El guardián invisible, de Dolores Redondo

8/30/2013 2 Comments

Hallado el cadáver de una joven con la ropa rasgada, el vello púbico rasurado y las manos dispuestas en actitud virginal. Alrededor del mismo, aparecen pelos de animal, restos de piel y rastros dudosamente humanos. Además, el cuerpo se presenta de un modo que recuerda a una especie de fúnebre ceremonia de purificación”.

Novela negra que se enmarca en el Valle de Navarra, en los márgenes del río Baztán (de ahí el nombre de la saga, ya que este es el primer volumen de la trilogía). Amaia Salazar, es la inspectora de la sección de homicidios de la Policía Foral, a la que le es asignado este caso por ocurrir en su pueblo natal, Elizondo. 
Comienza una investigación para encontrar al asesino en serie (ya que no se trata de un caso aislado) que se mezcla con mitología y leyendas vasco-navarras, y con los propios fantasmas del pasado de Amaia. El argumento policiaco se entrelaza con trama psicológica, y la vida de los personajes se ve afectada por ambas partes. 

Narración ágil, buenas descripciones en los momentos adecuados, ambientación muy lograda y un giro inesperado al final a la hora de descubrir al macabro asesino. El caso queda cerrado, pero algunos flecos quedan sueltos para la próxima entrega. Buenos ingredientes que invitan a su lectura y a esperar con ganas el segundo libro de la trilogía.

Publicado por Claudia Pina   

Orgullo y prejuicio, de Jane Austen

8/28/2013 Comenta

“Es una verdad universalmente aceptada que todo soltero en posesión de una gran fortuna necesita una esposa”.

Con una de las frases más conocidas de la literatura universal comienza el libro Orgullo y prejuicio, escrito por la inglesa Jane Austen y publicado por primera vez en 1813. 

Esta obra narra las peripecias de las cinco hijas del matrimonio Bennet en su búsqueda de un varón que las lleve al altar. Alentadas por una madre, cuya firme obsesión se centra en conseguir buenos casorios para sus hijas, las vidas de estas jovencitas se verán alteradas por la llegada a Netherfiel Park del joven Señor Bingley, en compañía de su inseparable amigo Darcy. 

La historia, que transcurre en la campiña inglesa, se presenta siguiendo un escrupuloso orden lineal marcado por una narradora omnisciente que conoce a la perfección las conductas, defectos y virtudes del catálogo de personalidades que aparecen en esta obra. Junto con la trama principal entre Elizabeth y Darcy, se desarrollan otros enredos, que representan diversos tipos de uniones. El Señor Bingley y Jane, por ejemplo, escenifican el amor a primera vista, Darcy y Elizabeth, la negación de sentimientos, el enamoramiento paulatino, gradual. Charlotte y el Señor Collins darán sentido al matrimonio concertado y, por último, el enlace del soldado Wickam y Kitty muestran a un cazafortunas y una inconsciente deseando de contraer matrimonio a cualquier precio. 

El título pone de manifiesto el elemento más característico en las personalidades de sus protagonistas principales. De esta forma, el orgullo será el rasgo que defina al señor Darcy, un rico heredero a quien su cuantiosa fortuna lo torna en un ser desconfiado, cuya bondad se verá oculta por una arrogancia y frialdad empeñadas en enmascarar su amor por Elizabeth. El prejuicio hace referencia a la segunda hija de los Bennet, quien no está dispuesta a hipotecar su felicidad por ninguna fortuna si para acceder a ella debe compartir su vida con un ser engreído, distante y altivo, como a su juicio, es el señor Darcy. El desarrollo de los acontecimientos y un intenso amor les obligará a rectificar sus primeras y desacertadas impresiones. 

