novela alcanza la máxima expresión de aquello que te roza a quemarropa; de lo que puede quemarte sin escudo, pero nunca sin escudero. El libro perfecto para los que confían en que la juventud compartida puede abrazar la vida y salvarte de cualquier girón, a quemarropa.

Canciones de amor a quemarropa. Nickolas Butler. Traducción de Marta Alcaraz. Libros del Asteroide. ISBN: 9788415625995. 344 páginas. 21,95 euros. COMPRAR 'Canciones de amor a quemarropa' en Amazon.

Todo oscuro, sin estrellas, de Stephen King

9/27/2014 4 Comments

Siento devoción por el maestro del terror. Y con esta colección de cuatro relatos cortos publicados en 2010 ha hecho que esa devoción crezca. En estas cuatro sombrías historias, Stephen King nos acerca al tema de la retribución, una justicia que provoca que los personajes que la reparten nos dejen un regusto sombrío y aterrador en el paladar.

La primera historia, 1922, comienza como una confesión. El personaje principal, Wilfred, nos narra cómo mató a su esposa y las consecuencias que sufrió en el karma a causa de ello. Su hijo, la novia de su hijo, él mismo… todos reciben (o fuerzan) un castigo debido a la culpabilidad que llegan a sentir. Para mí es una de las historias más psicológicas y oscuras que he encontrado en esta colección.  

La segunda, Camionero Grande, provocó en mí el mismo grado de angustia y satisfacción a lo largo de la narración. Trata sobre una escritora de éxito que acude a un pueblecito de Massachusetts a dar una conferencia y en su vuelta a casa sufre una violación. No quiero desvelaros más detalles sobre esta historia, pero resulta altamente perturbadora la sensación de alivio que te deja al final.

La tercera, Una Extensión Justa, nos acerca a la supervivencia pura y dura del ser humano. Su protagonista, Dave Streeter, hace un trato con un comerciante que le ofrece lo que más desea: vivir. Ese trato no es gratis: en el cosmos tiene que haber equilibrio. Si él vive, alguien tiene que sufrir. ¿A quién elige? Eso ya os dejo que lo descubráis vosotros. 

Finalmente, la cuarta historia, Un Buen Matrimonio, se adentra en la mente de una esposa que descubre algo muy negro en el pasado y presente de su marido. ¿Hasta qué punto conocemos a la gente que queremos? ¿Hasta qué punto podemos aceptar sus “defectos” y “secretos”? ¿Qué somos capaces de hacer y soportar por amor?

Como siempre, Stephen King consigue adentrarnos en las historias con el perfecto dominio de las pausas, el ritmo y los golpes de efecto que te dejan boquiabierta, sin saber si asustarte o no, y sin saber qué pensar. Creo que es una novela perturbadora que nos adentra en la mente humana más sombría y oscura. Stephen King en pleno. 

Leedlo y contadme si os ha gustado.

Publicado por Ana Gigante   

La primavera avanza, de Ángel González

9/25/2014 Comenta

Decir que Ángel González es uno de los mejores poetas de la literatura actual de nuestro país no es descubrir un nuevo mundo, ni mucho menos, sino que se trata de una obviedad. Personalmente, es el poeta que siempre recomiendo, junto a Luis Alberto de Cuenca, Pere Gimferrer y Carlos Marzal, cuando algún amigo quiere leer poesía moderna pero no conoce ningún autor de calidad.

La primavera avanza es una antología de todas sus magníficas obras poéticas, entre las que podemos destacar Palabra sobre palabra (1965), Procedimientos narrativos (1972), Prosemas o menos (1985) o mi favorito: Otoños y otras luces (2001). Sus obras son muy sensitivas y emocionales, sin caer en la cursilería de varios poetas modernos que hacen de sus obras sus propios deméritos. Esa capacidad de sensibilizar cada palabra, pero revolviendo el interior de cualquier persona que lo lea, es el toque mágico que hace que Ángel González marque la diferencia en sus poemas con respecto a otros muchos poetas.

En esta antología se respeta totalmente la obra del autor cronológicamente y con los poemas ordenados tal y como se publicaron, por lo que podemos observar una evolución clara en la lectura poema tras poema, o saltar de principio a fin y descubrir poemas que expresan lo que alguna vez sentimos. La evolución de su escritura se basa en la luminosidad, pues hasta Otoños y otras luces, el propio Ángel González admitió que su poesía carecía de la oscuridad que ciertos temas requerían.

La poesía es el género del poeta individual para el público universal y este poeta consigue que nos reflejemos en esos sentimientos propios, que se convierten en nuestros.

Sin duda alguna, un libro que no debe faltar en tu mesilla de noche.


