Poesía reunida, de Cristina Peri Rossi

1/29/2013 2 Comments

Una noche de hace ya años estaba en un bar de Madrid con algunos amigos y conocidos. Uno de ellos, conductor de ambulancias del SAMUR, resultó ser además un lector adicto a la poesía. Me sorprendió primero encontrarme con alguien que admitiera leer poesía, esa sección minoritaria de librerías y bibliotecas donde suelen acumularse los ácaros, y que hablará de ella como algo imprescindible en su vida; charlábamos sobre poetas en un bar de copas cerca del Manzanares bajo un altavoz que rugía y robaba palabras de nuestras bocas, y mientras el resto de personas parecían distraídas mirando sus teléfonos móviles.

Salimos a la calle a fumar y escuchó decepcionado mi lista de poetas de cabecera. Con la insolente seguridad que da el alcohol me respondió: en tu canon no has pronunciado el nombre de ninguna mujer. Y los mejores poetas son siempre mujeres. Le desafíe ese estúpido argumento reduccionista y pedí que me dijera el nombre de su poetisa favorita. Cristina Peri Rossi, fue su respuesta. Uruguaya. Exiliada en España desde los años setenta. Apúntate el nombre. Así fue, y así que al día siguiente que era ya ese mismo día arrastré mi resaca hasta la Casa del Libro de Callao, me hice con un ejemplar titulado Poesía reunida (2005), y abrí el volumen en una cafetería de la Plaza Mayor.

En el prólogo Cristina Peri Rossi hacía un recorrido de su historial poético, desde el ya lejano Evohé, colección de poemas de amor lésbico publicado en Montevideo en 1971, su exilio a Europa apenas un año después, tras el golpe militar de Bordaberry, su llegada a Barcelona y el reconocimiento progresivo de su obra en forma de lectores y premios. En ese magnífico prólogo, cuyas páginas iba pasando en una lectura feliz, urgente, olvidándome de que existía el tiempo, leí con interés y apunté en mi cuardeno lo siguiente:

"Las pérdidas, el desarraigo del exilio tienen siempre una fantasía de castración, de silencio. Mientras pensaba llorando que fuera de mi ciudad, y de mi país, del semanario Marcha, del malecón con Tamarindos de Piríapolis, del café Sorocabana, lejos de mis alumnos y alumnas no iba a poder escribir una sola línea más en vida, escribí de un tirón, en Barcelona, los poemas de Estado de exilio . Fue en 1973. No hice ningún esfuerzo en publicarlos porque esos poemas, nacidos de un dolor colectivo, iban a acentuar la sensación de desasosiego, de desgracia, de tragedia”.

Y tanto que había escrito más de una línea: casi novecientas páginas ocupaba el volumen que tenía entre manos, y cuyos poemas comencé a devorar apenas entré en el metro para volver a casa. Desde un primer momento los rasgos que aprecié en su estilo no hicieron sino multiplicarse en lecturas sucesivas, como si toda su obra respondiera a un plan bien definido de antemano: poemas de verso libre, con un tema claro, expuesto a veces desde el propio título del mismo, aunque a veces su contenido no se revelara hasta la última línea. Poemas como cántico a la sexualidad de la mujer, a la incertidumbre irónica del amor; poemas también como una visión sobre el nomadismo impuesto que había sido su vida, la sensación de anacronismo e incluso dislocamiento, y poemas también sobre la importancia del lenguaje, de las palabras para nombrar las cosas y los sentimientos y dotar así de realidad a su vida trashumante, que para nosotros son sus versos.

Y así que ese libro pesado de poemas me ha acompañado fiel por las distintas estanterías junto a las que he vivido, también en las maletas de viajes a lugares que ya no recuerdo pero sí el libro, su presencia, sus estrías en el lomo como un código de barras de una lectura insistente, circular, poemas que se quedan dentro de uno y a los que se vuelve para recordar la magia de sus palabras, ritmo, mensaje. Qué mejor manera de aconsejar su lectura que terminar esta recomendación con sus palabras:

Me dijiste que te gustaba la vida
porque al fin y al cabo
era lo único que conocías.
Me pareció un motivo muy pobre
para un gusto tan grande.