Orgullo y prejuicio es una novela romántica, que trata sobre el amor pero que, al mismo tiempo, expone la crudeza del papel de la mujer a principios del siglo XIX. Las páginas de este título retratan a una sociedad orientada a educar a la población femenina en la excelencia no para acceder a un oficio, sino para conseguir un buen matrimonio. Tal es la exigencia que incluso los protagonistas las resaltan: “una mujer debe tener un amplio conocimiento de música, canto, dibujo, danza y lenguas modernas para merecerse la palabra talentosa; y aparte de todo esto, debe haber algo en su aire y en su manera de andar, en su forma de relacionarse con la gente, de no ser así, no merecerá completamente la palabra…” 

Las páginas de este libro nos recuerdan que no hace tanto tiempo el matrimonio se presentaba como la única vía de escape a la pobreza. La soltería condenaba a las mujeres a vivir de la caridad familiar y a renunciar a la descendencia. Además, la historia de Orgullo y prejuicio se desarrolla en un época donde la mayoría de las decisiones eran irrevocables; un mal matrimonio podía arruinarte la vida, para siempre. La presión por tanto, a la hora de elegir marido era un peso con el que toda fémina estaba acostumbrada a tratar. 

En este contexto, es comprensible la decisión de Charlotte, a quien los acontecimientos no le permiten ser romántica como a su amiga Elizabeth. Su pragmatismo aparece reflejado de esta manera: “Lo único que quiero es un hogar agradable; y teniendo en cuenta el carácter del señor Collins, sus relaciones y posición social, estoy convencida de que mis posibilidades de ser feliz con él son tan grandes como la mayoría de la gente que contrae matrimonio”. Esta postura, que siguen manteniendo muchas mujeres hoy en día, no tan abiertamente, choca de frente con los ideales de su íntima amiga, Elizabeth, a quien considero más valiente que romántica y más orgullosa que el Señor Darcy. Ella está convencida de que “solo el más noble de los sentimientos debe de ser el verdadero motivo por el que un hombre y una mujer se unan en matrimonio”. Sus férreos ideales la llevarán, incluso, a comprometer su futuro, rechazar un ventajoso matrimonio y arriesgarse a vivir con el fantasma de la soltería. 

Es cierto que Orgullo y prejuicio es un título encuadrado en el romanticismo inglés. Tampoco se puede negar que, indudablemente, la sombra de la búsqueda del amor y la felicidad aparece durante toda la obra, lo cual no rivaliza con la visión realista del panorama social, que ofrece de manera muy aguda la autora. Jane Austen pone sobre la mesa las vergonzosa moral de la burguesía, incuestionable en aquella época.

Publicado por Aroa Parras   

La reina descalza, de Ildefonso Falcones

8/26/2013 1 Comment
La reina descalza se edifica sobre las persecuciones e injusticias cometidas contra los gitanos como lo hizo La mano de Fátima ante las penurias de los moriscos. Una amplia novela a caballo entre la historia, el arte y el amor.

Las referencias históricas, siempre correctas y sólidamente fundamentadas, describen una España atrapada ya en el tenue reflejo del Imperio que fue y terriblemente herida por la enfermedad que la debilitará por siglos (quien sabe si no es la misma que la atenaza ahora, apenas disfrazada de modernidad), una Iglesia poderosa preocupada por su pervivencia mediante el control de una población ignorante; un Estado débil, poco organizado y sometido a los vaivenes del poderoso; una casta de nobles ufanos de su ociosidad; el desprecio al trabajo y el esfuerzo, y el odio soberbio al diferente.

Ildefonso Falcones se atreve con el retrato una ciudad dentro de otra como es Triana  y la canta con la voz de un pueblo que siglos después sigue siendo diferente. El cante flamenco y los ritmos cubanos, aún tan cercanos a África, tejen el contrapunto musical de esta novela que en ocasiones naufraga ante la falta de profundidad de sus personajes atrapados con demasiada fuerza en el cliché que los convierte en mariposas sujetas por un alfiler.

Se mezclan en su argumento factores tan dispares como las rencillas entre gitanos, el contrabando de tabaco, el flamenco como espectáculo, la resistencia a la asimilación, el orgullo o la violencia, sin olvidar el deseo y la pérdida, para conformar el retrato de un pueblo y una época.

Late en toda la obra el deseo de reivindicar el papel de la mujer, tan chocante en el sermón de las huertas de Triana como emocionante en el parlamento final del Callejón de San Miguel, aunque apenas logra materializarse más allá del título de la novela, ya que no es en el dibujo de los personajes femeninos donde Ildefonso Falcones alcanza sus mayores éxitos.