     LUISMI CLEMENTE
                                                               

La pena máxima, de Santiago Roncagliolo

9/24/2014 1 Comment

La acción transcurre en un periodo de dos semanas, aproximadamente, mientras dura el Campeonato Mundial de fútbol de Argentina (1978). Félix Chacaltana (el protagonista de la obra Abril rojo, del mismo autor, Premio Alfaguara de Novela, 2006) trabaja en el archivo del Poder Judicial de Lima, capital de Perú, y es asistente de archivo. Félix, un hombre meticuloso en el desempeño de su trabajo, pero con dificultades para afrontar determinadas tareas relacionadas con el amor y las relaciones familiares, es el protagonista del libro. A lo largo de la historia, veremos cómo experimenta cambios notables. A medida que aumenta su protagonismo, aumenta también su dominio de las situaciones que le toca vivir; totalmente inesperadas para él, y muy lejos del trabajo rutinario y burocratizado del archivo.

Joaquín Calvo, profesor de universidad y amigo de Félix, aparece muerto. Y ahí comienza su viaje investigador intentando averiguar quién había matado a su amigo. En ese periplo irán apareciendo otras personas: la amante de Joaquín, Susana Aranda, esposa a su vez del almirante Héctor Carmona, quien requerirá los servicios de Félix para despejar algunas incógnitas o clarificar algunas informaciones. Conocerá al padre de Joaquín, un español llamado Gonzalo y otro español-argentino: quien bajo el sobrenombre de Mendoza, escondía su apellido Miralles. Conoceremos a la dominante madre de Félix y a su novia Cecilia, así como la relación singular que mantiene con aquélla y con ésta.

Los capítulos del libro –lo señalo como curiosidad- llevan por título los enfrentamientos deportivos de la selección peruana, en aquel mundial. El primero se titula “Perú-Escocia” y el penúltimo, “Perú-Argentina” (los aficionados de más de cuarenta años, recordarán aquel partido que acabó con la victoria argentina, por 6 goles a 0 y su pase a la final con Holanda…) Al hilo de lo dicho, uno de los protagonistas del libro dice en un momento: “Este país es incapaz de organizarse para nada útil, pero frente a un partido de fútbol, actúa con la disciplina de un ejército”.

En los años setenta del pasado siglo, los países del cono sur de América del Sur estaban comprometidos entre ellos en la “Operación Cóndor”, con la que pretendieron desarticular las alternativas políticas de izquierdas, usando la violencia sin límites y persiguiendo a sus militantes sin reparar en fronteras. Tiempos terribles, de detenciones masivas, torturas brutales y desapariciones. El viaje de Félix a Argentina y el “paseo” por las instalaciones de la Escuela Mecánica de la Armada (la tristemente recordada ESMA) ilustran un poco sobre todo lo anterior. Esta reflexión, ya para terminar, también es ilustrativa de lo que fueron aquellos lugares de detención y desaparición que mutilaron tantas familias y buena parte del futuro: “Chacaltana pensó que, al fin y al cabo, todas las ciudades están pobladas de fantasmas. Personas que ya están muertas recorren las calles de Lima o Buenos Aires, dejando pedacitos de su recuerdo colgados de las esquinas, dejando memorias que se van descascarando, como las fachadas, hasta terminar de desaparecer…”.

La novela se lee con interés y tiene una construcción que se entiende sin problemas. Los personajes van apareciendo a lo largo del libro, a veces, sin saber muy bien por qué; finalmente todos van a confluir y a relacionarse; en algunos casos de una manera sorprendente…


     MARIANO CORONAS
                                                               

Memento mori, de César Pérez Gellida

9/22/2014 3 Comments

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El vaho no le permite ver con nitidez a través de la bolsa a pesar de ser transparente. El calor y la humedad se manifiestan en forma de sudor que nace en la frente y discurre por la cara en varios afluentes para terminar desembocando en el calcetín que tiene metido en la boca, hasta la campanilla. Hace ya tiempo que a Mercedes no le queda fuerza física ni psíquica como para pensar en que va a poder liberarse de la silla de madera en la que está sentada.
Así comienza el primer volumen de la trilogía 'Versos, canciones y trocitos de carne' del autor vallisoletano César Pérez Gellida, que he leído casi sin respirar estas vacaciones de verano. Os pongo en antecedentes, cada año cuando preparo la lectura para las vacaciones trato de incluir obras en castellano para recuperar el placer de paladear palabras, giros y pequeños matices que se pierden con las traducciones y suelo preguntarle a una amiga, profesora de Lengua, que tiene poco rato para leer y menos paciencia que yo para seguir adelante con libro que no le aporte mucho.

La recomendación de este año fue 'Memento mori', ópera prima de un director de marketing capaz de abandonar un buen empleo para escribir una novela negra que transcurre en Valladolid, sin duda una más que curiosa tarjeta de presentación.

Y tras casi seiscientas páginas, puedo afirmar que César Pérez Gellida  no tiene nada que envidiar a Mankell o Larsson, su novela es sólida, absorbente, ágil, cinematográfica y sorprendentemente creíble. Además la adornan varias peculiaridades; cuenta con un prólogo a la antigua usanza, éste escrito por un arrebatado Michael Robinson, que te despierta el hambre, una gran banda sonora y está trufada de expresiones latinas, refranes y versos en los que perderse.

El punto de partida es el macabro asesinato en Valladolid de una joven cuyo cadáver aparece mutilado. En este momento dos realidades, personajes y objetivos entran en conflicto ante la sorprendida mirada de una ciudad nada acostumbrada a este tipo de sucesos.