Es tiempo ahora de hacerse adicto a ella, y continuar la cadena de favores que empezó en un bar de Madrid junto a un conductor de ambulancias. Pues siguiendo sus propias palabras:

Todos somos adictos a algo.
Entre dosis y dioses, solo
hay una e de diferencia.

Publicado por Daniel Dilla   

En el País de la Nube Blanca, de Sarah Lark

Inma 1/25/2013 5 Comments
Cae en mis manos este libro como regalo de Reyes, y lo que más me llama la atención es que es súper gordo y promete 746 páginas de lectura que parece apasionante por el resumen de su contraportada y que además, al parecer, es o va a ser una saga de 3 libros.
Esta novela, escrita por una alemana asentada en España, narra la historia de dos mujeres de orígenes dispares: Helen, una institutriz inglesa y Gwyneira, una noble galesa. Ambas se conocen en un barco rumbo a una tierra lejana y desconocida, Nueva Zelanda y a un destino similar, ir a casarse con un desconocido.

En esta extensa novela, desfilan una serie de personajes de orígenes y destinos diversos. Un grupo de jóvenes huérfanas que van a trabajar a Nueva Zelanda como sirvientas, el futuro marido de Helen, el futuro marido de Gwyneira y el padre de éste y los tranquilos y pacíficos maoríes, habitantes originales de la tierra de la nube blanca (Nueva Zelanda). Sus destinos, discreta e imprevisiblemente se van entrelazando.

En el País de la Nube Blanca de Sarah Lark

La novela te engancha desde el primer momento, la curiosidad por conocer el destino de sus personajes y saber más sobre la conquista de Nueva Zelanda (tan diferente y con similitudes a la del Oeste) hacen que el libro actúe como un poderoso imán hacia el lector.

Aún así, creo que la autora podría haber hecho un mejor trabajo con sus personajes y redondearlos un poco más, ya que la mayoría se me quedan un poco planos. La narrativa, rápida, que usan de forma magistral ilustres escritores sudamericanos, se le queda grande a esta autora, ya que le falta ese toque de profundidad que deja satisfecho al los lectores algo exigentes.

Aún así, bien documentada, bien narrada y con una gran poder de adicción. Voy a enterarme si la segunda y tercera parte han salido ya a la venta.

El Maestro de Esgrima, de Arturo Pérez Reverte

1/21/2013 2 Comments

En esta segunda entrega quiero hablaros de un libro que me leí hace bastante tiempo; se trata de El Maestro de Esgrima de Arturo Pérez Reverte.

Pérez Reverte escribió este libro en 1988, con lo que tiene ya unos cuantos años, fue su segunda novela y fue una de las que le impulsaron a la fama en el mundo literario, además navegando por Internet veo que el diario El Mundo la incluyó en una lista de las 100 mejores novelas del siglo XX.

No sé si debería estar en esa lista, imagino que cada uno tendremos nuestra propia lista y somos libres de incluirla o no, desde luego el que confeccionó aquella, sí creyó que tendría que estar.

La novela esta ambientada en el Madrid de 1868 y su protagonista, Jaime Astarloa, es un maestro en la esgrima que ha conocido mejores tiempos y que en la actualidad se dedica a dar clases de esgrima para poder, a duras penas, subsistir. Está obsesionado con encontrar la estocada perfecta para batir al contrincante y así poder terminar su “Tratado sobre el arte de la esgrima” . Todo se complica y la trama comienza cuando Adela adentra en su vida y quiere que el bueno de Jaime comience a darle clases, queriendo ésta que le enseñe la estocada de los doscientos escudos. Uno de los movimientos más efectivos que el maestro ha ideado. El nombre de la estocada es la cantidad de dinero que el alumno tiene que pagar para aprender el movimiento. Jaime se debate entre enseñar ese movimiento a Adela o no enseñárselo y seguir pasando penurias.