Una novela enorme, perfecta para el verano y que sin duda se disfruta mucho más con una buena banda sonora que combine distintos palos del flamenco más puro con tambores africanos y cubanos, dos músicas que están mucho más cerca de lo que puede parecer, al fin y al cabo son expresiones de pueblos capaces de disfrutar el momento a pesar de todo. 

Publicado por Pilar Vaquero   

Azteca, de Gary Jennings

8/23/2013 Comenta

Antes de nada, pediros perdón por las posibles tildes que me falten en la entrada, escribo desde el iPad y la verdad es que no tengo ni idea de cómo ponerlas. En cuanto llegue a Madrid lo corrijo.

Apurando las últimas horas de las vacaciones y desde mi querido y caluroso pueblo, os escribo la reseña de un libro que me he encontrado colocando la estantería para la foto de las estanterías de Inma.

Se trata de Azteca de Gary Jennings, libro que me regalaron allá por el año 90 y que me encantó. No puedo más que, desde las primeras líneas de la reseña, recomendároslo porque es alucinante ver la enorme diferencia de dos mundos, de dos civilizaciones. En definitiva de dos universos totalmente opuestos.

El rey Carlos V le pide a su obispo en el nuevo mundo que le cuente como es la vida en aquellas tierras. Fray Juan de Zumárraga se entrevista con Mixtli, un anciano que le cuenta toda su vida por las tierras de los aztecas, para así poder satisfacer al emperador.

Mixtli le narra toda sus andanzas, cargos que ocupa en la sociedad azteca, viajes y vivencias. Precisamente esta entrevista le costará finalmente la vida.

Libro de casi 900 páginas que se pasan volando, casi sin darte cuenta, libro que te engancha desde el principio y que nos hace conocer aquella civilización de la que poco conocemos. Lástima que en su día no se promocionará mucho, porque la verdad es que está genial.

A diferencia de mi anterior reseña, en esta sí que os recomiendo el libro.

Repaso ortográfico realizado, señal de que ya estoy en Madrid....


Publicado por David    

El libro de las ilusiones, de Paul Auster

8/21/2013 Comenta
Me llamo Carmen Alicia y ésta es mi primera reseña en El Buscalibros. Quiero agradecer a los miembros de este maravilloso proyecto que me hayan acogido, y en especial a Carlos Ruiz Masó porque él es el culpable de que yo esté aquí. Gracias.


Desde hace tiempo tenía ganas de leer a Paul Auster, y era otro el libro que tenía en mi lista de pendientes, pero en una visita a la biblioteca nada más entrar por la puerta me lo encontré. Estaba en una estantería donde suelen poner los libros que en un momento dado quieren destacar, leí la sipnosis y me atrapó. Tuve que llevarmelo a casa.

David Zimmer es un profesor de literatura comparada en Vermont, que está sumido en una depresión por la pérdida de su mujer e hijos en un accidente de avión. Para él ya nada importa, se aisla de todos sus conocidos y ahoga sus penas en alcohol. Pero una noche, viendo un documental sobre actores del cine mudo en televisión, se sorprende a si mismo riendo ante la visión de una escena del actor Hector Mann, que desapareció misteriosamente en los años 20 y del que nunca más se supo. Ésta es la chispa que hace ver a David que aunque está hundido no ha tocado fondo. Quiere saber más sobre ese actor que ha sido capaz de despertar en él algo que creía perdido para siempre. Recorre Estados Unidos y Europa visitando filmotecas donde poder visionar las películas de Hector, y con todo el material recopilado decide escribir un libro. La publicación de ese libro desencadenará otro hecho, David recibe una misteriosa carta.

Me daba miedo leer a Auster, pensaba que me costaría leerlo, que tendría que mascar su prosa hasta saber entender lo que me estaba diciendo, pero me equivoqué. Su prosa es sencilla, pero no de una manera simplimista, es ágil, fácil de leer, pero se intuye la calidad de su escritura. Mientras leía "El libro de las ilusiones" no dejaba de pensar en lo buen escritor que es Auster, que hace fácil lo difícil. Y mientras tanto te va colando pequeñas similitudes entre sus personajes y él, pequeñas notas autobiográficas y los guiones de sus propias películas. Películas que no he visto pero, la descripción de algunas de las películas protagonizadas por Hector Mann que hace Auster te lleva directamente a  la butaca de un cine antiguo. Y sobre todo, lo que más me ha gustado del libro, es la historia dentro de la historia, cómo a través de la historia de David nos cuenta cómo fue la vida de Hector Mann.