Antes de comenzar la novela una reseña de personajes nos revela que Augusto Ledesma es además de diseñador gráfico y experto en documentoscopia, un asesino en serie, algo más tendremos que esperar para conocerle a él, si esto es posible más allá de su música y sus actos.

Así no se trata de descubrir al culpable sino de saber cómo y cuándo será detenido, ésta es la misión, en la que quedará atrapado Ramiro Sancho, el inspector de policía, inteligente, formado y sobre todo extraordinariamente tenaz. Entre ambos o quizás funcionando como un puente encontraremos a Carapocha, un psicólogo criminalista, experto en asesinos en serie.

El autor combina con habilidad y aparente facilidad nítidas descripciones a cargo de un narrador objetivo (los vecinos de Valladolid recorrerán con facilidad sus calles) con fluidos diálogos y escenas de acción, del mismo modo en que la literatura, la música, las redes sociales, el rugby, el miedo y la miseria son tejidos para crear el trasfondo de una trama que te atrapa un poco más en cada página.

Como cierre, una recomendación; si disfrutas leyendo con música, aprovecha el detalle del autor de recoger ordenada la banda sonora y crea tu lista de reproducción, Bunbury (cuyos temas dan titulo a los capítulos) que convive con normalidad Mozart o Love of Lesbian te contarán mucho sobre Augusto.

Drácula, de Bram Stoker

9/19/2014 Comenta

Distinguido amigo: 
Bienvenido a los Cárpatos. Le espero con impaciencia. Descanse esta noche. Mañana a las tres saldrá la diligencia para Bukovina; he reservado una plaza en ella para usted. Mi coche le estará esperando en el desfiladero de Borgo para traerle hasta aquí. Confío en que haya tenido un feliz viaje desde Londres, y que disfrute durante su estancia en mi hermoso país. 
Su amigo, 
Drácula.

Así le da la bienvenida Drácula a Jonathan Harker a su castillo, viaje que Jonathan ha realizado para tratar unas ventas con el conde. Lo que no sabe es que ha hecho el peor viaje de su vida y que saldrá de allí marcado para siempre.

Jonathan se encontrará con un conde algo raro y dispar: no se refleja en los espejos, nunca come con él, hace vida nocturna... y por si esto fuera poco, en el castillo también viven tres damas que una noche le intentan seducir para chuparle la sangre, fin que no consiguen porque el conde entra de repente en la habitación y les da a las vampiresas un niño.
Jonathan será recluido y apresado en el castillo del que escapará mientras el conde viaja a Londres para hacer vida allí y conseguir sangre fresca con la que alimentarse.
La prometida de Jonathan, Mina, viajará a Transilvania para atenderle y curarle de todo lo vivido en ese maldito castillo. Cuando éste se recupera, irán a Londres para acabar con el conde, que escapará de nuevo a su tierra para encontrar finalmente la muerte a manos de sus perseguidores.

Novela publicada por el irlandés Bram Stoker en 1897. Drácula se convirtió en el vampiro más famoso de la historia, del que se han publicado novelas y realizado películas hasta la saciedad. Drácula nos ha proporcionado noches en vela esperando su entrada por una ventana.

Llevada al cine por Francis Ford Coppola y magistralmente interpretada por Gary Oldman, Winona Ryder y un joven Keanu Reeves.

Un clásico que merece la pena leer y tener, aunque, ¿quién no ha visto o leído algo de Drácula?

Publicado por David   

Lo que encontré bajo el sofá, de Eloy Moreno

9/18/2014 Comenta

Lo que encontré bajo el sofá es una novela de secretos; los secretos que puedes encontrar cuando mueves una vida. Y explicar lo magnífico que resulta este libro sin desvelar sus secretos, no es tarea sencilla.

La ciudad de Toledo es realmente la protagonista de todas las historias que se suceden dentro de la novela, porque no nos encontramos ante la típica novela que esconde una historia o dos que finalmente se enlazan y llegan a un desenlace conjunto, sino que se trata de una novela que contiene varias historias, varias situaciones, varias percepciones de la realidad. 

A través de dichas historias recorreremos la ciudad de Toledo, pero no en una simple visita donde se nombran únicamente los lugares más conocidos y emblemáticos, sino que nos adentraremos en callejones y detalles que pueden pasar desapercibidos a simple vista. Además, también pasearemos entre sus leyendas, un modo diferente y original de conocer un lugar. Para mí, uno de los puntos fuertes de la novela.

Siguiendo con los puntos fuertes, toca hablar de los personajes, todos gente corriente. Y es precisamente eso lo que los hace mágicos, por lo verosímiles que son y lo fácil que es empatizar con ellos. Aunque no resulta fácil llegar a conocerlos, porque se presentan de un modo peculiar: al principio no se dicen nombres, ni nada que los caracterice, sino que el autor se limita a contar algo de ellos, una breve pincelada que luego ayuda a completar el esquema de cada uno de los personajes. 