El libro está ambientado en la época en que las tertulias en los cafés eran corrientes, tertulias sobre todo políticas ya que por aquella época el general Prim acechaba al gobierno de la reina Isabel II.

Una novela que nos hace ver ideales o conductas hoy casi olvidadas como la honestidad, la lealtad, el honor, el valor de la palabra dada. Valores que en aquella época provocaban duelos entre caballeros si alguno de ellos era ofendido. Hoy en día esos duelos han dado paso a denuncias a la justicia, sobre todo en el mundo del famoseo-cotilleo.

Pedro Olea llevó esta novela al cine en 1992. Yo la verdad no la he visto nunca y no os puedo decir qué tal le salió. Lo que sí os puedo decir es que la novela me gustó mucho y desde luego os la recomiendo.

Fácil de leer, ambientada en una época que me gusta mucho y en la que los cafés a los que he ido en alguna ocasión estaban en pleno apogeo. Novela que no llega a 300 páginas con lo que es fácil llevarla para leer en transporte público y que no tardaréis en leerla, no porque el libro no tenga más páginas sino porque una vez que empiezas te engancha y es inevitable dejarla para el día siguiente.

No dudo que os gustará si no la habéis leído y que me daréis la razón si la leísteis en algún momento.

Espero que os guste.

Publicado por David Leal   

Mejor Manolo, de Elvira Lindo

1/17/2013 6 Comments

Conocí a Manolito García Moreno hace muchos años. Bueno, realmente por Manolito García Moreno no lo conocen muchos, mejor si os hablo de Manolito Gafotas.

Elvira Lindo nos cuenta las andanzas de Manolito, un niño de Carabanchel (Alto) que vive un sinfín de aventuras que desde jovencita me ha sacado una sonrisa. Hasta ahora contábamos con 7 libros de personajes entrañables: el Imbécil (hermano pequeño de Manolito), Orejones López (mejor amigo de Manolito aunque a veces sea un cerdo traidor), Yihad (el chulito del barrio que le ha roto las gafas a Manolito en muchas ocasiones), Melody Martínez (niña bastante peculiar que siente algo muy fuerte hacia nuestro protagonista), La Luisa y su marido Bernabé (los vecinos del piso de abajo que casi pasan más tiempo en casa de los García Moreno que en la suya propia), Susana Bragas Sucias (que siempre se le ensucian las bragas de tierra aunque lleve pantalones), la Sita Asunción (profesora de los delincuentes, como ella los llama), el abuelo Nicolás (muchas veces cómplice de las travesuras de su nieto) y Catalina (madre de Manolito que reparte collejas magistrales). Estoy segura que si habéis leído alguna vez a Manolito, todo esto que os cuento os sobra, porque ya los conocéis de sobra.

A lo largo de 7 libros hemos ido conociendo a estos personajes, hemos reído con sus aventuras, hemos sufrido por las collejas y el suspenso en matemáticas del pobre Manolito, hemos sentido los celos de Manolito hacia su hermano pequeño… Pero de repente, tras el libro de Manolito tiene un secreto, Manolito y sus andazas desaparecen.


Es ahora cuando continúa la vida de Manolito y de sus amigos. Yihad sigue siendo el macarra aprovechado de turno, Ore se ha vuelto un moderno y viste de un modo peculiar (según el propio Yihad, Ore es gay aunque Manolito no sabe qué pensar), el Imbécil ha dejado de hablar en tercera persona (admito que lo he echado de menos), Melody está pilladísima de Manolito y el pobre anda un poco asustado, y un nuevo personaje ha desbaratado la vida en casa de los García Moreno.

Si os gustaba Manolito, os recomiendo que terminéis la colección con Mejor Manolo. Veréis la evolución de los personajes que aunque han crecido siguen teniendo la frescura de entonces.

Publicado por Claudia Pina   
Castillos de cartón, de Almudena Grandes

Castillos de cartón, de Almudena Grandes

1/14/2013 5 Comments

Menos de 200 páginas precisa Almudena Grandes en esta ocasión para contarnos no solo una vida sino tres. Jose, Jaime y Marcos son jóvenes con talento estudiando en el irrepetible Madrid de los primeros ochenta.