Volveré a leer a Paul Aster, aunque también sé que será dentro de un tiempo, porque su estilo te impregna, como el olor de un buen perfume fuerte y caro, que si lo usas todos los días terminas aborreciendo.

Publicado por Carmen Aguado

La historia interminable, de Michael Ende

8/20/2013 2 Comments

Nunca un libro ejercitó tanto nuestra imaginación como éste: la Historia Interminable, del grandísimo Michael Ende. Cualquiera puede intuir, simplemente al abrirlo, que estamos ante un libro especial, editado en tinta de dos colores, rojo y verde (almenos mi edición) para diferenciar la Realidad (donde vive Bastian) al Reino de Fantasía.

Bastian es un niño retraído, tímido, al que le encanta leer. Un día se adentra en la librería de Karl Konrad Koreander y se lleva el libro que el malhumorado librero estaba leyendo. Bastian se resguarda en un cuarto de mantenimiento de su colegio y comienza a leer: La Historia Interminable.



El Auryn, colgante de poder que lleva Atreyu

La primera vez que lo leí lo devoré, y quizá tenía 8 u 9 años, no más, me podía pasar horas seguidas leyendo. Es la historia del Reino de Fantasía, donde viven todos los seres que en algún momento alguien imaginó, alguien pensó que pudieran existir. Pero desgraciadamente Fantasía se muere, su emperatriz (la emperatriz infantil) está enferma porque ya nadie tiene imaginación. En Fantasía, el prota es Atreyu, un Piel Verde, y Bastian guiará sus pasos para que, junto a Fújur, un dragon blanco, ayuden a la emperatriz y puedan así salvar Fantasía antes que sea devorada por la Nada (¡que miedo me dio ese concepto cuando lo leí por vez primera!)

Es un libro precioso, bien escrito y muy cuidado en sus detalles. La tinta a dos colores lo hace un libro especial, y cada capítulo comienza con una inicial del abecedario, en mi edición, con un dibujo detalladísimo. No puedo imaginar el placer que debe sentirse al leer este libro sin haber visto antes la película (no muy fiel, he de decir… o más bien, demasiado simple para la compleja idea que nos pretendía inculcar Michael Ende)


Pregunta de Trivial "porque-narices-no-es-azul?"

Supongo que cualquier niño que disfrute leyendo en algún momento se ha podido sentir un poco “bicho raro” como el prota, Bastian, así que otro motivo más para darle una oportunidad. Si queréis volver a ser niños, dejad que sus paisajes os atrapen y adentraros a conocer a Atreyu el guerrero, Fújur el dragón, Gmork el hombre-lobo (que miedo), Engywuck y Urgl, la pareja de gnomos, y así un largo etcétera de personajes. Un relato sobre la importancia de la fantasía, de la imaginación, que leeréis ahora si no lo habéis hecho aún y querréis que vuestros hijos lean en algún momento de su vida.

Pero eso es otra historia y, por tanto, debe ser contada en otra ocasión… :-)

Publicado por Cristina Serrano

La verdad sobre el caso Harry Quebert, de Joël Dicker

8/16/2013 1 Comment

A veces miras la televisión y piensas: "Gracias a Dios que existen los libros"... Pero aquel día, la sección de cultura del telediario comenzó a hablar de un autor y su libro que estaban haciendo furor en el mundo literario. No me dio tiempo a apuntar el nombre del libro ni del autor, pero sí me quedé con la fotografía de su portada. Días más tarde, mirando la web de unos grandes almacenes, reconocí al instante la portada: un precioso e intrigante Retrato de Orleans, de Edward Hopper.

Se puede decir que casi lo compré a ciegas, ya que, aparte de lo oído en las noticias, me dejé guiar por la vagancia de los días de verano y no leí ni miré ninguna crítica en Internet. ¡Menos mal que acerté!