Y como personaje clave, destacar a Alicia, profesora que va a vivir a Toledo debido a su trabajo. Será ella la que lleve el hilo conductor de la novela, con la que conoceremos la ciudad, las leyendas y sentiremos (porque de verdad que se puede sentir a través de las palabras del autor) cómo una vida puede cambiar tanto, por una pequeña decisión. Será con Alicia con quien viviremos una intensa historia de amor, y también será ella la que nos descubra otra historia de amor que permanece anclada en el tiempo. 

Y tras todas esas historias, situaciones y personajes se esconde la cruda realidad. La que tenemos en el presente. Corrupción, malos tratos, crisis… esos temas que por desgracia están a la orden del día, se encuentran perfectamente bajo este peculiar sofá. Y es curioso que una novela así, que denuncia sin tapujos esta realidad, haya llegado a ver la luz. Pero me alegro profundamente de que este tipo de cosas empiecen a verse y que un autor como Eloy Moreno, con un gran talento, escriba sobre ello. 

Ésta es la segunda novela de Eloy Moreno. Su primer trabajo fue El bolígrafo de gel verde que autopublicó y promocionó él mismo, hasta que Espasa se fijó en él y resultó ser un éxito. Estoy deseando ver su siguiente trabajo. Además de que me han entrado muchas ganas de visitar y conocer Toledo.

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Publicado por Claudia Pina   

Ardalén, de Miguelanxo Prado

9/15/2014 Comenta

El escritor gallego Manuel Rivas, autor de El lápiz del carpintero, nos contaba entonces la historia de un comerciante de Valencia que vendía bolsitas de tiempo perdido. Ardalén es un cómic de otro gallego, el historietista Miguelanxo Prado, pero también el nombre de un viento que sopla desde el más allá. Un viento que sobrevuela el tiempo, que hace retroceder los calendarios, que se roza en las esquinas que una vez giramos, que choca contra ventanas de casas que ya deshabitamos, que se cuela, como un folio, por los resquicios de la memoria, y la ilumina. Un viento que despeina y enreda y silba y sube la colinas, y suena a hierro en el mirador, y desde el mirador recuerda. Un viento hecho con cápsulas de memoria.

Como el comerciante en la obra de Manuel Rivas, el viento de Miguelanxo Prado es imaginario. Dolorosamente imaginario: quién no sueña con cambiar su pasado. Quién no se quedaría colgado a un recuerdo. Que vuele a Manuel Rivas desde Miguelanxo Prado no es casual, porque el tiempo y la memoria son inseparables: si el tiempo da marcha atrás, nos vemos en repetición. Se activa la memoria de lo que hicimos y de las oportunidades desperdiciadas. Memoria del tiempo que utilizamos y de aquel otro que se esfumó. Memoria que es bienvenida, y se goza. Memoria que no ha sido invitada, y duele.

La memoria nos define. Señala Miguelanxo Prado que somos lo que recordamos y lo que los demás recuerdan de nosotros. Pero la memoria es infiel, igual que esas fotos que pronto nos traicionan, mostrando rasgos que parecen quedar muy lejanos en el tiempo. Los personajes de Ardalén están cruzados por el olvido. Fidel es un anciano cuyo pasado naufraga en un espacio extraño de la memoria, entre el recuerdo y el sueño. Sabela llega un día a la aldea buscando olvidar un pasado reciente. Quiere dar un salto atrás en el tiempo, encontrar en las colinas la memoria de su abuelo, y completar así su identidad.

Ardalén es un festín visual. Pocas novelas gráficas alcanzan imágenes tan bellas. El mundo onírico de Fidel, con esas ballenas voladoras, o la expresividad de los jugadores de cartas en la tasca, son ejemplos de estilo impecables. Frente al Chernóbil cultural americano, dominado por superhéroes que nos quedan tan lejanos como sus hazañas, da gusto leer historias visualmente perfectas, donde los personajes no hablan con mayúsculas ni lanzando onomatopeyas inverosímiles.

Pero es en el texto donde encuentro algunos excesos retóricos que lastran el resultado. Porque si las imágenes fluyen rápidas, flotando entre la realidad y el sueño, el texto que las acompaña se recarga a veces sin razón. Adjetivaciones excesivas y forzadas en la página 7 («para derrumbarse a continuación con estruendo de cataclismo y lentitud sísmica y majestuosa») o sobreabundancia textual en el poema que cierra la obra (página 250), poema que multiplicaría su emoción si por sus versos también soplara el Ardalén. 

El recurso a la intertextualidad como modo narrativo es muy acertado: sirve de contrapunto periodístico a la historia. La historia vuela hacia el realismo mágico, y los textos funcionan como cargas de profundidad.  Son prueba de su acierto la reproducción de la letra de cambio que servía para enviar dinero de ultramar a España, o el informe psiquiátrico forense de uno de los protagonistas. En otras ocasiones, sin embargo, el material narrativo obstaculiza la historia: son un muro contra el viento. Saber de los grandes peces voladores tuerce la atención del lector. Informar de los avances en materia de recuerdos, en un artículo demasiado breve y generalista, tampoco añade valor al conjunto.

