La marca del meridiano, de Lorenzo Silva

3/28/2013 4 Comments

Cuando comienzo un libro, me gusta dejarlo reposar unos días encima de la mesita que hay junto a mi cama. Leo unas páginas, lo cierro y mientras tanto espero a que la "droga" haga efecto. A lo mejor, tardo un par de días en engancharme a un libro.... Otras ni me engancho. El caso fue que con La marca del meridiano sabía que la droga ya había hecho efecto mucho tiempo atrás, así que deboré el libro, literalmente, sin tregua.

En 1998, vio la luz la primera de las siete novelas que componen la serie. El lejano país de los estanques iniciaba las aventuras del único tipo de pareja que ni une un cura, ni separa un juez: una pareja de la Guardia Civil. Ruben Bevilacqua y Virginia Chamorro. Dos picoletos que novela tras novela nos siguen dejando retazos de su vida, aunque nunca llegan a mostrar todas las aristas de su personalidad.

La última entrega, La marca del meridiano, ha llegado además con el "estigma" de ser Premio Planeta 2012. Una "marca" que hace valer la buena literatura que Silva siempre ha fabricado. En esta última entrega, queda demostrada su capacidad para generar una historia creíble, solvente, en un argumento sin fisuras, uniendo el pasado del protagonista con el presente inmediato sin caer en soliloquios autocomplacientes del mismo.

En esta ocasión, Vila (apócope de Bevilacqua) y Chamorro se enfrentan al asesinato de un antiguo compañero del primero, Robles. Jubilado desde hacía unos años, Robles trabajaba como seguridad privada en locales de alterne y estaba envuelto en asuntos sucios de trata de blancas. Dentro de ese entramado aparece la corrupción de varios guardias civiles, que aprovechan la impunidad de su cargo para traficar drogas.

Es el retrato de la sociedad actual lo que más atrae de esta novela. Es creíble porque estas viendo tan solo el reflejo de lo que cada día aparece en el telediario. Y no solo hablo de la corrupción de diferentes grupos sociales (políticos en su mayoría), sino de la sociedad en la que nos encontramos, que mira hacia otro lado cuando ve algo que le repugna y no es capaz de ofrecer alternativas.

Por lo demás, se trata de un relato trepidante, que engancha a cada capitulo, con un final inmediato, abrupto, sin solución de continuidad, que deja al descubierto los límites de la acción policial. Todo ello con una banda sonora que recoge principalmente éxitos de Gino Paoli y Franco Battiato que son los éxitos de la época en la que Vila fue compañero de Robles y que además son también la banda sonora de los amores del protagonista.

"Anochecía ya sobre el desierto de los Monegros, cuando pasamos [...] bajo el arco del meridiano de Greenwich. [...] Ahí estaba la raya que separaba el este del oeste, Barcelona de Madrid, mi ayer de mi presente y mi futuro. Después de todo, aquella divisoria trazada sobre el globo terráqueo no era más que una convención [...] Como las leyes, como la moral que separaba los malos de los buenos, o a un hombre de convertirse en una especie de enterrador de si mismo y de todo lo que un día creyó que podría ganarle la vida."

Un compañero me dijo en una ocasión que el principal mandamiento de todo buen lector era el de no leer nunca jamas los Premios Planeta. Nunca estuve del todo de acuerdo con esa afirmación, pero en esta ocasión menos aún. Me reconozco débil ante este tipo de novela negra porque no solo te habla de un caso policial, y lo hace sin pruebas de ADN a lo CSI, si no que además te da píe a la reflexión, al pensamiento y al análisis de la condición humana. Espero que a vosotros también os guste.