Una mujer y dos hombres, aunque quizás es demasiado hablar en estos términos de ell@s, apenas están despertando a la vida, a las pasiones, a los miedos, a los sueños o las ilusiones, que aprenden, como todos, a fuerza de golpes, errores y pérdidas.

La trasgresión que supone elevar el número de miembros de una pareja de dos a tres, permite desarrollar una historia de amor, cargada de sexo, pero sobre todo de descubrimiento. Cada personaje se entiende y explica frente al espejo de sus compañeros.
 
El arte, la capacidad de crear, el genio o la constancia, las drogas, las prisas, la juventud, el sexo, el amor y la muerte, cada pieza de este puzle se resuelve a tres bandas, aunque a veces sean combinaciones de dos contra uno, hasta que el final se precipita sin remedio.

Cuatro movimientos; arte, sexo, amor y muerte. Y de fondo, la sencilla melodía de La Mode, Para tí.

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Cuentos completos, de Juan Carlos Onetti

1/11/2013 Comenta

Ese Montevideo donde muchas veces fui feliz no existe más, dice Onetti tumbado en la cama de su casa, el cigarrillo a punto de incendiar su pijama y también las sábanas, la voz y el cuerpo algo levantados para superar el ruido de la calle (una ventana abierta), sirenas y bocinas del tráfico urgente de Madrid, un tráfico que llegó a su destino hace mucho tiempo, pues han pasado dieciséis años desde su muerte, esa que ya se observa en su rostro, en la pesadez de sus amplios párpados, en los ojos amplios que se vacían mirando hacia algún lugar lejano, incluso en las pared con sed de pintura detrás de su cama, un rincón acorralado de sombra (imagino otras ventanas y tantas persianas bajadas); el tiempo se escapa de la habitación pero su voz y su memoria son jóvenes en el vídeo, permanecen intactas frente al calendario, y traen a la entrevista sucesos de tiempo atrás, regresados con la clarividencia, entusiasmo y detallismo de un buen corresponsal. Todo el oxígeno que parece faltar en la habitación lo cubre su voz.

Ese Montevideo donde muchas veces fui feliz no existe, dice Onetti de su ciudad natal, pero podría estar hablando de su obra, un flujo incesante de personajes que transitan por un mundo desolado, de ausencias, dominados por un pasado que les ha definido y que tampoco existe ya, y cuya ausencia provoca una lesión que no cicatriza; pero a veces ni siquiera los recuerdos existieron, y el dolor viene dado por la imposibilidad del sueño que intentaba paliar la realidad: un sueño tan largamente añorado que no se agota al despertar, y que se arrastra por la vida del personaje con regularidad dolorosa. Onetti dejaría Montevideo de joven, pero su ficticia Santa María, ese sueño de ficción, incluso de ficción dentro de otra ficción, lo acompañaría siempre, y a nosotros en el placer de su lectura.

Onetti escribía desde su cama, lugar que fue en sus últimos años toda su casa, en una enfermedad impuesta de soledad: su “deseo de perderse en la multitud”, como decía su hijo Jorge. Para leer sus cuentos, sin embargo, se debe estar bien erguido, y atento; de igual manera que para ver imágenes en tres dimensiones de un libro uno tiene que acostumbrar la vista y dedicarle tiempo, disfrutar a Onetti exige también un esfuerzo que de sobra será recompensado. Las cincuenta y siete historias que conforman sus Cuentos completos (1933-1993) son de una formidable y constante brillantez. Los cuentos están trenzados por esos personajes que habitan hoy un mundo anodino, donde la maquinaria del presente se repite hasta el tedio, un mundo sin conexión alguna con el del pasado, tristemente inasible, y de ahí la frustración de los personajes pero también su desdoblamiento, como la persona real que, tumbada en la cama, construye mentiras, y junto a él su antiguo fantasma. Bienvenido Bob o Jacob y el otro son excelentes ejemplos de esta tensión