Con todo, la belleza de Ardalén justifica su lectura. Los personajes están muy bien definidos y diferenciados. Incluso se ha dotado a cada uno con su propio tipografía a la hora de hablar. La historia tiene un desarrollo hábil, es original, engancha, y se lee con facilidad. Pese a las objecciones planteadas, Ardalén es una novela gráfica excepcional: al mover sus páginas se siente que sopla un viento, y las viñetas mueven un tiempo que tal vez nunca existió. Pero la exactitud notarial del pasado es lo de menos. La mejor memoria, aquella que nos hace libres, está hecha de ficción. 

Ardalén, de Miguelanxo Prado, ha ganado el Premio Nacional del Cómic en 2013. Justo al terminar de escribir estas líneas, hoy 10 de septiembre de 2014, leo que el autor va a publicar un nuevo álbum en 2015. Las viñetas se llenarán esta vez con los afectados por las acciones preferentes. Preferente: esa palabra que es ya eufemismo y que el diccionario de la lengua española tendrá que revisar en su próxima edición.


     DANIEL DILLA
                                                               

La luz de Candela, de Mónica Carrillo

9/13/2014 3 Comments

Cuando a principios de verano me enteré de que iba a volver a España por vacaciones, me costó bien poco renovar la lista de libros que quería comprar una vez ahí para llenar mi otoño de palabras, y éste, era un imprescindible.
Supe de él cuando Risto Mejide lo nombró en Twitter. Me encanta la forma de escribir de ese hombre, y una recomendación suya es algo que no me permito ignorar. Así que eso es lo que hice, entre otras, ésta fue una de las muchas historias que acompañaron mi vuelta a Alemania.

Mónica Carrillo, su autora, y presentadora de informativos de televisión, nos ha sorprendido con esta primera obra que ha querido llenar de sentimiento y emociones, no sin esconder muy bien aquello de que es su primera vez. Quizás por cómo cuenta la historia de manera lenta y al la vez con prisa, y dejando un poco a la vista que todo pudo salir de un par de largas noches inspiracionales en Twitter.
Si conocéis, y seguís a la autora en la red social, debéis de saber ya de su don para los #microcuentos, y en esta obra, Mónica no ha querido dejarlos de lado. Los utiliza como zona de confort entre capítulo y capítulo, invitándonos a jugar con las palabras y ponerles perspectiva. 

La luz de Candela, es una historia narrada principalmente por su protagonista, la misma Candela, en primera persona, y dirigida a Manuel, el Manuel que le puso la vida patas arriba, sobre cómo es eso del sobrevivir al ver como el amor se marcha. Un amor, que en este caso, estuvo condenado al fracaso desde el principio sin que ella quisiera darse cuenta de ello.
Como la historia de amor que muchos de nosotros podríamos contar, un día a Candela le llega el amor, y así todo de una y sin casi reaccionar, va y le atropella. Un amor pasional, lleno de momentos excitantes. Invadido por las risas, los momentos mágicos, y como en muchas ocasiones pasa, de ingenuidad.

Utilizando multitud de referencias al mundo de la música y del cine, Mónica ha querido contarnos todo esto del ser dejada desde los ojos de la mujer que sigue enamorada del que se marchó. La que no cree que sea cierto eso de que ya acabó todo. La que se niega a reconocer que la relación no tuvo jamás un final feliz, ni estuvo planeado que lo tuviese.

Con una prosa muy poética, y en ocasiones, demasiado tranquila, que no por ello aburrida, nos metemos de lleno en la historia de esta pareja que ni siquiera saben si lo fueron alguna vez. Los miedos, las ganas, las conversaciones con las amigas que tratan de hacerle ver la realidad con otros ojos, el volver a empezar, el convencerse de que hay que volver a empezar, son los temas principales que llenan las páginas de un libro que recomiendo rotundamente en el caso de que seas de los que gusta sentarse a leer un libro que te transporta a lo que todos, alguna que otra vez, hemos sentido. Una historia que engancha desde el principio gracias a todo esto, llena de encanto y perlas literarias que no dejan indiferente e invitan a la inspiración.

Una historia que nos enseña a seguir, a seguir adelante siempre. A no dejar de confiar en nosotros. Una historia que nos recuerda el valor de tu gente y de cómo son ellos los que al final, con paciencia y ganas, nos sacan de la pena del no querer más, o el no ser queridos. Una historia que nos empuja a jugar por nosotros mismos, por mucho que cueste, y por caro que resulte. Porque la vida se disfruta mejor cuando pasas página y creces, que cuando te quedas parado a esperar que las aguas vuelvan a su cauce. Porque la vida sigue, siempre sigue...