Publicado por Carlos Masó   

La cripta de invierno, de Anne Michaels

3/25/2013 Comenta

Como si se tratara de un sirviente, la recomendación literaria solo puede sobrevivir por la aceptación de los demás, o lo que es lo mismo, la lectura multiplicada en otros de lo que uno aconseja. Si la recomendación viene de un escritor lo es por su descubrimiento de un territorio desconocido y original en la mente de otro: ideas, acontecimientos o personajes que el primero hubiera deseado tener. Pero también hay otro factor que determina una recomendación y que tiene que ver con el oficio literario: un escritor que juega y profundiza en el lenguaje jamás va a recomendar obras que desprecien la lucha que él mismo tiene con las palabras, y así nos encontramos que las obras recomendadas por alguien a quien admiramos suelen contener hallazgos narrativos únicos, personajes desdoblados, ideas en tensión que chocan como callejones sin salida, mezcla de estilos y tonos, juegos intertextuales, en definitiva, herramientas que demuestran que estamos ante un autor que, aunque muchas veces desconocido, y de ahí la importancia de su descubrimiento, se toma en serio su obra y sus lectores disfrutan del desafío.
Estos dos aspectos que son la base de una recomendación los descubro con nitidez en La cripta de invierno (The Winter Vault), novela de la escritora canadiense Anne Michaels a cuya lectura llego gracias a la recomendación impagable de Antonio Muñoz Molina, escritor que sabe reconocer en Anne Michaels la originalidad de la trama y su despliegue narrativo: admiración por el fondo y admiración por la forma, por decirlo en otras palabras. 

La cripta de invierno arranca en las orillas del río Nilo en el año 1964, donde un barco sirve de residencia a Avery y su mujer, la frágil y soñadora Jean. Debido a la anegación de esa zona por la construcción de la presa de Asuán, Avery, un joven ingeniero canadiense, trabaja en el traslado del templo de Abu Simbel. Con ese imaginativo punto de arranque Anne Michaels, demostrando que es también una fantástica poetisa, dibuja con palabras precisas el amor de esta joven pareja, su felicidad pero también sus problemas, un ir y venir de sentimientos que primero se despliegan frente a las efigies de Egipto, entre grúas y bloques suspendidos de piedra rojiza, y luego continúan junto al melancólico cristal de los rascacielos de Toronto. Sus sentimientos son siempre intensos, tanto si viven el amor más puro ("if love finds you, there is not a single day to be wasted": si el amor te encuentra, no hay siquiera un día que perder) como si padecen la desolación más absoluta; pero parece que siempre hay algo en la pareja que les mantiene juntos, como si se alimentaran de una raíz común, y el lector queda atrapado en su felicidad y también en sus malas rachas en lecturas sucesivas, concéntricas, también de idas y venidas, con el lápiz siempre en la mano, porque no es solo la trama aquello que encadena a uno a su lectura, sino la belleza por la forma en que se dicen las cosas. Leída en papel es muy posible que la novela acaba como la mía: líneas subrayadas como la estrías de un mar y un acordeón post-its de colores que, como flecos, iluminan el rastro de mi lectura.

Pero esa belleza en la forma, las frases elegantes y bien adjetivadas, el estilo profundo, contenido, meticuloso, poético, no se agota como un fuego artificial fugaz, apenas un evocativo juego literario de luces, sino que Anne Michaels plantea en su novela cuestiones filosóficas de gran envergadura; dudas intelectuales que nos hacen levantar los ojos de la lectura, demorarla y pensar. El traslado del templo es el pretexto para preguntarse por el destierro de sus protagonistas y el lugar al que pertenecemos: ¿es nuestro lugar aquel donde nacemos, donde nacen nuestros hijos o bien donde morimos? Desterrar a pueblos enteros hacia otros lugares, como obliga la construcción de la presa, ¿significa que esos habitantes se desposeen de sus raíces, de su memoria, incluso de su muerte? (los cementerios de sus antepasados anegados). Y enfatizando sobre la idea de la muerte: ¿es solo a través del amor que el hombre aprende a morir? ¿O cómo puedes odiar todo lo que viene del sitio de donde procedes y sin embargo no odiarte a ti mismo? Preguntas todas ellas de respuesta abierta, que invitan a la reflexión, y que la autora nos presenta magistralmente dentro de la historia, la de dos personajes que se agarran y necesitan y que sufren por estas dudas existenciales. 