En España, la novela del escritor suizo Joël Dicker ha sido publicada por la editorial Alfaguara. 'La verdad sobre el caso Harry Quebert' es la segunda novela de Dicker y, debido a su gran tirón comercial, ha sido publicada en España antes, incluso, que su primera novela 'Los últimos días de nuestros padres'. Aunque ésta será publicada en 2014, también en Alfaguara.


Hay mucho que contar sobre la novela que hoy os presento. Dentro de ella es posible encontrar multitud de caminos, de interpretaciones, de análisis y pensamientos. Pero en ningún caso está escrita de forma compleja. Hay que reconocer la escritura limpia y agradable de Dicker y su capacidad para imbuir al lector ante una secuencia de relatos que saltan de un año a otro sin que se note ningún sobresalto ni pierdas las ganas de leer. Más al contrario, sientes cierta dosis de adrenalina al leer cada capítulo de 'La verdad sobre el caso Harry Quebert'.

En un flash, la novela se puede resumir en cuatro líneas: Marcus, un escritor neoyorkino que ha conseguido un fulgurante éxito con su primera novela, siente cómo le flaquean las fuerzas para escribir su segunda y recurre a su antiguo profesor de universidad, Harry, para reencontrar la inspiración. Éste es acusado de asesinato al aparecer el cuerpo de una niña, Nola, desaparecida hace 30 años, enterrado en su jardín. Marcus aprovecha este episodio para recuperar su inspiración y escribir toda la verdad sobre el caso Harry Quebert.

Sobre este planteamiento intentaré desglosar un par de interpretaciones que creo que se deslizan a lo largo de toda la novela.

Lo primero es la semejanza entre el propio Dicker y los personajes que detalla en su libro. Marcus ha conseguido la fama con una sola novela y, en la cresta de la ola, empieza a ver cómo el barco hace aguas y todo se va al garete. Es víctima del mercado literario (en esto, las primeras páginas de la novela son geniales, ya que relatan de forma cruda la realidad de la economía de mercado aplicada a la literatura): si su editorial le había hecho firmar un estratosférico contrato a cambio de publicar una serie de novelas, él siente cómo es incapaz de retomar la labor literaria. La presión de los editores por tener una novela suya, sin importar tanto el contenido como el nombre del escritor, le produce ansiedad. Dicker no parece encontrarse en ese punto, pero 'La verdad sobre el caso Harry Quebert' está siendo su "gallina de los huevos de oro". ¿Anticipa de esta forma algo sobre su futuro?

Harry Quebert recuerda aún más al propio Dicker. Harry, también de Nueva York, se trasladó en 1975 a una pequeña localidad de la costa este, Aurora, para encontrar allí la paz y el sosiego que requería elaborar la que él presentía que sería su gran novela, tras el discreto paso de su primera novela, que no era conocida más allá de Nueva York. Realmente encuentra el éxito con su segunda novela 'Los orígenes del mal', y eso le vale el prestigio suficiente para convertirse en profesor de universidad y en un respetado escritor cuya gran obra sería estudiada y analizada en universidades, centros de enseñanza, institutos, etc. ¿Quiere Dicker para sí la reputación de Quebert?

Entre estos dos personajes, Dicker parece reflejarse en el presente y en el futuro. En el presente, Marcus es la viva imagen de un escritor joven y exitoso, aunque lleno de dudas sobre su futuro. En el futuro, Harry es un venerable escritor, respetado y aclamado que vive del éxito de su gran novela.

"En el fondo —dijo— los escritores no escriben más que un solo libro en su vida". Creo que en esta frase se resume todo lo que quiero decir sobre este aspecto de la novela.

El otro aspecto que quiero compartir con vosotros tiene que ver con la trama propiamente dicha, y, tranquilos que, aunque me lo propusiera, no sería capaz de desgranar en esta reseña todos los matices, detalles, tramas, microtramas... que contiene el libro. Vamos, ¡que no os podría contar el final ni aunque quisiera!