     MEL A. EZQUERRA
                                                               

El Alquimista, de Paulo Coelho

9/12/2014 Comenta

Fue por el 2010 cuando leí El Alquimista de Paulo Coelho. Nunca había oído hablar de él y quizá por eso me gustó tanto, y es que si ahora preguntas a alguien sobre El Alquimista ocurre como con algunos grupos de música o algunos directores de cine, que o bien se ama incondicionalmente, o bien se aborrece con todo tipo de calificativos. Capaz de enamorar o de aburrir, El Alquimista lleva descubriéndose por distintas generaciones desde 1988, año de su primera publicación. Relacionado siempre con lectores jóvenes, las diferentes ediciones del libro de Coelho han buscado también un punto de vista didáctico, de enseñanza de los símbolos que El Alquimista guarda entre sus páginas. La edición que yo manejo, publicada por Planeta (Booket) en el 2009, incluye dos anexos didácticos realizados por Seve Calleja e Irene de Puig que son magníficos para entender la verdadera dimensión de un relato no muy extenso (entre 172 y 192 páginas, en función de la edición) pero que está cargado de mensajes, frases, señales... símbolos que son parte de lo que Coelho llama "Lenguaje Universal".

Dispuesto a ofrecer una reseña jugosa para los lectores de El Buscalibros, decidí aderezar mi reciente relectura de El Alquimista con una obra que ha sido frecuentemente relacionada con ella, se trata de Juan Salvador Gaviota, obra de Richard Bach, y que realmente tiene puntos equidistantes. Por eso me he propuesto hablaros no solo de El Alquimista, sino también de enlazarlo con otra obra también importante dentro de las lecturas relacionadas con la espiritualidad y la autoayuda.

El Alquimista nos cuenta la aventura de Santiago, un joven pastor de los campos andaluces que sueña en varias ocasiones con lo mismo: debe viajar a las Pirámides de Egipto y descubrir un tesoro que allí se esconde. Coelho utiliza la aventura de Santiago en pos de su tesoro como símbolo del camino que todos debemos recorrer para hacer realidad nuestros sueños, o dicho al modo de El Alquimista: vivir su "Leyenda Personal". El propio autor ya nos avisa en el prefacio de la obra, El Alquimista es un libro simbólico que se va descubriendo a medida que se van entendiendo las historias, los aprendizajes que hay detrás de cada frase.

Santiago decide vivir su propia "Leyenda Personal", no como otros que se acomodaron, que buscaron excusas a sus propios sueños, y por eso él debe buscar las "señales" que le guíen en el camino. No será fácil ni rápido, pero "la Mano" que escribió los designios del Mundo, irá tejiendo una fina trama de hilo que guiará a los decididos en su viaje. Por el camino, Santiago aprenderá el "Lenguaje Universal" de las personas y las cosas que fueron creadas y que hablaban un mismo lenguaje que fue olvidado. Recibirá la ayuda de personajes que le guiarán o le animarán a seguir para conseguir su sueño. El Rey de Salem, el Mercader de Cristales, el Inglés, el Camellero, el Alquimista, Fátima... alfileres clavados en la pared sobre la que el hilo del sueño de Santiago se irá cruzando y ayudaran a mantenerlo tenso.

Su viaje por el desierto en busca de Egipto le traerá también el conocimiento de los secretos de la Alquimia: la Piedra Filosofal y el Elixir de la Larga Vida. Estos secretos acompañan a Santiago pero no se convierten en el objetivo de su búsqueda. Coelho quiere hacernos entender que viviendo nuestra propia "Leyenda Personal" estaremos cerca de descubrir los secretos de la Alquimia, que no hace falta el estudio de pesados volúmenes sobre Alquimia, llenos de una escritura enrevesada y difícil de entender. Lo primero sería entender el mundo en el que vives, comprender el lenguaje de las cosas y no obviar las señales que nos llevan a seguir lo que está escrito. Maktub.

Desde el inicio, la historia está salpicada de cuentos, historietas a modo de moralejas que dejan al espectador pequeñas enseñanzas o lecciones. Cuentos como los Narciso, las Oréades y el lago, o el cuento del monje que ofrece al Niño Jesús sus juegos malabares, o la historia que hay detrás de la frase bíblica "No soy digno de que entres en mi casa, una palabra tuya bastará para sanarme". Unos relatos muy entretenidos que han servido a muchos lectores de El Alquimista para decorar sus muros de Facebook o lanzar tuits al Mundo como escribiendo grandes verdades.

Frases y más frases que hacen pensar, reflexionar sobre la condición humana, el Destino, el Amor... y un sin fin de temas que siempre atraen al lector. Lo cierto es que es gratificante leer El Alquimista, pues durante su lectura te paras a pensar en la vida, en lo que has vivido y en lo que te queda por vivir. Piensas en tus propios límites, o en las metas que te quedan por conseguir. Es cierto lo de la "autoayuda", pero no al modo facilón con recetas para la felicidad, sino a través de la reflexión interna, de la espiritualidad. Por eso que durante la lectura se encontrarán numerosas referencias a Dios, Alá, "La Gran Obra" (la Biblia) y todos los símbolos de las grandes religiones monoteístas.

Invadido por esa sensación de bienestar decidí alargarla y leer Juan Salvador Gaviota, escrito por Richard Bach en 1970, es una de las referencias que los propios editores añadieron en la contraportada de El Alquimista, junto a la de El Principito, como libros a los que frecuentemente se ha relacionado la obra de Coelho.