Y con la conexión gozosa que parece darse por accidente entre las lecturas, recuerdo que en mi última recomendación hablaba de la obra Blanco nocturno de Ricardo Piglia. En ella leíamos que "nos preocupamos del elogio y de los honores en la exacta medida en que no estamos seguros de lo que hemos hecho. Pero aquel que como nosotros está seguro, absolutamente seguro, de haber producido una obra de gran valor, no tiene por qué dar importancia a los honores y se siente indiferente a la gloria mundana". Esa idea tan fuerte y quizás inalcanzable de encontrar la ocupación exacta de los días, la vocación definitiva y la seguridad que ello transmite, como una escafandra contra el miedo, el castigo o el premio, también está en la novela de Anne Michaels a través de la historia de un pintor que, con la vida llegando a su fin, le pide a su nieto que le acerque a un salón de exposiciones donde tiene lugar una retrospectiva de su obra. La salud del pintor es tan frágil que el nieto tiene que ayudarle para que la mano de su abuelo no tiemble y pueda realizar unas pinceladas correctoras sobre los lienzos. Anne Michaels resume este momento feliz de vocación cumplida, de vocación hecha vida, y en su texto convertido en las siguientes palabras: "What a blessed life, to live in such a way that our choices will be the same, even on the last day" (bendita vida aquella cuyas decisiones son siempre idénticas, incluso en el último día).


Publicado por Daniel Dilla

Antichrista, de Amélie Nothomb

Inma 3/21/2013 6 Comments
Con mucho placer hoy os voy a hablar de una escritora de Bélgica, mi "país de adopción".
Amélie Nothomb es una escritora belga que se caracteriza por sus novelas cortas y en muchos casos, por escribir sobre sus propias vivencias. Amélie Nothomb alcanzó un gran éxito con su octava novela:  "Estupor y Temblores", en la que narra sus aventuras como becaria en una empresa japonesa.

Pero hoy os voy a hablar de una novela suya menos conocida, que a mí me dejó perpleja: "Antichrista".

Antichrista, de Amélie Nothomb

Antichrista está narrada en primera persona por su protagonista, Blanche. Blanche es una chica belga que es tímida y solitaria, a la que nadie hace mucho caso, ni siquiera sus padres. A su clase en la universidad también asiste Christa, una chica guapa, simpática, popular, ...a la que todos parecen querer.
Blanche se siente muy afortunada el día que Christa decide hacerse amiga suya. Pero ese sentimiento dura poco, porque Blanche no tarda en darse cuenta de que Christa se está apoderando de lo poco que le pertenece: su tiempo libre, su mullida cama, y ¡hasta sus padres! Antichrista, narra el periplo de Blanche, que se ve enfrentada a elegir entre dejarse destruir por Christa o revelarse y luchar.

Sorprendente novela, que recomiendo leer a adolescentes, a adultos y a padres
Hay momentos en esta novela, en los que la manipulación, por parte de Christa, la ceguera de algunas personas como los padres y compañeros de ambas y la impotencia de Blanche nos llegan dentro, llegan a afectarnos como lector. Y nos replanteamos nuestra vida, porque hemos vivido y presenciado situaciones similares, aunque tal vez de menor intensidad.

Esto no es acoso escolar, ni amistades peligrosas...es mucho más...como ser malo y fino a la vez y que nadie llegue a pecibirlo...

¡La recomiendo!

La soledad de los números primos, de Paolo Giordano

3/20/2013 10 Comments

"En una clase de primer curso Mattia había estudiado que entre los números primos hay algunos aún más especiales. Los matemáticos los llaman números primos gemelos: son parejas de números primos que están juntos, o mejor dicho, casi juntos, pues entre ellos media siempre un número par que los impide tocarse de verdad. Números como el 11 y el 13, el 17 y el 19, o el 41 y el 43. Mattia pensaba que Alice y él eran así, dos primos gemelos, solos y perdidos, juntos pero no lo bastante para tocarse de verdad."

La soledad de los números primos es un libro extraño. Me llamó la atención desde el primer momento. Estaba en el stand de los más vendidos, pero, sin embargo, parecía que no encajase ahí, no se parecía a los demás. No pude evitar llevármelo a casa.

Y tal y como el libro no encajaba entre sus compañeros de mesa, sus protagonistas también son diferentes a los que tienen alrededor. Alice y Mattia son dos personajes solitarios a los que les cuesta relacionarse. Ambos han quedado marcados por hechos que ocurrieron en el pasado y que les marcaron de por vida, por lo que se refugiarán en sí mismos y se aislarán de los demás.