Hay un plano fijo y continuo: Aurora, una ciudad costera del Estado de New Hampshire, es el escenario ideal de cualquier ciudad estadounidense. Cerca de la playa, sus calles y casas sólo rezuman tranquilidad, barrios de casas unifamiliares con porches y jardines donde jugar; las típicas fiestas; los restaurantes llenos de hamburguesas, tortitas, camareras rellenado el café a los amables clientes... En fin, una peli de los domingos en Antena 3. Pero ese plano se empieza a mover como las agujas de un sismógrafo, y aparecen rayas y más rayas que alteran por completo ese precioso escenario.

El motivo de esa distorsión: Harry Quebert y su amor imposible con Nola. Harry, treintañero, descubre el AMOR en la pequeña Nola, una joven camarera de 15 años que trabaja en el más famoso de los restaurantes de Aurora, el Clark's. Ambos inician una sórdida relación (no porque sea una relación lasciva, sino por lo prohibido de su relación) que les lleva al peor de los desenlaces: la desaparición y muerte de Nola. Esta siniestra escena ocurre en 1975, dejando a la luz todos los puntos negros de una sociedad tan aparentemente normal. Ni la joven Nola es tan dulce y angelical como parece, ni Harry es tan buen escritor como se creía, ni ninguno de los personajes que van jalonando la novela es tal y como parece a primera vista. Desde el jefe de policía hasta el dueño de la casa en la que se hospeda Harry, todos ocultan algo en torno a Nola.

Pero eso no se sabrá hasta 2008, año en el que se sitúa el otro gran personaje de la novela, Marcus, que viene a remover viejos recuerdos con tal de sacar del atolladero a su mentor y amigo Harry. Después de que Harry sea acusado de la muerte de Nola, Marcus inicia una investigación, ora sin la policia, ora con ayuda de ella, para desembrollar todo lo que pasó aquel año de 1975. Esa investigación le ayudará a recobrar su inspiración y aprovechar la ocasión para escribir un nuevo libro que le saque de su propio agujero, pero que a la vez saque de la ignominia a Harry. O eso cree él...
—Marcus, ¿sabe cuál es el único modo de medir cuánto se ama a alguien?
—No.
—Perdiendo a esa persona.
Toda la novela está intercalada por las enseñanzas que Harry proporciona a Marcus y que él atesora como el diario de su propia vida.
Eso es, Marcus. Y ése es el error que cometió hace unos meses, cuando Barnaski [editor de Marcus] le reclamó un nuevo manuscrito. Se puso a escribir porque tenía que escribir un libro, no para dar sentido a su vida. Hacer por hacer nunca ha tenido sentido: así que no tenía nada de extraño que fuese incapaz de escribir una sola línea.
Como conclusión a mi extensísima reseña, no quiero dejar pasar la ocasión para llamar vuestra atención sobre el cuadro de la portada. Hopper fue un pintor realista del siglo XX que trató de reflejar la soledad del individuo a través de escenas muy reales en las que un solo personaje parecía ser imbuido por toda la realidad. En este caso, ese individuo es una señora con sombrero que se para frente a un escaparate. Nada se mueve, todo está estático, pero el drama está en la alternancia de colores, en el ritmo frenético del contraste entre casas, techumbres, señales... pero la señora sigue ahí, impasible, víctima de su soledad. Todo el mundo mira hacia otra parte, pero ella sigue ahí. Como Nola, enterrada hace más de treinta años en un jardín, pero dada por desaparecida y buscada por toda Norteamérica.

Cuando vi el cuadro de Hopper lo relacioné con otro que hasta hace poco ha sido atribuido a Goya: El Coloso. Aquí hay de todo menos soledad, pero un enigmático burro blanco está detenido frente a la marabunta que se agita a su alrededor, demostrando así su tozudez. Aparte de las connotaciones históricas del cuadro, aquel burrito y aquella señora son cómplices del inmovilismo, víctimas de la incomprensión, voces que claman en un desierto poblado de personas que poco a poco pierden los lazos naturales que los unen.

Leed el libro, seguro que os gustará.

La verdad sobre el caso Harry Quebert. Joël Dicker. Traducción de Juan Carlos Durán Romero. Alfaguara. ISBN: 9788420414065. España, 2013. 672 páginas. 22 euros. COMPRAR 'La verdad sobre el caso Harry Quebert' en Amazon.