Juan Salvador Gaviota es una gaviota que ha decidido no hacer lo que todas las gaviotas hacen: arremolinarse cerca de las cubiertas de los barcos en busca de comida; hacer picados vertiginosos sobre el agua del océano para conseguir una buena presa; y obedecer las órdenes de la Bandada.

Juan quiere volar por el gusto de volar, hacer volteretas, picados a gran velocidad, posiciones aerodinámicas... por el gusto de hacerlas, le da igual si caza más o menos, si come una vez o dos al día. Su objetivo es volar más y mejor, alcanzar un nivel de perfección que nadie que él conoce posee.

No tiene límites, y aún cuando duda sobre su condición de gaviota y es expulsado de la Bandada el sigue en su empeño. La expulsión de la Bandada es traumática hasta que entiende su nueva condición de libertad, y las enormes posibilidades que ahora se le abren.

Juan es como cualquier otro de nosotros. Vivimos encorsetados en una sociedad que tiene normas no escritas acerca de cómo debemos ser. Clichés y estereotipos que nos atrapan y nos impiden ser como realmente somos: seres únicos y originales.

Os animo a que abordéis El Alquimista o Juan Salvador Gaviota si no lo habéis hecho ya. Los paralelismos son evidentes: los dos te animan a vivir tu vida de forma intensa, sin despreciar tus sueños o aspiraciones, por viejas o disparatadas que sean. Si ya leísteis alguno de ellos o ambos, siempre es de agradecer una relectura tan gratificante. Espero que os guste la recomendación, igual que espero que lo hayan hecho las otras 23 recomendaciones que os he hecho durante este año y medio pasado. 

Publicado por Carlos Masó   

El beso de la mujer araña, de Manuel Puig

9/11/2014 Comenta

Aunque con esta reseña justifique el hecho de que parece que últimamente no hago otra cosa que leer autores hispanoamericanos, en esta ocasión he decidido hablar de El beso de la mujer araña del argentino Manuel Puig. 

Hay momentos en la vida de un lector en los que encontramos una gran historia cuyo contexto a la hora de su publicación supera, incluso, al contenido de la novela que tenemos entre manos. Sin duda alguna, tenemos ante nosotros un ejemplo que podría encajar en esta situación. 

Este libro fue publicado en 1976 durante la dictadura militar que se dio en Argentina. Por este motivo (y teniendo en cuenta la temática de la novela), el volumen fue prohibido en su país de origen, y no llegó a ver la luz hasta muy avanzada la década de los 80. Aun así fue duramente criticado.

Puig nos cuenta la historia de dos presos dentro de una misma celda: Valentín, un activista político revolucionario de 26 años, y Molina de 37 años, cuya característica más importante en el volumen es que es homosexual. Éstas son las nociones que poseemos de los personajes al iniciar nuestra lectura, y desconocemos por completo cuáles son las razones que los han llevado a ese lugar. 

Además, uno de los aspectos más llamativos de la novela, es el esquema narrativo que se utiliza: el empleo de elementos de la cultura pop como correlato objetivo de las vivencias de los protagonistas. De esta forma, Molina irá relatando viejos melodramas cinematográficos a Valentín, para aliviarle de los efectos de las sesiones de tortura a los que le somete la policía política de la dictadura. Estos hechos se van intercalando con la historia de los propios protagonistas y la evolución de su relación dentro de prisión. 

Las referencias al séptimo arte constituyen uno de los elementos más importantes de la historia, siendo de especial interés para el lector, ya que algunos de los cuentos que Molina narra a lo largo del volumen son películas reales. La Mujer Pantera (1942), Die Grosse Liebe (1942), I walked with a zombie (1943) e Hipócrita (1949); son algunos de los títulos que aparecen en forma de relato en esta novela.

Sin duda alguna creo que perdernos entre las páginas de El beso de la mujer araña es un viaje realmente interesante. La combinación de la imaginación con aspectos que (en el momento de la publicación del volumen, y en menos medida en la época actual) están considerados como tabúes, como lo pueden ser la homosexualidad y las políticas revolucionarias; es algo muy original que hace que Puig nos haga pasearnos por su libro con un pie en la tierra y el otro fuera de ella.

Publicado por Tibiabín Hernández   

El pequeño Nicolás, de René Goscinny

9/10/2014 1 Comment

Cuando yo tenía veinte años, decidí irme a estudiar a Francia los dos últimos cursos de la carrera. Yo no hablaba francés y tuve que hacer una inmersión salvaje, para, en poco más de cuatro meses, poder asistir a clase y enterarme de algo. La inmersión estaba destinada a que pudiera hablar y entender, pero no se puede ir a la Universidad siendo medio analfabeta, así es que también había que escribir. Me pareció una buena idea leer algún libro en francés para acelerar las cosas y entonces fue cuando me recomendaron leer Le petit Nicolas, porque, me dijeron, tiene un lenguaje infantil –y por lo tanto, fácil– y son muy divertidos. Y me hice fan y por eso he querido hablar de estos libros aquí.