Me parece fascinante la metáfora que establece Paolo Giordano entre los números primos y la existencia de sus personajes. Sintetiza a la perfección esa distancia que siempre los separa. Siempre me ha gustado la idea de contrastar ciencias exactas con las emociones humanas, como si comparásemos racionalidad e irracionalidad. De esta forma, parece que nuestros extraños sentimientos cobren más sentido y se simplifiquen.

Es un libro que destaca por muchas cosas, entre ellas por la calidad de su narrativa. Paolo Giordano sabe escribir, sabe contar, sabe atraparte entre sus líneas. No sigue una estructura tradicional, sino que recurre a las historias paralelas, historias que en algún momento llegarán a encontrarse.

Engancha de una manera muy especial, te ata no sólo a la historia que nos está contando, sino que también te ata a tu propia historia. Todos hemos sentido la soledad o la hemos temido, todos nos hemos podido sentir apartados en algún momento de nuestra vida. Es difícil no verse reflejado en ningún momento con alguno de los personajes. También habla de la importancia de expresar las emociones, de cómo el miedo, la vergüenza o la inseguridad nos anulan.

Hay opiniones muy extremas acerca de este libro, o encanta o no gusta nada. Merece la pena leerlo para averiguar en qué grupo estás.

"Me estoy volviendo loca, pensaba a veces. Pero no le importaba. Al contrario, sonreía satisfecha, porque por fin elegía ella."

El abuelo que saltó por la ventana y se largó

3/18/2013 13 Comments

Tras la retahíla de novelas policíacas que he estado leyendo últimamente necesitaba algo radicalmente opuesto, algo que me hiciese reír. Así que la semana pasada me animé a comenzar una de las novelas que he tenido almacenadas durante meses en mi librería: El abuelo que saltó por la ventana y se largó.


La historia comienza el día del centésimo cumpleaños de Allan Karlsson, un anciano que, cansado del asilo en el que vive y vestido con su mejor traje y unas pantuflas, decide fugarse por la ventana de su habitación, dejando plantados al alcalde y a la prensa local. Durante el camino se topa con una maleta repleta de millones de coronas que no tiene reparos en robar al joven y esmirriado criminal que la custodia, iniciándose con ello una persecución repleta de peripecias que movilizará a toda Suecia.

El abuelo que saltó por la ventana y se largó es una historia disparatada y desternillante en la que se aglutinan los recuerdos del vejete protagonista, un tipo inconformista que ha llevado una de las vidas más interesantes y curiosas que uno pueda imaginar. El autor, Jonas Jonasson, ironiza sobre la muerte, sobre la religión y sobre la historia, y nos presenta encuentros tan hilarantes como imposibles con Stalin, con Churchill o con el mismísimo Franco. 

Un libro que no sólo recomiendo, sino que no tardaré en volver a leer.

Cuentos para pensar, de Jorge Bucay

3/14/2013 6 Comments

“He nacido hoy de madrugada
viví mi niñez esta mañana
y sobre el mediodía
ya transitaba mi adolescencia.
Y no es que me asuste
que el tiempo se me pase tan deprisa.
Sólo me inquieta un poco pensar
que tal vez mañana
yo sea
demasiado viejo
para hacer lo que he dejado pendiente.”
                                                                            Brevedad. Jorge Bucay. Cuentos para pensar


No es que sea amante de los libros de autoayuda, pero con Jorge Bucay hago una excepción.
Hace tiempo que Cuentos para pensar cayó en mis manos. Y me encantó. No porque me haya ayudado en momentos críticos, sino porque son historias cortas, amenas de leer y con su moraleja que hace que al final pienses que eso te puede pasar a ti.

Recomiendo su lectura en un momento de calma, saboreándolo, no leyendo todas las parábolas seguidas, sino una cada vez, para luego poder pensar.  Estoy segura de que muchas historias os arrancan una sonrisa. 

Publicado por Claudia Pina   

El Club de los Poetas Muertos, de N. H. Kleinbaum

3/07/2013 4 Comments
“Para no descubrir, a la hora de mi muerte, que no había vivido...”



Esta frase la lee el profesor Keating al sentarse en el pupitre de Neil y llorar la muerte del muchacho.

Llora la muerte de un alumno, la muerte de una persona que quiere cambiar, que tiene que empezar a luchar por lo que quiere, que tiene que enfrentarse a la disciplina de un colegio y de unos padres, enfrentarse a lo que ha sido siempre de una manera, a lo que siempre ha sido así.