El Aleph, de Jorge Luis Borges

8/13/2013 Comenta

Con frecuencia se le preguntaba a Borges sobre sus obras favoritas. Él respondía sentirse más orgulloso de las que había leído que de las que había escrito. Y mientras uno imaginaba la altura celeste de sus lecturas, el entrevistador insistía con la pregunta y Borges, a regañadientes, señalaba El Aleph como uno de sus libros más logrados.
Si los aficionados a la literatura preguntaban a Borges por el lugar donde empezar a leerle no era tanto para buscar atajos hacia su talento, que pocos discuten es el más grande después de Cervantes, como más bien encontrar un sendero por el que seguirle hasta el final del camino. ¿Por qué entonces esa recurrencia sobre qué es lo mejor de Borges, multiplicada hoy en las redes sociales? Tal vez porque en esos cuartos virtuales, en los que yo disfruto como espectador silencioso, la gente no discute tanto sobre su selección favorita del autor, como más bien la búsqueda policíaca de aquella lectura que alguien celebra y uno todavía no conoce. De lo cual se concluye la original vigencia y excepcionalidad de su obra, y la necesidad, sí, de un camino luminoso para no perdernos en el descubrimiento de su belleza, a veces arduo.
Dado que Borges nos marcó El Aleph como una puerta a su mundo, por qué no entrar en el universo del escritor a través de esta obra. Y lo primero que uno descubre en El Aleph es que la llave de la lectura nos abre una puerta espacio-temporal: El inmortal, pórtico de los diecisiete cuentos, es un viaje al pasado y a un lugar desconocidos, persiguiendo la Ciudad de los Inmortales.
Apenas unas páginas y el estilo de Borges se despliega: su síntesis narrativa, esa capacidad para desplegar información con una economía máxima de caracteres, lejos de tantos autores con aburridas tendencias expansivas. Borges es contención: como si hubiera anticipado los límites del twitter, era capaz de sugerir en una frase lo que a otros les exige un párrafo, aunque a Borges, que rechazaba la modernidad (pese a que entró en ella para siempre), no le hubiera gustado ser el inventor de una herramienta que corta los pensamientos, presuponiendo que existen. Sirva este ejemplo de su maestría: «Al pie de la montaña se dilataba sin rencor un arroyo impuro, entorpecido por escombros y arena».
Apenas unas páginas y los temas de Borges también están allí, esperándonos: la muerte y el infierno. La verosimilitud dentro de un mundo mágico. El problema del tiempo. La solución a juegos mentales, que son en verdad problemas metafísicos. El humor, impregnado de su cultura universal y políglota. La fascinación por la violencia. La presencia de laberintos, que desorientan y angustian al protagonista, multiplicando el enigma, y donde la historia principal se hace grietas en nuevas narraciones. Temas donde nunca encontraremos, ni siquiera sugerida, la sexualidad, que Borges omitía obsesivamente.
Si Borges hablaba mejor de sus lecturas que de sus obras, qué mejor viaje que hacernos primero discípulos de su lectura, con El Aleph como primer peldaño. Un viaje que nos lleve, a través de esas escaleras imposibles como las del cuento El inmortal, hasta una altura literaria donde se contemple el paraíso: sus fuentes de inspiración. No le despreciemos por su cultura inmensa ni desfallezcamos cuando, encerrados en alguno de sus laberintos, no veamos otra salida que cerrar las páginas. Sus enigmas existencialistas exigen de un esfuerzo, porque nada en él hay didáctico ni fácil: las dudas se despejan en otras nuevas. Pero en el proceso nuestro pensamiento levitará: Borges es un vuelo, aunque su literatura no se venda en aeropuertos. 
¿Te gusta Borges?, me pregunta alguien que ha espiado estas líneas, y de mi cabeceo afirmativo encuentro como respuesta un gesto desganado. Gesto que es el de gente que no le ha leído, con ese desprecio altivo que es una celebración triste de la ignorancia y un grafitti contra la belleza de su obra. Gesto que me recuerda una cita del propio Borges, donde decía que toda palabra presupone una experiencia compartida: si alguien ignoraba la peculiar felicidad de un paseo en globo era difícil que él la pudiera explicarlo. Las peleas alegres acerca de su canon, la novedad constante de ediciones críticas de su obra completa, los estudios universitarios y la admiración de la comunidad escritora, son la confirmación de tal pensamiento: la certeza de que, compartiendo sus palabras, es posible una felicidad física,  la felicidad de un viaje por encima de las ansiedades del hombre, tan compartidas en el universo lector gracias, cómo no, a la magia de su lectura.