El pequeño Nicolás es una serie de libros cuyo protagonista es Nicolás, un niño de 6 ó 7 años, escritos por René Goscinny, si bien se pone siempre como co-autor a Sempé, que realizó las ilustraciones con las que se editan los libros. En teoría se trata de literatura infantil, aunque yo siempre he sostenido que se trata de libros que los disfruta cien veces más un adulto, porque sólo un adulto puede reirse a carcajadas con la mirada a través de la que Nicolás nos cuenta el mundo: los libros están escritos en primera persona, y sólo de ese modo te trasladan toda la ingenuidad del pequeño Nicolás. Yo creo que esa es la clave del encanto de los libros del pequeño Nicolás, si bien las historias y las cosas que le pasan son muy divertidas. 

Las historietas del pequeño Nicolás son como chistes bien contados. Nos cuenta, con toda su inocencia, las cosas que le pasan a él y las que suceden a su alrededor. Sus aventuras en el colegio, o de vacaciones, las relaciones con sus amigos (entre los que están el gordo, el listo, el bruto, el rico, el vago), con su maestra, con sus padres, un ecosistema de personajes entrañables en el que Nicolás pasa su infancia y descubre el mundo. Y así, te cuenta que un día decide fumar con sus amigos y terminan todos enfermos; o que ensayan cantar la Marsellesa porque viene un ministro al colegio y montan tal lío en el ensayo que los encierran a todos en la lavandería para que el ministro no salga corriendo; o que le gusta una niña, o que se pega con otra; o las peleas entre los padres por su culpa, aunque él nunca comprende que es por su culpa. Y tú mientras tanto te partes, porque lo cuenta con la inocencia del niño, aunque se trasluce la fina ironía del autor adulto que lo escribió. El gran Goscinny, que creó también las divertidísimas historias de Astérix.

Yo los he leído en francés aunque también tengo alguno en español porque al volver a España me dediqué a recomendarlos a todo el mundo, y debo decir que traducidos pierden algo de su encanto y de su gracia. La serie es de cinco libros, creo, aunque también hay un libro de historietas inéditas que se editaron con posterioridad a la primera serie. Por eso, si conocéis un poco el francés y no habéis leído al pequeño Nicolás, intentadlo en el idioma original: finalmente, son libros para niños y, por lo tanto, el lenguaje es muy sencillo. Y si no, pues en español, que también os reiréis mucho.



     CARMEN J.
                                                               

Stoner, de John Williams

9/09/2014 4 Comments

Stoner es el libro que querrás no haber leído.

Es la vida de William Stoner la que discurre en las páginas de esta novela, pero podría ser la de cualquiera. En pequeños pasos, sin grandes sucesos ni acontecimientos, plácidamente, sin grandes corrientes, sin saltos espectaculares ni sobresaltos el lector recorre su vida.

William Stoner nace y se cría en una pequeña granja. Hijo único de unos padres que se dejan la piel para sacarla adelante, su vida cambia cuando cumpliendo un deseo de sus padres se marcha a la universidad y descubre allí su vocación de profesor.

La Universidad, el conocimiento y el estudio iluminarán su camino, le proporcionarán un trabajo que le entusiasma, reconocimientos y amigos. Stoner también se enamora, se casa, funda una familia, encuentra el amor verdadero, alumnos que le marcan para bien y para mal y asistirá, como todos, al declinar de su vida hasta llegar al final.

Es una historia pequeña y sencilla contada como se cuentan esas historias; desde el principio y avanzando poco a poco hasta el final. El protagonista, en toda su existencia, sólo toma dos decisiones por iniciativa propia; una le permitirá vivir y la otra será el error con el que cargue toda su vida y que solo será capaz de sobrellevar gracias a su trabajo.

"En su año cuarenta y tres de vida, William Stoner aprendió lo que otros, mucho más jóvenes, habían aprendido antes que él: que la persona que uno ama al principio no es la persona que uno ama al final, y que, el amor no es un fin sino un proceso a través del cual una persona intenta conocer a otra. Ambos eran muy tímidos y se fueron conociendo despacio, a tientas; se acercaban y se separaban, se tocaban y se retiraban, sin que ninguno quisiera imponer al otro más de lo que le fuese grato. Día a día caían las capas de reserva que los protegían, por lo que finalmente fueron como son los extraordinariamente tímidos: cada uno abierto al otro, sin protección, perfectamente cómodos y sin conciencia de sí mismos".

Stoner es el escaparate de una vida desperdiciada por el simple hecho de no hacer nada.

Stoner es la novela por la que avanzas plácidamente, con calma, tranquilamente, sin sobresaltos. Es una novela apasionante y que engancha hasta que llegas al final y te encuentras con un nudo en el ánimo, con un regusto amargo en la garganta y con un millón de preguntas sobre ti mismo y tu vida que no sabes si estás en condiciones de contestar. Ni siquiera sabes si quieres hacerte esas preguntas.

Sí lo sabes, no quieres hacerte esas preguntas.

Stoner es la historia de una vida por la que se pasa pero no se vive.

Stoner es una gran novela que al llegar al final te hace preguntarte si no hubiera sido mejor no leerla.


     MOLINOS