Uno de las formas de valorar a un artista es medir el alcance de quienes lo han celebrado, citándolo o incluso imitando su estilo. Y posiblemente Onetti es, junto a Faulkner (a quien el primero admiró) el escritor más mencionado por todos los grandes que fueron sus contemporáneos, y sigue siendo hoy un objeto de culto para escritores de la categoría de Muñoz Molina o Vargas Llosa. Culto, eso sí, minoritario: mi libro, tomado en préstamo de la biblioteca municipal, es ejemplo de ello, y apenas ha sido prestado una docena de veces en los últimos siete años. La próxima semana regresaré para devolverlo, con la certidumbre de que el libro seguirá gustándome el resto de mi vida, y con el deseo de olvidar lo leído y poder así recuperar el placer imposible de una primera lectura, imposible pues en Onetti el olvido es la muerte, y su galería de perdedores seguirán siempre viviendo del recuerdo, y por lo tanto siempre vivos, personajes pues inmortales y algo embusteros abandonados en la sinceridad pobre de los días, arrastrándose a perpetuidad por su propia memoria, con el agotamiento (también eterno) de las figuras mecánicas de un reloj. Contagiado por la fragilidad de estos personajes devolveré el libro con la tristeza de quien ha abierto una correspondencia íntima y dolorosa, en su inicio ajena pero ya propia, y convencido de saber cuáles son las verdaderas ficciones: aquellas que, como en la realidad, sabes que nunca tendrán final.

Los Cuentos completos de Onetti están publicados en España por Alfaguara (septiembre de 2009). El vídeo de esta reseña se puede encontrar en el siguiente enlace: http://www.youtube.com/watch?v=24ghaejzvVY. Sobre Onetti otro enlace muy interesante es la magnífica entrevista que en 1977 le hizo TVE: está dividida en cuatro enlaces, desde el primero (http://www.youtube.com/watch?v=fcSfAhL-JtQ) es fácil acceder a los siguientes.

Publicado por Daniel Dilla   

La librería, de Penélope Fitzgerald

Dolega 1/07/2013 4 Comments

Antes que nada, presentar mis disculpas por publicar mi entrada tan tarde.
Podría argumentar muchas excusas y razones, pero lo mejor, como siempre, es la verdad. Se me ha olvidado.
Estaba convencida que me tocaba mañana.
Una vez aclarado el punto, hablaré sobre la última novela que he leído en estos días de vorágine navideña.

Es una novela deliciosa por su narrativa, pero sobre todo por lo que muestra de manera acertada su creadora.

Me refiero a La Librería, de Penélope Fitzgerald.

Si alguien que habita un pequeño pueblo del sur de Gran Bretaña, donde no hay ningún entretenimiento, decide hacer uso de su experiencia como trabajadora de una gran librería en Londres y abrir la única tienda de libros del lugar, en un emplazamiento con humedades varias y fantasma incluido, es natural que tenga problemas.

La autora retrata con ironía y humor británico el asfixiante ambiente de los pequeños pueblos de la campiña inglesa. Me consta como se las gastan los parroquianos de estos aparentes idílicos pueblecitos.

Florence Green, su protagonista, tendrá que enfrentarse a los poderes establecidos para sacar adelante su proyecto. Para ello se hace con los servicios de una ayudante muy especial, Christine una niña de diez años, que a pesar de su juventud, sabe perfectamente lo que tiene que hacer en el ambiente en el que se mueve.

La situación se torna aún más difícil, cuando Florence decide poner a la venta la última novela de Vladimir Nabokov Lolita.

La autora, describe con una deliciosa ironía no exenta de ácida crítica social, los diversos personajes que se encargan de pretender salvar la moralidad y las buenas costumbres del entorno y las argucias típicamente pueblerinas para el descrédito de la librería y su dueña.

Retrata con inmejorable precisión una sociedad intolerante y aburrida que dedica gran parte de su tiempo a argumentar el por qué las cosas no deben cambiar y a etiquetar de manera automática a todo aquel que osa actuar con libertad, sin considerar el qué dirán y todo ello con un sentido del humor simplemente delicioso.