La devoción del sospechoso X, de Keigo Higashino

Inma 8/09/2013 Comenta
Cae en mis manos La devoción del sospechoso X, sin que yo conozca a su autor, Keigo Higashino. De hecho, creo que mis conocimientos de la literatura japonesa se limitaban a Murakami. Pero estos dos autores, a parte de su nacionalidad, poco tienen que ver.

La devoción del sospechoso X, de Keigo Higashino


Keigo Higashino es uno de los maestros de la novela de misterio en Japón.Y después de leer su libro, entiendo por qué. Me ha gustado.

Esta novela "de detectives", en la que desde las primeras páginas ya sabemos quiénes son el asesino, el muerto y el cómplice, es más que una novela de de misterio. Primero, nos descubre de la forma más natural  la realidad de la periferia de Tokyo, la vida solitaria de sus habitantes, sus estrecheces económicas, sus minúsculos apartamentos desde los que se oye a los vecinos, la vida de los sin techo....Segundo, porque a pesar de que la trama parece desvelarse desde el principio, no para de sorprendernos hasta el final.

Yasuko, con la ayuda de su hija, asesina a su ex-marido, que la extorsiona regularmente. Su vecino, el profesor y matemático Ishigami, oye desde su apartamento como sucede el asesinato. Y decide ayudar a madre e hija  a encubrir el crimen, usando toda su sangre fría. Pero el mundo es un pañuelo, también en Japón, y el inspector Kusanagi, encargado de investigar el crimen,  y el vecino Ishigami tienen un amigo en común: el físico Yukawa, que se interesa inmediatamente por el asesinato.

Si te gusta Japón, las novelas de detectives y los culpables que no son malvados...este es tu cóctel perfecto. Sorprendente hasta la última línea.

La química secreta de los encuentros, de Marc Levy

8/02/2013 Comenta

Todos los meses de abril, concretamente el día 23, voy a la feria del libro de mi pueblo. Siempre voy con mi madre. Ella es la que me inculcó el gusto por la lectura y con la que comparto muchos libros, así que esa mañana hacemos pronto la comida y antes de comer nos escapamos a ver qué cazamos.

Este año me llevé un par de cuentos para la clase de los peques y otras dos novelas que me llamaron la atención. Aquí os traigo la primera que me he leído (lo sé, tiene delito no haberlas leído aún, pero el tiempo no me ha sobrado precisamente).

Marc Levy siempre me ha traído buenos momentos de lectura. Ritmo adecuado, personajes elaborados, originalidad, historias con ese punto de romanticismo que tanto me gusta… Por eso me llevé a casa La química secreta de los encuentros

Londres, viernes 22 de diciembre de 1950. Alice y su grupo de amigos están en su casa charlando mientras toman una copa. A su vecino, el señor Daldry, no parece gustarle el jaleo por lo que el encuentro de Alice con sus amigos se ve finalizado antes de hora. Parece que la relación entre vecinos va a ser nefasta, pero las cosas dan un giro inesperado.
Al día siguiente Alice va con su pandilla a una feria, donde finalmente la joven, presionada por sus amigos, acude a una adivina que le dice que el hombre más importante de su vida acaba de pasar por detrás de ella. Digamos que este encuentro es el verdadero inicio de la novela, ya que gracias a las palabras de la adivina, Alice emprenderá un largo viaje nada menos que a Estambul para buscar a ese misterioso hombre, acompañada del señor Daldry. No voy a contaros cómo es posible que dos personas que parecen odiarse, terminen haciendo un viaje juntos, ni tampoco qué ocurre en ese viaje porque os estaría destripando toda la historia, y la verdad es que merece la pena descubrirla poco a poco. 

Un viaje de búsqueda y conocimiento, en el que Alice comprenderá su pasado e iniciará su futuro.

Imagen: 58467788@N05

Publicado por Claudia Pina