Pero todo puede cambiar, hay vida más allá de las normas, de un colegio o de un trabajo, hay risas, emociones, sentimientos, futuro, ilusiones, metas y retos.

También hay zancadillas, caídas y tropezones. No todo es un camino llano, te encuentras subidas muy empinadas que hacen que la meta parezca cada vez más lejana e inalcanzable...

Hay que luchar por uno mismo, por el amor, por tu pareja, por una idea, por un cambio, por el destino. No todo está escrito, todo puede cambiar y sobre todo podemos cambiar nosotros mismos, nuestras ideas, nuestra forma de ver las cosas. Porque lo importante es ver todo desde diferentes puntos de vista.

Hacer lo que creamos que está bien, hacer lo que pensamos, hacer lo que sentimos, hacer lo que deseamos, hacer lo que nos dice el corazón que hagamos, aunque a veces no coincida con lo que nos dice la razón, hacer feliz al que nos rodea porque esto nos hace felices a nosotros mismos, hacer de la vida un momento para disfrutarla y saborearla como si fuera la última, en definitiva: Carpe Diem.

Porque es muy triste, que como dice la frase con la que abro esta entrada, llegue la hora de nuestra muerte y nos demos cuenta que no hemos vivido.

Después de esta opinión muy personal, deciros que en esta cuarta entrega os recomiendo este libro de N. H. Kleinbaum, la edición que yo tengo consta de 172 páginas, muy fácil de leer que te lleva a pensar y en plantearte tu propia vida.

Para mí es un buen libro que desde luego os recomiendo. Lo llevaron al cine allá por 1989, dirigida por Peter Weir y protagonizada por Robin Williams.

De las pocas veces que la película en la que se basa el libro es una obra maestra igual que éste.

Publicado por David    
Vaticano 2035, de Monseñor Pietro de Paoli

Vaticano 2035, de Monseñor Pietro de Paoli

3/04/2013 8 Comments
En tiempos de sede vacante no he sido capaz de resistir la tentación de traer a este escaparate un libro muy peculiar, Vaticano 2035, una obra extraña, más de seiscientas páginas de ciencia ficción religiosa escrita por un autor que se enconde tras el seudónimo de Monseñor Pietro de Paoli.

Guisseppe Lombardi es el protagonista absoluto de la novela, desde su infancia en París, hasta su final en Roma, desfilan ante nosotros todas las personas que son alguien en su vida, su familia, su amor, sus hijas, sus amigos, sus compañeras, sus enemigos y de fondo, siempre el mundo.

La política internacional, la situación económica mundial, los grandes riesgos, la violencia, el terrorismo son algo más que el telón de fondo. Desde la vida de un hombre, sus alegrías, triunfos, pérdidas, errores, aciertos, miedos y fé; asistimos a una historia dentro de la historia, la de la evolución de la Iglesia Católica.

Desde el pontificado de Juan Pablo II, pasando por la renuncia de Benedicto XVI, (que el autor profetiza con acierto en 2006), asistimos a la evolución de una Iglesia que ve menguar su influencia en el mundo y trata de responder a su destino.

Los movimientos conservadores, el papel internacional del papado, las grandes preguntas; el sacerdocio de los hombres casados, el papel de la mujer, la confrontación con la ciencia, la unidad de los cristianos... son los temas que se abordan, ofreciendo una respuesta coherente a  lo largo de todo el texto, pero sorprendentemente audaz desde nuestro 2013.

La música, la ciencia, el amor, la amistad y la teología conforman este libro que resulta conmovedor en muchos de sus pasajes y extraordinariamente árido en otros, una combinación que puede atraparte o resultarte insoportable.

Quienes se sienten de algún modo interpelados por la figura del Papa católico, ya sea como líder espiritual, como figura mediática o como pastor, pueden encontrar en este libro, una fantasía futurista que te interpela.

"No especulemos con el amor, no seamos pequeños ahorradores, seamos manirrotos, seamos pródigos. Amemos sin preguntarnos cómo nos lo devolverán".

Y para acabar, aquí podéis escuchar la música que os acompañará en la lectura de este libro.

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