La claustrofobia del ambiente que retrata es lo que genera la auténtica simpatía y adhesión por el personaje principal y su joven ayudante.

Una lectura refrescante en estos días de reuniones sociales y familiares, donde la tradición intenta, muchas veces, imponerse a la libertad de acción.

Recomendable absolutamente.

Publicado por Dolega Martín   

Las leyes de la frontera, de Javier Cercas

1/03/2013 5 Comments

Cuando comencé a leer Las leyes de la frontera, había dejado sin terminar un par de libros que me parecieron al lado de este, dos inmensas losas de las que no podía escapar. Tampoco me voy a vestir ahora de crítico literario petulante y redicho cuando mis conocimientos literarios abarcan un horizonte bastante corto, pero lo que si tengo claro es que el libro de Javier Cercas me enganchó por su escritura ágil y bien hilada, que te lleva de principio a fin sin apenas dolor para tus ojos.

Antes había leído Soldados de Salamina y Anatomía de instante, todas diferentes pero con la misma característica: una narrativa impecable. Y es eso lo que más me gusta de Cercas, huye de las descripciones ampulosas, cargadas de momentos oníricos y hedonistas. Al leer Las leyes de la frontera me encontré con una novela que podía ser real si no fuera porque la vida de los personajes de la novela está jalonada de sucesos que son reales, documentados y escritos, junto con otros sacados del imaginario del autor.

Una historia de amor a tres bandas entre Cañas, Tere y Zarco, los tres personajes centrales de esta novela ambientada en Gerona a finales de los 70. Gerona es descrita como una ciudad provinciana, con un casco histórico decadente, ocupado por puticlubs y bares de quinquis, y rodeada por un cinturón de barriadas marginales donde abundaban la delincuencia y el trapicheo. En ese ambiente aparece Ignacio Cañas, un adolescente de 16 años, acosado por un matón en el instituto, incomprendido en su casa, y que por casualidad acaba dentro de "la basca" del Zarco (personaje que recuerda en algunos trazos al "Vaquilla"). Todo esto sucede durante un verano, en el que Cañas sale de su tierna adolescencia para convertirse en un adulto, casi proscrito por la justicia.

http://www.flickr.com/photos/mohamedmorales/

La primera parte de la novela es una sucesión de imágenes a cámara rápida, una narración de las primeras fechorías de una banda de quinquis formada por adolescentes que formaban parte del paisaje de barriadas que rodeaban el extrarradio. "El Gafitas", apodo de Cañas, hijo de un funcionario de clase media, encuentra en esta banda un lugar en el que cree reconocerse y sentirse él mismo, aunque el resto de personajes (y el propio lector) es consciente de que su incursión en el mundo de la delincuencia es meramente circunstancial.

Este último aspecto queda reflejado en la segunda parte del libro. Una segunda parte más narrativa, más reflexiva, y sobre todo crítica, muy crítica. De sus páginas subyace la intención del autor (a mi entender) de criticar el valor de los medios de comunicación masivos como responsables de la transgresión de la realidad. De crear falsos mitos, falsas escenas en las que el maniqueísmo del "bueno" y el "malo" queda plasmado con burdas mentiras. Los tres personajes se ven captados por esa vorágine mediática, a veces protagonistas, otras culpables de ella, y al final víctimas de sus propios actos.

Es precisamente con esa premisa, la de ser víctima de tus propios actos, la que me gustaría resaltar para finalizar esta noticia. El libro está formado por partes de una entrevista que un escritor imaginario toma para realizar su libro. Él mismo es consciente de que al final la historia que quería reflejar era otra, pero los retales de vida que va recogiendo de unos y otros le obligan a construir una historia diferente de su idea. Creo que eso es lo esencial: al final nuestra vida se va componiendo de nuestras acciones, presos de ellas vamos boqueando por salir al flote, que solo conseguimos cuando reconocemos el entramado de nuestra propia vida.

Publicado por Carlos Masó